Mil y una formas para que digas: Si.


Summary: Edward ha conseguido que una esquiva Bella Swan acepte ser su novia y eso ya parecía un desafío imposible, pero nada se compara con lo que se propone hacer ¿Será capaz de conseguirlo?

Disclaimer: Los personajes de este Fic no me pertenecen, pues pertenecen a Stephenie Meyer, más la trama es original y me pertenece por lo que queda prohibida su REPRODUCCION PARCIAL o TOTAL del texto sin mi consentimiento.


Este three shot va dedicado con mucho amor para mis queridisimas hermanitas: AnneHilldweller y Miss_Kathy90.

Gracias por ser tan especiales en mi vida y hacerme tan feliz con su compañia y cariño... en verdad que las quiero mucho.

¡Las adoro!


Bella se encargó de hacer las maletas con anticipación, puesto que el equipaje que llevarían sería bastante pesado, decidió que lo mejor sería seleccionar lo que llevarían para disminuir su peso.

La castaña estaba muy confusa, realmente amaba a Edward, pero dar un paso así era algo que jamás había previsto, después de todo su vida estaba bien así tal cual.

Vivía con Edward, iban juntos a la universidad, ambos cocinaban y dividían las tareas del hogar, él era atento y cariñoso, mientras que ella hacía todo lo posible por serlo también. Para Nella esta era su felicidad, entonces ¿Por qué caminar hacía el altar vestida de blanco del brazo de Charlie? Eso no la haría más feliz, definitivamente ya no podía ser más feliz y firmar un papel no era precisamente el sinónimo de felicidad eterna.

No dejó de pensar en Edward, es que debía reconocer que sus pensamientos estaban siendo bastantes egoístas, pensar en ella y en su momentánea felicidad sin pensar en Edward… quizá para él es sumamente relevante toda la parsimonia de un matrimonio. Se dio el tiempo suficiente para analizarlo, después de todo podría tranquilamente conversarlo con él en un lugar más intimo y así evitar sentirse tan observada, tan incomoda como lo que había sucedido en el Circo Ruso Sobre Hielo, sin lugar a dudas ella había amado todo lo que su novio había hecho, mas no podía evitar sentirse incomoda al punto de no saber que hacer y, claramente, terminar en el suelo no era una de sus opciones.

En el avión, Edward estuvo callado, pero si muy cariñoso, jugaba con el pelo de Bella y acariciaba su tersa piel, sus labios y sus mejillas, todo lo anterior sin decir palabra, mientras que Bella estaba temerosa, nerviosa y casi histérica, el silencio la ponía incomoda y los nervios porque Edward hiciese una locura sobre el avión la ponía peor. Conocía a su novio lo suficiente para saber que este era capaz de cualquier cosa por ella, lo que ocurría es que él no había vislumbrado que ella no buscaba que el hiciese cualquier cosa que llamase la atención, pero nada de esto ocurrió, pues Edward tenía todo planificado en un momento propicio y especial.

La llegada de la pareja fue extremadamente bien recibida, hacía dos meses que no viajaban y gracias al cielo en la Universidad ya no tenían tantos deberes como para poder venir a verlos.

Esme se abrazó a Edward al punto de casi asfixiarlo y este le correspondió lo mejor que pudo. La alegría del ambiente era notoria, quizá demasiado para el gusto de Bella, ya que al llegar a la casa de los Swan vieron el inmenso letrero de bienvenida al que sólo le faltaban luces de colores para señalar el ingreso en la puerta.

La cena fue exquisita, las delicias preparadas por Esme y Renée estaban dispuestas para sus hijos, mientras que Charlie y Carlisle habían preparado el asado y dispuesto el mejor vino para celebrar la llegada de los chicos.

—¡No puedo creer que haya pasado tanto tiempo! —reclamó Renée a Bella por sus tan poco frecuentes viajes.

—Mamá, la Universidad es demasiado compleja como para viajar todos los fin de semana —le respondió.

—Demasiado complejo como para dejar a Edward —rió Charlie.

—No, papá —reclamó —. Sabes perfectamente que él viajaría igual, se trata de las labores universitarias, ya saben: estudio, estudio, estudio. ¡Grandes panoramas como para no venir a verles! —ironizó.

Edward sonrió al ver que Bella volvía a tener los ánimos despreocupados que habían estado ausentes desde la petición que le había realizado.

La conversación fue grata, pero ya cuando era hora de marcharse, los Cullen dejaron todo listo para que mañana se celebrase el cumpleaños de Charlie en su casa.

—Entonces mañana al medio día iremos de compras, nuevamente —rió Esme.

—¡Por supuesto! —sonrió Renée mientras despedía a sus amigos.

Aquella noche Edward no se fue directamente a su casa, mientras que sus padres no preguntaron donde iría, él simplemente le pidió las llaves a Carlisle y se marchó.

Se aseguró que llevase todo lo necesario y se fue a visitar a Steven, un antiguo amigo que ahora estaba a cargo del concierto de cámara del día domingo por la noche.

Le entregó las partituras y todo se vio arreglado en el instante, ambos estuvieron bebiendo un par de copas, conversaron de sus planes, de su vida y obviamente de la música.

—¡Quien iba a pensar que terminarías conquistándola! —rió Steven.

—Nada esta decidido aún, la prueba final es la que falta para poder decir que la he conquistado y aún así deberé seguir haciéndolo cada día para que ella jamás se aburra de mí, para que jamás dude que la amo y que me ama —le explicó mientras bebía el poco contenido que quedaba en el vaso.

—Muy profundo —rió Steven

Edward se fue temprano, no quería perder demasiado tiempo, los estudios también eran su prioridad, más si tenía un par de certámenes nada fáciles a rendir la próxima semana.

Esa noche Bella durmió incomoda e intranquila, el frío roce de las sábanas le hizo extrañar los brazos de Edward, pero aún así se obligó a dejar de sentirse dependiente de él, por más que le amase ella no debía olvidar quien era y detestaba tener que reconocer que mucho de ella había cambiado una vez que admitió a Edward en su vida y quizá tanta dulzura y tanta miel la habían vuelto demasiado sensible.

A la mañana siguiente, todo el mundo andaba bastante acelerado con los preparativos del cumpleaños de Charlie, Carlisle se había encargado de distraerlo para que no tuviese detalles de toda la celebración, como siempre Renée y Esme eran las encargadas de las compras, mientras que Edward y Bella colaboraban en lo que se les solicitara.

Cuando la pareja se fue a ordenar el living para que todo estuviese dispuesto, Esme no pudo evitar hacer un comentario.

—¿Te has dado cuenta lo distinta que está Bella? —le preguntó a su amiga mientras picaba un poco de verduras.

—Si, lo he hecho, pero no había querido mencionarlo, se ve… —intentó buscar una palabra definitoria para el estado de Bella, pero parecía no encontrar la adecuada.

—Contrariada, pareciera que algo le acongoja… ¿Podría ser que…? —sonrió Esme.

—¡Oh! —se sorprendió Renée al saber lo que su amiga quería decir —. No quiero ser abuela tan joven ¡Dios mío no tardaré en tener arrugas y canas! —chilló.

Esme le pidió que bajase la voz, no era la idea que los chicos las escuchasen.

Las amigas continuaron sus labores pensando en cuando Edward y Bella le darían la noticia, no podían esperar tanto para saber si era aquello, aunque para ellas era indudable.

—¿Te ayudo con eso? —le dijo Bella mientras que Edward colgaba luces en los bordes de las paredes.

—No te molestes, amor, puedo hacerlo —le sonrió dulcemente —. ¿Qué tal si me ayudas con las serpentinas?

Bella asintió en silencio y continuó trabajando en aquello.

Una vez que Edward terminó de organizar el living y el comedor ayudado por Bella, se acercó a ella con suavidad.

La castaña creyó que este volvería a sacar el tema a colación y se sintió incomoda por eso, pero sin lugar a dudas deseo estar en la seguridad de los brazos de Edward.

Su novio la tomó de la cintura y la apegó a él, acarició sus mejillas y le sonrió de la manera más dulce y tierna, con una caricia de sus labios ella volvió a sentir que se perdía nuevamente en todo el nuevo mundo que Edward le demostraba, suavemente se unió al roce y acarició la suavidad de la piel de los labios de su amado, mientras que Edward hizo lo mismo de cierta manera buscando olvidar todo lo que había ocurrido en el circo ruso sobre hielo, pues no podía negar que esperaba un no por respuesta, pero que a pesar de eso le dolía la espera de la respuesta a su petición.

Se alejaron suavemente luego del tierno momento y Edward le susurró suavemente al oído un exquisito te amo.

—También te amo —le dijo Bella mientras se apegaba en el pecho de él.

—Quizá sería tiempo que le contásemos a nuestros padres —le pidió sin pensarlo, pues no quería presionarla.

—No es tiempo, no aún, ni siquiera sé como lo van a tomar —le contestó.

Con esto Esme quedó segura: Bella estaba embarazada.

Sabía que era de mala educación intrusear las conversaciones ajenas, pero fue inevitable y se fue a la cocina a contarle a Renée lo que había escuchado.

—Además —añadió Bella —. Aún no sé que decir con lo que has pedido.

Los ojos de Edward perdieron su brillo notoriamente, el opacado rostro de su amado se alejó de ella y con una fingida sonrisa, intentando demostrar que la comprendía le tomó de la mano y la llevó a la cocina en donde sus madres actuaban de una manera bastante extraña.

En la noche, todo estaba dispuesto, los invitados ya había llegado y sólo faltaba el cumpleañero que había salido con Carlisle, uno de los defectos del padre de Edward era que se entretenía demasiado cuando tenía que distraer a alguien.

Una vez que llegó Charlie todo el mundo le comenzó a abrazar y felicitar por un año más de vida, evidentemente deseándole muchos más y que fuesen igual de fructíferos.

Entonces Bella tomó de la mano a Edward y lo sacó del centro de atención, pues un grupo de señoras le observaban y hablaban demasiado animadas con él, diciéndole lo guapo que se había vuelto aunque parecía ayer que le habían visto en pañales, muchas de estas señoras le había ofrecido presentarles a sus hijas y que fuera a visitarlas a penas le fuese posible, incluso se extendió la invitación a Esme para que se aseguraran que el muchacho fuese y aunque era de dominio general que Edward estaba de novio con Bella, nadie perdía la ilusión que este la dejara.

—¿Qué pasa? —dice Edward una vez lejos del grupo de señoras.

—No eres un trofeo para que esas señoras —dijo marcando la última palabra —. Se estén peleando por ti para que estés con una de sus hijas ¿A caso no saben que es de mala educación?

Edward intentó controlar su risa al ver a Bella en ese estado de celos, aunque no sabía que decir, se acercó a ella y la besó tiernamente, mientras que el cuadro era observado por las mismas mujeres que habían causado todo.

—A veces es bueno verte tan territorial —sonrió y se marchó hacía la cocina.

Edward estaba distinto, ella podía notarlo y sabía que en gran parte era su culpa. ¡Oh, Dios! ¿Qué haría una de sus adoradas ídolas en una situación como esta? Le ha rechazado de una manera tan poco cordial al omitir su respuesta por casi tres semanas, ha sido quizá demasiado grosera con aquello y a la vez egoísta y él actúa tan tierno, pero tan distante a la vez que todo esto la confundía en sobremanera, claramente no era orgullo lo que la llevaba a rechazarle, si no miedo a que las cosas cambiasen, pero no para bien, quizá el matrimonio terminase consumiendo aquel amor natural que desprendían sus corazones.

Edward la dejó allí de pie, sola, mientras que iba a abrazar y regalonear con su madre, por primera vez Bella sintió cierto celo de ser ella quien recibía aquellos mimos mientras que había sido desplazada de una manera sutil.

¿Sería que Edward se cansó de ella? Podría ser que se aburrió de pedírselo y ya no desea casarse, algo que no le molestaba, pero la actitud tan cordial, pero fría de su novio no era habitual, una vez más se sintió en la razón: el matrimonio no era más que un contrato que terminaba matando el amor en vez de fortalecerlo, ya que lo legal jamás debería estar inmiscuido en el amor, pues el amor no tiene leyes.

Aquella noche no pudo dormir en paz consigo, siguió pensando casi toda la noche en que había sido lo correcto, pues ahora veía que las cosas no ran tan fáciles y que amar no implica firmarlo en un papel, quizá era necesario que Edward lo supiese.

Al día siguiente, Carlisle y Charlie ya sabían las sospechas de sus esposas, pues Bella sin lugar a dudas actuaba extraña y todo el mundo lo había notado, hasta había disminuido su apetito, entonces ahora sólo quedaba la confirmación y por más que Charlie deseaba preguntárselo, decidió no arruinar la declaración que sin duda vendría cuando fuesen todos juntos al concierto de cámara que se celebraría en el auditorio.

Los asientos estaban casi repletos, pero como siempre no había sido en vano que Edward haya participado del selecto grupo de intérpretes, por lo que consiguieron excelentes asientos.

Esme, Carlisle, Bella, Edward, Renée y Charlie estaban todos en ese orden sentados en la segunda fila, esperando que el telón se levantase y comenzara el espectáculo.

No tardó en salir el director para saludar al público que comenzó a revisar el temario que se tocaría esta noche.

Edward estaba impaciente, muy impaciente, todo esto estaba planeado para Bella nuevamente, pero ahora estarían presentes en su petición los padres de cada uno y eso sin duda cambiaba mucho las cosas.

Las primeras piezas fueron Tchaikovsky, Chopin y Beethoven, cuando el correspondía el turno a Mozart, los conocedores de aquella pieza quedaron sorprendidos al oír que lo que estaban tocando no correspondía a lo que aparecía en el temario.

—Edward —susurró Esme —. Esto no es Mozart ¿verdad?

Su hijo asintió en silencio mientras disfrutaba del momento, pues la introducción de la canción la había modificado para que Bella no la reconociese de inmediato.

Todo sonaba a la perfección, las violas muy a tono con los violines y el violonchelo, así como también las flautas traversas y el arpa, todo sincronizado de la manera perfecta.

Poco antes que comenzara la parte que Bella conocía, Edward le tomó la mano y le sonrió. Ella respondió con una sonrisa sin comprender el por qué Edward había hecho.

Entonces no tardó en sonar aquella melodía que bella tan bien conocía, la misma con la que le pidió ser su novia, la misma que había sensibilizado a ese corazón con miedo a amar y ser herido.

Bella se aferró a las manillas del asiento, como si fuese a despegar, mientras que la perfecta melodía que esta vez no eran sólo violines si no toda la Orquesta estaba tocando para ella, aunque el resto no lo sabía. Su corazón latía con fuerza, los nervios la superaban y no podía quitar ese nudo en la garganta de nuevo.

Una vez finalizó la interpretación de la pieza, Edward se puso de pie, tomó el micrófono inalámbrico que tenía preparado en su bolsillo, todas las personas quedaron atentas a joven Cullen al ver que una columna de luz le enfocaba y resaltaba entre el público.

—Isabella Swan —dijo tomándole la mano e invitándola a ponerse de pie —. He estado en cada momento de tu vida, desde que eras tan sólo un bebé y yo aún en brazos de mi madre, he conocido a la niña y a la mujer que eres, y te amo así, tal cual, sin cambiar nada y quiero tener esa seguridad en nuestras vidas que hice todo correctamente, porque quiero que esto sea perfecto o intente ser perfecto, Bella, amor… ¿Quieres ser mi esposa? —dijo más nervioso que la primera vez.

Isabella ya no respiraba, hasta que se recordó lo que le ocurrió la última vez y suspiró intentando contenerse, no tenía para donde huir y sus padres estaban allí, todo el mundo esperaba una respuesta, todo el mundo tenía los ojos clavados en ella y sin lugar a dudas era la sensación más incomoda que haya vivido.

Sostuvo la mano de Edward con fuerza y con su mirada le dijo que necesitaba salir de ahí, se sentía acorralada como si fuese un pequeño conejo escapando de la jauría de perros que le perseguía. Besó la mano de Edward y se acercó a él besándole en la mejilla, entonces pidió permiso entre las filas y salió huyendo del salón dejando a todo el público expectante, pero más a sus padres y por sobre todo a Edward que volvía a sentirse rechazado.

El joven, nuevamente sorprendido ante la reacción de su novia, fue tras ella, no tenía sentido mantenerse allí, por lo que salió del salón y la siguió por los pasillos.

Bella corría incómodamente con esos tacos altos que había escogido, se maldijo por ello y por ser tan estúpidamente indecisa y sentirse a la vez una completa idiota al no poder dar respuesta, quizá no era que le molestase pensar en matrimonio, pero la sensación de la cantidad de personas y la responsabilidad de una respuesta, simplemente la paralizaba.

Aunque Bella Swan supo lo que realmente era estar paralizada al ver que la salida del auditorio estaba estampada en tulipanes rojos, hermosos tulipanes que formaban arreglos florales y que obstruían su paso.

Tomó uno de ellos y lo observó, al momento que escuchó los pasos de Edward acercarse y la música dentro del salón volvía a retornar.

—¡Bella! —gritó al ver que la chica intentaba hacer a un lado los arreglos florales —. ¡No te vayas! —rogó.

Corrió para alcanzarla y tomar su brazo con cuidado.

—Por favor —rogó.

Bella no sabía que hacer, sabía que había sido una estúpida y que no le merecía, pero ella jamás pensó que algo así ocurriría, ella simplemente quería una vida normal, de bajo perfil, simplemente Edward y ella, sin más sin nada más que le rodease y sin compromisos que podrían ser rotos.

Ella no quería una vida con compromisos, pues mientras más responsabilidades, más desilusiones y más dolor.

No todo es color de rosa, no todo es perfecto en este mundo y si las cosas estaban bien ¿Por qué cambiarlas? Edward y ella eran felices, y nada más importaba, no quería fracasar y sufrir.

El nudo en su garganta parecía quemarle.

—E-Edward —sollozó.

—Por favor, Bella sólo dime que si —le pidió mientras apoyaba su frente en la de ella y así la apegaba a él.

—N-No p-puedo—dijo intentando contener su llanto —. No puedo.

Edward se sintió destrozado, nada podía ser más doloroso en aquellos momentos que un no, prefería su silencio antes de oír aquel rechazo de esos labios que le había hecho tan feliz, esos labios que una vez dieron un hermoso si a un noviazgo perfecto.

Bella miró una vez más esos ojos esmeraldas, tristes y apagados por su culpa, limpió sus lágrimas y besó su mejilla, entonces corrió lejos de él mientras se perdía entre las flores y la noche.


Hola chicas.

Ok aclaro que si yo fuera Bella hace rato le diría que si a Edward, pero sin dudas por eso Edward no me escoge xD

Gracias a quienes han DEJADO SU REVIEW :D en el capitulo anterior y como ven voy bastante rápido.

Probablemente mañana tengan el siguiente y último cap. ¡CHAN!

Se destapará la Olla xD

Cariños a todas y les cuento algo...

¡Mañana probablemente terminaré el cap y actualizaré MR. MISTERIOUS!

Cariños a todas y las dejo invitadas a dejarme un Review :)

Besos

Manne