Salí del baño y corrí a donde James estaba, estaba tan feliz. Tendríamos un bebe.

-James.- le grite

-que pasa mujer.-

-te tengo que decir algo, es muy importante.-

-dime.-

-estoy embarazada, vamos a tener un bebe.- dije con demasiada alegría.

-que es lo que dices, no es mío. Con cuantos te metiste.-

-de que hablas, solo estas tú en mi vida.-

-no es cierto, eres una zorra.- se dirigió a donde Laurent estaba y le empezó a gritar.

-estuviste con Bella. Dime Laurent estuviste con ella.-

-no…yo…si, muchas veces.- pude ver que James le guiño el ojo para que le siguiera el juego.

Me di media vuelta y volvia a la habitación, empaque mis cosas y Salí de la casa. No fue muy inteligente de mi parte haber hecho eso.

Tuve unos meses difíciles, trabajaba de mesera y con eso podía comprarme comida y rentar un cuartito, pero mi panza crecía y el uniforme de mesera ya no quedaba y me despidieron. Estaba sin un centavo y pasaría la noche en la calle. Pero en mi estado y con la tormenta no era algo bueno. Decidí que mi única opción era ir al apartamento de James.

Toque el timbre para que me abriera la puerta

-si.-

-soy Bella, déjame entrar, estoy a punto de dar a luz a tu hijo en la calle.- le dije por el intercomunicador.

-tú sabrás en donde lo quieras tener, pero no te puedo dejar entrar, estoy ocupado.-

-James por favor, solo esta noche…si quieres solo hasta que pase la tormenta.-

-Bella ya te dije que no, así que si quieres dar a luz en la calle adelante, no me importa.- colgó el intercomunicador.

Me asome al cuarto piso y le empecé a gritar. James abrió la ventana y se asomo.

-que quieres.- me grito.

-no tengo lugar donde quedarme, no tengo dinero…-me aventó una moneda.

-es todo lo que te voy a dar, así que mejor ya vete.-

-crees que esto me va a ayudar, por favor, me estoy mojando y me hace daño.-

-si te hace daño ya lárgate de aquí.- no dijo más y se metió cerrando la ventana.

Empecé a caminar sin rumbo, no sin antes regresarme por la moneda que James aventó, de algo me serviría. Camine por mucho tiempo, estaba empapada y me metí a lo primero que vi, casualmente fue la estación de trenes.

Adentro había mucho caos, pero era mejor que estar en la tormenta. Me quede parada cerca de las escaleras pensando en lo que haría de mi vida. Hasta que un anciano se me acerco.

-quieres ayuda.- levanto su mano y la acerco a mí.

-nadie me toca.- dije a la defensiva.

-pues alguien ya lo hizo.- dijo viendo mi panza de ocho meses y medio.

Me enoje y camine en dirección contraria de donde el señor estaba. Me senté en las escaleras que daban a los trenes. Hasta que de nuevo me alcanzo el señor. No le dije nada.

-ten, ve ahí, te ayudaran y te darán de comer.- me dio un papelito con una dirección. La leí atentamente y cuando alce la vista para agradecerle ya se había ido. Me levante pesadamente, el bebe estaba por salir, apenas iba a dar un paso para subir el escalón cuando una ola de gente me obligo a bajar las escaleras, y seguí así hasta que me subieron a un tren.

Busque la forma de bajarme pero no pude, el tren empezó su viaje y yo no tuve de otra más que esperar a que llegara a algún lado.