2. Callejón Diagón.

Cuando me desperté al día siguiente era bastante temprano. Tras dar varias vueltas en la cama me levanté. La gran emoción que sentía no me dejaba dormir. ¡Un mundo mágico al alcance de mi mano! Creo que que mi madre aún recelaba de todo lo sucedido ayer pero no podía consultar a mi padre ya que éste estaba de viaje. Mi padre tenía un trabajo muy importante que le hacía viajar por todo el mundo así que no estaba mucho en casa.
Cuando terminé de desayunar apreció Alfred, el mago. Cuando le abrí la puerta me di cuenta de que esta vez estaba vestido con una capa verde escarlata. Cuando al fin salimos Alfred nos dirigió a mi madre y a mí por las calles de Londres hasta llegar a un bar de horrible aspecto llamado ''El Caldero Chorreante''. La verdad es que si lo observabas detenidamente daba un poco de miedo.

Entramos y una vez dentro daba menos menos miedo. Había magos y brujas por todo el bar riendo y charlando. A pesar e ser un poco escalofriante me pareció un lugar acogedor. Alfred nos volvió a guiar hasta una pared de ladrillos. Allí hizo algo muy extraño y entonces nos encontramos en la calle más extraña que he visto en mi vida. Alfred la llamó el ''Callejón Diagón''. En la calle había millones de colores y ruido por todos lados, sin olvidar las extrañísimas tiendas donde compraríamos el material necesario para mi nueva escuela.

Alfred nos guió entre el gentío con una sonrisa mientras saludaba a algunas personas. Cuando al fin nos detuvimos estábamos delante de un edificio muy majestuoso. Alfred lo presentó como Gringotts, el banco de los magos. En el interior habíadis filas de mesas alineadas a los lados de un gran pasillo. En las mesas había extrañas criaturas inclinadas sobre cuadernos o pesando joyas. Alfred nos dijo que eran duendes. Nos acercamos a una de ellas y yo la observé atentamente. Estaba totalmente concentrado en un pequeño libro de cuentas. El duende nos ayudó a cambiar nuestro dinero ''muggle'' por galeones, el dinero del mundo mágico.
Una vez tuvimos el dinero mágico volvimos a salir a la calle. Alfred nos guió entre las tiendas y nos ayudó a comprar todo el material. He de decir que eran cosas rarísimas. La calle estaba llena de gente que caminaba en diferentes direcciones pero nadie se fijaba en nosotros.

Mi tienda favorita resultó ser una llamada Olivanders, la tienda de las varitas. Cuando entré me saludó un anciano. Su aspecto era idéntico al de un científico loco pero se comportó de forma muy amable. Probé varias varitas hasta que, tras desorganizar toda la tienda, encontré una especial. El señor Olivanders me tendió una caja, la abrí y aparté la fina tela que envolvía a la varita. Deslicé mis dedos hasta rodearla y tiré de ella. Noté una sensación cálida recorriendo mi cuerpo, la agité y chispas doradas salieron de ella. Fue como si la propia varita tuviese vida. Olivanders sonrió y dijo:

- Roble y pelo de unicornio, bastante flexible, 22 centímetros. Una buena varita sin duda.

Pagamos y continuamos con nuestras compras. Cuando terminamos Alfred nos acompañó a casa.
Durante todo el camino contándome cosas sobre Hogwarts. Antes de irse me entregó un billete de tren donde ponía ''Andén nueve y tres cuartos''. Cuando le miré extrañada él me explicó cómo llegar al andén. ¡Atravesando una pared! Finalmente Alfred se despidió con una última sonrisa dándome un gran abrazo. Al igual que ayer se alejó un poco y después desapareció aún agitando la mano, ¡plof!

Mi madre y yo pasamos al interior de la casa. Mi padre aún estaba de viaje así que juntas le escribimos una carta contándole lo sucedido. Cuando finalmente le di las buenas noches ella me sonrió y dijo:

- Parece que tenemos una bruja en la familia.

Al fin había entendido que no era ninguna broma. Una vez estuve en mi habitación comencé a hojear algunos de los nuevos libros de texto. Trataban sobre hechizos, criaturas fantásticas y pociones. No tenía ni idea de cómo el mundo mágico había logrado permanecer oculto pero estaba dispuesta a averiguarlo. Estaba preparada para descubrir cada uno de los secretos de ese nuevo mundo, lucharía por mi puesto en él. Y con estos pensamientos me sumergí en la lectura de un libro llamado ''Historia de Hogwarts''.


¡Hola a todos!

Tras un largo descanso he vuelto. No sé cuánto durará pero espero que os guste la actualización. Toda crítica (constructiva) es bien recibida. Espero que la inspiración se queda una temporada esta vez ya que este proyecto me hace mucha ilusión.
Gracias por leer,

Annie.