Summary: Elizabeth quiere ser el hombre que necesita Roderich y le pide ayuda a Arthur, el inglés lo logra, pero no es Elizabeth quien se transforma. La magia te puede jugar malas pasadas. Dedicado a mi Arthura (xD) Xan.

Advertencia: Este Fanfic no tiene relación con ningún país existente, armada u otra cosa. No está hecho con fines de lucro, sólo sacar a relucir mi retorcida mente. Este manga y anime no me pertenece, ni si quiera la luz con que funciona mi computador, que lo pagan mis papás en las mensualidades de la Universidad.

Dedicado a Xan y Griffmoon.

POCIMA DE TRANSFORMACIÓN

Segundo Capítulo: Ingredientes

By Meems Asakura

El inglés estaba anonadado, nunca pensó que la afición de aquél país llegaría a tal extremo.

- E…Elizabeth ¿Estás segura de esto? – Arthur estaba shokeado, aún más que al ver como Rusia rompía una y otra vez su silla maldita.

- ¡Por Favor Arthur!... No sé a quién más recurrir, tú creaste a Merlín, Harry Potter y muchos magos más. Yo sé que solo tú puedes hacer esto realidad, aunque sea por un día necesito saber si mi vida sería mejor, si lograría ser un poco más perfecta para Roderich – La húngara bajo la voz en su última frase hasta casi llegar a un susurro solo oído por el inglés.

- Lo puedo intentar Elizabeth, pero no te aseguro nada. Ni si quiera se con que ingredientes partir, desde que comenzar… tal vez necesitaría que me dieras un mechón de cabello – Arthur estaba analizando las posibles mezclas con las que quedaría el elixir perfecto para una pócima de ese calibre.

- Por mí feliz, te esperare cuanto necesites – En ese instante la sirvienta traía unos scones y un par de tazas para el dueño y la invitada.

- Bueno… Claire me puedes traer mi cuaderno de apuntes con un bolígrafo por favor – Dijo el rubio mientras llevaba una taza a su boca con humeante te de jazmín.

La jovencita hizo una reverencia y se marcho.

- Primero probaré con la sustitución de cuerpos y la invisibilidad, son algunos de los conjuros que he utilizado he inventado y han sido fructíferos – El inglés en un par de segundos recibía su cuaderno de notas y comenzaba a hacer una gran cantidad de letras extrañas.

- ¡Vaya Arthur! ¿Qué escribes? – Preguntó al ver lo que ella pensaba que eran garabatos, sin embargo los hacía con cuidado y destreza.

- Escritura élfica, es más fácil para crear pócimas. Las escrituras humanas no incluyen todos los símbolos químicos por eso – Arthur seguía haciendo escritos y tomando té. La deliciosa mezcla amarillenta se iba haciendo cada vez menos y la curiosidad de la húngara solamente crecía más y más.

- Ahh – Elizabeth decidió ignorar aquello, no entendía nada de lo que decía Arthur y tomo un scones y mastico el primer bocado. – Era toda una mentira lo que decía Alfred, realmente estaban deliciosos.

- Listo… tengo tres posibles formulas. ¿Me acompañas? – Le pregunto el ojiverde a su acompañante.

- Bueno, pero me llevo otro bollo para el camino. – la húngara estaba feliz ojala resultara rápido la pócima.

En un momento Elizabeth se encontraba atravesando pasadizos secretos hasta llegar a una habitación muy grande en donde una gran cantidad de cosas se encontraba en pequeños frascos. Había desde sapos hasta luciérnagas, era algo extraño para ella.

- Primero probaré una modificación de la pócima de la invisibilidad… Polvo de hada, dedo de dragón, diente de ángel, extractos de colores – Decía Arthur, la pócima cada vez tomaba más fuerza, tanto ya que parecía que estuviera hirviendo, mientras no había ni un mechero abajo del vaso precipitado.

- Arthur… ¿Crees qué esto funcionará? – La cara de Elizabeth mostraba cada vez más un terror que cualquiera hubiera tenido al presenciar como la pócima tomaba un color violeta furioso.

- No te preocupes – Dijo el inglés mientras espolvoreaba azúcar en la mezcla – Solo necesito un mechón de tu cabello Elizabeth – El inglés realmente se había emocionado mientras preparaba la minuciosa mezcla para la húngara.

Ella tomo una tijera que se encontraba cerca y corto un trozo pequeño de cabello y se lo entrego al inglés. El inglés comenzó a pronunciar unas palabras extrañas y vertió los cabellos de ella, en ese preciso instante la mezcla exploto y dejo todo el laboratorio lleno de humo, Elizabeth no podía ver a la otra nación.

- ¡Arthur! ¡Arthur! ¿Estás bien? – Preguntaba la húngara intentando captar la imagen del inglés entre todo el polvo.

- ¡Aquí estoy! – Dijo el inglés, en ese momento se dio cuenta que no era su voz, sino la voz de una chica.

- ¿Quién eres tú? – Preguntó la húngara mientras veía a una jovencita que estaba con la misma ropa que traía Arthur hace unos momentos.

- ¡Soy yo boba! ¡Arthur! – Dijo ella, más no pudo seguir hablando ya que su camisa bajo un poco dejando al descubierto uno de sus pechos, lo único que pudo hacer fue taparse.

- ¿Qué pasó? – Elizabeth estaba anonadada, no podía ser. ¡Arthur ahora era una chica! Y era ¡Su culpa!