Pasión
Capítulo 2.
Sus respiraciones chocaban y aunque saboreaban los labios de la persona que tenían al lado, les parecía escasa esa sensación. Un crujido se dejó escuchar a su lado, pero nuevamente eran ajenos a todo lo que había a su alrededor.
La presencia tenía las manos apretadas con furia y mordiéndose los labios, cerró los ojos para aspirar con fuerza. La sensación oscura que estaba sintiendo dentro suya le estaba abrasando el alma, volvió a abrir los ojos para ver como era invisible para los jóvenes y comprobó con horror como la mano de Shinomori acariciaba el pecho de su..
Niña.
No pudo reprimir más esa sensación y alzando con rapideza su propia mano, empujó con rabia el cuerpo de ese joven. Quería alejarlo de su pequeña y ver la forma de como la estaba acariciando le había cegado por completo. Escuchó el gemido de sorpresa de su pequeña y vio de reojo como se llevaba las manos a la boca para sonrojarse ante él y escuchando un gruñido, devolvió su vista hacía el ex-Okashira de los Onis y ahí no pudo reprimir la sensación de odio. Se movió para colocarse entre su niña y apretando con fuerza sus puños, consiguió que algunas gotas de sangre resbalaran por su mano.
-¡¿Qué haces Okina?!..-preguntó furioso el joven.
Alzó levemente sus cejas al escuchar el tono de voz de Shinomori, pero eso no evitó que su odio incrementará más.
-Evitar que deshonres a Misao..-soltó bruscamente Okina..-¿pensaste qué podías hacerlo de esa manera?..-alzó una ceja con sarcasmo..-¡mi niña es pura y no quiero que la ultrajes de esa forma!..-entrecerró su mirada al llevar su mano hacía atrás para sujetar a Misao..-he presenciado la forma en que la deseabas, parecías que estabas hambriento de ella, pero déjame decirte que no permitiré que le hagas daño y la ignores después de haberla usado.
Aoshi permanecía en el suelo y analizaba las palabras del anciano, curvó sus labios con desgana y masculló un insulto cruel hacía él. Cerró los ojos para soltar una sonrisa irónica y levantándose, abrió los ojos para mirarle con humor. Y nuevamente, ese gesto sorprendió a Okina que no se esperaba esta demostración.
-No he escuchado que se quejará..-comentó Aoshi..-es más, ella también lo desea.
-Tal vez no ha dicho nada por que estabas comiéndole la boca con fervor..-soltó con rabia.
Okina desvió su mirada hacía atrás para notar como su niña tenía sujeta su mano y sus ojos estaban humedecidos. Vio como sus labios temblaban ante lo que había escuchado, y suspirando con resignación, suavizó su rostro.
-Abuelo..-murmuro pausadamente Misao..-yo le quiero y él a mí.
Él ya sabía los sentimientos de su niña por el ex-Okashira, sabía que eran muy poderosos pero desconocía cuan de fuertes eran los de la otra parte. Bajó su mirada hacía el suelo y comenzó a masajear la mano de Misao con su dedo. No quería ver como le utilizaba de esta manera y ser el testigo del dolor y la humillación reflejada en el rostro de su pequeña. Sintió los labios de la joven sobre su piel y una calor fascinante le arrolló. Debía hacerlo por ella y aunque no le había echo gracia que empezarán por el final, debía demostrar que la joven eran más que un trozo de carne puro.
-¿Las quieres Aoshi?..-soltó bruscamente y sintió como esos ojos fríos le taladraban la espalda..-en ese caso, debes buscar el mayor tesoro de Misao.
-¿Cómo?..-repitieron ambos jóvenes con sorpresa.
Okina esbozó una sonrisa cruel y dándole la espalda a su pequeña, observó atentamente al que se iba a convertir en su "nieto político", se cruzó de brazos y asintiendo a sus propias palabras, vio la perplejidad reflejaba en su rostro.
-¿Te ves capaz de buscar el mayor tesoro de Misao?..-volvió a insistir.
Aoshi alzó su rostro con orgullo ante esa proposición y sintió como su ego masculino comenzaba a florecer con fuerza. Él no se había rendido ante nadie y demostrar debilidad por ese reto, podía alejarle de lo que más deseaba. Depositó pausadamente su mirada en la asombrada de la joven y sonrió con picardía.
A ella.
Okina carraspeó con desgana al contemplar como estaba devorando a su pequeña con esos ojos, tragó saliva y decidió que era lo mejor. Si no podía buscar ese tesoro, jamás sería suya y su niña se vería alejada del dolor que podía ocasionarle con facilidad. Dio dos pasos hacía atrás y agarró suavemente el brazo de Misao, le guiñó el ojo y dándole un beso en su mejilla.
-Abuelo..-susurro Misao sorprendida..-¿de qué hablas?..-preguntó con más curiosidad..-desconozco cual es ese tesoro del que hablas.
El anciano pasó delicadamente su mano por su cabello y mirándole con ternura, sonrió dulcemente. No podía hacer otra cosa por ella, y aunque era mayor y podía tomar las decisiones apropiadas, seguía siendo su pequeña y tenía que protegerla de todo mal e inclusive de Aoshi. Acercó su rostro al suyo y apoyó su frente.
-Lo hago por ti Misao..-le susurro ante la desgana de Aoshi..-yo sé cual es tu tesoro y no puedo dejar de preocuparme por ti y si eso incluye una demostración por su parte..-desvió su mirada hacía el joven..-lo haré, quiero ver lo fuerte que son sus sentimientos.
-Pero..-volvió a hablar la más jovencita.
Pero Okina le tapó la boca con su dedo y separándose de su cercanía, se volvió hacía su enemigo. Elevó su rostro con poder y arrugando su nariz, lo enfrentó directamente.
-Debes irte ya Shinomori..-vio la perplejidad del joven..-tienes una semana para buscar ese tesoro y después de ese tiempo, ya nada te unirá con ella..-entrecerró su mirada con odio..-si realmente la amas harás lo correcto.
Por unos momentos dudo de las palabras del anciano y sintió deseos de empujarlo y coger a Misao para alejarla de su lado, pero estaba seguro que jamás le perdonaría ese acto y apretando con rabia sus dientes, vio la seguridad reflejada en la mirada del anciano. Si admitía la derrota estaba favoreciendo la opinión de Okina, pero si se arriesgaba a encontrar ese tesoro, estaba demostrando sus sentimientos.
Por que la Amaba.
Dio dos pasos hacía atrás y asintiendo a la orden de Okina, se dirigió hacía su habitación para cambiarse de ropa y emprender ese viaje. Debía buscar el tesoro de Misao y lo encontraría para poder estar a su lado. Sintió el pavor emanar en la mirada de Misao, pero evitó devolverle el gesto para evitar que el odio de Okina se elevara más.
Permanecería frío e impasible ante todos.
Su misión era ella.
Misao agarró con fuerza el Gi de Okina y mirándole con dolor, exigió en silencio una respuesta a esa proposición, pero él simplemente cerró los ojos y se mantuvo mudo ante su oscuro motivo.
-¿Por qué?.
-Es lo mejor..-soltó fríamente..-tú has demostrado mucho, ahora es él quién debe demostrar más.
Se apartó las lágrimas de sus ojos y emprendió la huida para su despedida. Debía verle antes de que se alejara de su lado, tenía que infundirle fuerza y valor ante ese viaje. Subió las escaleras y se detuvo de golpe al comprobar con horror como su habitación estaba vacía, y entonces su pecho se estrujo violentamente, él se había dio sin despedirse de ella. Negó con la cabeza ante estos pensamientos y aspirando con fuerza el aire que le faltaba volvió a bajar.
Todos los Onis le miraban confusos y abriendo la puerta bruscamente del Aoiya se detuvo entre el barullo de gente que pasaba por la calle. Sus ojos se humedecieron al presenciar el vacío de su figura y tapándose la boca con sus manos, evitó que un gemido de dolor escapara de su interior.
Pero el grito si consiguió la libertad.
-¡AOSHIIII!..-sus rodillas se estrellaron contra el suelo y se tapó el rostro con las manos para llorar ante su pérdida.
Su corazón se desgarró ante ese gesto y bajando tristemente su mirada, cerró los ojos para convencerse a sí mismo de que era lo correcto. Debía hacer las cosas de la mejor manera posible y así demostraría que lo suyo era fuerte y no un capricho del momento. Se pasó su mano por sus labios, para poder sentir el aroma de la dueña de su corazón y sonrió al verificar su cometido. Levantó su mirada y saltando hacía otro tejado, se alejó de ella.
Te quiero Misao.
Continuará.
Tenía pensado hacer solo dos capítulos y naturalmente acabaría bien. Lo que pasa que después de pensarlo, la haré un poquito más larga. Eso sí, sin demorarme mucho.
La verdad es que Kunoichi Karlá me dio una buena idea y tranquila no me has persuadido. Aunque también es lógico que Okina no puede ver como el HONOR de su pequeña queda mancillado de esa manera, ¿eh?.
Natsumi Niikura - Jajaja CARMEN DE MAIRENA, enserio cuando vi el nombre me descojone de risa. JEJEJE! espero que te guste la continuación y de que aún no haya finalizado el fic. ¿Y si es Marujita Díaz disfrazada de Okina?.
Kunoichi Karlá - Al fin y al cabo, el amor es un sentimiento hermoso, no uno burro e insensible.
Gabyhyatt - Okina, el abuelo super protector.
Grenny - La verdad es que nos gusta mantener a las lectoras en vilo y si, somos malas. Me alegra saber que has leído el fic aunque Aoshi y Misao no son tu pareja favorita.
