¿La verdad? No esperaba ni mucho menos vuestra acogida a esta versión tan distinta y extraña.

Gracias por leer y comentar, lo cierto es que leerlos me han animado a escribir rápido el segundo capítulo...

Corto, pero esperando ir sobre seguro...

CAPITULO 2.

Lanie se dejó caer pesadamente en su silla. Le costaba asimilar lo que Kate acababa de decirle.

- Pero… ¿Cómo? Pensé que tomabas…

- No lo sé… Dejé de tomarla cuando me ingresaron, tuvimos cuidado pero… No lo sé Lanie… No tengo ni idea, la verdad.

Lanie suspiró.

- Ahora debo preguntarte… ¿Quieres seguir adelante?

Kate hizo un silencio.

- Jamás podría perdonarme lo contrario – aseguró.

- ¿Se lo dirás a Josh?

- Nada cambiaría entre nosotros – sentenció – no es la persona adecuada.

- Esa no es mi pregunta Kate.

- No lo sé… No quisiera tener interferencias por su parte. Además, él se marchó a África, seguramente no volverá en meses…

- Pero es el padre. Debería saberlo.

- ¿Y pelearnos por la custodia? Josh estaba molesto conmigo Lanie. Y entiendo sus razones.

- Castle.

- Sí. Reconozco que tenía razón, no debí darle esperanzas. Él siempre tuvo celos de Castle y yo siempre se lo negué.

- Pero puede que necesites su ayuda Kate, es el padre, tiene obligaciones.

- Saldré adelante. Puedo hacerlo sola.

- Cariño, sabes que yo estaré para lo que necesites, pero…

- Nunca imaginé que podría pasarme esto. Siempre pensé que encontraría a la persona adecuada, me casaría y después tendría hijos. Jamás imaginé que podría pasar esto.

- ¿De cuanto estás?

- Cinco semanas.

- Es muy pronto.

- Me dieron los resultados de unos análisis rutinarios antes de darme el alta, ni siquiera lo sospechaba… No he tenido regularidad desde que me dispararon…

- Es lógico. ¡Oh cariño! – dijo levantándose para abrazarla – No sé si debería decírtelo pero la verdad es que es una noticia que me alegra.

Kate se aferró a su amiga y volvió a llorar.

- Yo no sé nada Lanie… Estoy hecha un lío.

- ¿Se lo dirás a Castle?

- ¡No!

- Cariño, si sigues adelante tarde o temprano se enterará.

- He estado tres meses sin hablarle. Le he mentido sobre ese día. Le he convencido para que volviese, buscando que se enemistase con la capitana, se ha portado como un verdadero amigo, estando ahí para mí pese a mi comportamiento… No puedo ahora decirle que estoy embarazada de Josh… Se iría y no puedo permitírmelo, no ahora.

- ¿Se ha comportado como un verdadero amigo? Cariño, creo que no terminarás de entender nunca que si sigue ahí es por ti, y que si se marchó, fue por que le echaste, anda con pies de plomo contigo, pero no por amistad.

- Necesito tenerle cerca Lanie. No podría soportar que desapareciese. ¿Por qué no me lo dijo antes? ¿Por qué tuvo que esperar a que me disparasen? Ahora es tan tarde…

- Miedo Kate.

Ella elevó sus cejas interrogante.

- Miedo a que no le correspondieses y le alejases. Yo diría que el mismo miedo que tú tienes ahora con él.

Kate asintió. Había amenazado tantas veces con dispararle y le había dado en las narices con sus ex… Además siempre había sido demasiado introvertida con su vida privada, no dejando que él accediese, mientras que él, le contaba siempre sus problemas con su madre o con su hija.

- Además está tu trabajo – añadió Lanie – no puedes ponerte en peligro.

- Lo sé. Sentí miedo a que me hiciesen daño y perderlo.

- ¿Pero Castle te ayudo?

- Me dio la confianza necesaria…

- En cuanto Gates se entere no te dejará salir a la calle…

- De momento no tiene que enterarse.

- ¡Kate! Se te notará enseguida.

- Nadie se enterará, me pondré ropa holgada.

- No puedes hacer eso eternamente.

- Lo sé, pero necesito tiempo, ahora necesito trabajar, poder pensar en otra cosa y necesito tener a Castle alrededor.

- Lo tendrías aunque no trabajases si no fueses tan cabezota y le dijeses lo que me has dicho a mí.

- Sí, claro… ¿"Quiero decirte que me acuerdo de todo y que yo también te quiero, pero estoy embarazada de otro"?

- Puedes omitir lo de "otro". ¿Le dijiste que has roto con Josh?

Kate asintió.

- Castle siempre nos ha sorprendido, no es la persona superficial que aparentaba. Deberías decírselo. Todo.

- Necesito estar segura, necesito tiempo.

- Kate, si yo fuese Castle, me dolería cada segundo que pasases sin contármelo. Piénsalo.

Kate sabía que Lanie tenía razón. Tarde o temprano todo el mundo se daría cuenta, además tenía la obligación de comunicarlo en su trabajo durante los primeros tres meses, el reglamento era estricto.

- Aparte de eso, amiga, estás demasiado delgada, tendrás que empezar a cuidarte, ¿Has elegido ya ginecólogo?

Kate negó con la cabeza.

- Te iba a pedir ayuda con eso.

- Vale. Llamaré a Laureen – dijo mientras buscaba un número en su móvil – si la embarazada fuese yo, ella sería en la única que confiase.

Mientras Lanie hablaba por el móvil con la ginecóloga, poniéndola en antecedentes sobre la reciente situación médica de Kate, ésta, miraba la pantalla de su propio móvil. Tenía una llamada de su padre, como cada día desde que la habían disparado. Tenía que contárselo. Había estado esquivándole durante los últimos días, alegando primero que estaba liada con los preparativos para su vuelta al trabajo, y después que tenía entre manos un caso importante. Su padre había sido paciente, pero en el fondo ella sabía que podía sospechar que le escondía algo.

- Pues ya está Kate. Nos hace un hueco para hoy a última hora de la tarde.

- ¿Nos hace?

- Pienso ir contigo, voy a ser la tía de esa criatura y no pienso dejar que la cabezota de su madre haga caso omiso de las recomendaciones de su médico.

Kate sonrió por primera vez desde que había entrado a la morgue y volvió a abrazar a Lanie.

- Gracias Lanie. No sé que haría sin ti.

- Yo tampoco lo sé – dijo ésta riendo – espero que me hagas caso Kate, cuanto antes.

- Lanie, no me presiones por favor.

- Por ahora está bien – concedió – pero te lo volveré a recordar esta tarde.

- Debo volver a comisaría.

- ¿Mejor?

- Ahora sí.

La forense la observó mientras salía de allí y negó con la cabeza.

- Que manera más absurda de negar tu felicidad Kate.

Kate se sentó en su coche y soltó aire. Ahora, que compartía su secreto con Lanie, se sentía mucho mejor. Volvió a mirar su móvil y marcó.

- ¿Papá?

- Hola Katie ¿Qué tal estás hoy?

- Estoy bien papá.

- ¿Cansada?

- Lo normal después de tres meses sin trabajar.

- Tienes que vigilarte, el médico te lo advirtió…

- Papá…

- Dime hija.

- ¿Podemos vernos a la hora de comer? Hay algo que quiero que sepas.

- ¿Ocurre algo grave?

- Estoy bien. Necesito verte.

- ¿Dónde siempre?

- ¿A la una y media?

- Allí estaré.

El resto de la mañana para Kate se pasó entre papeleo de casos resueltos durante su baja. Si algo le fastidiaba de sus compañeros era su falta de seriedad para transcribir y archivar los informes sobre los casos que se habían amontonado sobre su mesa sin que ella terminase de entender la razón por la cual no los habían dejado sobre las suyas.

- Vamos a ir a comer ¿Vienes? – preguntó Espo.

- He quedado con mi padre. Y vosotros volveréis en media hora.

- De eso nada – contestó Ryan – tenemos una hora.

- Lo que tenéis es todo este montón de papeles para tramitar – les dijo señalando las carpetas – y van a estar acabados antes de volver a casa hoy.

- Pero…

- No Espo, no hay excusas. No tengo ni idea de lo que habéis estado haciendo estos meses pero no pienso hacer yo sola vuestro trabajo.

- ¡Vaya inspectora! – dijo Gates sorprendiéndola a su espalda – Veo que usted es más dura de lo que pensaba manteniendo a raya a sus compañeros. Yo también quisiera saber la razón por la cual no están terminados esos informes, aunque puedo omitir ese detalle si están tramitados antes de que se marchen.

- Si señor – contestó de mala gana Ryan.

Kate puso cara de fastidio. Una cosa es que ella les pidiese explicaciones a sus compañeros y otra que ahora tuviesen la obligación de tener terminado todo antes que acabase el día.

- Muy bonito – dijo Espo – nosotros buscando pistas sobre tu caso y tú nos haces esto.

- No sabía que estaba detrás – dijo intentando disculparse.

- Es como una sombra – dijo Ryan – aparece cuando menos lo esperas – dijo mientras seguía a Gates con la mirada.

- Tenéis media hora – aseguró mientras se levantaba y se ponía su chaqueta – y más vale que cuando yo vuelva tengáis tramitados la mayoría, por que a las siete en punto de la tarde, yo saldré por esa puerta estén acabados o no, y os quedaréis solos.

- ¿De verdad tenías que volver tan pronto? – preguntó Espo fastidiado mientras ella se alejaba.

- Creo que será mejor que pidamos algo de comer – aseguró Ryan buscando su teléfono para llamar a la cafetería más cercana.

Kate miró su móvil mientras bajaba en el ascensor. No había sabido nada de Castle durante el día. Era cierto que él únicamente acudía cuando ella le llamaba por un caso, pero secretamente esperaba algún mensaje o llamada del escritor para saber si estaba bien. ¿Se habría arrepentido de haberle dicho que la quería? ¿Y si durante esos tres meses había estado saliendo con alguien? No se lo había preguntado. ¿Sería eso? ¡Dios! No lo había pensado. ¿Qué iba a hacer si era así?

Su corazón volvió a acelerarse y ella se asustó. Salió del ascensor y entró en los baños de la planta baja, mirándose al espejo e intentando normalizar los latidos. Iba a volverse loca. Miró su reloj. Si no salía de allí llegaría tarde a la cita con su padre. No lo pensó dos veces y salió a la calle.

Minutos después entraba como una exhalación a la cafetería, buscando a Jim con la mirada. Le encontró sentado con ambas manos sujetando una taza de café.

- Katie – dijo sonriendo al verla.

- Hola papá – contestó ella mientras le abrazaba.

- ¿Va todo bien? – preguntó el hombre intuyendo que pasaba algo grave.

Kate llamó al camarero evitando tener que contestarle de inmediato, volviendo a repasar mentalmente el pequeño discurso que tenía medio ensayado.

- Tengo que decirte algo – dijo armándose de valor después de quedarse solos.

- Bien.

- Papá… Yo… - hizo un silencio mirando sus manos sobre la mesa.

- Katie no puede ser tan difícil cariño, soy tu padre y no tienes que entregarme las notas del colegio, eres adulta…

- Papá… Estoy embarazada.

Jim esbozó una enorme sonrisa. Kate le miró sorprendida.

- Eso es maravilloso hija – dijo tomándola de las manos.

- Josh es su padre.

- A mi me importa su madre, no su padre – aseguró Jim entendiendo que la preocupación de su hija era que había cortado con su exnovio.

Kate sonrió negando con la cabeza. No esperaba esa reacción.

- Pero papá… Yo… Estaré sola en esto y…

- Cariño, está bien, créeme, Josh será su padre, pero estaba claro que no te hacía feliz. Y no pienses que vas a estar sola en esto. Yo voy a estar contigo. No vas a ser la única mujer que tenga a un hijo sin su padre, y yo no seré el único abuelo del mundo orgulloso de que lo hagas así. No dudo que Josh fuese un buen tipo, pero…

- No era el adecuado.

- No cariño. No lo era.

Kate volvió a sentirse aliviada. Tanto su padre como Lanie se habían mostrado comprensivos y contentos. Sin duda tenía gente a su alrededor que la quería y se preocupaba por ella.

- ¿Para cuando?

- Finales de primavera.

- ¿Tanto tiempo? No creo que pueda aguantar la espera.

- ¡Papá!

- Katie, tener un hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida – aseguró – tu madre y yo estábamos impacientes por tenerte en brazos.

- Lo sé papá me lo habéis contado millones de veces.

- ¿Dejarás el trabajo?

- Acabo de volver.

- Pero no puedes ponerte en peligro ahora.

- Necesito tiempo.

- ¿Lo saben tus compañeros? ¿Lo sabe Castle?

Kate le miró extrañada. ¿Castle? ¿Por qué su padre preguntaba si lo sabía Castle?

- No.

- Deberían saberlo.

- ¿Por qué?

- Ellos te cuidarán. Deberías decírselo, y también a Castle…

- ¿Por qué ese empeño con Castle? No es mi compañero.

- Has trabajado con él durante tres años, para mí lo es tanto como los demás.

- Pero él no es policía.

- No, pero él es la persona que día a día durante estos tres meses me ha llamado a diario para saber como estabas. No será tu compañero, pero supongo que si tú le dejases sería algo más que eso.

- ¿Te ha estado llamando? ¿A ti? – preguntó ella sin salir de su asombro por las palabras de su padre.

- ¿De verdad te resulta tan extraño? Por lo que me contó, quedaste en llamarle, y él pacientemente te dejó espacio para que lo hicieses.

- ¿Le dijiste lo de Josh?

- Únicamente hablábamos de tu salud y tu estado de ánimo. No mencione nada más.

- ¿Cómo has podido ocultármelo?

- ¿Ocultártelo? Me ha llamado mucha gente preguntando por ti, tu tía Susan, tu tío Frank, tus primos, la señora Holsen, la viuda de Montgomery, Henry, el de la tienda de comestibles, incluso Lanie me llamó por que no sabia nada de ti… A ninguno les cogías el teléfono… ¿Ocultártelo dices? ¿Quieres un inventario de las llamadas que no contestabas y me llamaban a mi?

Kate recapacitó por un instante. Su padre tenía razón. Se había aislado del mundo. Debió intuir que él había tenido que contestar las llamadas que ella rechazaba.

- Lo siento.

- Es un buen hombre Katie. Se preocupa por ti. Y sé que te quiere.

- Papá – dijo ella negando con la cabeza.

- Y sé que tú también lo haces, lo sé desde el primer día que me hablaste de él, aunque no entiendo que haces negándotelo.

- Papá… Las cosas no son como crees verlas…

- Katie, si hay una cosa que veo clara, es que ese hombre estaría más que dispuesto a hacerte feliz y sería el mejor padre que podrías tener para tu hijo…

/../

GRACIAS por leer hasta aquí. Espero no defraudar a nadie.

PD. Me encanta Lanie y me agrada Jim... Vaya consejos se gastan ambos ¿Eh?