2. El baile.
Los días que siguieron a ese fueron muy extraños. Lucietta me evitaba todo el tiempo y estoy segura de que no estaba conmigo porque prefería juntarse con Potter y con sus amiguitos. Sentía como si poco a poco el Gryffindor me fuera arrebatando a mi amiga y la convertía en una persona completamente diferente, aunque eso era prácticamente imposible e ilógico porque un él no era así; pero yo sólo tenía dieciséis años y creía que todo giraba a mí alrededor. ¡Qué equivocada estaba!
Hasta que un buen día me cansé de estar esperando y recibiendo solo sobras de cariño y comprensión de la que yo consideraba mi mejor amiga. Así que me decidí a seguirla, se que estuvo mal, pero no me arrepiento; de hecho, me alegro de haberlo hecho por que así ambas nos unimos más como amigas. La seguí por todo el pasillo del segundo piso, sin hacer ruido, hasta que se detuvo en un aula que estaba vacía. Miró a ambos lados y afortunadamente no me vio oculta detrás de una armadura. Para mi sorpresa ella abrió la puerta y entró. Muerta de la curiosidad, corrí hasta ahí y con mucho cuidadito la entreabrí para poder escuchar y ver lo que pasaba dentro de esta.
Lo que vi me sorprendió.
Lucietta y Potter se estaban dando el beso más dulce y romántico que yo hubiera visto jamás. ¡¿Se estaban besando?! Me quedé incrédula, ¿pero es que amiga había perdido la cabeza o qué? ¡Estaba besando a James Potter! Yo tenía que interrumpir, era necesario que yo hiciera algo.
No James, es que esto no puede seguir así –dijo mientras se separaban y lo miraba a los ojos-. ¿Y si alguien nos ve? Te aseguro que mi hermano se encargaría personalmente de matarte o algo así.
Pues entonces no me importaría, Lucie –dijo y pude ver que tenía sus manos aún abrazando la cintura de mi amiga-. Soy capaz de luchar hasta con tu padre, ¡no me importa! Si así puedo estar contigo, soy capaz hasta de no volver a decir que me apellido Potter.
Me llevé una mano al corazón. No podía creerlo, realmente se querían. Potter en realidad quería a mi mejor amiga, pero ambos sabían que sus padres se llevaban pésimo y que podría soltarse la tercera guerra mágica si sus familias se enteraban.
Es que no lo tomas en serio, James, a ti no te preocupa, pero a mi sí. No podría soportar que algo malo te pasara.
¿Y quién dijo que no me preocupa? –dijo James, claramente ofendido y se separó de ella para sentarse pesadamente en uno de los pupitres -. ¡Por Merlín, Lucie! Por eso te lo digo, ya estoy harto de tener que estarme escondiendo. Ni tú ni yo tenemos la culpa de que nuestros padres se odien, ¿por qué tenemos que pagar nosotros su odio?
No te enojes, James, a mi también me molesta. Pero no podemos hacer nada, el próximo año me voy a casar.
Ni lo menciones –dijo él y se dejó caer en la mesa para que el contacto con la fría madera le refrescara las ideas.
Me di cuenta de que a él le enojaba la idea del matrimonio de Lucietta tanto como a mí. Y James Potter me cayó bien. Me sentía como si estuviera presenciando una de las escenas de amor que mi madre escuchaba en la radio mágica y también sentía que estaba interrumpiendo un momento muy íntimo de los dos. Decidí, mientras me iba silenciosamente de ahí, que al día siguiente yo hablaría con Lucietta Malfoy sin falta.
Lucietta entró en la sala común intentando no hacer ningún ruido, podía jurar que hasta estaba caminando de puntas. Yo estaba en el sillón más alejado de la chimenea, oculta por completo en las sombras y no pude evitar asustarla cuando se acercó a donde yo estaba.
¿Qué horas son éstas de llegar? –dije encendiendo mi varita y alumbrando mi cara.
Tal y como yo esperaba, ella se sobresaltó y gritó como si yo fuera su padre acabando de sorprenderla después de llegar tarde a casa. Me reí de ella un ratito y ella espero "pacientemente" a que yo terminara.
¿Ya terminaste?
No –dije entre risas y después me senté como toda una señorita-. Bueno ya, ¿y? –esperaba que contestara mi primer pregunta.
Yo… yo… estaba en la biblioteca –respondió.
¿Así? Qué interesante, ¿y dónde dejaste tus libros? –su rostro fue digno de una fotografía-. ¡Qué amable fue Potter al guardarlos por ti! –contesté con sorna.
¿Co-como lo supiste? –estaba aterrada. Yo la conocía muy bien.
Lucietta, ¿creíste que yo no me iba a enterar? Soy tu amiga, te conozco muy bien.
Emily, por favor –dijo acercándose a mí y mirándome con ojos suplicantes-. No le digas a nadie y mucho menos a Derek, si se entera puedo darme por muerta.
Bien, ¿quién eres y que hiciste con mi amiga?
Era casi irreconocible. Todavía un par de meses antes, ella lo hubiera negado descaradamente y dejaría el tema por zanjado. Ella era una Slytherin y no iba a dejar que las personas supieran mucho de su vida privada, menos andarla publicando por todos lados, incluso conmigo, haría cualquier cosa para que yo no supiera que salía con James.
No te entiendo.
¿Qué no le diga a nadie? ¿Por qué? ¿En qué te afecta?
¿Qué en que me afecta? ¡Emily, mis papás pueden matarlo! –empezó a caminar de un lado a otro-. No puedo dejar que mi hermano les diga, ¡harían que el matrimonio se adelantara!
Bien, bien, de acuerdo. Si lo pones así, entonces yo seré una tumba –conteste muy a mi pesar. Me porté de lo más comprensiva y la miré con picardía-. Y dime, ¿cómo fue? ¿Por qué sales con Potter?
Bueno es que…
Se sentó junto a mí en el sillón y se sonrojo. Después de comprobar que nadie nos veía, empezó a contarme su historia.
¿Te acuerdas del baile de navidad que hicieron mis padres?
Sí, pero no veo por que James…
Calla, déjame decirte –dijo interrumpiéndome y después continuó-: Mi padre acababa de hablar con el idiota de mi futuro esposo y acordaron ahí el matrimonio. Sabes, mi padre todavía tuvo el descaro de decirle que podía ver a todas las demás en esa fiesta y tener sus últimas "aventurillas". Por supuesto yo estaba muy molesta y no quería bajar para nada. No quería tener que verle la cara a ese mago de segunda y menos a mi padre, a quien no le importaba vender a su única hija. Pero después, Mollier, mi elfina, junto a mi madre, entraron a mi cuarto y me obligaron a ir a la fiesta.
Y eso tiene que ver con Potter por que…
Qué desesperada eres, ya voy –dijo sonriendo, le habíamos quitado tención a ese asunto-. Bueno pues, bajé y comencé a bailar. Te lo juro que estaba dispuesta a bailar toda la noche con Derek si era necesario, pero entonces llegó él. El enmascarado más atrevido que yo hubiera visto jamás. Se acercó a mí y me invitó a bailar. Solo porque no tenía nada que hacer acepte. Habrá sido por la protección de la máscara, o porque así es él, no lo sé, pero comenzó a decirme toda clase de cosas: qué mis ojos eran hermosos, que yo era muy bonita y que, ya podía decir estar enamorado de mí.
¿Sólo así? –pregunté sorprendida-. Lucie, es obvio que solo estaba jugando.
Yo pensé lo mismo, pero si Kyle podía engañarme con cualquiera, ¿por qué no hacer yo lo mismo? –ella quería que yo lo comprendiera y yo asentí con la cabeza para que continuara hablando. Si echaba a volar mi imaginación, podía ver a Lucie vestida con un hermoso vestido rosa y el cabello rizada, sin ninguna máscara que ocultara lo bonita que era-. Me quedé toda la noche con él. Me di cuenta de que era muy divertida su compañía y cada que podía me hacía reír.
¿Y se besaron? –pregunté levantando las cejas con picardía.
Una imagen vale más que cien palabras. ¡Díganme eso a mí! Lucietta se sonrojo tanto, que sus pálidas mejillas parecían ahora un foco rojo. Ella asintió y bajó la vista.
Y también nos hicimos novios.
¿¡Cómo?! –esa respuesta realmente no me la esperaba, yo pensaba que se habían seguido viendo o algo así-. ¡¿Por qué?!
¿Cómo que por que? Emily, es James Potter. No te hagas si bien sabes que aunque sea de Gryffindor es de los chicos más guapos de la escuela.
Me hablo de lo maravilloso que era James Potter y de todas las cosas bonitas que le decía y que le daba, también me contó que se siguieron viendo a escondidas a partir de ese día. Y por todo eso, yo me pude dar cuenta de que Lucie de verdad estaba enamorada de aquel chico. Aquella noche fue la más especial para mi amiga, la noche en la que empezó a ser una chica libre que no vivía atada a las órdenes de sus padres. Lo único malo de aquella noche, fue que Derek los descubrió bailando. "Padre", dijo al señor Malfoy mientras estaban sentados a la mesa, "¿quién es ese que está con Lucie? ¿No es un Potter?". No le gustaba que él estuviera ahí, entre los dos siempre había habido riñas y disputas y, porque no, envidia por parte del Slytherin. "Déjalo, no está haciendo nada. Estas en una fiesta, Derek, diviértete".
Pero el no lo hizo.
No se quedó en paz hasta que no hizo que James se fuera. Le quitó la máscara en frente de Lucie y ella se dio cuenta de que se había enamorado perdidamente de un Potter, del enemigo. ¿Qué podía hacer? Sus padres nunca aceptarían esa relación. Hizo lo que todos saben: verse a escondidas.
