¡Hola a todos los que leen esto!... Otra vez n.nU
Esperamos que hayan tenido un fin de semana agradable... Y ante que nada, antes de que inicien este capi, a los que se hayan detenido a leer una introducción sin sentido, queremos recordarles que la vez anterior se nos olvido poner el disclaimer, así que disculpen el minuto que dedicamos a esto:
Full Metal Alchemist no nos pertenece, pertenece a sus orginales autores (Por desgracia u.u)
Abajo responderemos su reviews. Muchas gracias, y disfruten la lectura
02
La verdad del Profesor Johnson
Al día siguiente, Edward veía el amanecer, cómodamente recostado en el techo de la casa de Gracia, la amable señora quién conoció en su anterior mundo, y que ahora había, por decirlo de alguna forma, reencarnada en ese mundo, cuando de pronto la ve asomarse por la ventana y llamarle.
-. ¡Edward¡Te llaman por teléfono!
Como si esas fuesen las palabras que llevara años esperando oír, el joven Elric se apresuró a entrar y a contestar el teléfono
-. ¿Aló? –Preguntó el muchacho con voz ansiosa-
-. ¿Señor Elric? –Preguntó una voz seria-
-. Si, soy yo –Respondió Edward con seriedad-
-. Señor Elric, hágame el favor de ir a la fábrica abandonada que hay en la calle de Keirmen, hasta pronto –El teléfono se colgó-
-. ¿Aló, aló? –Preguntó Edward, pero enseguida supo que era inútil, así que colgó también- ¡Gracia¡Voy a salir!
-. Ten cuidado, Edward –Aceptó la mujer-
Entretanto, Sarah se hallaba en el interior de la mansión Kidderich, acompañadas por su madre, Emily Bright, y su futura suegra, Anne Kidderich, escuchando como hablaban alegremente acerca de las mil y unas maravillas de Henry Kidderich, su prometido, y hacía un enorme esfuerzo por controlarse y no soltar improperios hacía el que sería su futuro marido y la boda, mientras los hombres de la casa andaban en el despacho, fumando y brindando.
-. Me alegro de que mi hijo se vaya a casar contigo –Mira a la chica- es un chico que realmente te ama
-. Por supuesto, a mi también me emociona –Dijo Sarah, ocultando su sonrisa sarcástica tras la taza de te-
-. Sarah usará mi vestido de bodas, y se verá preciosa con él¿a que no, Sarah? –Emily sonrió orgullosa mientras la miraba-
-. Deja que me lo pruebe antes de opinar¿si, madre? –Sarah la miró algo asustada, no le gustaba la idea de ponerse un vestido de bodas tan viejo-
-. Claro, querida, si no te queda podemos hacerle un remiendo
-. O podemos buscarme otro –Sarah sugirió con una sonrisa forzada-
-. ¡Claro! Comprar un vestido, definitivamente hay que comprarle uno que se le vea favorable a Sarah –Dijo Anne con una voz de doble sentido-
-. Si, lo mismo digo yo con que Henry use el traje que usted dijo, sin intención de ofender, pero… El negro no me gusta para nada… Es tan… Opaco –Sarah se encogió de hombros-
-. ¿Opaco? –Anne se ríe burlonamente-, querida¿qué traje sugieres para tu novio?, después de todo, es tu boda
-. Pues sugiero uno azul oscuro, es más vivo –Sarah sonríe divertida, le gustaba verla molesta-
-. Bien… Azul será… ¿Qué me dices de las flores, Emily?
-. Flores… ¿Dónde podemos hallar flores? –Preguntó Emily, preocupada-
-. ¡¡¡Mamá!!! Son tiempos muy duros, no deberíamos gastar la plata así como así¡no nace de los árboles!
-. ¡Querida!, no digas esas tonterías, es tu boda… ¿Acaso no podemos celebrarla en grande? –Preguntó Emily-
-. No, mamá, eso no me gusta… -Se negó Sarah-
-. Deberías hacerle caso a tu madre, después de todo, será para siempre… Les contarán a sus nietos lo hermosa que fue a pesar de estos tiempos –Anne dijo con una sonrisa cínica-
-. Lo siento, querida… Pero es el momento más feliz de tu vida, para todos nosotros es un orgullo que te cases…
-. No –Sarah la interrumpió en voz alta-, no me sentiré feliz con eso… ¡Quiero felicidad en mi boda!, y si no quiero derrochar dinero, pues no lo derrocharé… Por favor, mamá –La miró suplicante-
-. Entonces dime que quieres, Sarah… Es tu boda, tú eres la que se va a casar –Dijo Emily, seria-
-. Quiero una boda tranquila y sencilla… ¡Y quiero que Andy vaya a la boda! –Sarah sonrió emocionada-
A eso, Emily Bright miró a su hija con sorpresa total, mientras Anne Kidderich las miró con extrañeza total, sin entender el último comentario. Sarah solo aguardó, no sin cierta impaciencia, la respuesta de las dos.
-. ¿Quién es Andy¿Quién es él? –Preguntó Anne, ofendida, y Sarah echó a reírse-
-. Hablo de Andrea Winchester, y es ella –Dijo Sarah, enfatizando la última palabra-, ella será mi madrina
-. Winchester… No sabía que fueras amiga de la hija del diplomático británico –Dijo Anne, levemente sorprendida-
-. Sarah, Andrea no será tu madrina, dijimos que tu hermana Lisa sería tu madrina…
-. No, mamá –Sarah la miró molesta- Andy será mi madrina, sí o sí
-. Querida, hubieras dicho desde ayer que tu madrina sería Andrea, no tendríamos problemas, pero ahora ya dijimos quiénes serían tu madrina y tus damas de honor, quizá deberías invitarla a la boda y fin del cuento
-. Si tú lo dices…
-. Vamos, no te pongas así –Exclamó Emily al ver que Sarah miraba la ventana y se negaba a seguir hablando-
-. Hagamos una pausa, por favor –Pidió Sarah, molesta-
A esa petición, Emily y Anne accedieron a cumplirla, por lo que dejaron sus tazas de té y se dirigieron a la puerta del jardín, para dejar que Sarah se tranquilizase. Cuando ella notó que habían abandonado la habitación, asomó la cabeza por la puerta y se dirigió silenciosamente al lobby… Solo esperaba que ningún empleado ni ningún miembro de la familia le frenasen la salida, pues de lo contrario, la matarían como no estuviera allá a tiempo, cuando, de pronto, sintió como le agarraban la muñeca y la hacían virarse
-. Oh, eres tú –Dijo con voz indiferente al reconocer a su prometido, un muchacho alto, de ojos verdes y cabello negro-
-. Vamos, no seas así, preciosa –Dijo, dándole un beso-
-. Déjame –Sarah le ordenó con una voz que indicaba claramente su estado de malhumor-
-. Está bien, después de todo, dentro de no mucho estarás casada conmigo, así que nos vemos pronto –Y sin más, la soltó con brusquedad, para luego darse la vuelta e irse-
-. Idiota –Murmuró Sarah por lo bajo, acariciando su muñeca, para luego volver a recordar su compromiso- ¡Madre mía!
Y sin más, al recordar la sentencia de muerte a la que la condenarían como llegara tarde, echó a correr hacia el carruaje, dónde, al Francesco verla, entendió, y sin decir más nada, la llevó hacia su destino.
Entretanto, Edward salió de la fábrica, agotado, y mientras se ponía la gabardina, se apresuró a caminar a la dirección que le habían dado. Tras una media hora caminando, llegó a una casa muy bonita y grande, la cual, al ver, cruzó el portal con emoción y esperanza, para luego llamar al timbre, a lo cual le abrió una empleada y le hizo pasar a una biblioteca.
El joven Elric, al entrar en la biblioteca, se detuvo en seco al ver a Andrea leyendo un libro, cómodamente reclinada en un sofá
-. ¿Qué haces acá? –Preguntó sorprendido-
-. ¿Tú que crees? –Preguntó Andrea, sarcástica-
-. Eh, cierto –Edward sonríe a modo de disculpa- ¿Y el Profesor?
-. Todavía no confía en ti… ¿Trajiste algo?
-. Si… Lo tengo acá –Dijo, alzando su puño, en el cual tenía contenido un objeto-
-. A ver –Andrea analiza el frasco y sonríe- ácido clorótico, felicidades
-. ¿Lo logré? –Preguntó Edward, esperanzado-
-. Así es… ¡Felicitaciones, señor Elric!
Edward Elric la miró emocionado, y sin poder contenerse, la abrazó, para luego separarse de ella un tanto avergonzado, mientras adquiría un tono profesional y recobraba la compostura
-. Lo siento… ¿Cuándo veré al profesor Johnson?
-. Eh… - Andrea reacciona-, paciencia, señor Elric
En ese preciso instante, la puerta se abre de golpe, a lo que los dos se voltean a ver sobresaltados, para encontrarse con la extraña imagen de Sarah arrastrando a la empleada de la casa por el brazo, pues ella, al intentar detenerla, se había visto arrastrada con la chica
-. Lo siento, señorita Winchester, no pude detenerla…
-. ¿Llego tarde? –Sarah sonrió a modo de disculpa-
-. No te preocupes, Jean, puedes retirarte –Jean se retiró-, entra, Sarah, y no vuelvas a hacer eso con ella –La miró a regañadientes-, así estés de prisa
-. Lo siento, es que… Recordé tu amenaza y… -Sarah suspiró- No volverá a pasar
-. Buenas tardes, señorita Bright –Dijo Edward con una modesta reverencia-
-. Oh, señor Elric –Sarah sonrió emocionada- ¿qué tal le fue?
-. Muy bien –Dijo Ed con una sonrisa-
-. ¿Lo logró, Andy? –Sarah sonrió, visiblemente emocionada-
-. Si, Sarah, el señor Elric acertó la prueba – Andrea sonrió levemente-
-. Entonces… ¿Puedo conocer al profesor Johnson?
-. No le has dicho¿cierto? –Sarah miró con una sonrisa divertida a Andy-
-. ¿Decirme qué? –Preguntó Edward, poniéndose alerta-
-. El profesor Johnson no existe, soy yo… Y ella –Dijo Andrea, mirando a Sarah- es Brighton
A eso, Edward mira atónito a Andrea y a Sarah, pero de pronto, empieza a atar cabos al recordar lo que anteriormente había pasado, y finalmente, asintió, entre resignado pero sorprendido.
-. Por eso saben más que otras personas… –Mira a Sarah-, por eso tu dijiste que el puesto estaba ocupado…
-. Así es –Sarah asintió, seria- sabes mucho de alquimia, por lo visto
-. Pero… Se supone que la sociedad de este mundo no acepta que las mujeres estudien –Dijo Edward, extrañado- ¿De dónde sacaste todo el dinero¿Quién les enseñó química?
-. ¿Subestimas la inteligencia de las mujeres, acaso? –Sarah alzó una ceja, seria-
-. Te entiendo, Edward, la sociedad discrimina a una mujer por tener esas habilidades, no somos las únicas… También está Madame Curie, pero ella cuenta con apoyo masculino… Nosotras no – Andrea se puso de su lado-
-. Ustedes son increíbles… Son las únicas mujeres que conozco que trabajan con la química y fisica en este mundo –Dijo sorprendido Edward- ¿Pero cómo se mantienen ustedes?
-. Soy la hija de un diplomático, de ahí sacamos el dinero¿quién nos enseñó? –Mira a Sarah-, yo le voy enseñando a ella las cosas que yo aprendí al conocer a varios hombres que si bien no aprobaban que fuera mujer y me metiese en la sociedad científica, fueron cogiendo paciencia…
-. Mucha paciencia, cabe añadir –Sarah sonrió divertida- ahora, dígame, señor Elric… ¿Desea conocer el laboratorio?
-. Por supuesto, señorita Bright –Edward sonrió-
-. ¡Entonces vamos! –Sarah les apremió-
Andrea asintió, para luego salir, seguida por los chicos, y guiarlos por detrás de las escaleras, por dónde solo había una sola pared, a lo que Sarah le dio unos golpecitos en unos lados, a lo que la pared se movió, y acto seguido, los chicos entraron rápidamente, para luego ver como la puerta se cerraba, para luego bajar las escaleras a oscuras
-. Son 25 escalones, por el bien nuestro, voy adelante… Quien sabe quién se vaya a dar de golpe con la puerta como a cierta persona le pasó una vez… -Dijo Andrea, y a pesar de estar a oscuras, sonreía burlonamente-
-. Me encanta ver que te preocupas por mí –Sarah dijo con voz sarcástica y una mirada asesina apenas visible-
-. ¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó curioso y divertido Edward-
-. Por tu propio bien, no preguntes –Sarah dijo con voz ofendida-
-. La señorita supuestamente se sabía cuantos escalones había, y como no tengo modo de iluminar esto, toca agarrarse de la baranda. En fin, ella feliz y todo porque por fin se baja las escaleras sin ayuda de la baranda, cuando oigo delante mío un golpe sordo y un "¡Ouch!". La señorita se dio de lleno contra la puerta, casi se fractura la nariz y se lastimó unos dedos… -Dijo Andy entre risas, y al imaginarse la escena, Edward tuvo que arreglárselas para contener la risa-
-. Eso dolió¿sabes? –Sarah la miró ofendida- no te burles, Edward Elric –Le miró amenazante-
-. ¿Qué excusa le dijiste a tu mamá? –Preguntó Andrea haciéndolos detener mientras se oía el tintineo de unas llaves-
-. Eh… Este… Ya estoy en problemas –Sarah suspiró, resignada-
-. ¡¿Le dijiste la verdad¡¿Le dijiste que fue en mi casa?!
-. ¡Ah¿Hablas de ese día?, ni cuenta se dio… Pescó una fiebre que la hizo delirar…
-. No te creo –Se oyó un chillido, y luego el cuarto se iluminó, a lo que Andrea se volvió a Edward- Bienvenido a nuestra guarida secreta
-. Tú nunca me crees, Andy… No soy idiota, sabes…
-. ¡Esto es increíble! –Edward las interrumpió, y Sarah sonrió-
Edward estaba contemplando, absorto, el gran cuarto de piedra con unas bibliotecas, una mesa de madera en el centro con un montón de papeles encima, unas sillas a su alrededor, mientras que en algunas esquinas habían tableros y mesas de laboratorio con probetas y vasos precipitados con sustancias. En una esquina había un enorme mueble con cosas guardadas, mientras que la única iluminación natural provenía de una ventana, pues el resto estaba iluminado por lámparas
-. ¿Y entonces¿Algo que quiera preguntar, señor Elric? –Sarah sonrió-
-. Esto es impresionante… ¿Cómo consiguieron los materiales?
-. Tenemos nuestros contactos –Sarah sonrió con orgullo-
-. Bien… Regla número uno: Por favor, las formalidades se quedan en la puerta. Regla número dos: Después de que salgas de la Puerta Grande, te olvidarás de lo que haces acá –Andy se puso a recitar las normas-
-. Y regla número tres, sé puntual o Andy te mata
-. Me parece una falta de educación llegar tarde –Comentó Andy-
-. No es mi culpa llegar tarde… Si tienes problemas, quéjate con la bruja que tengo como suegra –Sarah suspiró, y luego abrió los ojos de par en par, asustada-, oh… Ya me deben estar extrañando –Meneó la cabeza en señal de negativa y carraspeó, mirando a Ed- lo siento, no me acostumbro –Sarah sonrío a modo de disculpa- ¿Algo que quieras investigar?
-. Están estudiando alquimia¿cierto? –Las chicas asintieron- ¿Qué es lo que están experimentando como para necesitar a un alquimista?
-. La alquimia… -Andy mira a Edward- verás, conocí a un hombre hace años, que me dijo que trataba de averiguar si había un modo de practicar alquimia en este mundo, de una cierta forma… Se parece a ti, así que no sé si fue tu padre o un hermano tuyo o algo así…
-. ¿Cómo era? –Pregunta Edward, repentinamente interesado-
-. Pues… Tenía barba –Sarah frunció el ceño- y dijo ser un tal… ¿Hoenheim de las Luces?
-. Igual que tu –Dijo Andy tras mirar molesta a Sarah-, solo que con treinta años, con barba y de nombre de Hoenheim de la Luz, no en plural –La miró a modo de regañina-
-. Estuve cerca –Sarah sonrió divertida-
-. Esa excusa no se vale en la ciencia –Andy la miró seria-
-. Si se vale –Sarah se defendió-
-. Él… Es mi padre –Las dos voltearon a mirarlo y Edward miró a Andy- ¿Qué fue lo que dijo?
-. Círculos de transmutación, me habló de ellos y de la ley de los estados equivalentes
-. Y nos dio unos documentos a investigar –Sarah añadió-, dijo que quizá podrían servir para algo –Se encogió de hombros-
-. ¿De qué son esos documentos? –Preguntó Edward-
-. Círculos de transmutación, unas cuantas cosas sobre alquimia, dijo que nos servirían un día de estos…
-. Una pregunta… -Sarah miró a Edward con seriedad- ¿Por qué ustedes siempre hablan de otros mundos?
-. Somos de este mundo, Sarah
-. No pregunté si eran de otro mundo… Pregunté porque siempre –Dijo, haciendo énfasis en esa palabra- hablan de otros mundos
-. ¿Creen en mundos alternos?
-. Difícilmente puede haberlos, Edward, pero todo es posible –Dijo Andrea, mirando unos papeles-
-. Si –Sarah asintió, firmemente convencida- ¿Por qué? –Preguntó curiosa-
-. Porque de verdad existen esos mundos –Andrea mira a Edward de una manera extraña-, existen muchos mundos diferentes a este, dónde la alquimia es posible
-. ¿Y tú vienes de uno de esos mundos? –Sarah preguntó con voz curiosa-
-. ¡Por eso tú y tu padre saben mucho de alquimia! Tu vienes de un mundo donde la alquimia es posible… ¡Eso explica tantas cosas! –Dijo Andrea, emocionada-
-. Exacto… Pero ahora no puedo volver al mundo de donde provengo… -Nota la mirada curiosa de Sarah- si, soy de otro mundo, mira –Se levanta la manga de su gabardina, dejando ver su brazo metálico-
-. ¡Wow! –Sarah lo miró encantada- ¡Es un brazo de metal¿Lo hiciste tú? –Preguntó con la voz de una niñita que acaba de recibir sus regalos de navidad-
-. Lo hizo una amiga muy querida de mi mundo, es Winry, y es la mejor mecánica de su mundo
-. ¡Vaya! –Sarah miró a Andy con sus ojos brillando, pero luego reparó en algo- ¿Cómo que no puedes volver?
-. En este mundo la alquimia no es posible, no puedo efectuar la alquimia con la misma facilidad que en la de mi mundo –Dijo con tristeza, acarreando, como consecuencia, una mirada triste de Sarah, quién se levantó y se puso a su lado, para luego darle una palmada amistosa en su espalda-
-. Encontraremos la forma, ya verás que sí –Dijo, con una sonrisa de ánimo- nunca te rindas
Andrea, entretanto, lo miró con tristeza, luego miró a Sarah, y de pronto se recobró, para luego mirarles con una sonrisa
-. ¡Todo es posible, Edward! Quizá falta algo… -Lo mira-, en tu mundo la ciencia no es útil allá¿no?
-. De hecho, no… La alquimia es el pan de cada día –Edward sonrió emocionado-, Alphonse y yo vivíamos muchas aventuras, enfrentamos uno que otro enemigo… Unos seres llamados homúnculos –Frunció el ceño-, y todo solo por recuperar el cuerpo de Alphonse –Dijo con la mirada pérdida-, solo a mí se me pudo ocurrir esa idea tan estúpida… -Apretó sus puños-
Y sin más, Edward Elric se animó a contarles su historia, sus viajes, todo lo que había pasado en su mundo, y las chicas se fueron poniendo cada vez más ansiosas, hasta que el acabó con su relato
-. Interesante historia… Me encanta –Andy mira a Edward-, comentaste un tipo que hizo una bomba, al que le destruiste el castillo… Era un físico y, por lo que me cuentas, creo que es una bomba… -Dijo Andrea, pensativa-
-. ¿En qué piensas? –Preguntó Edward-
-. ¡¿Es una broma?! –Sarah la miró con los ojos abiertos de par en par-
-. No bromeo, por lo que le dijo al hermano, creó una bomba… Pero… Si hubiese dicho como la fabricó, podría determinar que tipo de bomba es –Andrea pensó- pero si la bomba se pudo realizar… Quiere decir que la alquimia se puede realizar acá…
-. Pero necesitaríamos algo de valor alquimista… ¿Qué podríamos usar para eso? –La joven Sarah la miro, pensando-
-. No necesariamente tiene que ser algo alquimista, puede ser cualquier cosa –Edward le aclaró-
-. Sabes, ahora que lo pienso… -Sarah chequeó uno de los documentos- leí por acá que el valor alquimista se podría sacar combinando diferentes elementos…
-. Perfecto -Andrea asintió- ya lo tenemos
-. Bien… ¿Comenzamos mañana? –Sarah les miró-, me acabo de acordar que dejé a ciertas personas en medio de una reunión y qué, posiblemente, tras eso, me van a retar –Dijo, soltando un suspiro resignado-
-. Entonces ve, no vaya a ser que te castiguen –Dijo Andy con voz burlona-
-. Nos veremos mañana, Sarah –Dijo Edward con una sonrisa-
-. Si, igualmente –Sarah le dedicó una amplia sonrisa-, crucen los dedos por mi¿vale?
Y sin más, Sarah Bright agarró su acostumbrado abrigo y se dirigió hacia la sala, dónde, al encontrarse con Francesco, su chofer, no tardaron en dirigirse al carruaje y, montados en el, volver a la mansión de los Kidderich, dónde, tal y como Sarah predijo, la esperó una regañina por parte de las mujeres de la casa, que no tardaron en arrastrarla a otra discusión de cómo harían la boda.
De parte de Andrea: Antes que nada muchas gracias por sus reviews se los agradecemos profundamente. No olviden dejarnos review ¬¬ En serio... los escritores de este lugar vivimos de los review
De parte de Sarah¡Hola! Antes que nada, perdonen a Andy (n.nU), y a los que dejaron reviews, se les agradece XD... Esperamos que hayan disfrutado este capi, y que, si piensan seguir leyendo, sepan que el viernes publicaremos la continuación... A menos que nos lleguen varios reviews, en este caso, estaremos ansiosas por publicarlo pronto, pero mientras... Suerte en los estudios, en el trabajo, o lo que sea que tengan que hacer... Y sobre todo, valor para dejarnos un review, que nada cuesta (Salvo un minuto, que agradeceremos eternamente). ¡Se les quiere¡Besos y saludos!
Rayne Elendil: Se agradece tu ansiedad por responder XD, te cuidas, y segimos corrigiendo, vale?
Xndrex: ¡Hola, Xndy! antes que nada, gracias por el review, asi fuera por saludarnos XD... Espero que hayas disfrutado este capi (Y dejes otro review n.nU)
Rizita-chan: ¡Hola! Antes que nada, bienvenida a leer el fic -, esperamos que, si el capi anterior te gusto, ese te haya sido bastante interesante y mil veces (O una X'D) mejor que el otro... Gracias por tu tiempo en leernos y, aún más gracias, en dejarnos un review... Pendiente¡que quizá publiquemos antes de lo que creas! Un saludón, y te cuidas!
