CAPÍTULO 1
REIDER
El rey de Zable ya se encontraba despierto cuando el sol se levantó. Desde chico siempre ha dormido muy poco. Estaba checando algunos papeles para dejar todo en orden antes de su partida. Ya está todo listo, solo falta confirmar una cosa más.
Cuando vio que el sol ya empezaba a iluminar la ciudad, se asomó por la ventana. La gente ya se había levantado, preparando sus puestos para vender más que el día anterior o para buscar mercancía fresca. Los ciudadanos caminaban por el lugar saludando a sus amigos y conociendo a otros. Reider se alegraba de que Zable prosperaba día con día. Algunos decían que era por obra suya, pero sabía que era la gente la que sacaba adelante el reino, el solo mantenía el orden.
Tomó un baño rápido para relajarse, se puso ropa sencilla y salió en busca del príncipe. Al salir de habitación se topó con Will.
-Buenos días Will, ¿sabe dónde se encuentra mi hermano?-
-En el jardín, su Majestad- contestó el mayordomo haciendo una reverencia.
-Muchas gracias-dijo el rey, y se dirigió a ese lugar.
Encontró a su hermano cerca del lago, sentado en su silla de ruedas. Al igual que él, vestía algo sencillo, y una manta cubría sus piernas. Tenía el pelo negro cortado al ras, y se le notaba la cicatriz que tenia del lado derecho de la cabeza. Cuando el rey se acercó, los ojos verdes de Galm lo vieron, y sonrió.
-¿Alguna vez vas a dejar que yo vaya a verte? El rey eres tú, no yo-
-Y tú eres mi hermano mayor- dijo Reider, hincándose junto a Galm para quedar a la misma altura. –
Su hermano suspiró, y se dedicó a observar el lago –Una vez empuje a Tajei al agua, nuestro padre casi me castiga-
El rey se quedó serio. Cada vez que Galm hablaba de sus padres, su rostro reflejaba tristeza.
-Gracias a mamá pude cenar esa noche- rio el príncipe, y miró a su hermano pequeño -Ojalá pudieras recordarlos.-
-Yo también desearía eso- dijo Reider. Era muy pequeño cuando sucedió todo, no recordaba a su familia, pero no dudaba del amor que le dieron. Galm procuraba que no lo olvidara.
-Pensé que nunca volvería a ver a uno de mis seres queridos…pensé…que mi vida acabaría en esos años- el rostro de su hermano mostraba rabia –Ese maldito nos lo quito todo…no solo a nosotros, sino al reino entero- Galm apretaba con fuerza los brazos de la silla- Y entonces llegaste. Sé que todo lo que hiciste fue por ellos, y sé que no deseabas gobernar, pero tú eres Brann, y debes hacerlo. Si existe un Brann, él debe reinar Zable-
-Parece que me conoces muy bien- dijo Reider.
Su hermano mayor soltó una carcajada, y le colocó una mano en el hombro
-Viviré eternamente agradecido porque hayas regresado…pero bueno, estas aquí por algo, y tengo noticias de ese algo: por el trato que hiciste con las Islas del Sur, las arcas no dejan de llenarse.
-Es una buena noticia. Mi partida no afectará la economía del reino-
-Todavía no puedo creer que me dejes al mando del reino-
-Eres el príncipe- afirmo el rey -Y confió en ti-
-No lo retengo más, su Majestad. Lo veo en el puerto antes de que zarpe su barco. Además, mi esposa ya debe haber despertado-
Reider se dispuso a tomar la silla de su hermano para llevarlo junto a Lia, pero Galm no lo permitió.
-Vamos, debes ir a cambiarte-dijo el príncipe.
El rey retornó a sus habitaciones, para descubrir que su ropa y sus armas ya estaban puesta en la cama, y todas sus cosas habían sido empacadas para el viaje. El traje que estaba en la cama era de color naranja oscuro, color característico de Zable, y era de cuello mao, el favorito de Reider, y no pudo evitar sonreír Me conocen muy bien. Después de ponerse el traje, tomó a "Flama" y se la puso del lado derecho de la cintura, para luego amarrarse "Herencia" del otro lado. Salió de su cuarto, y sintió como una mano pasaba por su pelo castaño.
-Siempre he pensado que tu cabello va contra la naturaleza-dijo Alayne. Estaba de puntillas, lo que siempre tenía que hacer para poder alcanzar su cabello.
Cuando terminó de revolver su pelo, ella hizo una mueca -Haga lo que haga, vuelve al mismo lugar.-
Reider estiró su mano y revolvió el fleco de la mujer-¿Ya estas lista para partir?-
-Si, ya todo está listo-respondió por mientras acomodaba su cabello. Tenía puesto un vestido color rojo claro, y su pelo café caía por su espalda. – ¿Me acompaña a la puerta del castillo, Majestad?- dijo en tono burlón.
-Claro que sí, mamá- dijo Reider ofreciéndole su brazo. Alayne lo tomó y empezaron a dirigirse a la puerta.
Parado en la puerta, lo esperaba su padre. Vestía una casaca color beige, y traía en el dedo el anillo de Consejero Mayor.
-Podemos dirigirnos al puerto cuando gustes Reider-
-Bowen, quita esa cara seria- dijo Alayne, abrazando a su marido.
-No puedo evitarlo cariño, no sabemos a qué nos enfrentamos-contestó Bowen mirando al rey.
-Yo tampoco lo sé papá, pero debo de averiguarlo.-
Cuando se enteró de lo que había sucedido en ese reino, decidió zarpar lo más pronto posible hacia allá. Debe de haber alguna explicación.
-Luke fue muy peligroso, y su padre aún peor- dijo su Consejero -¿qué tal si ella es como ellos?-
-Primero hay que ver si ella es Isen o no- intervino Alayne –Y ella devolvió al reino a la normalidad, y lo gobierna bastante bien-
-Cuando lleguemos allá obtendremos respuestas, y debo concentrarme en el tratado que quiero firmar con su reino- dijo el rey. Además de conocer a la reina, quería una alianza con su reino, ya que ayudaría más a la prosperidad de Zable. –Vamos al puerto.-
Al salir del castillo, se subieron a sus caballos, y tomaron rumbo hacia el puerto, seguidos por la Guardia.
La gente se reunió alrededor de ellos, y les lanzaban flores y bendiciones. Reider alzaba su mano y saludaba a la multitud, agradecido del apoyo que le han dado estos años.
Después de un tiempo, llegaron al puerto. El barco estaba listo para zarpar, paciente ante la espera de su rey. En la cubierta se encontraba el capitán, y unos cuantos guardias subieron al barco, mientras que los demás se reunieron con la escolta del príncipe.
Cuando el rey vio a su hermano junto con Lia, se bajó del caballo para despedirse de él.
-Buena suerte Brann- dijo el príncipe Galm mientras estrechaba su mano-Procura no quemar a la reina, he oído que es muy hermosa- menciono su hermano con una cara picara.
-Le deseo lo mejor, su Majestad-dijo la mujer mientras lo abrazaba.
-Gracias Lia- dijo el rey respondiendo al abrazo -Te encargo a mi hermano.-Y volteo a ver a Galm -Te encargo Zable-
-No te preocupes. Bowen, Alayne, cuiden de su pequeño- dijo el príncipe aguantando una carcajada.
-No será nada nuevo su Alteza- respondio Alayne.
El rey, junto con Alayne y Bowen, subieron al barco. El capitán fue a saludarlo.
-Usted da las órdenes, su Majestad-
-Zarpemos capitán-
Y al decir estas palabras, empezaron a navegar hacia mar abierto.
Cuando Reider se situó en la proa del barco, estaba atardeciendo. Miro al horizonte, pensando que podía esperar de esa mujer…y de sus poderes. La reina Elsa de Arendelle.
