El esclavo
"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes."
Khalil Gibran(1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
El joven despertó una vez más, se alegró una vez más de estar vivo, se sacudió, se lavó la cara, también ase su cuarto y antes de partir a hacer sus deberes, el chico le hizo un pequeño altar a su katana, tomo trozos de cartón de unas cajas que saco del vertedero, las corto y con ellas hizo una especie de repisa para el arma, vio que se veía bien y así salió de su habitación, aun bostezaba, pero de animaba a sí mismo para terminar se deberes que era lo que más le apuraba, vio que había mucha basura y decidió sacarla pero tuvo cuidado para no despertar a nadie, salió a la superficie y vio que aún era temprano, las luces e las calles aún estaban iluminando el pavimento, se preguntaba qué hora seria, tal vez las cinco o seis de la mañana, pero no le importaba ya toda su vida despertándose temprano se volvió un habito para él, subió y saco la basura, busco un basurero y vio uno al otro lado de la calle, la cruzo y de pronto vio una sombra que estaba para en uno de los edificios, al parecer estaba observándolo, asustado tomo un palo que estaba tendido en el suelo, se armó de valor y la figura bajo con una maro meta hasta el chico, el joven la observo no diferenciaba si era un chico o una chica, detrás de las sombras esta salió a la luz, ES LA MISMA JOVEN QUE VI HACE DIAS ¿¡COMO PUDE OLVIDAR ESOS OJOS?!, Se quedo atónito y la chica se quitó la capucha que la cubría dejo ver su rostro, era muy bonita.
-Parece que no soy la única- dijo al momento que lo observaba.
-Disculpa, pero, ¿a qué te refieres?-
-Que no soy la única mutante, sabía que había más, de alguna forma pude verte y sabes es genial creo que ya no me siento sola-
-Tú eres una mutante-
-¡Claro!, ¿no ves mi orejas?, soy un gato antro, bueno mitad gato mitad humano, pero esa es otra historia, un guste en conocerte- extendió su mano- Soy Cristeen, y tu ¿eres?-
-Soy Leonardo- y tomo su mano en un apretón-
Los jóvenes se sonrieron, el chico estaba maravillado con ella, pero algo tenía que hacer, vio la hora un un reloj y ya había perdido casi media mañana para hacer sus deberes, rápidamente dejo hablando a la chica pero esta se enfadó y decidió seguirlo, el chico corrió lo más rápido que pudo y al llegar se encontró con su peor enemigo, el maestro Splinter estaba furioso, tomo al joven de su caparazón y lo azoto contra la pared, le dijo nuevamente que jamás debía de desobedecerlo, que él era inferior a él y que debía seguir sus ordene al pie de la letra, el chico asustado y ahora con un nuevo moretón estaba sentado en la orilla de una esquina, esto hizo que nuevamente le golpeara la cara, y ahora con un moretón en el ojo izquierdo siguió sus deberes, atrás de la vista de los dos la chica vio como era sometido en el abuso, espero a que el mutante rata se fuera y salió a su encuentro, vio al chico barrer el pasillo, se acercó y lo tomo de un hombro, el chico se asustó tanto que se dejo caer de rodillas, la chica lo ayudo a levantarse le dijo que no tenía nada que temer, el chico la vio y le dijo que no debía estar aquí, que sus hermanos y su padre la verían pero esta no hizo caso y le arrebato la escoba, empezó a barrer y el solo la siguió con la mirada, atónito no sabía qué hacer, así que fue por otra escoba y barrio junto a ella, fue si como su mañana se volvió menos pesada, menos triste y mas llena de vida, fue poco a poco conociéndola, ahora sabia el porque estaba en Nueva York, la chica le había dicho que era parte de un clan de matones, en busca de riquezas y poder ella se les unió, pero una traición de parte de ella hizo que la expulsaran del grupo, ahora los matones estaban en busca de ella y de su vida, fue cuando decidió irse de la ciudad y comenzar vagar, como era de Japón había escapado lo más lejos que pudo, ya se había acostumbrado a vagar en las calles, desde que nació esta empezó a vivir en ella, su madre la abandonó y su padre abusaba de ella, le conto además que había hecho toda clase de trabajos, estaba tan desesperada por dinero que incluso trabajo de sexo-servidora, pero eso era antes de ser humana ahora vivía con la desdicha de ser una mutante, ella decía que el karma es una energía tan poderosa que algún día se te presentara y fue así como ella le toco vivir, ya unos meses pasaron desde su llegada y cuando se convirtió en lo que es hoy, un joven chico la vio en su posición, era un día lluvioso, estaba casi desnuda, lo único que la cubría eran unos trapos viejos que encontró, el chico la ayudo y la llevo a su apartamento, temerosa de él, el joven le dio su confianza y esta la acepto, el cuido de ella, le enseño un poco de artes marciales en especial jiujitsu, ya que daba clases en su Dojo, pero un día ella se encontraba entrenando la lección que les había dado a sus alumnos, él estaba observando, la chica le conto a Leo, que la tomo con suavidad alrededor de su cintura, y pego su cuerpo contra ella, la chica no sabía cómo responder ya que en un momento dado se sentía traída por él y el de ella, pero al final todo salió mal, trato de abusar de ella, y esta por defenderse tomo un bastón Bo y lo golpeo en la cabeza, ahora con menos ropa que de antes, salió y escapo del Dojo.
-Aún recuerdo ese día- dijo con tristeza.
Leo la miro a los ojos, se preocupó por ella, pero la tomo de su mano.
-Pero estas aquí conmigo, yo jamás abusaría de ti, seré tu amigo y veras que la vida no es tan mala-
-¿Cómo puedo confiar en ti?-
-Quédate conmigo, solo una noche, te prometo que nadie se dará cuenta-
La chica lo dudo, pero vio que su cara daba otra apariencia, hace rato vio como lo maltrataban y el no hizo nada para defenderse, vio su mano estaba llenas de llagas y sus ojos tenían moretones, se cara pareciera que daba la impresión de ser sincera y tímida, la chica pensó todo esto y más y decidió quedarse con él, el chico alegre le mostro su habitación, pero antes se aseguró de no olvidar nada, ya habían lavado la sala, los cuartos, la cocina, e incluso hicieron los desayunos y ya estaba lista la comida, nada faltaba y para asegurarse de ello vio que sus hermano habían salido con su padre, no sabía de qué, pero él se quedó con ella y esto le gusto más, los dos entraron a su habitación, y la chica observo todo, vio que era un cuarto pequeño, no había muebles más que un colchón roto y un pedazo de tela, pero algo la sorprendió, el de azul tenía en su poder un katana, se acercó a ella y la observo, era vieja apero resistente él le dijo que era de su cumpleaños, su padre se la había dado de regalo.
Pasaron pocos minutos para que su padre llegara con sus hermanos, el chico le pido a Cristeen que se quedara en su cuarto, que no hiciera ruido y mucho menos que saliera, la chica asintió y de golpe salió de la habitación, llego a la entrada q hizo una reverencia a Splinter, sus hermanos lo recibieron con gusto y el a ellos, dijo que la comida estaba ya lista y todos fueron a comer, ahora había hecho unos ricos espaguetis con albóndigas, les sirvió a cada tortuga y a su padre, de nuevo Leo se quedó mirándolos, toda su vida haciéndolo, ya era un habito, al finalizar recogió los platos y escucho la voz de su padre.
-¿Y el postre?-
-Señor usted no me dijo que…- pero no dejo que terminara su frase, ya que lo golpeo en su mejilla, lo tomo por el cuello y le grito.
-¡SI SERAS IDIOTA!, ¡SIEMPRE TIENE QUE HABER UN POSTRE!, ¡YA TE LO HABIA DICHO, TU PEDAZO DE MIERDA!- y lo sonto contra el suelo, el chico que apenas podía respirar pidió disculpar a su padre, pero este con la rabia en su cuerpo, lo sometió a patadas el chico solo podía cubrirse con sus brazos, sus hermanos presenciaron toda la escena, aterrados nadie podía ayudar a leo, según su padre esto les serviría de lección si alguien trataba de desobedecerlo, solo guardaron silencio y sus miradas de temor se posaban en su hermano, por otro lado la chica atreves de la pared escucho tanto los golpes como los gritos del joven, escuchaba como cada alarido era cada vez más aterrador que el otro, más triste y más lleno de odio, la chica asustada, se tapó su boca y sus ojos pasaron de ser hermosos a llenarse de pánico, su pupila se había hecho más pequeña y unas lágrimas se le salían de los ojos, le recordaba a sus días de miseria, después de un rato los golpes pararon, el chico que apenas y podía mover sus piernas se paró sobre ellas, torpemente se levantaba y se limpiaba sus manchas del suelo, su padre le ordeno lavar los platos y así lo hizo termino y se fue a su habitación, sus hermanos no quisieron acercársele por miedo a que su padre los golpeara de la misma forma, entro a la habitación y la chica lo vio muy golpeado, lo ayudo y lo abrazo, el chico la recibió y en el silencio de la noche los dos lloraron, hasta agotar sus lágrimas, la joven lo curo tenía un trapo y algunos antibióticos y esto hizo que la apariencia del chico mejorara, le dio gracias y la chica le sonrió, después un silencio creció en ellos, los dos estaban en el colchón, uno al lado del otro, no decían nada solo el silencio hablaba por ellos, al final uno de ellos hablo.
-Leo, no entiendo, ¿Por qué sigues aquí?-
-Mis hermanos me necesitan-
-Pue son vi que ellos te ayudaran-
-Si lo hacen pero si se acercan a mí, mi papa los mataría, además a ellos los considera sus hijos y a mí un simple sirviente o como a veces me dice, un esclavo-
-Un esclavo… yo una vez fui uno, pero no de esa forma-
-¿Tú escapaste de ahí no?-
-SI, fue lo mejor que pude haber hecho, solo corría imaginando mi vida feliz pero creo que eso aún no ha llegado-
-¿Y si nosotros la hacemos feliz?-
-¿Cómo?-
-Hay que estar juntos, hoy gracias a ti mi mañana fue feliz-
La chica lo miro a los ojos, jamás nadie le había dicho eso, los do se quedaron viéndose y ella le sonrió, él también le sonrió pero ambos escucharon unos ruidos en la puerta, alguien estaba tocando la puerta, el chico hizo una seña de que guardara silencio y obedeció, el chico se pare y abrió la puerta, solo que no tanto para que nadie la viera, aliviado vio que eran sus hermanos.
Leo:-¡chicos que hacen aquí!, Splinter se va a enfadar cuando vea que están ustedes conmigo-
Raph: -Tranquilo Leo, ya vimos que papa está durmiendo, déjanos pasar-
-Emmm…-
Donnie:- ¿Qué pasa Leo?-
Mikey:-¡Miren hay alguien con Leo!-
Los chico abrieron más la puerta y vieron a la chica sentada, esta sin saber que hacer se quedó ahí, los chicos vieron a su hermano, un poco confundidos de lo que estaba pasando.
Raph:-¿Quién es ella?, ¿es tu novia?-
Leo:- ¡No solo es una amiga que conocí hoy-
Raph:-¡Conoces a una chica y ya te la quieres echar!-
Leo:-¡No es cierto solo estaba cuidando de mí!.-
Cris:-ES verdad, lo estaba ayudando ya que ustedes cobardes no hacen nada por el-
Los tres chicos se enfadaron.
Donnie:-¡Oye no somos cobardes, y no es forma de que nos hables de ese modo!-
Cris:-Entonces demuéstramelo- se acercó hacia le chico de morado pero el joven de rojo se apresuro
Raph:-Eres ruda, me gusta-
Leo:- Ya tranquilos chicos, ella ha pasado por más calvarie que yo así que no creo que deban pelear-
Donnie:-Eso dile a la señorita-
Cris:-OK, mi nombre es Cristeen, ¿Cuáles son los suyos?-
Mikey:- Hola mi nombre es Miguel Ángel pero me puedes llamar Mikey, para más corto-
Cris:-Hola Mikey, gusto en conocerte- le sonrió
Donnie:-Bueno metimos la pata así que me presentare, Soy Donatello pero para más corto me puedes llamar Donnie, gusto en conocerla-
Raph:- Y yo soy Raphael y para corto Raph-
La chica los saludo a todos y sin hacer ruido entraron en la habitación de Leo, ya estando ahí, la chica les conto todo acerca de su vida, como se las había arreglado para escapar de sus infiernos y como este sigue sin dejarla, tuvo que omitir algunas partes fuertes ya que un niño estaba ahí, por lo que hablaba un lenguaje corporal que solo los mayores entendieran, a pesar de esto los chicos se dieron cuenta como la vida juega papales importantes en cada persona, ella y su hermano casi habían sufrido el mismo infierno, y a pesar de ello seguían luchando por vivir, eso era lo más importante de todo, vivir y tratar de ser feliz a pesar de los grandes o pequeños obstáculos, el que más atento estaba era Raphael que para su sorpresa, le agradaba la chica, tanto que le parecía bella, Donnie solo pensaba que la chica era fuerte y linda y por ultimo Mikey la veía como otra hermana mayor, y rápidamente le tomo cariño, y Raphael pensaba que era tractiva, pero solo se limitó a pensarlo. Además le sorprendía la fuerza interior de ella, tal vez no parecía muy amenazadora por fuera pero por dentro solo era una chica más en un mundo que poco a poco se va pudriendo.
Ya era media noche, por lo que decidió irse, les prometió a todos que regresaría cada noche, traería algunas cosas para Leonardo y para ellos también, los demás asintieron y antes de que la luz del sol tocara las calles, y su padre se levantara los chicos fueron a dormir, Leo se acostó de costado, no podía dormir, pero tenía que dormir ya que sino no aguantaría el día, cerro sus ojos y su ultimo pensamiento, fue ella.
