" " son cuando hablan las personas

Los pensamientos en cursiva

Recuerdos

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Segundo amor

Su mirada se perdió en el pequeño diamante de su anillo, observando los diferentes colores que salían de la luz que se reflejaba sobre el, considerando si debería quitárselo, después de todo la mano le sudaba tanto que no dudaba que en cualquier momento se le caería en un movimiento brusco o nervioso.

"Todo va a estar bien" escucho a su espalda.

Bajando la cabeza, miro de reojo el cálido marrón de los ojos de su madre, regalándole una sonrisa, asintió, preparándose mentalmente para el largo día que tendría.

Corriendo por los pasillos de la escuela, rogaba dentro de su mente que no fuera demasiado tarde para llegar al aula sin necesidad de que su maestra la terminara rechazando de entrar a clases, cerrando los ojos no se dio cuenta de la persona que se encontraba frente a ella. Soltó un chillido al sentir como chocaba contra algo para que cayera su parte trasera y se pegara con brusquedad en contra del piso, gimiendo se froto levemente su trasero.

"Deberías fijarte por donde corres"

Mirando hacia arriba al escuchar esa voz de barítono sobre ella para luego fruncir la boca al ver con la superioridad que la miraba "Perdón" expreso entre dientes irritada.

"Hn" pasando aun lado.

"Que tipo mas molesto" susurro enojada "¡Oh por dios!" expreso espantada "¡La clase!" levantándose para volver a correr, dejando atrás su libro.

Cerro los ojos para que las lagrimas no salieran de ellos, de verdad le dolía tanto lo que le hacían que se preguntaba porque simplemente no decidió quedarse al natural.

"Podría no tirar tanto de mi cabello" exclamo.

"Lo siento señorita" suavizando el jaloneo.

Soltando un suspiro relajada, miro las varias decoraciones que le pondrían en el cabello, debió dejarse el cabello suelto en vez de venir a la estética que se lo arreglaran.

Gimiendo, renovó su intento de encontrar su libro por toda la mochila y su escritorio, ella había guardado todo estaba segura, entonces porque no lo encontraba, resignándose se dejo caer sobre su silla, no podía ser le había tomado mucho tiempo poder hacer toda su tarea y que le diría al profesor, no caería en su razón pensaría que es una excusa en vez de una verdad.

"No es justo…" sintiendo un aura sombría sobre ella "Haber Kagome, hagamos memoria" cerrando los ojos en concentración, se dejo caer "Pero yo recuerdo que lo metí"

Pego un brinco al escuchar un sonido repentino sobre su escritorio para mirar su libro colocado sobre el y una persona parada frente a ella, parpadeando un par de veces a su libro, miro a la persona que se lo trajo para ver cabello plateado y ojos dorados sobre una cara aristócrata que la miraba fríamente.

"¡Eres tu!" De pie frente a él apuntándole con el dedo índice.

Frunciendo el ceño, se dio la vuelta dejando a la cabello azabache sola en medio del aula.

"¡Espera!" le grito corriendo tras él para colocarse frente a la puerta para que no saliera, el cabello plateado le alzo una ceja "Gracias por traerme mi libro" con una sonrisa "Me salvaste de que me reprobaran, por cierto mi nombre es Kagome ¿Cuál es el tuyo?" ladeando la cabeza.

Observo a la joven delante suyo con cabellos largos azabaches hasta la cintura con una cara de corazón y grandes ojos zafiros. No sabia que le había dado por regresar al punto donde la chica había chocado con él para encontrarse con el libro abandono y luego traérselo hasta su salón para encontrarla buscándolo desesperadamente, pero lo que nunca, nunca haría es darle su nombre para tener otra chica fan.

Hasta que ladeo la cabeza lindamente.

"Sesshomaru"

Tomando un mechón suelto de su cabello, comenzó a estirarlo y apretarlo entre dos de sus dedos, luego enredarlo y soltarlo para repetir el paso nuevamente.

"Kagome-chan, deja de tocarte el cabello, no pasaste dos horas arreglándotelo como para que te lo desarregles sin a ver empezado el evento"

Mirando el chocolate derretido de la expresión recriminadora de su mejor amiga.

"Sango-chan" haciendo un puchero.

"Todo va a estar bien Kagome-chan" trato de tranquilizar.

Saliendo de su clase, apresuro el paso para poder llegar a la entrada de su escuela, andaba ansiosa, no quería hacerlo esperar, dejando atrasa toda la gente, llego hasta la reja para mirar alrededor decepcionada, bajando los ojos al piso, comenzó a pasar el día de escuela sobre su cabeza para ver si lo había echo enojar.

Sintiendo como unos brazos se envolvían sobre su cintura "¿Me extrañabas?" un suave susurro sobre su oído.

Virándose aun con los brazos alrededor suyo, unos labios se posaron sobre los de ella, dejándose llevar, se coloco de puntas mientras sus brazos se enredaban en su cuello para luego separarse lentamente.

"Sesshomaru" le llamo con brillantes ojos "¿Tenias mucho esperándome?"

"Hn" robándole otro beso "Es hora de irnos" sujetando la mochila de ella al ver como salían mas personas.

"Si" Con cuidado ir enredando su mano con la suya junto un sonrojo en su rostro.

Sin darle un vistazo, apretó suavemente sus dedos entre los suyos dándole a la cabello azabache la confianza que le faltaba.

"Sabes" le susurro mirándolo de reojo "Nunca creí que terminaríamos andando…con una semana de conocernos" sintiendo otro suave apretón en su mano.

Parando su andar, bajo la cabeza, dándole un corto y suave beso para mantener su confianza.

Tirando del vestido blanco, se miro al espejo para checar su maquillaje y peinado aun estuvieran en su lugar, ofreciéndose una sonrisa así misma con sus labios pintados de color carmín, espero pacientemente la señal de su abuelo para que sus damas de honor salieran a tomar sus lugares y a ella la llevara por el corto pero al mismo tiempo largo camino al estrado.

"Te ves hermosa Kagome-sama" brillantes ojos caramelos la miraron con admiración sobre ellos, apreciando a la ojos zafiro sobre su vestido largo y blanco junto con el velo sobre su rostro.

Volteando a ver a la pequeña niña "Tu también te ves hermosa Rin-chan" sonriendo al suave vestido melocotón que cargaba puesto "Eres una preciosa niña flor" viendo su cesta llena de flores.

Bajando la mirada "Pero y si hago todo mal terminare arruinando la boda de Kagome-sama" alzando para mirarla con húmedos ojos caramelo.

Agachándose a su nivel, quito suavemente las lágrimas "Lo harás estupendamente Rin-chan, no tienes a que tener miedo" calmando a la niña, la cual le sonrió agradecida y con su confianza renovada.

"¿Estas escuchando lo que te estoy diciendo?" pregunto enojada.

Cerrando los ojos le viro la cara.

Comenzando a tomar un color rojo "¡Sesshomaru!" entrecerrando los ojos "¡No debiste hacer eso!" apretando los puños "¡Te prohíbo que lo vuelvas a hacer!"

"Tú no le prohíbes nada a este Sesshomaru" le gruño, colocando su rostro cerca del suyo, la mujer lo sacaba de quicio.

"Si, si puedo" Azotando un pie, tocando nariz con nariz "Y hasta que te comportes y disculpes no te quiero ver ¿Me oíste?" dándose vuelta, dejándolo allí parado solo.

Moliendo los dientes juntos, le dio la espalda donde se había retirado la cabello azabache, lo enojaba, lo enojaba mucho pero sabia que tenia la culpa de lo que había hecho, nada mas que era demasiado egocéntrico para darle la razón a su novia. No dejaría que nada lo moviera, y si ella quería dejarlo de ver estaba bien quien la necesitaba, definitivamente él no, había muchas chicas detrás de él.

Él no iría atrás de ella, después de todo él era Sesshomaru, él nunca pedía perdón.

"¿Estas lista Kagome?" pregunto una vieja voz.

"Claro abuelo" Alisando el vestido y mirándose nuevamente que todo este en su lugar.

"Estará todo bien Kagome, ahora hay que ir que la música esta empezando a sonar" ofreciendo su brazo para tomar fila detrás de las damas de honor "Te ves hermosa, tu padre estaría muy orgulloso" le dijo en voz baja mientras veía partir a una de las tres damas de honor.

Con el corazón en la garganta, sintió una pequeña calma por la declaración de su abuelo, se sentía emocionada pero al mismo tiempo que vomitaría las entrañas en cualquier momento.

Abrazando su almohada sobre su cara con las piernas dobladas, comenzó a sorber moco, había estado llorando más de una hora después de haber dejado a Sesshomaru abandonado en el parque, apretando su rostro en la suavidad otro gemido de dolor escapo de su boca para que más lágrimas cayeran sobre su rostro. A él en realidad no le importaba ella, había dejado que se fuera y no la había venido a buscar.

Alzando el rostro, escucho como sonaba algo sobre su ventana, bajando de la cama pero sin soltar su almohada, se asomo cuidadosamente para comenzar a husmear hasta abrir los ojos sorprendidas al ver debajo del árbol de dios a cierto chico de cabello plateado mirando hacia donde estaba ella.

Metiéndose, soltó la almohada para mirarse en el espejo para ver sus ojos y nariz roja además que estaba pegajosa "No puedo bajar así" susurro para salir apresurada a lavarse la cara para luego bajar y tomar un par de respiraciones, considerando unos segundos, coloco una expresión seria sobre su rostro para que no pensara que fuera a ir fácil.

Abriendo la puerta, observo al ojos de oro sin ninguna emoción sobre su cara pero el tic sobre su ceja le delataba el nerviosismo que tenia "¿Si?" pregunto.

Cerrando los ojos unos segundos para tener todo su autocontrol en su lugar "¿Puedo pasar?"

"Claro" Haciéndose a un lado, dejándolo pasar, cerrando la puerta tras suyo para darse la vuelta y toparse repentinamente con una rosa roja frente a ella "Sesshomaru" susurro.

"Lo siento" observando los ojos zafiros que adoraba.

Entrelazando los dedos suavemente en el tallo, admiro los pétalos de la hermosa flor que le había regalado para regresar la mirada a los ojos de oro que tanto amaba "¿De verdad?" dudosa.

"Si" con total sinceridad.

"¿Entonces no lo volverás a hacer?" reafirmando.

"No" tocando su cara con el dorso de su mano.

Acercándose con una suave sonrisa "Te amo" le susurro apenada.

Sus ojos brillaron como dos soles "Y yo a ti" agachándose para darle un suave beso.

Un pie tras el otro, así con cuidado de no tropezar con la alfombra o su vestido, no irse de lado para chocar con las cosas, era tan difícil hacerlo y mas con unas zapatillas de tacones de quince centímetros, quería recordaba porque había comprado esos zapatos tan altos ¡Oh si! Era porque se veían tan bonitos, hubiera decidido por los más cómodos.

No pudo evitar que su mirada viajara a las personas alrededor del lugar, familia, amigos, conocidos, unos llorando otros con grandes sonrisas, pero a la persona que esperaba ver no la encontraba por ningún lado, quizás no había querido al final llegar a pesar que habían terminado en buenos términos, soltando rápidamente la tristeza que la invadió, puso una sonrisa radiante.

Hoy era su día especial y más fabuloso de una mujer, no dejaría que se desvaneciera aunque en su inconsciencia había un pequeño aguijón de recordatorio.

Riendo, no pudo dejar de platicar ávidamente la película que hace unos momentos habían estado viendo, sintiendo el agarre sobre su cintura con suavidad mientras le comentaba lo que le había gustado y no.

Las personas pasaban mirando a la extraña pareja de la chica de muchas expresiones con el chico de cara en blanco.

Pero eso no les importaba para ellos era perfecto.

Sujetando la mano que le era ofrecida soltó la de su abuelo, para que su mirada cayera en la suavidad y el color crema de la extremidad que agarraba la suya. Con una suave sonrisa, sus ojos se humedecieron levemente, aunque no estaba segura exactamente de que motivo podía ser pero de cualquier forma mantuvo la sonrisa sobre su rostro, no dejaría que nadie viera su pequeño desliz.

Alzando la mirada dejo de respirar y su corazón dio un vuelco.

"Lo siento" murmuro.

En otros momentos hubiera sentido una gran alegría al escuchar esas palabras porque significaba que lo lamentaba pero en estos momentos era la que peor podía oír en su vida.

"¿Por qué?" logro soltar sin temblor.

"Tengo que irme" su flequillo cubriéndole el rostro.

"Entiendo" Mirando a otro lado mientras las lagrimas mojaban sus cachetes.

"Podemos ser amigos" para disminuir su dolor.

Asintió la cabello azabache aun sin atreverse a mirarlo.

No aguantando mas se dio la vuelta dejando a la joven de ojos zafiros sola, llorando.

"Entonces aceptas a Houjo como tu esposo para amarlo y cuidarlo hasta que la muerte los separe"

Amarlo… es una palabra muy poderosa…

"¿Lo amas?" sujetando sus manos juntas.

"Lo quiero" observo sus ojos de oro.

"No es lo mismo" mirando la estructura de corazón de su rostro y labios rosas.

"Lo sé" bajando la expresión.

Sujetándole el mentón para alzar su cara y ver a los ojos zafiro que lo encantaron desde hace tanto tiempo.

"¿Me amas?"

Su garganta se seco "Lo tuyo y lo mio fue hace muchos años"

Bajo la vista para toparse con un par de ojos dorado que la miraban desde la primera fila en su sección de gente para regresarlos a los ojos caoba que mostraban los sentimientos de admiración y devoción junto con una tierna sonrisa en su rostro exclusivamente para ella.

Él no me abandonaría…

"Acepto"

"Lo siento" con las manos echa puños sobre su camisa, su olor tan embriagante y su presencia que siempre le ponía las rodillas débiles.

"Yo también" colocando la frente sobre la suya, deseando nunca haberla dejado.

"Me tengo que ir" susurro, su cuerpo vibraba.

"Lo se" abrazándola apretadamente por su espalda, no queriéndola soltar.

Alejándose poco a poco para darse la vuelta e irse, dejándolo solo.

Tenía una boda que planear.

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Dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás para siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado… que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejarás de intentarlo, te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando. Pero te aseguro que no pasarás una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos saben de qué estoy hablando, por que mientras están leyendo estas líneas, se les ha venido su nombre a la cabeza… te librarás de él ó de ella dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz (la sustituirás por la calma) pero te aseguro que no pasará un día en que no desees que este aquí para perturbarte. Porque a veces se desprende más energía discutiendo con alguien que amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.

Paulo Coelho