Día 2: Decoración en la ciudad
Ambos se encontraban con sus ropas de invierno, una bufanda cubriendo la mitad inferior de sus rostros, abrigos que no podían ser muy cómodos, pero les daban el calor necesario y sus manos enguantadas.
Maka apretó más fuerte el agarre de sus manos mientras caminaban al centro de la ciudad. A Soul no podía importarle menos ir a ver como era prendido el gigantesco árbol por primera vez en el año, pero era su primera navidad como novios y le había prometido que sería especial, solo por eso se estaban congelando a esas horas de la noche.
—Va a ser muy emocionante, Liz dijo que este año Kid tenía una sorpresa preparada.— Una sorpresa, claro, debería recordar aclararle a su amigo que las sorpresas eran bienvenidas siempre y cuando no lo obligarán a salir de su departamento cuando el termostato estuviera cerca del cero.
—Espero que la sorpresa sea calefacción para todas las pobres almas que decidieron acompañarlo en la decoración del árbol.— Evitó maldecir, pues no quería arruinar su momento con la de ojos jade.
La chica se detuvo, haciendo que el albino también se detuviera. Tiró de su mano para hacerlo retroceder unos pasos, haciendo que sus cuerpos se acercaran más y llevando sus manos a la cara de su novio. Debía admitir que se veía muy lindo con los colores de las luces de las casas cercanas reflejándose en su rostro, sin avisar el dio un casto beso en la comisura de sus labios, solo una caricia que se fue tan rápido como llego.
—Gracias por acompañarme— Soul iba a preguntar por el beso, aún no era muy común en ellos tener muestras de cariño fuera del departamento. Maka, intuyendo la pregunta en los ojos de su compañero contestó. —Las luces hacían que te vieras muy lindo, perdón si te molesto.— Sin poder evitarlo, un sonrojo apareció en sus mejillas.
Sin decir nada él se acerco a besarla de nuevo. —Tu también te ves linda rodeada de luces.— Fue lo único que dijo antes de volver a caminar, mientras más rápido llegarán al centro más rápido podrían volver.
Y ambos agradecieron que la mayoría de las casas en Death City estuvieran decoradas con luces de diferentes colores, pues ver al otro rodeado de éstas era algo que nunca se retiraría de su memoria, haciendo su trayecto un poco más llevadero.
