¡Saludos!
Extrañaba mucho escribir y publicar algo en este medio. Me disculpo por mis ausencias tan frecuentes pero no siempre se puede estar escribiendo lo que uno quiere.
Antes de que lo olvide, y como anuncio también, espero que no hayan perdido fe en mis historias porque de verdad planeo terminarlas, pero todavía no encuentro cómo escribirlas, hablando principalmente por "Rompiendo el hielo", pero también de las otras historias como "Rota-mente" y mi AU de bailarinas.
De esta historia, me gustaría terminarla antes del siguiente Steven-Bomb, pero creo que será imposible, así que simplemente la continuaré como un universo alterno.
Y bueno, simplemente quería agradecerle a todos lo que siguen leyendo mis publicaciones y a todos los que dejan sus reviews, de verdad los aprecio mucho, aunque no lo exprese muy seguido. Espero que disfruten este capítulo al igual que yo disfruté escribirlo.
Steven Universe, al igual que todos los personajes que conforman la serie, no me pertenecen sino a Rebecca Sugar y Cartoon Network.
-No se acerquen- ordenó Lars a las Descoloridas.
-Pero capitán, ¿si necesita que le ayudemos? - preguntó Rodonita con voz temblorosa.
-Es una orden- respondió Lars al esquivar el primer ataque de agua de la gema con alas.
No quería ponerlas en un riesgo que ni él mismo conocía y que tampoco estaba seguro de que pudiera sacarlas de ahí sin ningún rasguño. Cuando Rodonita respondió "OK, capitán" Lars sintió un ligero alivio sobre él, pero tenía que mantenerse concentrado, porque esta gema le llevaba mucha ventaja. Al esquivar otros dos ataques de agua con agilidad, Lars sonrió para sí, pensando que tal vez estaba preocupándose de más, pero al ver que las bolas de agua se convirtieron en varias lanzas de hielo, su sonrisa se desvaneció instantáneamente y comenzó el escape de esas armas de hielo.
Sin importar que tan rápido girara o cuantos asteroides o desechos utilizara para bloquearles el paso, esos puntiagudos proyectiles de hielo se estrellaban y estallaban en miles de pedazos, pero se volvían a generar al instante y continuaban con la persecución. Lars sabía que estaba entre la espada y la pared: tenía munición y combustible limitados en comparación al poder de la gema, sin mencionar que ella sólo necesitaba asestar un golpe con una de esas lanzas para causar suficiente daño en la nave, y sería el fin del juego para él.
Tenía que pensar rápido para salir de esa situación, algo que era difícil al estar esquivando el hielo asesino sin perder de vista a la gema alada, quien solamente lo seguía con la mirada y una mano extendida. Fue hasta ese momento que Lars ver a la gema de frente. El cabello azul estaba alborotado y su gesto era de molestia, como si Lars fuera un invitado no deseado que deseaba matar, pero en su mirada pudo percibir algo de tristeza. A pesar de estar en medio de un combate en el espacio y con su vida en peligro, Lars sintió que la conocía, o por lo menos la había visto antes, pero eso era imposible. Todas las gemas que había conocido o tratado eran las Descoloridas y las gemas del Planeta Madre contra las que había combatido, pero ninguna de ellas se parecía a la gema que ahora lo atacaba.
Una de las lanzas se estrelló con un asteroide justo encima de su nave, lo que sacudió su compartimento, regresando a su situación actual. No podía esquivar esos ataques para siempre, así que decidió ir a la ofensiva, tal vez así ganaría algo de tiempo para poder escapar.
Después de rodear unos escombros y dejar atrás, por un momento, a los hielos perseguidores, Lars dirigió su nave en dirección a la gema alada. Preparó los cañones para disparar directamente a la gema, pero ésta levantó su otra mano y se formó un muro de agua entre los dos. Lars tuvo que cambiar de dirección rápidamente para evitar chocar con el muro. ¿Acaso esta gema era invencible?
Estaba en aprietos, y la situación no parecía mejorar en nada. No podía atacar a la gema ni tampoco escapar de sus ataques. El sudor en su frente salpicaba la consola de la nave a cada vuelta que daba. El tanque de combustible estaba a la mitad y ya tenía menos munición al intentar destruir las lanzas que no podía esquivar totalmente. Lars consideró seriamente pedir ayuda de las Descoloridas. Tal vez podrían atacar a la gema por sorpresa mientras estaba entretenida con él y podrían vencerla. Pero ¿qué pasaría si ellas tampoco pudieran alcanzarla? Entonces ellas estarían en peligro y todo sería su culpa.
Sin tener un mejor plan de acción, el capitán Lars hizo contacto con su tripulación.
- ¡Capitán! Qué bueno es recibir su transmisión- exclamó Rodonita aliviada. -Comenzaba a pensar que usted…-
-No hay tiempo para charlar- respondió Lars casi sin aliento, tratando de no perder de vista los ataques de hielo. -Necesito que tomes el control de la nave y la alejes lo más que puedas de esta zona de inmediato- ordenó el capitán.
-Pero ¿qué hay de usted? – preguntó Rodonita confundida.
- ¡El capitán va a pedir que lo abandonemos! – exclamó Parpachian -, pero yo no quiero hacerlo…- continuó bajando su tono de voz.
- ¡Qué? – gritó Rodonita angustiada. - ¡No podemos hacer eso capitán! ¿Quién nos guiará a…? – no pudo terminar esa frase porque Lars la interrumpió.
- ¡Es una orden! – grito ahora él, notando la desesperación que lo inundaba en ese momento.
Lars, al igual que Rodonita y Parpachian, tenía lágrimas en los ojos, pero él sabía que no había otra forma de salvarlas a ellas.
- ¿Lo estás considerando Rodonita! – gritó una de las gemas justó detrás de ella.
- ¿De verdad lo estás pensado! – exclamó la otra mientras se acercaban a la pantalla de comunicación.
-Pero es una orden…- respondió Rodonita bajando la mirada.
-Orden o no, no planeamos abandonarlo- dijeron las gemelas al unísono.
-Fija sus coordenadas, vamos a ayudarle- continuó una de ella.
-S-sí, tienen razón. ¡Hay que ayudarlo! – dijo Rodonita, todavía desconfiando que fuera una buena idea, pero definitivamente sabía ahora que tampoco quería abandonarlo a su suerte.
-Acabo de tener una visión maravillosa- comentó Parpachian, mirando a Lars-, las gemelas tendrán la grandiosa idea de ir a ayudarte- terminó sonriendo.
-No esperen…- intentó decir Lars, pero las Descoloridas cortaron la comunicación.
El capitán Lars se sentía feliz de que su tripulación le tuviera tanta estima, pero este no era un buen momento para el compañerismo y la unión porque podrían no vivir para contarlo. Su júbilo duró poco al ver que el antes muro de agua se transformaba en una mano gigante que intentaba atraparlo mientras que las lanzas seguían con su misión de destruir su nave, y a él con ella.
Necesitaba un mejor plan que esperar los refuerzos de las Descoloridas y esperar un milagro, así que después de destruir la mano de agua Lars se dio cuenta que la gema estaba totalmente concentrada en él, y lo más importante hasta ahora, tenía ambas manos en dicha tarea. Significaba que, si intentaba una vez más un ataque, no podría defenderse tan fácilmente como la vez anterior y podría escapar antes de que las Descoloridas llegaran, dándoles la oportunidad de escapar sin revelar que ellas estuvieron ahí todo el tiempo. Era un plan arriesgado, pero con la mano gigante en la persecución no estaba seguro de que las dos naves pudieran contra ella, además de que ni Rodonita ni las gemelas son tan buenas piloteando.
Lars respiró profundamente antes de destruir las lanzas más cercanas a él, entonces cambió de dirección bruscamente, esquivando la mano y el hielo restante, con dirección a la gema. Al hacer esto notó que su expresión cambió a sorpresa y miedo, tampoco ella esperaba que hiciera algo tan atrevido. Eso era una buena señal, pensaba Lars, significaba que realmente la había agarrado desprevenida para algo así. Hizo dos disparos para ver cómo reaccionaba la gema, pero ella simplemente usó sus alas como escudos y apenas si se movió. Lo que le faltaba. Necesitaría algo más poderoso que sus cañones laser para vencerla, y el "Incinerador solar Solar" tenía cañones que tal vez tampoco le haría el daño suficiente a la gema.
Entonces, sin esperarlo, Lars pudo ver fijamente y más de cerca a la gema alada. Acababa de recordar en dónde la había visto. En el autolavado, junto a una gema verde, que parecía un duende con peinado de pirámide, su extraño perro naranja que parecía calabaza y a la "amiga" de Steven, ¿Connie era su nombre? Eso explicaba de dónde había salido un granero de la Tierra en el espacio, pero ¿por qué estaba aquí sola? ¿No era una Gema de Cristal? ¿Dónde estaban las demás gemas?
Al momento de tener su revelación Lars escuchó un estallido seguido de una sacudida violenta. Una de las lanzas le había dado en uno de los motores y acababa de perder el control de la nave. Su curso de colisión: la gema. O eso creía al ver que giraba la gema alada circularmente, aunque en realidad era él, y después ver que el color rojo y azul se apoderaban de su perspectiva, y solamente pudo escuchar la transmisión de las Descoloridas momentos antes de impactarse en el granero.
- ¡Capitáaaaan! – gritaban Rodonita, Parpachia y las gemelas.
