Status: En progreso, cap. 2/4.
Género: Humor, romance.
Parejas: Naruto/Sasuke, Kakashi/Iruka. Leve mención de Lee/Sakura y Shikamaru/Ino.
Rating: T (PG-13).
Línea temporal: Futuro alterno, los muchachos tendrán alrededor de 18-19 años. Tal vez algo OOC.
Disclaimer: ¡SÍ! ¡Naruto me pertenece! Mide alrededor de 20cm, está hecho de tela, me lo trajeron de España, y se sienta en mi repisa entre Harry, Kaworu y Edward. ¿Eh? ¿Se referían a Naruto, la serie? Ah, no, esa no es mía. Buuuuuhhhhh... (Créditos por la idea para la discusión de los chicos, la tomé prestada del fic "The Uchiha Couple")
Fanart: Tabe-chan dibujó una escena de este capítulo, pueden encontrar el link en mi profile.
Notas: ¡Muchas gracias por los reviews! No saben que contenta que me ponen. Especialmente después de que varias personas dijeron que mantenía a los personajes en carácter, cosa que significa mucho para mí, ya que siempre ando preocupada a ver si no me voy de mambo al escribirlos.
Sobre los aspectos "culturales" del fic: Que una pareja intercambie sus diarios íntimos es una costumbre muy común entres los jóvenes japoneses. Yukata y geta son prendas típicas niponas. Yukata es un kimono unisex más liviano, y las geta son las sandalias de madera. Deben haber visto ambas millones de veces en los animes, especialmente cuando van a los festivales y a las aguas termales. La película que están mirando fue un invento mío del momento mientras desarrollaba la escena (aunque seguramente existe una con argumento similar). "No shuu" significa "la semana de".
TAREA PARA EL HOGAR
Capítulo 02: Naruto no Shuu.
Más tarde esa misma noche, dos figuras descansaban en su cama bajo la luz de la luna. La primera, de pelo negro y dueña de casa, dormía plácidamente mientras abrazaba con firmeza a la persona que estaba a su lado. Esta segunda figura, sin embargo, no podía dormir, a pesar de las extenuantes, eh... actividades que se habían desarrollado sólo unos momentos antes.
Y es que Naruto tenía mucho para reflexionar. La charla que había tenido con Iruka lo dejó muy pensativo con respecto a su relación con Sasuke. ¿Momentos especiales? Ja, sí, como no.
¿Naruto amaba a Sasuke? Sí. ¿Sasuke amaba a Naruto? Sí. ¿Se arrepentía alguno de lo que llevan hasta ahora? ¡Por supuesto que no! Ambos habían dejado todo en claro el momento en el que decidieron darse una oportunidad. Pero que sean una pareja feliz y estable no significaba que se tuvieran que comportar como una. Naruto no podía recordar un solo momento dulce, meloso, adorable, especial, como quieran llamarlo, que hubiera tenido con su novio. Tal vez el hecho de que sean dos varones contaba mucho. No había una mujer que exigiera romance y ternura.
O tal vez ése era exactamente el punto. Su relación había crecido a partir de otras bases: antes que cualquier otra cosa fueron rivales, compañeros de equipo, amigos, cómplices, mejores amigos, contrincantes a muerte, ¿hermanos quizá? No era normal porque no empezó de manera normal. Nunca hubo coqueteo, ni flores, ni cine, ni chocolates, ni intercambio de diarios, ni primera cita, ni beso de las buenas noches, ni suspiradas palabras de amor.
No, lo que hubo fue más bien tensión acumulada, las hormonas de la edad, sentimientos reprimidos, entrenamiento bajo el sol, poca ropa por el calor, yo te pateo acá, vos me golpeás allá, yo meto mano por este otro lado y de un momento al otro estaban rodando por el piso con las bocas unidas, los labios partidos por la intensidad del beso, los dientes chocándose con fuerza y las lenguas peleando por dominar.
No hubo una suspirada declaración de amor después de éso. Lo que siguió fue una pelea digna de los ninjas que la integraban, con gritos llenos de "teme" y "dobe", mientras se echaban la culpa mutuamente de "por qué no dijiste algo antes".
No hubo una romántica primera vez a la luz de las velas el día de su primer aniversario. A la semana ya estaban rodando por el piso una vez más, sólo que esta vez sin ropa, tratando de ganar el control entre caricias y besos. Ahí mismo, en medio del departamento de Naruto. No, no fue romántico. Fue violento, frenético, delirante, lujurioso. Como ellos.
No hubo charla sobre la "vida en pareja". Naruto simplemente se apareció un día con las valijas en la mansión Uchiha declarando que estaba harto de que las personas de su edificio lo trataran como basura. Sasuke no objetó, sólo le abrió la puerta y le hizo un espacio en su armario, su cama, su hogar.
No hubo una elección de nombres para llamarse mutuamente. "Mi amor", "mi vida", "querido", eran palabras comunes y desgastadas con el tiempo. En cambio, "dobe", "teme" y "usuratonkachi" formaban un vocabulario con un significado para único para ellos. Hace rato que habían dejado de ser insultos para pasar a ser apodos cariñosos.
No hubo anuncio para familiares y amigos. La gente de Konoha se despertó una mañana para encontrarlos a los dos yendo a entrenar tomados de la mano, dedicándole a todo aquel que se atreviera a abrir la boca, una mirada llena de odio y con un pequeño brillo que traía consigo una advertencia.
Mío.
Naruto hizo un alto en su viaje por los recuerdos para pasarse la mano por el cuello y sentir todas las marcas que Sasuke le había dejado.
Bueno, si hay un aspecto de nuestra relación definitivamente incuestionable, ése es la posesión.
A decir verdad, no era algo por lo que asombrarse. Debido a sus pasados, era inevitable que terminaran comportándose así cuando al fin consiguieron pareja. No era algo que molestara a Naruto, de hecho lo alentaba. Giró despacio su cuerpo encerrado por los brazos de Sasuke para poder contemplar su propio trabajo. Nada mal, se dijo así mismo. Lástima que fue un nuevo empate.
Pero a pesar que Naruto estaba orgulloso que su novio le quiera mostrar a todo el mundo que ÉL había sido el elegido por su corazón y no alguna de esas locas mujeres (¡JA!), lamentablemente el rubio no podía hacer lo mismo: y es que Sasuke había vuelto a usar sus remeras con cuello alto, evitando así que todos pudieran admirar el resultado de mucho trabajo y esfuerzo.
Todo ésto hizo que sus amigos trataran a Naruto como una nena y todos los chistes fueran dirigidos a él (Kiba era particularmente insoportable). Para empeorar las cosas, Kyuubi no quiso ayudar a deshacerse de dicho problema, alegando que ya que iba a tener que aguantar a la pareja de tortolitos, al menos se iba a divertir un rato. El muchacho no pudo discutir demasiado, sino iba a perder el beneficio con el que ya contaba. Y es que gracias a los poderes sanadores del zorro, Naruto no caminaba gracioso por las mañanas.
Se acomodó un poco más en los brazos de su amante, y comenzó a trazar lentamente con su dedo índice todas las marcas que adornaban ese cuello que tanto le gustaba morder. Recordó como Sasuke le tomó un repentino cariño a Kyuubi cuando se enteró que éste no iba a interferir en sus planes de dejar al rubio marcado de pies a cabeza; tal memoria le hizo a Naruto sonreír.
Y fue cuando al fin cayó en la cuenta de lo que Iruka-sensei trataba de decirle.
No debían ser momentos románticos con una atmósfera especial. Debían ser momentos con un significado especial para él. ¿Es que ya no lo había pensado antes? No era una pareja normal porque no empezó como una pareja normal; lo que significaba que sus ratos juntos tampoco iban a ser normales. Pero éso no quería decir que no los disfrutaran al máximo.
Naruto se acurrucó en el pecho de Sasuke, pasando él también sus brazos alrededor de la cintura de su compañero. Ahora que su mente estaba en paz, podía dedicarse a dormir.
Ésto va a ser más fácil de lo que yo pensaba...
**********
Por más urgente que sea el asunto, algunas cosas deberían prohibirse durante las misiones, pensaba Sasuke.
Por ejemplo, contratar ninjas enfermos. No importa si tengan el más mínimo resfriado, un estornudo en el momento equivocado podría llegar a ser fatal. También hay que evitar viajar sin un compañero que carezca de conocimientos médicos, y nunca, NUNCA, hay que dejarse convencer por Godaime de llevar un genin en el equipo "para ayudarlo a fortalecer el espíritu". La dichosa lista era bastante larga, pero el último punto agregado recientemente (de hecho, unas horas atrás) era para Sasuke el más ridículo de todos.
¡Como van a permitir que una mujer viaje con NUEVE MESES DE EMBARAZO!
Se suponía que no iba a ser una tarea complicada. Él y Naruto fueron los guardias asignados para ir a buscar a Yukio-san al extremo sur del País del Fuego y traerla a Konoha para una reunión con la Hokage (que simulaba estar muy contenta al respecto pero en verdad detestaba los malditos encuentros con los lores). Se llevaron una gran sorpresa al llegar y descubrir que no estarían cuidando de una persona, sino de dos. Ni hablemos de su reacción cuando se dieron cuenta a mitad de camino, que su "misión" sufría de contracciones.
Hay que tener en cuenta que el viaje de un extremo a otro del país, el cual a un ninja le llevaría menos de veinte horas, a una persona común a paso normal le tomaría al menos dos días. Así tuvieron que optar por lo inevitable: se turnaron para cargar a la pobre mujer en sus espaldas y llegaron a Konoha junto al anochecer. Tsunade no tardó en ocuparse de aliviar un poco el dolor mientras preparaban lugar en el hospital.
Y era allí donde se encontraban ahora. Sasuke se había instalado contra una de las paredes de la sala de espera, con los brazos cruzados y su típica actitud de "no-me-molestes-porque-morís-quemado-y-o-electrocutado". Tal vez sea algo estúpido, pero sentía que si el procedimiento terminaba mal, sería su culpa, a pesar que en ningún momento les ordenaron lidiar con asuntos referentes a la maternidad.
Pero había algo más que le estaba preocupando al Uchiha además del resultado de su misión, y éso era su novio. Naruto -que cuando está nervioso usualmente camina de un lado para el otro sin dejar de hablar- se encontraba sentado a su lado, con una actitud demasiado serena. Era una escena bastante atípica en el rubio: cruzado de piernas en el suelo, haciendo girar un kunai en sus dedos y suspirando cada cinco segundos. Sasuke los había contado: uno, dos, tres, cuatro, cinco... suspiro. Después de ver como ésto se repetía una y otra vez, decidió que era su deber confrontarlo y preguntarle que era lo que le estaba pasando. Pero justo en ese momento, Tsunade apareció en el pasillo.
Ambos esperaban un reporte completo de la operación, pero la Hokage se limitó a sonreír y hacerles un gesto con la mano para que la siguieran. Luego de recorrer un largo pasillo, llegaron su destino: la habitación 402. Tsunade ni siquiera se molestó en tocar, entró directamente en la sala con el anuncio de "Aquí los traje, Yukio-san". Sasuke miró a Naruto con las cejas alzadas, preguntándole silenciosamente que estaba pasando. Naruto sólo se frunció de hombros y siguió a la baa-chan dentro, con su novio pisándole los talones.
-Oh, Uzumaki-kun, Uchiha-kun, les pido disculpas. Sé que deben estar cansados y querrán irse a sus casas para relajarse, pero no quería dejar el hospital sin haberles dado las gracias.-
Los dos ninjas se acercaron a la cama donde se encontraba la mujer e hicieron una reverencia.
-No es nada, Yukio-san. Sólo cumplimos con nuestro trabajo.- Dijo Sasuke.
-Felicitaciones, cuenta usted con un bebé realmente hermoso.- El Uchiha alzó la vista y notó que Naruto contemplaba al niño en los brazos de su madre. Era ese brillo en sus ojos... ¿melancolía?
-Muchísimas gracias, Uzumaki-kun. Ahora, si me disculpan, parece que a pesar de mi situación, el comité no va a perdonarme la reunión, así que será mejor que duerma un poco.-
-Esperaré el reporte mañana por la mañana. Pueden retirarse.- Les permitió Tsunade. Ambos jóvenes repitieron su reverencia y se retiraron.
El camino a casa se estaba poniendo muy extraño. Naruto continuaba callado y con la mirada perdida, y Sasuke se encontró en una situación insólita para él: debía abrir la conversación. ¡Pero no sabía que decir! El que solía hablar era el rubio, Sasuke siempre se limitó a escuchar. Aún así, hizo su mejor esfuerzo.
-Increíble, ¿no? La fuerza interna que necesitan las mujeres para hacerse cargo de traer vida a este mundo...-
Le tomó cinco pasos más al Uchiha para darse cuenta de que caminaba solo. Giró en su lugar y vió que Naruto se encontraba parado en su lugar, con la cabeza baja y sus puños temblando. Suspiró algo que el otro no llegó a entender.
-¿Qué dijiste?-
Naruto volvió a balbucear.
-Usuratonkachi, no puedo entenderte sin no hablás más alto.-
-¡MIERDA, DIJE QUE YO NO PUEDO HACER ÉSO!-
-¿Naruto?- Sasuke corrió preocupado al lado de su pareja.
-Desde que éramos chicos, tu sueño siempre fue el mismo: revivir a tu clan. Y éso es algo que yo no puedo brindarte.-
Poniendo ambas manos a cada lado de la cabeza de su novio, Sasuke hizo que lo mirara directamente a los ojos.
-Será mejor que me prestes toda tu atención, dobe. Cuando me arrastraste aquí luego de la pelea con Orochimaru, me dijiste que tendría que pensar un poco más en mí mismo. Que dejara de ser Sasuke Uchiha y sea sólo Sasuke. Que no me deje llevar por lo que esperan los demás de mí (poder, venganza, renombre) y elija lo que yo quiera hacer. Y yo te elegí a vos, ¿entendido? Que éso quede bien grabado en tu cabeza, usuratonkachi.-
Compartieron un beso dulce, pero Naruto seguía dudoso.
-Pero Sasuke...-
-Y cuando llegue el momento, podremos considerar varias opciones, no creas que no lo he pensado antes. Después de todo, es medio difícil querer concretar tu sueño de una familia cuando te das cuenta de que sos gay.-
Con éso sí pudo convencer a Naruto, que ahora reía ante tal comentario. Cuando se calmó un poco, abrazó a Sasuke suspirando un "Gracias".
-Y como última instancia, podremos intentar algo con tu Sexy no...-
-Terminá esa frase, teme, y vas a estar durmiendo en el sillón por un año.-
**********
Pero que película más mala.
¿Por qué estaban mirando esa porquería? Ah, sí, porque todo el mundo se la había recomendado. A Naruto le dolió un poco el orgullo al darse cuenta que "todo el mundo" significaba Sakura, Ino, Hinata... todas mujeres. Sasuke se lo había advertido: no te gastes, dobe, es sólo otra película de amor. Pero al final, la curiosidad les ganó a ambos (o al menos a Naruto) y alquilaron el dichoso film, que compartieron acurrucados en el sillón con mucho enorme pote de pochoclo (salados, ya que a cierto morocho no le gustan los dulces).
Sasuke se había quedado dormido hacía más de media hora.
Naruto la seguía mirando de cabeza dura que era, nomás. Pero se estaba aburriendo como el mejor. Las excusas de porque Kakashi-sensei llegaba tarde tenían más argumento. Y miren si era mala, que hizo que una persona como Naruto Uzumaki (que solía entretenerse con explosiones y tiroteos) tan sólo pensara en la palabra argumento.
La historia era bastante cliché: chica común y corriente se enamora de chico super-star que al comienzo ni la registra pero algo pasa entre ellos cuando se chocan un día por la calle y él no deja de pensar en ella, y ella pasa de repente de ser una chica promedio a una súper belleza gracias a su mejor amiga (que también le gustaba el chico pero se rinde ante ver el "verdadero amor que comparten"), pero no se anima a decirle la verdad porque teniendo tantas modelos de dónde elegir, ¿por qué la elegiría a ella? Entonces ella se va muy muy lejos y él la va a buscar al aeropuerto y se besan y se confiesan y son todos felices.
Para Naruto todo era basura. Pensar que alguien realmente te gusta sólo por como lucen y por como actúan ante los demás es algo que hacés sólo cuando aún sos joven e inocente, en épocas de escuela (hablando por experiencia propia). Una verdadera relación hay que construirla, ya sea de amor, amistad, o respeto. Naruto se ganó la amistad de sus compañeros ninja, el amor de Sasuke y poco a poco el respeto de cada uno de los habitantes de Konoha, trabajando duro y dando lo mejor de sí a cambio. Ver historias como ésa le irritaba bastante, era como ver a...
El rubio se ruborizó cuando al fin entendió. Tal vez la película no era taaaan mala, lo que pasa es que le recordaban a la cosa que más le irritaba en este mundo: las fanáticas de Sasuke.
A pesar de que hoy en día su relación era algo conocido por todos, algunas de ellas seguían insistiendo en que eran lo que Sasuke necesitaba, una figura femenina a su lado. Siempre fueron molestas y lo siguen siendo, pero en el pasado Naruto llegó a temerles: tal vez su novio lo dejara para tener "una esposa digna". Con el tiempo, se dio cuenta de que éso era una ridiculez. No sólo porque Sasuke se encargaba de asegurárselo todos los días, sino también comprendió que él nunca podría llegar a estar al lado de alguien así.
Naruto miró la pantalla del televisor: la feliz pareja se casó y te mostraban "sutilmente" la luna de miel. La chica se encontraba tirada en la cama y dejaba que el hombre haga todo el trabajo. Llegó a la conclusión de que ésa debía ser la razón porque la que tanto él como su pareja se sentían atraídos por personas de su mismo sexo. Necesitaban a alguien que sea su igual, que les dé un desafío, que pelaran con ellos, no detrás de ellos. Qué demuestre el deseo tanto como su compañero. Las mujeres se entregaban ciegamente y creían que con éso basta. Por supuesto, había excepciones, y cada vez que Naruto pensaba en ciertas dos kunoichis amigas suyas de carácter muy fuerte, no podía más que sentir lástima por Lee y Shikamaru.
La gente se equivocaba si creía que Naruto era la mujer de la relación. Ellos eran iguales, y como iguales se comportaban. Sí, puede ser que la primera vez, Sasuke haya sido el activo, pero apenas comenzó el segundo round, Naruto hizo valer sus derechos. De allí en adelante siempre se turnaron. Y sabía muy bien que a su novio no le molestaba quedar como pasivo, de hecho, él mismo le dijo que le excitaba terriblemente ver como Naruto tomaba el control y trabajaba para satisfacerlo. Ambos compartían el sentimiento de querer ser el centro de atención del otro.
Suficiente, pensó Naruto. Tomó el control remoto y paró la cinta. Ya que había tantas cosas que no le gustaban, entonces las haría a su manera. Poniéndose en cuatro, lentamente se colocó sobre el cuerpo de Sasuke (que cuando cayó dormido se había recostado) y comenzó a frotar su nariz contra el cuello del morocho. Dejando una mano para sostenerse, utilizó la otra para subir la remera negra y acariciar el pecho del bello durmiente. Pero se detuvo cuando escuchó una voz que le habló al oído.
-Luego de someterme a semejante tortura a la que llamás película, será mejor que hagas algo para compensarme, dobe, y que lo hagas bien.-
-Quedate tranquilo que de ésto no te vas a olvidar nunca, teme.-
-Promesas, promesas...-
**********
Después de una misión difícil, no había nada como llegar a tu casa y que te reciba tu pareja con un plato de comida caliente.
Sasuke dejó sus sandalias en la entrada y arrojó el bolso en el sillón, desempacaría más tarde. Ahora lo único que deseaba era cenar, y luego tendría un muy deseado (y rubio) "postre". A medida que recorría el pasillo, su nariz podía identificar los distintos aromas que llegaban desde la cocina y sus oídos pudieron escuchar unos ruidos raros. Cuando un ritmo pegadizo empezó a sonar, se dio cuenta de que era la radio. Y lo otro era la voz de su dobe, que cantaba la letra que al parecer se sabía de memoria.
-Ya sé que no te gusta este tipo de música, ¡pero yo soy el qué está cocinando y por lo tanto yo elegiré lo que escucharemos!-
Sasuke esperó una respuesta para saber con quién se encontraba Naruto en esos momentos, pero nunca llegó. Lo que quería decir que sólo podría estar hablando con alguien... En vez de sorprender a su novio como tenía planeado, el Uchiha decidió esconder su presencia y acercarse silenciosamente. Siempre es divertido "verlos" discutir...
Se apoyó en el umbral de la puerta y pudo admirar la vista sin ser notado. Naruto iba de un extremo al otro de la cocina preparando todo, moviendo su cuerpo al ritmo de la canción. Sasuke no podía creer lo sexy que se vía el rubio con ese delantal, meneando la cola para un lado y para el otro. La única razón por la que dejaba de cantar era para continuar la discusión que tomaba lugar en su cabeza.
-¿Quién dice que no puedo apreciar otra comida que no sea ramen?-
Sasuke giró sus ojos al escuchar ésto.
-Para tu información, estúpido zorro, ¡al teme sí le gusta comer lo que yo preparo!-
Bueno, éso sí era verdad. Resulta que Naruto realmente podía cocinar, después de todo, gracias a las enseñanzas de Iruka-sensei. La razón por la que seguía comprando ramen instantáneo, era por fanático, nomás.
-¡No sé porqué escucho los consejos de una enorme bola de pelos para la cual alimentarse significa despoblar un bosque!-
Sasuke continuó mirando por unos minutos más el intercambio que nunca dejaba de entretenerlo, e incluso a veces lo ponía un poco celoso. Recordó todas las veces que le dijo a Naruto que su cuerpo y alma le pertenecen, a lo que su pareja respondía riéndose, todo por culpa de Kyuubi que respondía con algún comentario sarcástico sobre como tendría que hacerle competencia en lo de la parte del cuerpo (todo ésto, claro está, él se enteraba luego de que Naruto detuviera su ataque de risa y lo convenciera de decirle cuál fue el mensaje del zorro).
El estómago del Uchiha hizo ruido, recordándole a su dueño que necesitaba alimento. Sasuke pensó que ya tuvo suficiente de compartir a su dobe por el día de hoy, así que silenciosamente se acercó por detrás y pasando los brazos alrededor de su cintura, le habló al oído.
-Sé que podés escucharme, zorro, así que hagamos un trato: no molestes más a Naruto mientras termina de cocinar y más tarde yo no olvidaré de recordarle sus obligaciones.-
Para llevar una convivencia pacífica, Sasuke siempre se aseguraba de que Naruto "corte el link" que tenía con Kyuubi antes de que comenzaran sus "actividades", para que de esa manera el demonio pudiera dormir en paz y ellos tuvieran algo de privacidad.
Luego de mirar al espacio por unos segundos, Naruto al fin se dio vuelta y Sasuke pudo notar que tenía manchado el cachete con salsa.
-Todo arreglado, Kyuubi ya se fue a dormir.- Beso en la boca. -Bienvenido a casa, Sasuke.-
**********
-Dejá de hacer éso.-
-¿Qué cosa?-
-Éso.-
-¿Podrías ser más específico, por favor? ¿A qué te referís con "éso"?-
-¡No te hagas el inocente, usuratonkachi! ¡Sabés perfectamente a qué me refiero!-
-No, no lo sé. Yo sólo me encuentro acá sentado, estudiando un pergamino, disfrutando de mi mousse de chocolate...-
-Exacto.-
-¿Qué? ¿Ahora tampoco tengo derecho a comer?-
-Por supuesto que tenés derecho a comer. ¿¡Pero hace falta que lo hagas con la mano?!-
-¿Perdón? ¡Todo el mundo sabe que la comida sabe mejor si se la come con la mano!-
-Éso es ridículo...-
-¡Claro que no!-
-¿Entonces por qué nunca te ví comer ramen con la mano?-
-Dah, tonto, ¡porque me quemaría! ¡Además sería un enchastre! ........... Mmh, ésto está delicioso...-
-Bien, acepto tu "razón" por la que comés con la mano, ¿pero que necesidad hay de que lo hagas tan-tan-tan...?-
-¿Qué pasa, por qué estás tan colorado? Oohh... Parece que a mi novio le excita algo tan inocente como verme comer...-
-¡Mojar el dedo en chocolate para que luego lo lamas lentamente haciendo esos sonidos no tiene nada de inocente!-
-Éso depende de donde se vea el asunto. ¿Querés probar?-
-¡Sabés perfectamente que no me gustan los dulces! ¡Y dejá de tratar de desviar al conversación porque sé que lo estás haciendo a propósit-! .............-
-¡Auch! ¡Me mordiste!-
-Te dije que no me gustaban los dulces.-
-Éso no te paró antes... mi dedo está completamente limpio.-
-Hn.-
-Hey, teme, ¿sabés que es mejor qué comer mousse de chocolate con la mano?-
-Cuantas veces te tengo que recordar que no me gustan los chocolates...-
-Comerlo en la cama con tu pareja usando lo que sea menos las manos.-
-...pero haré una excepción por hoy.-
**********
-¡DOBE!-
-¡TEME!-
La pelea había empezado hace rato, y no parecía que fuera a terminar pronto. Comenzó por una tontería, pero como todo lo que ellos hacen, fue llevada al extremo.
-¡No creo que llegues a ningún lado si seguís con ideas tan estúpidas en la cabeza! ¡Tené por seguro que yo no voy a querer ser el subordinado de un Hokage como vos!-
Auch. Éso dolió.
Podrán pelearse día por medio, e insultarse hasta el cansancio, pero hay algunas cosa con las que simplemente no se juega. Naruto se mordió el labio inferior, aguantándose de responder a semejante ofensa, y simplemente dio la vuelta para dirigirse a su habitación. No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a llorar...
Una mano en su muñeca lo detuvo. Sabía lo que pasaría hora, y sabía que tenía que ser fuerte. Esta vez Sasuke se había ido demasiado lejos. No voy a girar, no voy a girar, no voy a girar...
-Me fui de boca. No debería haber dicho éso, no sé en que pensaba.- Suspiró. -Lo siento, Naruto.-
Pero finalmente giró. Y es que por más que sabía lo que iba a pasar, nunca se cansaba de verlo. Sasuke estaba completamente tenso: su mano estaba helada, sus labios temblaban, y su cabeza estaba inclinada para abajo, lo que hacía que esos largos mechones negros (con los que a Naruto le encantaba jugar) taparan sus ojos. Pero éso no le prohibía al rubio ver la expresión en su mirada: pedía a gritos sólo una cosa. No me dejes, no me dejes, no me dejes...
Naruto estaba segurísimo que Sasuke no era conciente de que, dadas las circunstancias, podía llegar a poner cara de perrito triste. Y él sabía de qué hablaba, ya que era un experto.
Ante cualquier negativa del Uchiha, nuestro protagonista en seguida juntaba sus manos, abría grande los ojos y con el labio inferior saliendo para afuera, suspiraba un "¿Por favor?". Nunca fallaba, tenía a su novio comiendo de la palma de su mano. Y el sentimiento era mutuo. Naruto no podía hacer nada cuando Sasuke bajaba todas sus defensas y, rompiendo el muro que había construido alrededor de él mismo, se mostraba ante él en estado puro. Solo no sobrevivo, solo no sobrevivo, solo no sobrevivo...
Y no olvidemos el hecho de que cuando hacía éso, se veía absolutamente adorable.
-Yo también lo siento. No debí haberte... emmh...-
-¿Ya olvidaste por qué peleábamos, verdad?-
-Je... jeje... creo que sí.-
Otro suspiro. -¿Qué te parece si terminamos ésto con una pequeña pelea de práctica a puño limpio? Sólo puro taijutsu.-
-Suena bien.-
No me vas a ganar, no me vas a ganar, no me vas a ganar...
**********
Corre, Sasuke, corre.
Derecha, izquierda, izquierda, salto, derecha, atajo por el callejón, derecha.
¿Es que acaso él no había sido claro?
Izquierda, vuelta, regreso, derecha, derecha.
¿O tal vez todas ellas sufrían de problemas de audición?
Derecha, izquierda, derecha, izquierda, derechaderechaderecha...
¿Por qué las mujeres no podían tomar un "no" como respuesta?
Izquierda, derecha---
Un momento... ése era... ¡Naruto! ¡Sí! ¡Su novio lo ayudaría a escapar de sus enloquecidas fans usando sus Kage Bunshin!
Pero no estaba solo. ¿Quiénes eran esas personas que lo acorralaban?
Sasuke se acercó un poco más y notó a los únicos seres vivientes que le molestaban más que sus propias admiradoras:
Las fanáticas de Naruto.
¡Malditas perras! ¡Pasaron toda su vida tratándolo como basura y como ahora estaba crecido y más lindo todas se le tiraban encima como conejas en celo! ¡Debían pagar! Sasuke lanzó unos kunai que cayeron delante de su rubio, haciendo que las locas retrocedieran, permitiéndole así ponerse al lado de su pareja. Iba a decir algo cuando lo interrumpieron. Tan concentrado estaba en su acto de defensa que había olvidado algo...
-¡Sasukeku~un!-
Mierda, estaban rodeados. Sasuke trataba de idear un plan de escape cuando sintió que Naruto le hablaba.
-¿Lo que quieren ellas es que elijamos, no? ¿Qué te parece si les mostramos de una ves por todas cuál es nuestra elección?-
Sí Sasuke no entendió el significado de esas palabras, de seguro lo captó cuando vio esa sonrisa maligna de zorro. La propuesta lo sorprendió, Naruto nos solía sentirse cómodo haciendo cosas en público. Obviamente no iba a desperdiciar esta oportunidad. Poniéndose en posición, pasaron sus brazos alrededor del otro y unieron sus bocas (y lenguas) en un apasionado beso.
Éso las iba a hacer enfadar. Podían sentirlo, en cualquier momento comenzarían los gritos de...
-¡KAWAII~I!-
...no éso. Cortaron el beso para poder respirar, y ver lo que estaba pasando.
Tal como lo imaginaron, varias chicas estaban aterrorizadas al ver a "el amor de sus vidas" besar a otro hombre. Pero había un grupo que las estaba ahuyentando: al parecer, sacaron de la nada unos prendedores que decían "Defensoras del Shounen Ai" y alegaban que no iban a permitir que nadie dañara tan hermosa escena lime entre tan divinos bishonen.
Y así fue que Sasuke y Naruto descubrieron un terror más grande del que cualquiera de sus fans podía darles: conocieron a la fangirl yaoi.
Bueno, al menos el truco había funcionado, ¿no?
**********
Bien, despacio: talón, apoyo, talón, apoyo, talón, apoyo...
-¿Y, dobe? ¿Te falta mucho?-
-¡Calmate un poco, teme! ¡Me cuesta caminar en ésto!-
-"Ésto" se llaman geta, y creo que recordar que hacerlo fue tu idea.-
Éso no era del todo verdad. Naruto sólo quería ser amable con Sasuke. Temprano a la mañana, había encontrado al Uchiha mirando una foto de sus padres. Le costó sacarle la historia, pero la consiguió: resulta que ese día era el aniversario de su casamiento. Todos los años, madre, padre y sus dos hijos iban a cenar todos juntos para festejar. Se vestían con sus mejores prendas y encargaban una mesa en el restaurante más caro de la villa.
Naruto no quería que su novio perdiera tan bonita tradición familiar, así que insistió en que ellos deberían seguir haciéndolo. Sasuke al principio no quiso saber nada, pero finalmente aceptó. Y aunque no lo demostraba, alguien que supiera leerlo podía decir que se sentía muy emocionado.
Cuando al fin llegó a la sala de estar donde lo esperaban, Naruto supo que valió la pena pelearse con el estúpido calzado. Sasuke lucía una yukata azul con el abanico rojo y blanco grabado en su espalda. Se veía muy bien, especialmente por el hecho de que sonrió cuando vió llegar al rubio.
-Te ves bien, dobe.-
Naruto llevaba una yukata blanca con flamas rojas en el borde, y el símbolo Uzumaki también en la espalda. Sasuke la mandó a hacer especialmente para él y se la regaló en señal de agradecimiento.
-Vos también, teme. ¿Nos vamos ya?-
-Si llegás a la puerta sin caerte en el proceso...-
En venganza, Sasuke tuvo que escuchar durante el camino completo de ida a Naruto hablar sobre toooodo lo que iba comer y cuanto le iba a doler a la billetera del bastardo.
Y una vez allí, hizo cumplir su palabra.
**********
-Hacelo, Sasuke, vos sabés que querés.-
Él sabía que estaba mal. No debía hacerlo. Pero era difícil resistirse cuando tenía a Naruto suspirándole al oído con esa voz.
-¿No te sentís furioso cuando la baa-chan te dice que no sos digno de complacerme?-
Sí, era verdad. Pero no podía... miró su mano, manchada con esa sustancia blanca... ya había dado el primer paso... tal vez...
-¿No le haría bien a tu orgullo demostrarle lo contrario?-
¡Claro que podía hacerlo! ¡No sólo podía, era su deber hacerlo! ¡Lo que sea por su dobe! Se concentró y comenzó a mover esas manos que sabía utilizar tan bien...
-Sí, Sasuke, sí...-
Ya no podía parar... había probado el fruto prohibido y no podía parar...
-¡SÍ, ASÍ, MUY BIEN!-
Había terminado. Naruto sonreía de oreja a oreja, satisfecho con la performance de su novio. Sasuke se alejó un poco para admirar su trabajo.
La cara de piedra de Tsunade ahora lucía unos bigotes, una barba, un parche en el ojo, mocos colgando de su nariz y cicatrices varias. Todo en brillante pintura blanca.
-¿Sabés qué? Éso se sintió extrañamente bien.-
-Te lo dije.-
**********
¡Imposible! ¡No podía tener tanta mala suerte!
A no desesperar. Tal vez sólo había contado mal.
Uno, dos, tres... siete, ocho, ¡NUEVE!
¡Tenía sólo nueve razones! Pero Iruka-sensei le había pedido diez. No podía presentarse mañana con el ejercicio incompleto. Especialmente después de todo el alarde que hizo.
Pero escribir lo que ya tenía no había sido tan fácil como había imaginado. ¡Ya no tenía más ideas! Tan frustrado estaba, que tomó la hoja con sus anotaciones, hizo un bollo y lo arrojó al otro lado de la sala, mientras emitía todas las malas palabras que se le vinieran a la mente.
-¡NARUTO! ¡Dejá de hacer tonterías! ¡Apagá la luz y vení a dormir que ya es tarde, USURATONKACHI!-
Al rubio no le gustó nada que lo ordenaran y lo insultaran, pero al parecer éso hizo que se movieran sus neuronas, ya que se levantó y recuperó su hoja de papel. Luego de alisarla lo más que pudo, agregó algo al final para después volver a hacer una pelota y meterla en el bolsillo de su campera. Una vez que dejó todo listo, se fue a la cama a acurrucarse con su bastardo.
Veamos si puede competir con ésto, Iruka-sensei.
-Continuará-
