Llevaban diez minutos en esa posición, siendo el único sonido audible el aire pasando entre las hojas de los arboles, el chirriar de los columpios oxidados por el balanceo obligado por el viento, y la suave y tranquila respiración de ambos.

Volteó a ver a el muchacho que se encontraba a su lado, se quedo observando intensamente su perfil apenas delineado por la escasa luz, pues la luna se había ocultado y la iluminación no era muy buena en aquel parque, que al encontrarse a una razonable distancia de las casas, dejaba de formar parte del obligado escenario de perfección que las envolvía, por lo que nadie se preocupaba por mantenerlo en buenas condiciones. Con un gesto indiferente apagó el ya casi consumido cigarro, sin desviar su mirada.

Draco suspiró profundamente antes de empezar a hablar.

-El señor tenebroso quiere que me una a sus filas-soltó bruscamente al tiempo que volvía su mirada hacia él, cediendo silenciosamente a su muda petición de que empezara a hablar y lo hiciera mirándole a la cara-pretende utilizarme como su espía en Hogwarts, me mandará como asesino a su disposición en el colegio, quiere utilizarme como un arma para matar a distancia-resumió con la furia, desesperación y miedo brillando en su mirada, en sus ojos grises grabados en un rostro sin emoción alguna- la primera persona que me ha encargado es a Dumbledore, si no lo hago me matará, a mí y a mis padres…y él sabe que no lo lograré-terminó sonriendo amargamente.

-¿Esa es la triste historia?-le pregunto levantando una ceja luego de procesar lo dicho por el rubio, siendo intensamente observado por este en el proceso- no me malentiendas, eso es horrible, increíblemente horrible, pero imaginaba que una parte de tu triste historia explicaría tu presencia aquí, y eso no lo hace-le explicó al ver como sus ojos empezaban a brillar por el enfado mientras mantenía la misma expresión- no somos amigos íntimos Malfoy, somos enemigos, pero como enemigo tuyo juraría que eso no es suficiente para que vinieras voluntariamente a acecharme, hablarme y ser amable conmigo, y todo eso vestido de muggle, en un lugar muggle y por lo tanto, infestado de muggles.

-Llevas razón Potter-le contestó luego de unos segundos- sobre todo soy un Malfoy, y un Malfoy no haría nada de lo que he hecho. No, no es la historia, pero fue la detonante de esta por así decirlo-le explicó pacientemente-lo que me ha llevado hasta aquí es que ya no tengo nada que perder…solo tengo mi baúl del colegio y dinero muggle y mágico para mantenerme un curso más.

-Pe-pero, ¿Cómo?...-pregunto Harry desconcertado y temiendo la respuesta.

-No soy un Gryffindor Potter, luego de que el señor tenebroso diera sus órdenes empezó mi entrenamiento…A cargo de Bellatrix Lestrange-Draco sonrió irónico ante la mirada horrorizada de Harry.

-¿No era esa tal Bellatrix una de los más fieles mortífagos de Voldemort?

-Exacto Potter, y también es mi tía y la mujer más cruel y sádica que podrías llegar a conocer en la vida-agregó el rubio- te podrás imaginar que un entrenamiento personal con ella, justo después de su salida de Azcaban no fue exactamente lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, en realidad si te soy sincero, más que su pupilo, siempre me sentí como su juguete de tortura u otra de sus víctimas muggles.

-Eso es…

-Lo sé, la verdad no sé cómo pude soportar dos semanas, no sé cómo pude soportar un día-susurró desviando por primera vez la mirada hacia el vacío-pero lo peor vino después. Asesinaron a mis padres, en uno de los entrenamientos casi muero, deseé morir, el dolor era insoportable, mis padres no lo soportaron, con ayuda de Snape, mi padrino, planearon una forma de mandarme con el viejo, pero el plan salió mal, descubrieron a mis padres, y la responsabilidad cayó en Snape, fue cuestión de minutos, al mismo tiempo que yo llegaba al Londres muggle, mis padres eran asesinados luego de la tortura y tal vez al mismo tiempo Snape era descubierto. No podía ir con Dumbledore, me estaban esperando, así que Severus me dio tu dirección, me explicó que la protección de tu casa consiste en que nadie que deseé tu mal puede penetrar, ni tampoco los que tuvieran la marca, así que no debería haber problema, me quedaría en la ahora vacía casa de una anciana loca llamada Figg, y cuando fuera el momento te pediría ayuda para comunicarme con el director, pero te he observado por días y en ningún momento ha venido alguien no muggle aquí. Así que eso nos llevó a esta situación.

-Vaya-dijo Harry impactado cuando el otro terminó de contar a media voz su historia-bueno pues siento no poder serte de ayuda Malfoy, pero en realidad estoy casi tan solo como tú, la única diferencia es que en realidad si vienen unas personas a vigilarme, pero no intervienen para nada, ni siquiera cuando me golpean, no me hablan y desaparecen antes de que yo pueda hablarles, nadie responde a mis cartas, he incluso han cancelado mi cuenta en el Profeta-le explicó Harry con voz de disculpa.

-Lo supuse, o al menos algo parecido, pero el 1 de septiembre se acerca, y la verdad no me agrada la idea de ir solo a Hogwarts, no cuando seguramente me están esperando ¿Entiendes?, tu eres Harry Potter, seguro vendrán al menos un par de personas a encargarse de tu protección ese día, protección que yo necesito. No me hace gracia pedirte favores Potter, pero posiblemente mi vida depende de esto.

-Ya creo que entiendo, pues bien, en dado caso cuentas conmigo, pero tengo una duda, ¿Qué harás hasta entonces?

-No tengo a donde ir Potter, aunque odie aceptarlo es la verdad, y aunque esa casa tiene un horrible olor a repollo y una aún más horrible decoración, es la más segura para mi pues tiene cierta protección, al estar cerca de la tuya.

-Vaya, pues que tengas una buena estancia Malfoy, estoy seguro que una calle tan encantadora como la mía te encantará-le dijo sarcásticamente.

-Si son tan adorables como esos familiares tuyos seguro que si- le respondió este de igual forma.

-¿Lo has visto verdad Malfoy?- le preguntó el ojiverde con voz débil desviando la mirada de la otra mirada gris que lo veía de manera penetrante-lo sabes, sabes cómo me tratan, si se lo cuentas a alguien en el colegio me las pagarás Malfoy.

-No lo haré, tengo una deuda contigo por tu ayuda, ¿Pero por qué lo permites?, podrías defenderte con tu varita, el ministerio te mandaría una notificación, si, pero cuando vuelvas al mundo mágico podrías contratar a un abogado, explicar tus razones y exigir que te cambien de guardianes, estoy seguro que Dumbledore lo sabe, que tus vigilantes lo saben, y nadie hace nada para cambiarlo.

-Yo no puedo hacerlo Malfoy-le corto Harry con brusquedad-la protección que impide que Voldemort me mate solo tiene efecto si vivo con mi tía, pues está basado en lazos de sangre, no tengo opción, si quiero regresar vivo a Hogwarts tras otro verano tengo que regresar a este maldito lugar.

-Tú eres quien no entiende Potter, no seas idiota-le dijo exasperado- piensa. Tal vez eso era cierto antes, pero ahora no tiene sentido, esa protección tan solo te protege de los mortífagos, no de Vo-voldemort, el ahora tiene tu sangre corriendo por sus venas, lo sé, lo escuche en una ocasión, por lo tanto el bien podría accesar a las protecciones, destruirlas desde adentro y asesinarte a ti y a todos tus vecinos muggles. ¿Ahora entiendes?.

-Pe-pero, eso no…-Harry estaba perturbado, lo poco que había quedado en pié tras ese tiempo de confinamiento se había derrumbado, algo dentro de él había muerto, para siempre.

-Creo que es demasiada información, mañana podrías irme a visitar, asegúrate de que no te sigan, y entonces nos pondremos de acuerdo sobre cómo proceder, pues ce que tu, al igual que yo, te acabas de convertir en neutral, o en un tercer bando, y se podría decir que somos los únicos, ahora si, estamos más solos que nunca Potter.

Y el rubio se levantó, se sacudió elegantemente el polvo y las cenizas de un cigarro ya hace tiempo consumido y a pasos despreocupados y graciosos se alejó entre la oscuridad, sin voltear ni una vez hacia atrás, como si no fuera consciente, de que de alguna manera, acababa de cambiar el curso de la gran guerra que se aproximaba.

Harry Potter, lo vio alejarse con la mirada seria, y los ojos más brillantes que nunca, sonrió divertido, después de todo, quién diría que aquel rubio con quien se llevaba tan mal terminaría siendo el mejor de los aliados, mejor que todos sus amigos siendo su enemigo, vaya que daba vueltas el destino, después de todo, cuanto habían tenido que cambiar, vivir, sufrir y ver para que sucediera lo que fácilmente hubiera pasado si hace 5 años hubiera estrechado la mano de aquel pequeño rubio arrogante que orgulloso le ofreció su amistad,

Aunque seguían sin ser amigos.

Aún…

Tal vez aceptaría su invitación después de todo, pese a saber lo que el otro sabia, que aquella visita marcaria el comienzo de una alianza que posiblemente terminaría en una amistad.