Holas, aquí estoy de nuevo, con otro capítulo. Espero que os gustara el anterior, este capítulo se lo dedico a la despedida de soltero de mi padre, pues de eso saqué la idea, jeje. Bueno, dejo de entreteneros y a leer, es la despedida de solteros…
2. La despedida de solteros.
Nami también se había cambiado de ropa y ella y Robin salieron de la habitación con la intención de ir al pueblo a ver a la hermana de la navegante.
-¿Y vamos a ir a celebrar la despedida de soltera?- Preguntó Robin.
-¡Claro que sí!- contestó Nami-, hay que celebrar que me voy a casar y que esta es mi última noche de soltera.
-¿Y a quien vas a invitar?- curioseó Robin.
-¡A todas las que se quieran venir con nosotras!-exclamó alegremente.
Desembarcaron unos momentos antes que los dos hermanos. Las chicas habían quedado con Kaya, a la que habían enviado una invitación, y ella había ido a Cocoyashi junto a Merry. Kaya, en todos los años que habían pasado, se había recuperado de su enfermedad y consiguió acabar sus estudios de medicina, por lo que ahora era una gran médica.
-Hola, Nami- la saludó desde la distancia agitando una mano.
Nami se acercó corriendo a ella y se dieron un fuerte abrazo.
-¿Qué tal estáis?- preguntó la navegante, muy contenta de volverlos a ver-, dejadme que os presente, Kaya, Merry, ésta es Robin, nuestra arqueóloga.
-Hola, encantada de conocerte- la saludó con una sonrisa.
-Igualmente-la respondió ella con otra sonrisa.
-¿Cómo está Usopp?- Kaya deseaba ver y hablar con su mejor amigo, pues hacía mucho tiempo que no lo veía ni él le contaba sus magníficas historias.
-Creo que ha ido al pueblo a comprar accesorios para hacer municiones- la informó Robin.
-Iré a verle- decidió Kaya-, luego nos vemos, chicas.
-Recuerda, a las diez de la noche en mi casa- gritó Nami.
Kaya hizo una señal con la mano, haciéndola entender que la había escuchado y echó a correr calle abajo.
-Bueno, ahora a avisar a mi hermana y a las demás- suspiró Nami, yendo en dirección contraria a la de Kaya.
Por cada casa que pasaban, avisaban a las mujeres y a las chicas, diciéndolas que avisaran a las demás en todo el pueblo. Pronto se armó un revuelo en el pueblo, porque Sanji, Ace y Luffy también iban diciendo a los hombres que aquella noche se celebraba la despedida del novio, y claro, con todos por allí corriendo se armaba un escándalo de mil demonios.
-Vaya, si que está animado el pueblo- comentó Robin apartándose de la trayectoria de un joven, que casi la arrollara.
-Ya casi estamos en mi casa-dijo Nami casi dando saltitos de alegría-, ¡mira, es esa de allí!
Una hermosa casita de dos planta apareció ante sus ojos, tenía las paredes de madera pintadas de blanco y ventanas a ambos lados de una puerta de doble hoja, también de madera y blanca.
-Hola, Nojiko-saludó Nami.
La casa estaba abierta, pero no parecía que hubiera nadie en su interior.
-Quizá está en el huerto de mandarinas-aventuró Robin.
Efectivamente, estaba allí Nojiko, regando los mandarinos cuando las voces de Nami y Robin comenzaron a llamarla. La chica dejó la regadera a un lado y avanzó hacia donde se oían las voces, al lado de la casa.
-¡Nami!-exclamó sorprendida cuando vio a su hermana-, ¿qué tal estás?- preguntó muy contenta, dándola un fuerte abrazo.
-Muy bien-contestó, respondiendo al abrazo-, ¿cómo os va a vosotros?
-Estupendamente, vaya, has crecido mucho desde que te fuiste- rió revolviéndola el pelo.
-Tú tampoco te quedas corta- sonrió Nami-, pareces una torre.
Nojiko rió ante la comparación, entonces se volvió hacia Robin, la cual tenía una enorme sonrisa en el rostro.
-Hola, me llamo Nojiko, soy la hermana de Nami- se presentó extendiendo una mano.
-Encantada, yo soy Robin- respondió estrechándola la mano.
-Hace mucho que no vienes, ¿Qué te trae por aquí?-preguntó Nojiko.
-Oh, nada importante… ¡Me voy a casar!-gritó alegremente.
-¿QUÉ?-Nojiko estaba incrédula-, ¿con quién?
-Con Luffy- Nami no paraba de dar saltos y gritos.
-¿El chico de goma?
-SIIII. Me lo pidió después de encontrar el One Piece.
-¡Lo habéis encontrado!- Nojiko no se lo podía creer-, ¿y tu sueño?
-Míralo.
De una pequeña mochila que colgaba de su espalda sacó un enorme papel doblado en varios pliegues, que fue deshaciendo para mostrarle a su hermana el mapa del mundo que había dibujado tras varios años de surcar todos los mares del mundo. Nojiko lo cogió delicadamente y lo observó boquiabierta.
-Es muy preciso-la alabó.
Estuvo un rato mirando el mapa, fijándose en las delicadas y firmes líneas que lo dibujaban. Se lo entregó y Nami lo volvió a doblar con cuidado para guardarlo.
-¿Te vienes a mi despedida de soltera?- preguntó.
-Claro Nami, eso no se pregunta-rió su hermana.
A las diez de la noche, todos los alrededores de la casa estaban rodeados de chicas jóvenes y mujeres que se habían apuntado a la fiesta de Nami, también estaban Kaya, Nojiko y Robin.
-¿A dónde vamos a ir?- habló alguien.
-De momento, a tomarnos un par de cervezas fresquitas-proclamó Nami a gritos para que la escucharan todas-, yo invito con los tesoros que he robado durante todos estos años, que para eso soy yo la que se casa.
Las mujeres estallaron en exclamaciones de alegría por la navegante y por la fiesta a partes iguales, gritaron tan fuerte que sus voces se oyeron hasta en el pueblo. La caravana femenina se dirigió hablando animadamente hacia un bar en el pueblo, que regentaba una amiga de Nami. El local era bastante amplio, estaba muy limpio y era donde se servía la mejor cerveza de todo Cocoyashi.
-Hey, Dana- la llamó Nami a voces.
Una camarera de su misma edad, unos veinticinco años, salió de detrás de una cortina, que ocultaba la bodega. La chica era morena, su pelo le llegaba hasta los tobillos, pero ella se lo recogía en dos trenzas que se enrollaba a la cintura en plan cinturón. Sus ojos eran del color de la miel y estaban parcialmente tapados por un flequillo.
-Hola bucanera- la dio la bienvenida con una sonrisa-, ¿qué pides?
-Una jarra bien grande de cerveza para cada una de nosotras y otra para ti, celebramos mi despedida de soltera, y por supuesto, estás invitada a mi boda.
-¿Te casas? Qué buena noticia-se sorprendió Dana-,¡¡ POR ÉSTA MARAVILLOSA NOTICIA, LA CASA OS INVITA A OTRA RONDA!!
Al momento había cincuenta jarras enormes de cerveza sobre la larga barra, a las que todas se acercaron para tomar la suya.
-¡Quiero proponer un brindis!- subida en una mesa, Nojiko llamó la atención de todas las que estaban presentes-, por Nami, que ha visto cumplido su sueño, realizar el mapamundi y que va a pasar el resto de sus días con el hombre de su vida, Luffy, el chico de goma y nuestro salvador.
Las mujeres levantaron sus jarras y brindaron por ella, bebiendo todas al unísono.
-Muchas gracias a todas-agradeció Nami subiéndose al lado de su hermana-, esta noche va a ser inolvidable para mí.
Todas volvieron a brindar a su salud, con ese trago se terminaron todas sus jarras, pero al momento otras nuevas llenas de espumeante cerveza ocuparon sus manos.
-Vamos Luffy, que no tenemos todo el día.
Zoro, Sanji, Usopp, Chopper, Ace, Franky y otros cuarenta hombres esperaban impacientes al rey de los piratas, que se entretenía mirándolo todo a su alrededor.
-Ya voy, jo- se quejó-, es que hace mucho que no venimos a visitar Cocoyashi.
-Sí, tienes razón- Sanji miraba con nostalgia las casa y las calles de aquel magnífico pueblo.
-Bueno, vamos a una taberna, que hay que celebrar tu última noche de soltero- exclamó Ace.
-Pues vale- contestó Luffy.
-Hemos construido una donde antiguamente se asentaba Arlong park-les informó Genzo-, además también es un hotel y tienen muy buen ron.
-De acuerdo, rumbo a esa taberna- gritó Luffy con el puño en alto.
Los hombres rugieron de felicidad y pusieron rumbo a la nueva posada. Llegaron todos gritando a pleno pulmón por el fiestorro que se iban a dar. Entraron en la taberna, que estaba vacía por aquellas horas, a excepción de tres hombres que tomaban una copa allí y también fueron invitados.
-Eh, tabernero- lo llamó Luffy.
Un hombre algo grueso y bajito emergió de detrás de la barra, dando un susto a Luffy.
-Anda, pero si es el chico de goma-dijo muy contento-, ¿qué se te ofrece, muchacho?
-Pon cuarenta y nueve jarras de ron- pidió.
-Pero Luffy, si somos cincuenta- observó Zoro contando rápidamente.
Cuando todos tuvieron sus jarras, Sanji se dio cuenta de que Luffy no tenía.
-¿Y tú qué vas a beber?-curioseó el cocinero.
-Un vaso de leche- contestó riendo.
Todos los que allí se encontraban se cayeron al suelo estilo anime.
-¡Pero qué chico éste!-exclamaron a voz en grito todos desde el suelo.
-Venga Luffy, bébete una jarra de ron- le animó Zoro sentado en la barra-, tabernero, ponle una.
Inmediatamente tenía ante sus narices una gran jarra repleta de ron.
-¿Y esto a qué sabe?- preguntó Luffy mirando el líquido.
-Tienes que probarlo para saborearlo-habló Ace bebiendo de su jarra.
Luffy cogió con cautela la jarra, mientras que Zoro pedía al dueño una botella del sake más fuerte.
-Vamos capitán, bebe ya-gritó Usopp animándolo.
-Sí, venga-le apoyaron todos los demás.
Zoro se estaba bebiendo el sake a pequeños chupitos, cuando Luffy se llevó la jarra a los labios y dio un gran trago.
-Así se hace- vitoreó Sanji encendiendo un cigarrillo.
Luffy al principio no se sintió mal, pero al cabo de los segundos, su cara pasó de su color al morado.
-¡¡AAAAAAAGGG!! ¿¿VOSOTROS QUEREIS ENVENENARME??- Luffy se llevó las manos a la garganta, que le ardía.
Buscó desesperadamente algo para calmar el ardor que sentía y lo primero que vio fue la botella de Zoro. Se lanzó rápidamente a cogerla y una voz se dejó escuchar en el local.
-¡LUFFY, NO!-intentó impedirle Ace-, ZORO, ¡¡LA BOTELLA!! QUÍTALA.
El espadachín no reaccionó a tiempo y Luffy cogió la botella, vaciándola de un trago. En un instante, su cara pasó del morado al verde fosforito y una llamarada, comparable a las que lanzada Ace, salió por su boca y sus orejas.
-¡LUFFY!
El capitán se había desplomado en el suelo, con dos espirales por ojos, echando humo por las orejas y con la lengua al rojo vivo.
-Aaaah, qué mal eshtoyyy- murmuró con la lengua fuera.
-Sanji, ayúdame, vamos a darle un baño-dijo Ace cogiéndole de los brazos.
-¡No pensarás tirarle al agua!- se alarmó el cocinero.
-No hombre, solo pretendo aclararle las ideas-rió Ace arrastrándole hacia la salida.
Ya era media noche cuando las mujeres salían del bar, Dana incluida.
-¿A dónde vamos?- preguntó alguien.
-¿Qué os parece si después de haber estado bebiendo, nos vayamos a dar un baño para aclararnos las ideas?
-Me parece muy buena idea- aprobó Dana.
Un griterío a espaldas de ellas demostró que las demás también estaban de acuerdo.
-Vamos donde antes estaba Arlong- propuso Nojiko-, todavía se conservan los pequeños puestos que había delante de la entrada.
El batallón de mujeres aprobó el destino a gritos y comenzaron a caminar hacia lo que se iba a convertir en su próxima piscina. Llegaron allí en menos de cinco minutos, y con risas y empujones se desvistieron, quedándose en ropa interior. Las que habían pillado una borrachera, se quedaron durmiendo la mona, mientras que las otras se metieron en las tres piscinas. Nami, Nojiko, Robin, Kaya y otras tantas se metieron en la del medio, por lo que quedaban justamente delante de la puerta de la taberna, Nami y Robin se agarraban a los bordes, pues no podían nadar.
-Vamos, Sanji, ayúdame-se quejó Ace.
-Sí, voy.
Sanji cogió a Luffy de los pies, cuando Zoro escuchó un jaleo fuera.
-¿Qué es ese griterío?-se extrañó-, Franky, Chopper, vamos…
Se quedó con la palabra en la boca, al ver la escenita que tenía delante de él. Franky y Chopper se habían subido a una mesa, Chopper tenía su forma humana, y los dos, con una jarra de ron en la mano cada uno, mezclaban la canción del cola-cao con el baile del charlestón.
-Es el cola-cao, desayuno y merienda, es el cola-cao desayuno y merienda ideaaaaal, cola-caoooo…- cantaban con las mejillas rojas, a voz en grito y con un pedo del veinte.
-Anda, que ya les vale-dijo Zoro con una gota en la cabeza, mirándoles sin saber si reír o llorar-, vamos Usopp, no vaya a ser que haya problemas.
Usopp dejó a un lado su jarra y siguió a Zoro y a los demás, que estaban saliendo por la puerta. Salieron los cinco a la vez, y de lo que vieron, casi se desangran vivos. Luffy recuperó en ese momento algo del sentido que le quedaba, miró a sus amigos extrañado de que lo tuvieran cogido y les dijo que le soltaran, pero al no recibir respuesta los miró a la cara. Todos tenían corazones en lugar de ojos, cara de idiotas, la boca abierta y un hilo de sangre en la nariz, como complemento.
-¿Qué pasha?-su voz era de borracho total.
Siguió la dirección de su mirada para enfocar a donde ellos estaban mirando. En ese momento, Nami salía del agua para volverse a tirar, pero no los vio y se volvió a zambullir. Luffy se desangró vivo, todavía estaba medio merluza, por lo que no respondió de sus acciones, se zafó de sus compañeros y salió corriendo hacia donde estaba Nami, con tan mala suerte que tropezó y se cayó al agua. A todos los chicos se les quitaron los corazones en el momento de ver que su capitán caía al agua.
-Ay madre, que se no ahoga-gritó Usopp.
Al escuchar su grito, las mujeres se volvieron todas a una, repararon en su presencia y comenzaron a gritar todas a la vez.
-¡¡QUE SE NOS AHOGA!!-bramó Ace corriendo hacia el agua.
Frenó en seco, pero el agua que había a su alrededor le hizo resbalar y que también cayera al agua con un grito, al lado de Nojiko.
-Nami, que se ahoga Luffy- la avisó Sanji.
-Ay, no-Nami no podía bucear-, ¿qué hago?
-No te preocupes hermana, que no te quedas sin boda…
Nojiko se zambulló y comenzó a bucear buscando a Luffy y a Ace. Encontró a Ace antes que a Luffy, pero de una brazada llegó a la altura del capitán y lo cogió, junto con su hermano y comenzó a subir a la superficie. Nami tenía el corazón en un puño, mas cuando la cabeza de Nojiko rompió la superficie del agua, respiró aliviada.
-Hala, aquí tienes a tu hombre-resopló Nojiko pasándole Luffy a Nami.
-Gracias-susurró la navegante, con el susto todavía en el cuerpo.
-No hay de qué. Yo no me pierdo tu boda ni por todos los tesoros del mundo-rió Nojiko sujetando a Ace.
Con un poco de esfuerzo, ella sacó a Ace del agua y lo depositó en el suelo boca arriba, pero al ver que no respiraba, empezó a preocuparse de verdad.
-Eh tú, espabila-le decía Nami a Luffy dándole golpecitos en la cara-, anda, que menuda melona te has pillado, rico.
-Ay, mi cabeza-se quejó Luffy, que seguía en los brazos de Nami.
-¿Y vosotros cómo habéis podido dejar que bebiera?- les acusó Nami a Zoro, Sanji y Usopp con una mirada asesina.
-Estoooo…- comenzó a decir Zoro.
-Déjate de escusas y ayúdame a sacarlo.
Zoro se asustó al oír el tono de voz de Nami, y se apresuró a ayudarla. Mientras tanto, Nojiko intentaba hacer reaccionar a Ace, pero este no respiraba ni recuperaba la consciencia.
-Vamos hombre, que solo has tragado un poco de agua- ella le empujaba el pecho, intentando que expulsara toda el agua que se había tragado-, bueno pues no queda otra.
Con sus manos abrió la boca de Ace y juntó la suya propia, traspasándole aire. Le volvió a empujar el pecho y otra vez de dio aire, hasta que a base de toces, Ace expulsó un buen chorro de agua, en plan fuente.
-Vaya, por fin-suspiró Nojiko apartándose el pelo mojado de la frente.
Ace se incorporó un poco sobre un codo, mientras seguía tosiendo y expulsando agua. Nojiko le ayudó a sentarse y se acuclilló a su lado, poniendo sus ojos a la altura de los de él.
-¿Qué tal te encuentras?
-Casi no lo cuento- tosió Ace-, muchas gracias…
-Nojiko- se presentó ella con una sonrisa-, me llamo Nojiko.
Ace sonrió a su vez y ella le tomó del brazo para ayudarlo a levantarse.
-¿Qué tal está mi hermano?- se preocupó él, acercándose a Nami.
Nojiko se acercó a la piscina y ayudó a salir a Robin, que también estaba preocupada por el estado del capitán.
-Está bien- respondió Nami acariciando la cabeza de Luffy-, pero con un pedal del quince…¡¡Y A VOSOTROS VOY A LEEROS LA CARTILLA!!-rugió Nami levantándose de repente, haciendo que la cabeza de Luffy revotara contra el suelo.
Sacó su bastón, no se sabe muy bien de donde, lo armó en un segundo y se dedicó a perseguir a Zoro, Sanji, Usopp y Ace, amenazándolos con el puño en alto y dándoles bastonazos en la cabeza. Las mujeres reían a mandíbula batiente, animando algunas a Nami para que les diera más fuerte, y otras a los chicos, para que corrieran más aprisa. En uno de los momentos que estaban todavía corriendo, Luffy se levantó y comenzó a perseguir a Nami, creyendo que estaban jugando al pilla-pilla.
-Ay Nami, no corras tanto, jo-protestó persiguiéndola.
Nami frenó en seco encarándose a su futuro marido, que se paró y se la quedó mirando embobado, pero que al ver la expresión que ponía ella, su embobamiento se transformó en terror.
-Ven tú aquí, que te voy a quitar la borrachera a base de agua.
Ella lo agarró por el cuello de la camisa, lo llevó a un barril con agua que había al lado de la puerta de la posada y le metió la cabeza dentro, haciendo que de la impresión, el capitán comenzara a patalear, hasta que al cabo de un buen rato le sacara la cabeza.
-¡¡Nami, por la bandera negra, LO VAS A AHOGAR!!- exclamaron los chicos todos a la vez, pero una mirada asesina de Nami bastó para que se callaran.
-¿Te encuentras bien?-le preguntó con su voz más dulce.
-Me duele la cabeza- musitó él cayéndose sentado al suelo con las manos en la cabeza-, que sueño tengoooooooooo-la frase acabó con un bostezo y un gran ronquido, que resonó por todas partes.
-Como mañana no se despierte, os juro que os paso por la quilla y luego os arranco la piel a tiras- les amenazó Nami a los chicos en voz baja.
-Aaaah…, no te preocupes, Nami-lloró Usopp.
Sanji y Zoro cogieron a Luffy por debajo de los brazos y se metieron corriendo todos en la taberna, por miedo a que pasara otra tormenta de bastonazos.
Bueno, ¿qué os ha parecido? Lamento haber tardado tanto, pero es que tengo otro fic y muuuuuchas cosas que hacer, es un fastidio no tener que preocuparse solo por escribir fics. Espero no tardar tanto la próxima vez, lo siento TT.TT Hasta la próxima, muchos besos y abrazos para todos y todas. Mua.
