Él sabía que sería un mal día cuando se levantó en su cama notando otro cuerpo a su lado. No es que le importase mucho, pero sabía que a los humanos no les gusta la infidelidad, (al menos en su mayoría) y aunque él y Chloe aún no tuviesen nada (recalcarse el aún) prefería no dar pasos hacia atrás.
Por eso el tener a una mujer en su cama le ponía de mal humor. ¿De dónde había salido, en primer lugar? No recordaba haber ligado la noche anterior; probablemente estuviera demasiado bebido como para recordarse.
-Hmm… Lucifer… ¿Estás despierto?
Esa voz se le hacía vagamente familiar, pero no le gustó nada el tono meloso de su voz. ¿Solo por haberse acostado ya tenía derecho a hablarle así? ¿Qué se había creído? Gruñó como respuesta y esperó, para ver si esa mujer captaba el mensaje y se iba.
-¿Así que eres un gruñón por las mañanas? Quien lo hubiese dicho.
La suave risa que salió de los labios ajenos le dejaron sin respiración unos segundos. Iba entendiendo más o menos porqué la había llevado a su habitación, si tan solo su risa le provocaba tantas sensaciones. Sin embargo su paciencia se iba agotando ¿Quién se creía como para bromear así?
-Deberías irte.
Usando todo su autocontrol le dijo eso a la muchacha. Pareció entender el tono seco y borde que había empleado, porque se levantó al momento.
-Está bien, entiendo que quieras estar solo, pero no hace falta que me lo digas así. –Cerró los ojos para no verla, no quería sentirse más culpable de lo que ya se sentía por haberse acostado con otra mujer. –Por cierto, Trixie me dijo ayer que quería invitarse a su fiesta de cumpleaños, le haría mucha ilusión. Piénsatelo, ¿Vale?
Trixie… ¿Ese no era el nombre de la pequeña humana dela detective?
Abrió los ojos y se levantó con tanta rapidez que asustó a Chloe, que seguía vistiéndose. En ese instante recordó todo lo que había pasado la noche anterior, como le enseñó su verdadero rostro y como esta le abrazó, para al final quedarse esa noche.
-Buenos días Lucifer.
-Buenos días. Siento haberte tratado así, pensaba…
-No importa, Lucifer. Ahora si no te molesta déjame cambiarme ¿De acuerdo?
-Si te desvestiste en un primer momento no debería darte vergüenza ahora.
Tras unos segundos de silencio, la detective suspiró. –No recuerdas nada, ¿Verdad?
-Recuerdo oírte decir que te quedarías toda la noche. Eso me parece recuerdo suficiente para saber lo que ha pasado.
La detective negó con la cabeza. –No pasó nada, Lucifer.
-Te recuerdo que estás hablando con el demonio, detective. Nadie se me resiste.
-¿Y qué me dices de la vez que me preguntaste por lo que más deseaba? No recuerdo haber respondido a esa pregunta, aún.
-¿Entonces…?
-Iba a dormir en el sofá pero tú prácticamente me obligaste a dormir en tu cama. Luego, al ver que iba a dormir con mi ropa me diste tu camisa y dormí con ella.
Por primera vez se fijó en la vestimenta de la detective. Llevaba únicamente una camisa blanca de seda que él usaba normalmente como pijama, y dejaba bastante poco a la imaginación. Se relamió los labios y la miró con hambre, a lo que ella respondió poniendo los ojos en blanco.
-Tengo que ir a casa, Lucifer. Te recuerdo que soy madre soltera y que no puedo seguir pidiéndole favores a Maze.
-¿Por qué no?
-Porque ya ha hecho suficiente por mí. Si me disculpas, voy a cambiarme.- Chloe se dirigió al baño con su ropa y Lucifer se volvió a tumbar en su cama, agradeciendo interiormente por que fuera sábado y no hubiera ningún caso por el momento.
A pesar de todo lo que le había dicho, el cuerpo de Lucifer se encontraba en las nubes, una sensación tan extrañamente placentera que le sorprendió no haber sentido antes. Pensó un poco y su mente divagó hasta la última conversación que tuvo con Linda, la cual le había dicho que estaba enamorado. ¿Era esa la sensación que tenías al enamorarse? No había ni rastro de las mariposas que la doctora describía, sino más bien paz; y estaba seguro de saber quién la provocaba.
Chloe cerró la puerta desde dentro y se arrodilló al suelo. Estaba orgullosa de sí misma por haber mentido a Lucifer de esa manera, aunque se sentía mal consigo misma por el mismo motivo.
La verdad era que aquella noche ambos se lo habían pasado bien, y aún ahora notaba su cuerpo en calma. Aunque su corazón latiese con fuerza de solo recordarlo su piel seguía sintiendo un suave cosquilleo, como si Lucifer aún la estuviera acariciando.
Intentó dejar de pensar en eso y se vistió lo más rápido que pudo.
Una vez fuera se encontró un Lucifer boca abajo en el colchón. Como antes de cambiarse llevaba la ropa de Lucifer, su torso estaba al descubierto, dejando visibles las cicatrices de su espalda. Sin poderlo evitar Chloe acarició una de las cicatrices, y aunque notó como Lucifer temblaba, no apartó la mano.
-Te dejo la camisa aquí, ¿Vale?-Susurró la detective dejando la ropa doblada al lado de su cama.- Si necesito algo te llamaré, y si necesitas algo, bueno… ya sabes dónde estoy.
Chloe tuvo tentaciones de besarle, pero se contuvo, al fin y al cabo él no recordaba nada. Se dirigió a la puerta de salida y tras echar un último vistazo a Lucifer, se marchó.
La verdad era que tenía miedo, miedo de perderle. ¿Y si después de todo lo único que quería era acostarse con ella? A fin de cuentas se lo llevaba diciendo desde que se conocieron, y la propia Linda le dijo que Lucifer quería tener sexo con ella para que así se le pasase su obsesión.
¿Y si se acordaba, y se iba a por otra? Chloe no lo soportaría. Aunque sabía su secreto no se sentía para nada segura, después de todo Linda también lo sabía. ¿Y si después de acostarse con ella se volvían simples amigos? Chloe no quería eso, no después de esa noche.
Se alejó de "Lux" a paso rápido, aun sintiendo esa extraña sensación de tranquilidad que jamás le había pasado. Lo había empezado a notar al estar en contacto con él, pero por mucha experiencia que este tuviese era imposible que se debiera a él. ¿Verdad?
Cuando ya se encontraba lejos Lucifer por fin se levantó. En realidad él no quería, quería seguir sintiendo esa calidez que su propio cuerpo desprendía, pero al mismo tiempo quería ir lo más rápido posible a casa de Chloe.
Se vistió con sus mejores ropas (aunque esas son todas, ya que no tenía ninguna de baja calidad) y se arregló como usualmente hacía. Tal vez podía llegar con la excusa de querer decirle a Trixie que iba a su fiesta, pero como llegaría tarde debería quedarse a esperar que volviese de la escuela.
Esa idea le hizo sonreír; primero con malicia por haber pensado en un plan tan perfecto, y después con ternura; al recordar como Chloe le había tocado antes las heridas, sin ningún atisbo de aversión, tan solo cariño y afecto.
Y mientras él también se dirigía hacia casa de Chloe, se dio cuenta de que seguía sin entender el amor, pero de alguna manera sabía que estaba completamente enamorado de la detective.
Detective que en ese momento le envió un mensaje, diciéndole que había habido un asesinato no muy lejos de donde se encontraba. Maldijo a su padre por tanta mala suerte y se dirigió al lugar, aún con buen humor; después de todo iba a estar todo el día a su lado.
