Alice lo invito a pasar y en el interior todos le dieron una calurosa bienvenida, bueno excepto Edward quien miraba al recién llegado con el entre cejo fruncido.
-siento venir sin avisar, pero me pareció mejor si venia y aclaraba todo de una vez- dijo el anciano quien se encontraba sereno.
-no se preocupe, ahora díganos el motivo de su visita- pidió Edward amargamente.
-antes que nada mi nombre es Albus Dumbledore y quiero que sepan que se que son ustedes y que por lo tanto respeto su naturaleza… Bien Yo tampoco soy un ser humano normal, como los que ustedes conocen- Dumbledore hizo una pausa y saco su varita la cual agito para hacer parecer una copa de brandy- soy un mago
Todos miraban sorprendidos al anciano, quien se tomaba tranquilamente su brandy, Alice, se emocionó mas ante esta perspectiva y daba saltitos emocionada.
-¿un mago?- pregunto Emmet sorprendido- puede sacar un conejo de su sombrero- Todos lo fulminaron con la mirada, excepto Albus quien le sonrió también
-ay algo que no me cuadra en todo esto- Rosalie rompió el silencio- y es ¿porque ustedes saben de nuestra existencia y nosotros desconocemos la suya?- terminó Rosalie con recelo.
-porque los primeros vampiros que existieron decidieron que no éramos de su agrado, además, no somos presa fácil para ellos así que tomaron su camino junto con los humanos carentes de magia… Como sea el motivo de mi visita es por que precisamos de su ayuda, por otro lado si se unen al mundo mágico no tendrán que esconderse de nosotros ya que seria normal verlos bajo el sol.
Mientras Dumbledore ajustaba algunas cosas con Carlisle y Esme. Edward y los demás discutían de los pros y de los contras, al final llegaron a la conclusión de que iba a ser divertido así que aceptaron la propuesta del anciano con la condición que este los entrenara para hacerse pasar por magos, mientras se preparaban para la batalla final.
