Hola a todos:
Nuevamente por aquí para dejaros el segundo capitulo de esta nueva locura mía. Como ya dije, este fic me lo tomaría con más tranquilidad y de manera mas reposada, pero quizás en vacaciones pueda darle un pequeño empujoncito y adelantar algo. No puedo prometerlo pero al menos lo intentaré. Mientras tanto os dejo este para que lo vayáis leyendo.
…//…
LOS PERSONAJES DE RANMA NO ME PERTENECEN.
El tiempo que les quedaba de estar juntos finalmente habia acabado. El reloj habia devorado las horas, convirtiéndolas en días y acercando la temida fecha de la marcha del joven. Akane sentada sobre el futón de su prometido lo veía empacar, introduciendo cuidadosamente todo lo que iba a necesitar para esta viaje, en su vieja y usada mochila.
En silencio observaba cada uno de sus movimientos, bebiendo su imagen y tratando de guardarla como un tesoro en su memoria. No sabía bien por qué, pero esta vez llevaba bastante mal la idea de la separación. Él habia partido otras veces, en multitud de ocasiones para ser exactos, en sus habituales viajes de entrenamiento. Algunos por el mismo tiempo que teóricamente iba a estar esta vez, pero algo en su interior le decía que en esta ocasión sería diferente. Quizás el hecho de que viajaría hasta la aldea de las Amazonas en compañía de Shampoo o que era la primera vez que se separaban después de haber conseguido aclarar sus sentimientos, pero el caso es que una indescriptible desazón se arraigaba en el pecho de la joven Tendo.
- Pásame esa linterna, Akane…
La morena le alcanzó el utensilio solicitado y el le agradeció con una sonrisa. La misma que se congeló en su cara cuando vio la expresión compungida de su prometida.
- Akane... – la llamó en un susurro, acariciando levemente su rostro. – volveré antes de que te des cuenta. Ni siguiera te dará tiempo echarme de menos…
La joven alzó su mirada y Ranma pudo ver las lagrimas que se agolpaban en su sus castaños ojos, pugnando por salir de ellos.
- Vamos…No llores. No me hagas esto más difícil…- le dijo conmovido por su aspecto. Le dolía en el alma verla llorar. Así que viendo que la chica amenazaba con romper en llanto, decidió cambiar de estrategia.
- Aunque…bueno, tendría que estar ya acostumbrado a esto. Comprendo que no puedas soportar la idea de perder a alguien tan irresistible como yo y que te sea imposible vivir sin mí…al fin y al cabo no eres la única que está loca por mis huesos…- Afirmó esbozando su habitual sonrisa altanera y presumida mientras guiñaba un ojo con picardía.
Con un furioso gesto, la morena se limpió con el dorso de su mano las indiscretas lágrimas
- No estoy llorando ¡baka! Además... ¿Que te hace pensar que te voy a echar en falta?... ¡mendrugo!
El joven riendo se inclinó rápidamente hacia un lado para evitar el golpe que le lanzaba una rabiosa joven que de momento parecia haber dejado atrás su pena para volver a recuperar ese lado temperamental que le caracterizaba y que aseguraba una posible golpiza. Pero Ranma viendo sus ojos brillar por la furia, en lugar de sentirse amenazado respiró con alivio. No soportaba verla triste. Prefería mil veces ser el objeto de su ira, que observar como sus bellos ojos se oscurecían por el dolor. Pinchándola de nuevo con una sarta de sus típicos y tontos comentarios, consiguió finalmente recibir su paliza de despedida, pero no se quejó, ya que finalmente la Akane bruta de siempre habia vuelto. Esa que tanto le gustaba…
…//….
Durante el camino la pareja caminó en completo silencio. Akane perdida en sus pensamientos y Ranma echando furtivas miradas a su prometida que caminaba tan callada a su lado. Finalmente llegaron al puerto donde Cologne, Mouse y Shampoo, esperaban custodiando celosamente un montón de bártulos, baúles y maletas que amontonaban sobre una pequeña y destartalada carreta.
Cuando los vieron aparecer, un grito ensordecedor se escuchó en la calle haciendo que Akane no pudiera evitar fruncir el ceño con desagrado.
- ¡Hiao Airen!…por fin llegar. ¡Estar muy impacientes…!
En menos de un segundo la amazona se habia colgado del cuello del artista marcial de la trenza pegándose a él con un férreo abrazo y consiguiendo que el rostro del chico se fuera amoratando por segundos debido a la falta de oxigeno.
- Sham… Shampoo... ¡suel...suéltame!.. ¡Que me a...a...ahogo!
Akane observaba la escena impasible, aparentemente, aunque por dentro se comía las ganas de estampar a la china contra la pared. Viendo como su novio no podía deshacerse de las garras de la joven, apretó los puños dispuesta a intervenir pero no hizo falta ya que la anciana, después de observar a la joven Tendo con una enigmática mirada, separó a la pareja de un pequeño empujón.
- Vamos nieta. Deja a Ranma en paz. ¿No ves que lo estás asfixiando?...
- ¡Oh!...yo sentir… pero es que Shampoo estar contenta porque airen venir conmigo… - replicó entusiasmada la chica del pelo morado. Luego viendo al joven que intentaba coger aire de manera traumática se acercó nuevamente poniendo su preocupado rostro a milímetros del de Ranma.
- ¿Estar bien airen?
- S…si…
Jadeante el joven se preguntaba como siempre era capaz de atraparlo de esa manera. Nunca habia podido deshacerse de los brutales abrazos de la amazona, razón por la que se habia llevado mas de un certero mazado por parte de Akane. Este pensamiento le hizo recordar y con algo de temor, giró la cabeza lentamente esperando encontrar la airada mirada de su prometida, pero esta, para su sorpresa parecia estar bastante entretenida hablando con los otros dos.
- Así que… un mes mas o menos… ¿no?..
La anciana con su habitual postura encaramada sobre su nudoso bastón, la miró con una pacifica sonrisa en su arrugada cara.
- Querida…No es posible asegurar un tiempo concreto. El entrenamiento es muy duro y difícil, y requiere mucho esfuerzo, pero sabiendo la capacidad de Ranma, no creo que necesite mas del que has dicho.
Los castaños ojos se enfocaron entonces en el carromato donde habían colocado todos los bultos que llevaban las amazonas. Extrañada volvió a repasar con la vista los numerosos bártulos que se llevaban.
- ¿No es mucho equipaje para tan poco tiempo?- peguntó con curiosidad volviéndose hacia Cologne.
La anciana dejó oír una risita que no le gusto nada a la joven. De manera desconfiada achicó los ojos para mirar fijamente a la mujer mientras esperaba su respuesta.
- Bueno…vamos a aprovechar para llevar algunos detalles. Ya sabes… regalitos y otras cosas a la aldea. – comenzó a explicar con tranquilidad. -Al estar tan perdida en las montañas, hay muchas cosas a las que no tenemos normalmente acceso y que solo podemos conseguir en la ciudad, por eso cuando vamos de viaje nos aprovisionamos bien… - respondió ampliando su desdentada sonrisa.
La joven Tendo tenía el presentimiento de que algo se le escapaba. Nunca habia confiado demasiado en la anciana mujer, y sus razones tenía. Podría escribir un libro con todas las veces que ella y su nieta habían intentando jugársela. Pero esta vez, Ranma aseguraba que no habia segundas intenciones. Y aunque el joven estaba entusiasmado con el viaje, ella no las tenia todas consigo. En ese momento sintió la presencia de Ranma que se habia posicionado junto a ella. Sintiéndose de alguna manera mas tranquila, desvió su mirada hacia Mouse, que en completo silencio aguardaba junto a las mujeres.
- Tú también vas… ¿verdad Mouse?- le preguntó sonriendo. El chico se colocó bien las gafas sobre el puente de la nariz antes de contestar.
- Si…por supuesto. No voy a dejar a mi amada Shampoo a solas todo este tiempo con alguien como Saotome.
- ¡Cállate Mouse…pato estúpido! ¡Siempre decir estupideces! – le gritó rápidamente la chica de pelo morado mientras lo golpeaba con furia. Este empezó a disculparse con la chica y a jurarle amor eterno como solía hacer ante la impasible mirada de la abuela de esta.
Akane miró con suspicacia a Rama ante la escenita que estaba teniendo lugar ante ellos, pero este se limitó a rodar los ojos con fastidio. Estaba claro que Mouse nunca se fiaría de Shampoo estando el joven de la trenza cerca, pero su extrema seriedad y la aparente falta de entusiasmo que tenía, le pareció muy extraña. Si iban a intentar buscar la cura de sus maldiciones, debería estar mas contento… ¿no?
Antes de que la chica pudiera preguntar nada más, un hombre se acercó ala vieja amazona proveniente desde el pequeño barco que habia amarrado justo detrás de ellos.
- Debemos partir ya… Señora. Tenemos que aprovechar la marea.
- Bien...ahora mismo vamos. – asintió la mujer. Luego volviéndose hacia los jóvenes, llamó la atención de todos saltando ágilmente sobre su báculo.
- ¡Mouse, Shampoo, Ranma… recoged vuestras cosas que nos vamos ya!
El joven de la trenza se acercó entonces a su prometida violenta y le puso cariñosamente una mano en el hombro. Akane levantó los ojos y le dedicó una intensa mirada en la cual le decía todo lo que en ese momento albergaba su corazón. Ambos sabían que no podían despedirse de otra manera. Su reciente relación no era conocida aun por nadie, y ellos deseaban que esa completa ignorancia se mantuviera de momento. No les interesaba que su noviazgo saliese a la luz, hasta que ellos así lo decidieran. Por lo que sabiendo de antemano que no estarían solos, habían aprovechado un momento de intimidad en el dojo para poder despedirse con antelación.
- Nos marchamos, Akane – dijo el joven con un brillo especial en sus azulados orbes. - ¡Cuídate mucho y cuida de todos!
Akane le dirigió una de sus famosas sonrisas que hizo que el corazón del joven se acelerase en un viento latir.
- Así lo haré. Ranma…
La morena puso una de sus pequeñas manos sobre la masculina que descansaba en su hombro, pero sin poder evitar el imperceptible temblor que empezaba a apoderarse de ella.
- Y… tú…tú cuídate también.- comenzó a decir nerviosamente. - Y…entrena mucho… Y...no hagas tonterias…Y…
Un dedo sobre los femeninos labios cortó repentinamente sus palabras. Con un rápido movimiento, el joven la abrazó fuertemente ante el asombro de todos incluida Akane.
- Volveré pronto…- le susurró suavemente en el oído. - y te escribiré a menudo…
La joven sorbió ruidosamente para esconder las lágrimas que amenazaban con escapar haciendo que el chico sonriera levemente sobre su cabeza.
- No llores, peque… Te prometo que pensaré en ti todos los días y a todas horas…y no permitiré que Shampoo me la juegue, pero tú tampoco dejes que ninguno de esos babosos que siempre van tras de ti, intenten quitarme mi sitio… ¿está claro?
La cabeza de azulados cabellos asintió en silencio y Ranma apretó aun más su férreo agarre. Juntos se quedaron durante unos instantes abrazados disfrutando de su mutuo calor y cercanía pero un sonoro e irritado carraspeo los devolvió a la realidad. Lentamente se separaron y se volvieron par ver a una Shampoo que bastante furiosa golpeaba el suelo con el pie de manera impaciente.
- Ya estar bien de despedidas… ¿No creer? Estar haciendo tarde…
Girando bruscamente la joven amazona se dirigió hasta el filo del muelle donde ya había llegado el resto de su grupo. Akane les acompañó hasta la pequeña pasarela que tenían que cruzar para montar en el barco y les vio subir a bordo. Y allí permaneció hasta que el pequeño navío no era más que un diminuto punto en el horizonte llevando lejos de ella a la persona que habia trastocado totalmente su pequeño y pacifico mundo.
Después de que ya hacia un buen rato que el barco habia desaparecido de su vista, retomó cansinamente su camino a casa. Caminando ensimismada en sus pensamientos, apenas fue consciente de haber llegado a su destino hasta la puerta se abrió frente a ella a pesar de no haber llamado. Alzando la mirada se cruzó con los oscuros ojos de su hermana Nabiki que con una sonrisa le alborotó los cortos cabellos.
- No te preocupes. El tiempo pasa volando y cuando menos cuenta te des, tendrás aquí al cabeza de chorlito de tu novio.
Akane enrojeció violentamente.
- ¡Él...él no es mi novio!...
- Si… claro. Lo que tú digas, hermanita.
Con una maliciosa sonrisa, la mediana de los Tendo pasó junto a su hermana de camino a la calle, pero antes puso un papel en manos de Akane. Esta bajó su mirada para encontrarse con una fotografía donde ella y Ranma se besaban apasionadamente debajo de un árbol.
Enrojeciendo aun mas, se apresuró a guardar la foto dentro de su bolso y como una bala subió las escaleras hasta su habitación donde tras dar un sonoro portazo, se derrumbó sobre su cama.
…//…
Sudando copiosamente, el joven escalaba una escarpada pared vertical, tirando a su vez de una cuerda a la que iba atada una pesada red llena de piedras. Con extremo esfuerzo iba subiendo la rocosa superficie apoyándose exclusivamente en las yemas de sus dedos mientras con suma atención escuchaba los consejos y órdenes que Cologne le iba dando sentada sobre sus hombros.
Tras un último esfuerzo alcanzó la cima, donde casi sin resuello, se desprendió del correaje que lo sujetaba a su carga y se tendió segundos después en el suelo para poder descansar.
Shampoo palmoteando encantada, revoloteaba a su alrededor mientras la anciana mujer lo felicitaba por superar la dura prueba. Satisfecho ante su propio trabajo finalmente se incorporó hasta quedar sentado. Llevaba más de tres semanas entrenando desde el amanecer hasta que el sol se ocultaba. Sometiéndose a las duras y a veces, alocadas pruebas que la abuela de Shampoo le indicaba. Pero a pesar de ir superando los cada vez más difíciles retos, parecia que esto iba a ir para largo y que el tiempo que en un principio pensó que tardaría en conseguirlo, se demoraría mucho más y por lo tanto, su vuelta a Nerima también debería ser pospuesta.
Irritado ante ese pensamiento, se levantó y haciendo caso omiso a la chica de morados cabellos que intentaba abalanzársele como siempre, se encaminó hacia su cabaña para asearse antes de la cena. La joven bufó molesta ante la actitud del joven y enrabiada se giró y se marchó en la dirección contraria bajo la perspicaz mirada de su abuela.
Antes de llegar a su aposento, Ranma se cruzó con un cargadísimo Mouse que pasaba frente a él. Con una amplia sonrisa lo saludó y el joven de las gafas le respondió en la misma forma. En esas escasas semanas en las que habían convivido, la amistad entre ellos parecia haberse acrecentado y el respeto mutuo afianzado notablemente.
- ¡Hey Mouse! ¿Vas al pueblo?..
- En efecto… ¿Quieres algo?
- Si... ¿Puedes esperar un momento?
Mouse asintió y el joven Saotome amplió su sonrisa mientras se precipitaba al interior de su cabaña. Segundos después salió con una carta en las manos que le entregó con emoción al otro.
- ¿Podrías llevar esta carta al correo?..Por favor.
El joven la tomó y observó divertido el destinatario. Luego alzando la mirada dejó salir una risita.
- ¿Para la chica Tendo?... ¿Qué "no" me has contado Saotome?
Ranma enrojeció levemente y dio un pequeño empujón al chino.
- Nada que te importe, idiota…y ¡vete ya!..
Riendo alegremente el chico de gafas puso la carta junto con otras en un montón que metió en un lateral de su mochila y luego tras despedirse con la mano, bajó el sendero que lo llevaba hasta el camino del pueblo. Ranma lo vio perderse de vista y con un hondo suspiro se adentró finalmente en el interior del habitáculo con sus pensamientos puesto en un bonito rostro de azulada cabellera.
Mouse mientras tanto iba caminando con la mirada baja sorteando las piedras que habia en el camino. Soñando despierto con su imposible y arisca amada, no vio cuando se tropezó con alguien que le hizo tambalearse violentamente y dejar caer los paquetes que llevaba. Levantando la vista se encontró con su idolatrada Shampoo que debido al golpe habia caído al suelo. Rápidamente se precipitó a ayudarla pero esta lo alejó con un desagradecido y fuerte golpe.
- ¡Eres un completo idiota Mouse!... ¡Solo un inútil!..¡No sé como te aguantan en la aldea!..
El joven totalmente abochornado se alejó de ella y empezó a recoger las cosas bastante decaido, pero al momento se sorprendió cuando vio a la chica arrodillada a su lado ayudándole.
- Shampoo… ¿Tú…?- preguntó con un tono esperanzado en su voz.
- No te ilusiones, tonto. Solo te ayudo para que acabes antes y hagas los recados que se te han encargado.
Tristemente alargó la mano para tomar las cartas que la chica habia amontonado y las metió nuevamente en su sitio. Después se puso de pie y sin decir ni media palabra retomó su camino al pueblo. Shampoo viéndolo alejarse esbozó una malvada sonrisa y con disimulo se escondió en su prominente escote un pequeño sobre que habia cogido sin que el chico se diese cuenta y sin saber que una carta muy especial no llegaría nunca a su dueña.
- Lo siento, chica violenta, pero Ranma no tener nada que contar a ti.
Riéndose alegremente, la joven se fue saltando de regreso a su pequeña aldea donde su amado se encontraba ajeno al pequeño complot del que era objeto.
Fin del capitulo.
…//….
Espero que os haya gustado. Creo que aquí se van aclarando un poco las cosas. En algunos reviews me dijisteis que el principio estaba un poco dudoso y efectivamente era así. Pero muchos supisteis dar en el clavo al averiguar que el salvador del joven guía era Ranma en un futuro.
La trama de la historia se centrará en contar lo que ocurre hasta que nuestro artista marcial favorito llega a ese momento y lo que sucederá después. Pero no adelanto mas que si no, la historia perderá el interés.
Bueno, muchas gracias especialmente a todos los que me habéis dejado vuestros comentarios. Ya he contestado a algunos personalmente e iré haciéndolo con todos los demás. Solo necesito un poquitín más de tiempo, pero quiero que sepáis que aprecio mucho el interes que demostráis ante lo que escribo.
Un beso a todos y una muy Feliz Navidad. Fern25
