Resumen: Su vida siempre fue un asco. Sufriendo maltratos por sus compañeras y escondiendo su angustia del resto a excepción de quienes le agredían. Cuando le intentaron humillar nuevamente, no soportó más... Sasuhina.
Disclaimer: Los personajes de ésta historia le pertenecen a Masashi Kishimoto. Éste fanfic no tiene ánimo de lucro, su único fin es entretenerles.
2 capítulo: Sin querer
Cuando reaccionó salió corriendo hacia el salón, ya iba lo suficientemente tarde como para atrasarse más. Cuando llegó y abrió la puerta del salón se encontró con que el profesor no iba a venir, aparentemente tuvo un accidente automovilístico y tendría que ausentarse durante un largo período de clases. Eso no hizo más que alegrar a varios alumnos, pues no habría clases durante largo rato. Hinata no pudo evitar sentirse preocupada, el simple hecho de que alguien conocido hubiese sufrido algún daño grave le hacía entristecer hasta cierta medida.
Escuchó cómo se abría la puerta, pero ella no despegó sus perlados ojos de la ventana, como si algo tremendamente interesante estuviese ocurriendo detrás de aquel vidrio. Sin embargo, oír la voz de la directora hizo que dejara de ver la nada y prestar atención a lo que la mujer anunciaba-Ya debieron de oír el accidente que sufrió Kyoshi-sensei-Esperó a que los alumnos asintieran para continuar. La simple presencia de la mujer imponía respeto, más con su tono de voz podría intimidar a cualquiera. Era bella, con un rubio cabello atado a dos coletas bajas y un tatuaje violeta en forma de diamante en su frente-Sabrán por obvias razones que no podemos dejarlos sin clases. Atrasaría vuestro aprendizaje y decaería el promedio estudiantil de ésta sección. Así que para desgracia de los holgazanes compartirán clases con las secciones hermanas de éste grado.-Era cierto, se le había olvidado que existían varias secciones por año, eran alrededor de seis secciones por grado. Todos los alumnos en general pasaban tanto tiempo en actividades escolares, clases particulares para no bajar promedio, trabajos de medio tiempo para quienes entraron por beca, o simplemente siendo acosados por la empresa familiar para cumplir expectativas, que ni siquiera tenían tiempo para pensar en simples detalles como esos.-Éste salón será dividido según en qué se especializa cada uno, conforme a esto los iremos dispersando por las distintas secciones para que no se vean tan afectados en las diferentes enseñanzas de cada profesor-explicó la directora.
Ciertamente, en cada sección existía una especialización predominante. Claro, veían todas las materias, pero se enfocaban más en una o dos. Su sección era la única neutra, teniendo a tanto atletas como pintores, escritores o incluso modelos, pues era el salón donde entraban los becados. Ella se hallaba ahí por el simple hecho de que su padre no firmó un informe donde se decidiría a qué especialidad entraría su hija, al tardarse tanto en la elección los cupos a los salones se iban llenando. Al su padre no decidir nada, ni mucho menos expresar el deseo de que su progenitora entrara en una buena sección, no le quedó de otra a la institución que meterla en el salón de becados. No podían meterla en alguna especialidad, ni mucho menos desechar su cupo en la institución, su limpio expediente estudiantil más su impecable boleta de notas se los impedía. Para cualquier gran familia sería una deshonra que alguno de sus herederos estuviese en un salón como ese, más a su padre poco le importaba la educación que recibía su hija mayor.
-Bien, quédense aquí. Revisaremos el promedio y los talentos de cada uno, en breve colgaremos un anuncio donde se mostrará a qué salón pertenecerá cada uno.-Dijo la directora-Shizune les avisará cuando esté listo. Mientras tanto manténgase aquí en espera -Dijo la rubia saliendo del lugar, su ayudante, de quien acababa de darse cuenta que estaba ahí. La azabache, de cortos cabellos, se quedó observando unos segundos el salón antes de salir en busca de la directora.
Hinata suspiró, ella se especializada en artes y artes marciales. Entre las dos, su favoritismo se dirigía hacia el arte, cuando era pequeña para liberar su tensión en las prácticas que llevaba con su padre, pintaba paisajes, personas, animales u objetos en lienzos blancos. Le ayudaba a olvidarse de la deshonra que le representaba a su padre.
Pensándolo bien, no tenía nada que hacer por el momento. Sacó una libreta morada de su bolso junto con un lápiz de dibujo. Observó la ventana, el cielo estaba hermosamente teñido de celeste, con unas nubes espléndidas para representarlas en papel. Uno de los paisajes que más le encantaba dibujar o pintar era el cielo. Era tan inmenso y abarcaba tantas cosas, protegiendo con su propia fuerza los elementos que se encontraban en ella. Su calidez era gratamente recibida por la mayoría, y para aquellos a los que no les agradaba su calidez, el cielo se adaptaba volviéndose totalmente frío y oscuro. Era fuerte, pero a la vez apacible y cálido, protegía a los suyos a la vez que se adecuaba a la situación para consentirlos. Todos le guardaban respeto, al igual que lo amaban. Ella deseaba representar un cielo para quienes apreciaba, era una lástima que a las personas que ella le tenía estima no la querían cerca suyo.
Suspiró, dedicándose solamente a representar aquel inmenso espacio en su libreta de dibujos. Tan concentrada estaba que se sobresaltó al oír la voz de la ayudante de la directora resonar en el salón-ya preparamos todo, cada uno de ustedes salgan y chequeen el cartel que se encuentra en el pasillo -Ordenó la ayudante. Todos se levantaron de sus puestos y con pasos pesados se dirigieron al lugar indicado.
Hinata suspiró por segunda vez, solo esperaba que en su nuevo salón no hubiera alguna de esas chicas agresivas que, al parecer, tanto atraía.
Se levantó de su asiento y caminó hacia el cartel que se encontraba justo en el pasillo de afuera. Vio como una horda, compuesta por sus compañeros, se peleaban por ver en donde quedaron. Hinata esperó pacientemente a que todo se dispensara, ella no tenía prisa.
Cuando todo se descongestionó, la azabache se acercó y buscó su nombre entre decenas. Habían reunido los nombres en grupos, notó que el suyo estaba en un grupo de dos personas, ella e Ino Yamanaka estaban en la sección A-16 de artes y defensa personal, la cual incluía las variedades de artes marciales que podían haber.
Ladeo la cabeza, sabía que Naruto estudiaba en la sección A-15. Pero nunca había conocido a los que estudiaban en el A-16, se decía que eran los prodigios quienes entraban en esa sección. Cosa que no hizo más que sorprender a la Hyuga, solo ella y Yamanaka entraron. Pero el caso más sorprendente era ella, jamás pensó que lograría estar ahí.
Una pequeña luz de esperanza la iluminó, tal vez, si obtenía logros en ese salón y su padre se enterase, la reconocería. Eso era soñar en grande, pero aún así no perdía las esperanzas.
Se encaminó a su nuevo salón, tocando la puerta para esperar a que le dieran permiso de entrar. Cuando le fue concebida la autorización, no dudó en adentrarse al lugar. Notando que Ino estaba ahí enfrente del salón-Oh, tú debes de ser Hyuga-san.-Saludó un hombre con una máscara que le tapaba los labios y un ojo, su cabello era plateado-Yamanaka ya se puede ir a sentar donde le indiqué. Usted señorita, proceda a presentarse a sus nuevos compañeros -Comentó el profesor.
Hinata tragó grueso, odiaba las presentaciones porque siempre le hacían sentir como si todos la estuviesen juzgando con sus penetrantes miradas. -H-Hinata Hyuga, tengo 16 años. Un placer-Dijo haciendo una reverencia, no daba más datos que los esenciales. Corto pero conciso.
-Hyuga-san puede sentarse-Dijo el profesor, no dando señales en donde debía estar su puesto pues era obvio considerando que era el único asiento libre. Agradecía enormemente que la chica no tardara tanto en su presentación, muy al contrario de Yamanaka quien se tomó todo un postín para darse a conocer a sus nuevos compañeros.
Hinata asintió, observando con una mirada rápida sus compañeros. Entonces lo vio, el amigo de Naruto se encontraba ahí, en el puesto al lado de ella, mirándola como si no tuviese otra cosa que hacer. La azabache con los nervios de punta fue hacia su puesto. Sintiendo la mirada de todos clavada sobre ella, y sobre todo la de aquel sujeto, aquel azabache tenía un mirar profundo. Cualquiera se sentiría desnuda ante tan penetrante mirada ónix, y Hinata ciertamente no era la excepción. Aquel chico la intimidaba con su sola presencia, entonces entendió que lo mejor era alejarse lo más posible de quien le podría producir un ataque de nervios.
-bueno, hoy cuatro personas tendrán las primeras dos horas libres. Esas personas serán las dos nuevas y dos alumnos que lleven un buen tiempo estudiando conmigo, esos alumnos serán Sasuke Uchiha y Shikamaru Nara -Anunció-Ustedes dos se encargarán de poner al día a Hyuga y Yamanaka. Uchiha, como tu tienes el primer lugar en el promedio del salón, tienes el privilegio de escoger a quien de estas chicas vas a enseñar.
El Uchiha asintió, examinó a Yamanaka y a Hyuga. Una le observaba coqueta mientras se acomodada el cabello y su vestimenta, queriendo que la escogiese a ella. En cambio, la otra evitaba su mirada y le ignoraba, intentando enfocarse en su libreta para no fijar su atención en él, no queriendo que él supiera que ella existía para que no la escogiese. Un intento de media sonrisa se formó en sus labios-Hinata Hyuga -Respondió, escuchando el suspiró de fastidio de parte de Shikamaru, quien expresaba su desacuerdo en tener que estar con Ino, pues mostraba ser la más molesta y difícil de enseñar entre las dos.
Los puntos se iban sumando a favor de la Hyuga, resultaba ser alguien más interesante que las demás chicas de ese instituto. Con lo poco que la conocía, no le resultaba molesta, otras cuando él siquiera les preguntaba la hora ya pensaban que quería algo con ellas. Al menos no iba a pasar un mal rato como lo haría si escogiese irse con la Yamanaka.
-Bien, obviamente Nara será el tutor temporal de Yamanaka-Sentenció el profesor.-Los dos pares de alumnos pueden salir del salón e ir a un lugar de escogencia para estudiar.-Les ordenó, los cuatro se levantaron para luego salir del sitio.
Al estar afuera, los cuatro se vieron las caras para corroborar si estaban de acuerdo con ese mandato y qué harían ahora. Ino se veía con una expresión de frustración y molestia, muy probablemente porque Sasuke no la había escogido. Shikamaru simplemente se le hacía problemático todo.-Nos separamos-Dijo Sasuke, con esas dos simples palabras expresó su deseo de no estar entre tanta gente. Para él, más de una persona acompañándole era mucho.
-Esto es tan problemático…-Suspiró Shikamaru, realmente si fuera por él le entregaría su cuaderno a la chica y se dormiría mientras ella copiase.-Oye, vamos a la biblioteca-Le habló a la rubia mientras comenzaba a caminar en dirección al lugar mencionado. La rubia miró una vez más al Uchiha, suplicándole con la mirada que lo pensara de nuevo, suplica que fue ignorada olímpicamente por el azabache.
Sasuke observó de reojo a Hinata, quien se encogió en sus hombre para intentar, inútilmente, hacerse invisible.-Sígueme-Le ordenó, Hinata asintió y con resignación le siguió el paso.
Anduvieron por todo el campus del instituto, hasta llegar al lugar más recóndito. El patio en sí tenía un montón de arboles alrededor, pero Hinata se sorprendió cuando al adentrarse entre dos árboles al final del campus, se encontró con más plantas, era un lugar escondido entre dos abundantes árboles. Había algunas flores plantadas en un extenso pasto que se abría paso hasta sus pies.
Sasuke se sentó en el centro del lugar, el césped rozaba su cuerpo con delicadeza. Hinata se mantuvo de pie.-¿Qué esperas?-Preguntó el azabache impacientándose. La más baja se sentó a su lado de inmediato, temiendo el enojo del pelinegro,-Saca tus cuadernos y libros, reforzaré lo que ya has visto para luego enseñarte temas nuevos.-Le dijo, la azabache asintió. Notó que la Hyuga estaba nerviosa, pero no porque gustase de él, sino porque la intimidaba. Esto le desconcertó, no le había hecho nada. Normalmente las chicas solían buscarle, no huirle.
Cuando la chica hubo sacado todo el material, Sasuke procedió a ver qué tanto sabía la joven de los temas que ya le habían dado. Notando gratamente que ella no tenía dudas de ningún tipo respecto a todo lo que vio, ella entendía perfectamente los temas y no necesitaba más explicaciones, así que decidió comenzar a explicarle contenido nuevo.
Si había algo que Sasuke pudiese apreciar de una persona, es que prestase atención, fuese silenciosa, culta y que no necesitara de repeticiones en cuanto a lo que él dijera. Una persona así era difícil de conseguir, ni siquiera Naruto, a quien consideraba su mejor amigo lo hacía. Pero la Hyuga cumplía con los requisitos, y agradecía en silencio por ello. Gracias a las cualidades de la chica, el proceso de la explicación no le fue tedioso. Y realmente, la chica era rápida captando las cosas, retenía la información de una manera tan veloz como la de él. Se denotaba la inteligencia de la azabache, y no pudo evitar pensar en cómo es que alguien como ella estudiaba en la sección A-13, sección en la que se encontraban los más desaliñados académicamente del instituto. Eran los becados que entraron por suerte, o al menos así lo veía Sasuke.
-Hemos avanzado lo suficiente por estas dos horas, descansemos unos treinta minutos y continuemos-Le dijo, la azabache asintió, despegando por primera vez su vista de los libros que llevaban leyendo. Hacía mucho calor, estaban en pleno verano.
Hinata se dignó a examinar el rostro del Uchiha, tenía gotas mínimas en su frente y cuello. A pesar de que el azabache lo aparentaba bien, se notaba que no le era indiferente el calor que hacía en el ambiente.-Hmm, U-Uchiha-san, y-ya vengo-Dijo levantándose, el moreno la observó con desconcierto, más no preguntó nada. Simplemente observó la espalda de Hinata desaparecer entre la lejanía.
Suspiró, observó el sitio donde anteriormente estaba sentada la Hyuga. Notando que la chica había dejado una libreta morada, con curiosidad extraña en él la agarró. No era del tipo de personas que revisaba las cosas ajenas, pero sí del que si tenía interés en algo simplemente lo averiguaba, porque podía, quería y así lo hacía. Estaría aburrido mientras la chica hacía lo que tenía que hacer.
Abrió la libreta y examinó lo que había en su interior, notando que éste contenía dibujos. Trazos hechos de manera delicada y precisa, contempló varias páginas, en una estaba un hermoso dibujo a color de una niña pequeña que parecía no tener más de cinco años, de ojos iguales a los de la azabache, su cabello era corto y castaño, sus mejillas arreboladas, vestía un kimono morado con pétalos de Sakura como detalles esparciéndose a través de la tela. La niña sonreía en grande mientras observaba hacia quien la estuviese retratando, La imagen estaba tan bien hecha que parecía real, revisó la fecha, notando que el dibujo había sido elaborado hace seis años, cuando la Hyuga debía de tener diez años.
No se iba a engañar, le sorprendió cuánto talento tenía la joven. Él no dibujaba, de hecho, pintaba. Prefería mil veces un pincel a un lápiz, además de que su manejabilidad con un lapicero era nula, siempre le pareció que un lápiz jamás lograría llegar a un nivel de realismo como lo hacía el pincel. Aparentemente estaba equivocado.
Continuó observando los demás dibujos hechos por la Hyuga. Hasta que reparó en una secuencia de imágenes que le llamó la atención. La primera imagen se encontraba la Hyuga en medio de una hermosa mujer y un hombre con expresión seria, la mujer era idéntica a Hinata, con largos y lisos cabellos color azabache violáceo que le llegaban hasta más abajo de la cintura, en sus brazos se hallaba una bebé con cabellos castaños. Su expresión suave y serena contrastaba con la impasible y reservada del hombre que se encontraba al otro lado de la imagen, su cabello era largo y castaño, con ojos igual de perlados a los de la mujer. Por último estaba la Hyuga con unos cinco años de edad, sonriendo con felicidad extrema mientras sus mejidas se teñían de un color carmín, su cabello corto y azabache violáceo contrastaba con sus blanquecinos ojos.
El diseño de la madre se veía con más detalles que el de los demás, denotando el esmero del dibujante por plasmarla bellamente en el papel. La imagen mostraba alegría, emoción y cariño, sentimientos que seguramente tendría la Hyuga en ese instante.
Al pasar de página se encontró con algo totalmente diferente, la que parecía ser la madre de la Hyuga ya no estaba. Hinata se veía sentada en el suelo, con la mirada gacha y abrazando con mucha devoción a la bebé que en la imagen anterior su madre sostenía. Su padre le daba la espalda, observándola de reojo con indiferencia y cierta lástima.
Volvió a pasar la página, en ésta se encontraba la Hyuga con más edad, unos ocho años aproximadamente, de pie con la mirada gacha, en el suelo debajo de ella habían pequeños puntos que habían sido estrellados contra éste, estaba llorando. Su padre nuevamente le daba la espalda, lo que difería ésta vez era que la bebé, ahora siendo una niña de tres años, también le daba la espalda y caminaba con su padre agarrados de la mano, la pequeña le sonreía grande a su padre, y éste en respuesta también lo hacía pero con disimulo.
Al observar otra página, estaba la Hyuga, dibujada con trazos bruscos muy diferentes a los anteriores. Arrodillada, ésta vez se veía su rostro, el cual poseía unas largas hileras de lagrimas que brotaban de sus ojos para acabar en el suelo, con una expresión que dividía entre dolor y miedo, sus brazos tenían moretones y rasguños dispersos en su blanquecina piel. Su padre estaba parado enfrente de ella, con los brazos cruzados y con una expresión fría y severa. Fácilmente podía deducir que ambos estaban en un entrenamiento común entre los Hyuga, pero por las fachadas de la niña y su expresión se veía que habían sido más fuertes, fríos e inflexibles con ella. Por los trazos tan apresurados y toscos se percibía que la niña lo había dibujado mientras lloraba, intentando desahogarse con el lápiz.
En la última imagen de la secuencia, se observaba a la Hyuga más grande. Tal vez unos nueve o diez años, caminando sola hacia la nada, su cara tenía una expresión de soledad y subestimación sobre sí misma. En una dirección totalmente opuesta estaban su padre y hermana, quienes caminaban con expresión serena y eran acompañados por muchas más personas con los mismos ojos perlados, su familia. Desamparándola e ignorándola.
Y ahí acababa la pequeña historia. Sin quererlo, había visto el pasado de la Hyuga. Suspiró, fue a la última página de la libreta, esperando encontrarse con algo más, pues lo que restaba en la libreta eran dibujos de paisajes, objetos, o rostro nuevos que no había visto en la pequeña historia.
En la última página se encontraba la mujer que tanto parentesco tenía con la Hyuga, su madre. Estaba muy bien dibujada a color, cada pliegue hecho por el lápiz mostraba dedicación, como si todos los movimientos que haya realizado con el lapicero tenían el objetivo de mostrar la belleza de aquella mujer y el amor que tenía la dibujante hacia ella, misión que había sido muy bien lograda. Aquel retrato no mostraba más que el anhelo de su autora por ver o tocar de nuevo a aquella mujer plasmada en el papel.
Puso la libreta de nuevo en su lugar. Había descubierto algo nuevo, algo que él no esperaba ni mucho menos buscaba conocer.
Escuchó unos pasos acercándose. Desvió su mirada del suelo para fijarla en Hinata, se veía agotada y respiraba anormalmente. En sus manos yacía una botella de agua, ella se sentó y la extendió.-Y-yo… S-supuse que tenía sed, hace mucho calor.-Le dijo sonriendo, su mano temblaba. Sasuke la analizó sin darse cuenta, ella fue apresurada en busca de algo fresco cuando notó lo caluroso del clima, y ni siquiera había traído dos bebidas. Notó entonces que ella no pensaba en sí misma, le preocupaban más otras personas. –P-pero s-si no lo desea y-yo puedo dárselo a alguien más-Dijo.
El azabache agarró la botella.-Tienes razón, hace calor-Contestó bebiendo el contenido del objeto.- Espero que tu también hayas bebido algo en el camino, no desearía tener que cargarte y llevarte a la enfermería por deshidratación.-Le dijo observándola de reojo vio como ella se ponía rígida y asentía, mintiendo.-Es demasiada agua para mí, ten, haz lo que quieras con ella.-Dijo entregándole la botella con la mitad llena de agua. Vigilando lo que hacía con ella sin que se diera cuenta.
Ella parecía cohibida, sin saber qué hacer por un momento hasta que notó su mirada. Ella se sobresaltó, observó la botella y se bebió el contenido.-Bien, continuemos-Dijo regresando a los libros, la Hyuga asintió dejando la botella sin nada a un lado.
"-¿Sabes?, Sakura-chan me dijo que Hinata le dice eso a todos los chicos que conoce, y que por eso todo el grupo de Sakura-chan la trata mal. Pues a ellas les desagradan la gente falsa.-"
Recordó las palabras dichas por su estúpido amigo, las cuales habían sido inspiradas en lo que Sakura le dijo al Uzumaki para utilizarlo. Ahora que conocía mejor a la Hyuga, notó toda la ironía que desprendían aquellas palabras dichas por la pelirrosa. "¿Quién diría que se estuviese describiendo a sí misma en medio de su trampa" pensó.
Definitivamente, la imagen que tenía de la Hyuga había cambiado. Mientras que la perspectiva que tenía de su amigo se reafirmaba:
Ése chico era un completo idiota.
Notas finales: Un capitulo un poco más largo, bien, mostré fragmentos del pasado de Hinata. Que aunque con lo que he escrito parece toda la historia de ella xD, pero no es así.
Todavía me faltan personajes por presentar y cuáles serán sus roles en éste fanfic. Algunas odiarán a Hiashi en estos momentos, solo me queda decir que no es lo que parece. Más adelante… Lo odiarán más xD. Nah mentira, tengo una idea de cómo será él, de todas formas, todavía no es tiempo de presentarlo de manera concisa en la historia. Con diferencia, a Hanabi si le tengo hecho su rol. Y Neji también aparecerá.
Me tardé un poco en actualizar, pero les digo algo. Es absolutamente normal en mí xD. Y miren que me estoy esforzando por no crear largos periodos sin un nuevo capítulo D:
Bueno, nos vemos dentro de una o dos semanas.
