Grell comenzó a limpiarse las lágrimas no quería que nadie le viera llorar, después de todo le tomaban a broma lo que creía ser una "MUJER" pero a "ella" no le importaba eso "UNA DAMA" que debía cuidar su aspecto no podía dejar que cualquiera le viera sin su maquillaje y llorando, una vez que se terminó de arreglar salió inmediatamente para terminar su registro y salir corriendo a su departamento, cuando llego vio un paquete extraño, le resultó raro que alguien dejara un paquete frente a su puerta, ¿Qué era lo que contenía?, bueno eso no le importo tanto lo tomo y se adentró a su hogar te cualquier forma ya era tarde y deseaba descansar, le pesaba el "ALMA" después de todo los Dioses de la muerte debían comer y descansar, eran todo lo contrario a un demonio, pronto tomo un una ducha en la tina con agua caliente se sentía tan relajante que no quería salir de ella, pero tenía que salir si deseaba dormir tranquilamente, cuando salió del baño tenía un camisón rojo que le llegaba a las caderas se sorprendió que yacía un flor roja en su cama, era frágil y hermosa, con espinas como le encantaban a Grell, este lo tomo con delicadeza y olio suavemente, olía al roció por la mañana, la acaban de cortar, inmediatamente le puso en un vaso con agua ¿Pero quién podría estar dejándole cosas?

-Que hermosa flor me pregunto ¿Quién la habrá dejado? A lo mejor fue William- el mismo se impactó de lo que había dicho –No él no fue, no seas idiota Grell tu Will no te ama, solo te trata como a un juguete sexual- La parca roja comenzó a lloran con gran fuerza sobre su cama hasta quedar profundamente dormido, a la mañana siguiente un olor muy rico le despertó, era huevos con tocino, este inmediatamente se levantó para ver quién era la persona que yacía en su casa, la única persona que recuerda haberle dado su llave era a William, Grell estaba esperanzado creyendo que era su Will quien estaba en su casa, pero cuál era su sorpresa cuando entro al comedor era un hombre de la misma estatura de William, sus ojos eran del color de un Shinigami, era blanco y tenía una pequeña apariencia parecida a la de William, pero su cabello era un poco más largo y de color castaño, era guapo, muy guapo, pero ¿Quién era él?

-¿Quién eres tú?- pregunto el pelirrojo acercándose a la mesa

-¡Oh! Veo que ya despertaste Buenos días- decía el extraño mientras serbia el desayuno –Siéntate come algo, te ara bien desayunar- Grell accedió a la oferta

-¿Quién eres tú?- preguntaba insistentemente la parca roja

-Es verdad no me he presentado…. Mi nombre es William- Grell se impactó demasiado al escuchar ese nombre, el poseía el mismo nombre de su Will –Soy del departamento de Shinigamis, apenas me gradué-

-Ya veo…. Pero la cuestión es ¿Qué haces en mi departamento y como has logrado entrar?- Grell sorbió un poco de jugo de naranja que estaba sobre la mesa

-Fue muy fácil Sempai entrar a su casa, después de todo usted deja una llave afuera siempre- El pelirrojo se impactó demasiado como era que lo sabía –Y creo que ya se lo había dicho a noche YO LE AMO- dijo abrazándole por la espalda

-¿De…de que hablas mocoso?- sentía una lengua que recorría su cuello –Yo no estoy interesado en niños como tu… así que suéltame- se alejó la parca del Joven muchacho –Gracias por el desayuno pero deseo que te vallas de mi casa y que no vuelvas- Dijo mientras se levantaba de su silla para adentrarse a su baño, William se acercó a "ELLA" y le empujo a la pared dejándole ninguna posibilidad de salir

-Eres un hombre muy lindo- Sonrió –Me gustas, y no dejare que ese idiota de tu jefe te tenga, me has dejado la posibilidad a mí, ahora me perteneces- agarro a la fuerza sus brazos y los pego a la pared para que no se soltara con su otra mano agarro su bellos rostro y le beso a la fuerza –Luego te veo- dijo William para después desaparecer

-¿Quién es el?- exclamo la parca tocando sus labios, el pelirrojo se dio prisa se arregló y vistió para llegar lo antes posible a su trabajo necesitaba encontrar al extraño muchacho y ver de dónde había llegado, ¿Quién era? Y ¿Por qué se le insinuaba? Cuando llego al departamento de Shinigamis lo primero que hizo fue buscar en los recién graduados, pero no había ninguno que se llamara William, esto le parecía raro no creía que fuera un demonio, realmente era un Shinigami, ¿Qué estaba pasando?, cada vez se le hacía más extraño.

Una vez que reviso el departamento de los recién graduados fue al despacho de William, realmente no deseaba verlo pero tenía que.

-William- dijo al llamar a la puerta –William ¿Estás aquí?- pero este no recibía ninguna respuesta por parte del moreno –Voy a entrar-

Cuando la parca roja entro se dio cuenta que no había nadie y cerró la puerta –Que extraño, creí que había alguien bueno, qué más da, le dejare una nota- se susurró hace mismo, de pronto sintió como alguien le abrazaba fuertemente.

-Hola mi niña- susurro el susodicho -¿Qué haces aquí solita? No es correcto de una dama estar en el despacho de un hombre solo-

-William- dijo sorprendido al ver a la persona que le pretendía –Sabes me molesta que me llames como ese idiota que te trata mal, no quiero que te le acerques ¿Si? De ahora en adelante llame Tom-

-¿Qué haces aquí?- dijo la parca roja algo nerviosa al sentir el cuerpo de William muy cerca de su cuerpo

-Solo deseo tenerte- lamio el cuello de el pelirrojo –Eres hermosa, muy hermosa, lástima que ese idiota no supo aprovecharte, porque ahora me perteneces-

William comenzó a tocar el cuerpo de Grell, este se retorcía al sentir las manos de William encima de su cuerpo, este Grell se sorprendía tenía la misma forma de tocar que su Will, se sentían frías y calidad al mismo tiempo, como las de su amado.

-De…de…déjame idiota- grito la parca molesta zafándose del joven –No me toques te dije que no estoy interesado en mocosos como tú- dijo Grell mientras intento darle una bofetada, pero fue detenido por William.

-Seré un mocoso pero ahora me perteneces nena- William soltó su mano y se retiró, Grell sollozaba en el sofá de su jefe, en eso llego William, inmediatamente se impactó al verlo llorar era extraño verlo tirado en su sofá llorar estando solo

-¿Por qué lloras?- pregunto el moreno mientras se acercaba a él para acariciar su gran melena de color rojo.

-No es nada- dijo mientras azotaba su mano con la suya para que no se acercase a él, inmediatamente se levantó y se retiró de su oficina, se sentía raro no sabía qué hacer, tenía miedo estaba siendo acosado por un niño, pero ¿Por qué no hacía nada Grell? Era sencillo realmente se sentía alagado, nunca antes se había sentido amado por alguien, sin que se le fuese despreciado

-Espera- dijo Grell deteniéndose –Se supone que fui a pedir una nueva misión- este se dio la media vuelta y se dirigió una vez más al departamento de William –Spear- dijo Grell realmente serio

-¿Qué quieres Grell?- exclamo sin quitar su mirada de los papeleos.

-Cuál es la nueva misión que se me encomienda-

-No hay nada por ahora- volteo a ver a su amante

-De acuerdo, me retiro a mi departamento. Chao- Grell dio media vuelta y se retiró de la oficina

-"¿En qué demonios está pensando ese idiota?"- pensaba William al ver la reacción y comportamiento de la parca roja.

Grell se dirigió a su departamento al llegar se recostó en su cama y noto una pequeña flecha, que una vez había dibujado -¿Qué es eso?- se preguntó al ver a donde dirigía la flecha -¿El librero?- se paró para ver lo que había, cuando se acercó al librero se dio cuenta que la flecha que había dibujado estaba apuntando a un álbum.

-¿Qué es esto?- dijo al tomar el álbum –No recuerdo a ver tenido esto aquí- Exclamo al haberlo tomado, y comenzó a hojearlo, sorprendiéndose de que eran fotos suyas con su padre Asbed, entre tantas fotos había una de su difunta madre Hitomi.

-¡Mi madre!- comenzó a sollozar -¡Era tan hermosa!- susurro para sí mismo, cayendo de rodillas y abrazando con gran fuerza el álbum -¿Por qué?- se preguntaba aferradamente -¿Por qué me dejaste?- exclamo al acomodarse en posición fetal, se encontraba destrozado por dentro no había conocido a su madre, su padre Asbed le contaba como era su madre antes de morir, por dentro sabía que su madre no tenía la culpa, pero por fuera sabía que eran leyes, normas y jurisdicciones que no se podían quebrantar, recordaba con exactitud la descripción de su madre, era más baja que Asbed, su piel pálida, sus ojos de un azul muy intenso que reflejaban paz según su padre pero que al mismo tiempo contrarrestaban con su cabello corto y de un color rojo esmeralda o quizás rubie, era tan indescriptible su cabello pues su color era muy diferente a los demás pero sin duda era hermoso, tenía una sonrisa preciosa, un cuerpo esbelto y frágil, Hitomi era bella tanto por dentro como por fuera siempre intentando ayudar a las personas sin si quiera pedir algo a cambio, Grell era también parecido a sus padres, tenía el color de cabello de su madre, la melena de su padre, la sonrisa de su madre, la altura de Asbed y el cuerpo pálido y delgado de Hitomi, Grell es tan bien parecido a sus padres ya difuntos, pero eso le destrozaba por dentro tener algo de ellos pero no tenerlos cerca, se sentía solo, tanto demonios como Shinigamis le despreciaban ¿Qué era lo que esperaban del?, después de tanto llorar se quedó dormido en el suelo, la luz de su cuarto estaba prendida, alguien había entrado a su habitación le cargo y le recostó en su cama. La parca roja estaba profundamente dormida y varias lágrimas salían de sus ojos ya cerrados.

-No es que no te comprenda, ni que te entienda simplemente es miedo a perderte- dijo el susodicho mientras acariciaba el rostro del pelirrojo, acercándose a él le dio un cálido beso en la frente y le susurró al oído-"Te amo"- así mismo el Shinigami de melena roja despertó.

-¿Will?- se levantó tallando sus ojos, mirando hacia ambos lados de su habitación se dio cuenta que nadie se encontraba dentro de él, ni en la habitación ni en el departamento, Grell se cambió de ropa e inmediatamente se acostó para descansar, a la mañana siguiente despertó muy temprano, raro en él ya que siempre se levantaba después de las 10:00, después de haberse duchado se arregló y se fue a trabajar sin a ver desayunado, sus ojos estaban irritados, aparte de que se encontraban sollozos, tenía ojeras era raro, ya que si había dormido, sin embargo había pasado una mala noche después de haber llorado durante tanto tiempo ¿Qué es lo que estaba pasando?¿Cuándo empezó a sentir que vivía en un infierno?

Cuando llego a su departamento comenzó su papeleo en su oficina, solo los Shinigamis de rangos elevados como él; podían tener sus propias oficinas, eran de un color rojo muy intenso, tan intenso como el de un rubí, toda la oficina era de color rojo eran muy pocas las cosas que se diferenciaban de lo que no era de ese color.

Grell yacía en su oficina archivando y ordenando todo el papeleo que le habían dejado cuando llego, sin embargo no tenía nada de ganas de querer hacer algo.

Cuando estaba a punto de salir entro William Thompson.

-¡Tú...tom!- tartamudeaba Grell

-¡Hola nena!- dijo el Shinigami menor, entrando al despacho infernal por así decirle a su debido color, cerrando la puerta con seguro exclamo –Te vez triste- roso con su mano derecha el rostro de la pelirroja.

-¿Qué…que haces aquí?- pregunto muy asustado la parca roja

-Solo estoy aquí para estar y disfrutar un rato contigo- le abrazo con gran fuerza por la espalda

-Ya te dije…- exclamo molesto el Shinigami rojo al ver que el muchacho no entendía.

-Crees que me interesa, ahora que me perteneces no te dejare ir- le decía a la parca roja sin dejar de abrazarlo.

-No digas tonterías a quien amo yo es a…- no pudo terminar de hablar al sentir como William ahorcaba su cuello –Por favor- decía Grell con dificultad –De..de..de….ah- pego un grito de dolor al sentir como apretaba aún más su cuello, en ese momento sonó como alguien llamaba a su puerta, tenía suerte pues quien llamaba era Ronald.

-Sutcliff-sempai- llamo el rubio –Sutcliff- sempai- quien llamaba cada vez más fuerte –Voy a entrar- este comenzó a girar la perilla.

Antes de desaparecer el Shinigami que le tenía aprisionado le susurró al oído –Eres mío y no de ese idiota, si no haces lo que te digo, seré yo quien lo mate- así desapareció pero antes quitando el seguro lo antes posible para luego ya no estar y dejando un miedo intenso en el pelirrojo.

-Sutcliff-sempai…aquí…¡Sutcliff-sempai!-Grito Ronald al ver a su sempai tirado.

-Sutcliff-sempai-se escuchó una voz –Ya está despertando-

-Ro…Ronald- Susurro Grell

-¡Sí!- este contesto algo nervioso al ver a su sempai

-¡Grell!- dijo William

-¡WILL!- se levantó Grell asustado de la camilla y llorando

-Grell ¿Qué tienes? ¿Estás bien?- decía William sin ninguna expresión en su cara, sin embargo la parca roja le abrazaba con gran fuerza y susurraba entre sollados.

-Estas bien, gracias, estas bien- su cabeza estaba recargada en el pecho de su amado

-¿De qué hablas?-

Inmediatamente las palabras de su acosador retumbaban en toda su mente –"Si no haces lo que te diga lo matare"…"Si no hacer lo que te diga lo matare"-

-¿Grell?- William le hablo a su subordinado al ver que su mente yacía en otro lugar, este de inmediato reacciono y dijo

–William… mi amado William- decía llorando y mirándole fijamente a los ojos –Necesito que me transfieras-

Todos se quedaron impactados tanto Alan como Eric, como Ronald y como William ¿Qué era lo que el Shinigami rojo había dicho? ¿De que hablaba?

-¿Qué?- exclamo Eric –De que hablas loco, ¿acaso te hizo mal venía a trabajar o qué onda?-

-¿De qué hablas Grell?- preguntó impactado William

-Grell-sempai- dijo Roland -¿Qué ha pasado se ve mal? ¿Qué tiene? ¿Por qué este cambio tan drástico?-