Un día completo sin dormir realmente me hacía ver mal mis ojeras se notaban a kilómetros y mi humor era un asco, no bajé a desayunar al comedor cosa de no encontrarme con Mikasa. Durante la noche más de una vez había pasado por mi cabeza cambiarme de nombre y mudarme a algún lugar en el muro Shina. Pero la mayor prioridad ahora mismo era sacias mi incontrolable hambre, no comer en casi un día y medio me estaba matando.
Tenía que encontrar la forma de escabullirme hasta la cocina y volver, simple. Fui al armario, Tomé mi capucha de recluta, Abrí la puerta y salí.
Me escabulli por el pasillo tomando rutas que los reclutas no solían tomar nadie me vio, por supuesto. Entré por la puerta trasera de la cocina y… Dios…
Me di cuenta de que la falta de comida del reclutamiento no era solo solo por los titanes… Los cocineros y los que ayudaban eran el cuádruple que yo… Quizás más, de todas maneras gracias a eso sería muy fácil que no me vieran. Me fui a gatas debajo de una mesa y atente con mi mano hacia arriba y tomé 2 pequeños panes. Me arrastré de nuevo y salí.
Iba caminando por los corredores mordisqueando mi primer pan, cuando escuché unas voces me escondí detrás de unas cajas, Puede que no sea nadie que conozca pero aun así… es mejor prevenir. Pensé
"Y mikasa aún no sale, ¿Qué piensa morir de hambre?" Esa voz odiosa y algo arrogante ¡Ymir! Mikasa estaba igual que yo, reí nervioso.
"Ayer cuando llegó estaba roja supongo que se habrá resfriado" Esa voz de niña pequeña la reconocería en cualquier lugar, Era Christa.
"Supongo" Los pasos se iban alejando y cuando ya no los escuché. Seguí caminando di la vuelta y tomé las llaves de mi habitación que estaban en mi bolsillo pero al tocar la perilla de la puerta esta se abrió.
"Qué diablo…" musite. Entré y vi a Armin, Reiner, Connie, Jean, Bertholdt esparcidos en varias partes de mi habitación… Exploté.
"¿Qué demonios hacen aquí?, ¡Lárguense!" Grité.
"Oye, oye Eren solo vinimos a hablar cálmate" Dijo Reiner tranquilamente.
"¿Cómo quieres que me calme? Además ¡Como diablos entraron!- Volví a gritar.
"Connie sabe forzar puertas"- dijo Armin.
"Oye, Connie guarda el truco cuando entremos a los vestidores de chicas" Dijo Reiner poniéndole una mano en el hombro, Ambos reían. Son unos estúpidos definitivamente no dejaría que vieran a Mikasa desnuda ¡Mikasa! Se me había olvidado por completo. Pero de todas maneras tendría que sacar a los estúpidos para luego pensar que hacer. Bertholdt me sacó de mis pensamientos cuando dijo:
"Vinimos por que Armin estaba preocupado de que no bajaras" dijo.
"Bueno, ya saben que estoy bien ahora lárguense" dije empujándolos hacia a puerta.
"Oye espera, ¿no nos dirás lo qué pasó con Mikasa?" Preguntó Reiner.
Mis fuerzas se vinieron abajo, deje de empujarlos y me senté en una esquina de mi cama "No sé que hacer" Musite.
"Bueno, al menos sabes que le rompiste el corazón a Jean" Dijo Reiner.
"Cierra la boca" dijo Jean. Lo miré más detenidamente realmente estaba hecho un asco había llorado y por lo visto no tenía ni fuerzas para reñir, se veía casi tan mal como yo.
"Lo que tienes que hacer es bajar y disculparte, ¿Simple, no?"- Dijo Armin.
"Lo simple es decirlo, no puedo mirarla ni a la cara. Fue por ella que no bajé" Susurré. Al parecer los demás se dieron cuenta de que realmente estaba preocupada por el tema y se pusieron serios.
"Ya veo" Dijo Connie.
Comencé a pensar detenidamente el tema y para empezar ¿Por qué diablos casi la besé?, ¿Acaso sentía algo por ella?.
Empecé a reírme como un completo maniático. Todos me miraban con una cara extrañada.
"Qué es lo gracioso" Dijo Jean.
"Nada- nada por un momento pensé que sentía algo por Mikasa" Dije aún entre risas.
"¿Qué- qué pasa por qué no se rién?" dije algo nervioso.
Se miraron entré si, Armin finalmente habló.
"Eren, piensa lógicamente un minuto. Para empezar si no sintieras absolutamente nada por mikasa no hubieras sido tentado a besarla." ¡Él- él tenía razón debería sentir algo por ella!.
"Me sorprende que seas tan estúpido, Ah espera eres tú Jeager, ya no me sorprende" Dijo Jean. Sentí ganas de responderle pero no tenía las fuerzas como para reñir con él y sabía qué el tampoco, Así que lo ignoré.
Todo se quedó en silencio unos minutos.
"Pues a mi me gusta Annie" Dijo Armin rompiendo el silencio.
"Qué- qué diablos te pa-pasa por qué nos dices eso?" Dije tartamudeando. ¿Por qué lo dice tan de repente?
"E-exacto qué pasa contigo Armin" Dijo Connie. Ambos estábamos igual de avergonzados.
"Solo quería que lo supieran" Dijo tranquilamente apoyándose en la pared.
"Pues parece que tendrás un rival, a Bertholdt también le gusta Annie" Dijo Reiner mandándole un codazo. A ese tipo nunca se le quitaba esa pegajosa sonrisa de la cara, El pobre Bertholdt se sonrojo. Todo se quedó en silencio una vez más.
"¿Qué?, Acaso no dirás algo como "No perderé" o "No tengo intenciones de dejarte ganar" como en los mangas shoujos" Dijo Jean, La pregunta iba para Armin.
"Sinceramente, no. Claro haré todo lo posible para que Annie me corresponda, sin embargo la decisión final es de ella, no mía. En conclusión decir esas cosas no serviría de nada." Dijo. De vez en cuanto el razonamiento de Armin me sorprendía, yo a su lado era un niño de kínder.
"Pues a mí me gusta Sasha y haré que se enamore se mi" Dijo Connie, confiado, Oí carcajadas.
Jean y Reiner se revolcaban en el suelo de la risa. Reiner se retorcía y Jean golpeaba el piso. Rieron bastante tiempo, Connie los intento hacer callar pero siguieron riendo, Su risa era contagiosa. Terminé mi segundo pan. Aún tenia un poco de hambre después de todo 2 panes no se comparaban a un desayuno. Finalmente dejaron de reir.
"Ah! ,Qué gracioso." Dijo Jean secándose una lágrima de la mejilla.
"No le veo el chiste" dijo Connie enfadado.
"El chiste es que Sasha le interesa más una relación con un pedazo de carne que algo posible contigo" Dijo Jean, Siguió riendo.
"Haré que cierras esa Bocaza ¡Cara de caballo!" Dijo Connie levantándose de su silla.
"¿A, sí? Inténtalo enano" Dijo Jean. Tomándolo de la camiseta y levantándolo en el aire. Al parecer me equivocaba Jean aún tenía fuerzas como para reñir, después de todo era Jean.
"Oigan cálmense, cálmense" Dijo Reiner Separándolos. Reí.
"Ahora Eren, ve a disculparte" Dijo Armin abriéndome la puerta.
Tenía razón, ya era hora ¡Valor Eren! Me levanté y caminé hacia la puerta.
"¡Deséenme suerte!" Dije dándome la vuelta. Armin y Bertholdt me despidieron con las manos, Connie y Reiner me guiñaron un ojo y Jean me ignoró.
Sonreí, podía reñir con ellos, puede que sean unos imbéciles y me molesten pero siempre estarán allí para mí, cerré la puerta.
Caminé por los pasillos y llegué a los dormitorios en el camino pensé en qué diría me sonrojé más de una vez y tuve que ir al baño a mojarme la cara para calmarme. Cuando finalmente llegué toqué la puerta.
Necesitaré todo mi valor para esto.
