Hola amigos, lamento mucho la tardanza. Sé que no valen las excusas, pero primero doña inspiración no me visitaba y segundo, aunque estoy en vacaciones no he tenido mucho tiempo que digamos. Lidero el grupo de DBZ en mi país y como se vienen eventos relacionados con ello, he tenido que dedicar mucho más tiempo del que esperaba a ello. ¡Excusas, excusas y excusas! Sin más parloteos el segundo capítulo :D
Advertencia: Contiene lemon, es el primero que realizo, así que espero comentarios, críticas, abucheos, tomatazos o lo que se les ocurra para poder mejorar.
Capítulo 2: Noticia.
-Milk ¿Que tienes? -Adentrándose.
-Vete Goku, quiero estar sola- Dándole la espalda con la voz quebrada. Él se acercó lentamente a su lado hasta sentarse, la observó en silencio unos segundos. Sus ojos empañados demostraban su llanto, la rodeó con sus musculosos brazos y la atrajo hacia su pecho con suavidad. La mujer no opuso resistencia y entre esos brazos que le hacían sentir tan protegida, dejó correr sus sentimientos en forma de gruesas lágrimas que surcaron sus mejillas. El saiya en un principio se limitó a consolarla, acariciando su cabello de tanto en tanto e inhalando el aroma de este que tanto le gustaba. Todos los años que habían vivido juntos no eran en vano, aprendió a conocerla y sabía perfectamente que ese abrazo era mejor que diez mil palabras, temía en cierto modo por su reacción si se atrevía a decir algo, así que esperaría a que se calmara para finalmente poder hablar. Poco a poco Milk cesó su llanto y limpiando los últimos restos de lágrimas, se alejó suavemente manteniendo la cabeza baja.
-¿Qué pasa? ¿Hice algo malo?- Preguntó en voz baja con inocencia. -Lamento mucho haber llegado tan tarde.
-Ay Goku- Dirigiendo la mirada a la ventana. No sabía exactamente que sentir, felicidad, tristeza o ira. Sin duda la ingenuidad de su esposo, le jugaba una mala pasada cuando de aspectos sentimentales se trataba.
-Por favor dime, sabes que realmente detesto verte triste y aún más si es por mi causa, juro que no es mi intención hacerte daño-
-No sé porque me molesto en enfadarme contigo, es apenas obvio que amas más a tu entrenamiento que a mí… -Callando unos segundos- No te juzgo, porque sé que esa es tu esencia y decidí aceptarte tal cual como eres, pero es bastante difícil estar sola todo el tiempo- En un tono de voz apenas audible. El saiya bajó la cabeza con aflicción mientras procesaba las palabras que acababa de escuchar. – No te importo ¿verdad?- Formulando la pregunta con un nudo en la garganta. Él tomó su mentón, obligándola a verlo a los ojos.
-No digas eso porque no es cierto. Milk, la única razón por la que me esfuerzo tanto en entrenar es para poder protegerte a ti y a Gohan, velar por su bienestar y que exista un futuro para todos. Es un hecho que también lo hago para ser un guerrero poderoso y no te mentiré en eso, pero eres muy importante para mí. Lamento profundamente todas las veces que te he dejado sola, créeme, pero muchas de esas veces son impulsos superiores a mí – La pelinegra sintió un salto en el corazón, las palabras de su esposo le habían llegado.
-¿Lo dices enserio?- Con emotividad, él asentó con la cabeza con la mayor seguridad del mundo. Acto seguido, fijó su mirada en el horizonte, como evocando sus recuerdos.
-Te contaré algo- Tornando su voz seria- Cuando estaba en Namekusei peleando contra Freezer, él aseguró que si usaba la mitad de su máximo poder acabaría conmigo. La pelea se reanudó y sus ataques me dejaron sin aliento en muy poco tiempo. De un golpe, caí en lo que podría llamar el "mar" del planeta, el aire se me escapaba y rápidamente subí a la superficie para respirar, resultando imposible, ya que ataques iban y venían por todas partes, bloqueándome toda posibilidad de tan siquiera asomar la cabeza. Cuando finalmente lo conseguí, con uno de sus "pies" me consumió hasta que llegué a un punto de inconsciencia. Soñé lo que sucedería si perdía esa batalla. Vi a Krillin muerto en aquel planeta y posteriormente viajaba por el universo para encontrarme con la devastada tierra. Escuche tu voz, las del maestro Roshi y Oolong llamándome. Los buscaba con desesperación sin obtener respuesta, a cambio, gritos e imágenes de todos surcaban mi cabeza. Las dos últimas de estas, eran tú y Gohan sonriendo, después la tierra destruyéndose. Esto me obligó a abrir los ojos y una fuerza interior se apoderó de mi ser permitiéndome luchar de nuevo, de ninguna manera podía darme por vencido- Volteó a verla fijamente con sus ojos cautivantes- Vez como si eres importante para mí –Acariciándole el rostro esbozando una tierna sonrisa.
La fémina respondió con otra sonrisa, colocando una de sus manos encima de la de su hombre. Mar de sentimientos dominaron su antes afligido corazón, no tenía idea de que algo como el relato que acababa de escuchar, hubiese pasado por la mente de su distraído marido en momentos tan difíciles, lo que le hizo sentir una inmensa felicidad. Observándose profundamente por unos segundos pusieron sus almas al desnudo. Goku no se caracterizaba en lo absoluto por ser romántico o demostrar sus sentimientos delante de los demás, pero en la intimidad era completamente diferente, con ella era diferente. Tal vez nunca llegara a amarla como ella a él, pero en instantes como el que estaba viviendo, el cariño, aprecio, amor o lo que fuese que le hacía sentir, era suficiente.
Lentamente se acercó a sus labios y le plantó un delicado beso, que fue correspondido de la misma forma. Sin darse cuenta, sus cuerpos fueron acercándose poco a poco, tratando de que no quede ninguna distancia entre ellos. La falta de aire los forzó a separarse. Habiendo recuperado el aliento, volvieron a juntar sus labios con fuerza y deseo, sus lenguas se entrelazaron formando una sola. Ella rodeó su cuello con los brazos y acarició sus cabellos azabaches, él la tomo por la cintura con firmeza y lentamente la recostó en la cama.
-Te llevaré a la corporación cápsula Gohan, en marcha- Pronunció el Namek saliendo de la casa.
-Pero Señor, mi mamá…
-No se molestará- Interrumpiéndolo- Date prisa- Su discípulo asintió con la cabeza y emprendieron el vuelo.
Goku rompió la parte superior de su traje, provocando una mueca de enojo en su esposa, separándolo momentáneamente. La piel de sus pechos se hizo notoria. Él respondió con una sonrisa cómplice y lujuriosa, mientras la observaba con detalle. Pasando una de sus piernas al costado y dejándola prisionera, nuevamente se acercó y empezó a besar su cuello. El roce de sus pieles se hizo presente, provocando que deslizase sus manos ágilmente por la piel de terciopelo de ella. Disfrutando el acto que hacia su esposo, Milk acariciaba su bien formada espalda. Bajando de su cuello, empezó a trazar un camino hacia sus senos, que aún permanecían prisioneros. No fue problema para él, de un tirón hizo pedazos la prenda que los mantenía en esta condición, dándoles la libertad que requerían. Rozando su tibia lengua por unos de sus pezones, provocó un estremecimiento intenso en ella, lo que la obliga a clavar las uñas en la espalda que acariciaba.
Ante esto, Milk toma su rostro y lo dirige de nuevo a sus labios, uniéndose con fervor. En un movimiento ágil, sus manos se dirigieron con rapidez a la entrepierna de él, empezando a acariciar sobre el bóxer, la zona abultada y eréctil, sorprendiendo y excitando más al saiyajin. Se liberó con suavidad de su roce, una vez más se dirigió a sus duros pezones empezando a lamerlos y succionarlos con desesperación, arrancando fuertes gemidos de ella. Sus manos se dirigieron hacia las tersas y bien definidas piernas de su esposa con solo un objetivo en mente. Las acarició con delicadeza unos segundos y buscó su sexo, allí sobó la tela de esa zona con ternura por unos instantes, creciendo la excitación y el furor en ambos.
Con algo de brusquedad, quitó sus bragas y lentamente el dedo del medio empezó a repasar la parte superior de su sexo, causando que ella se erice por completo y respire agitadamente, poco a poco aquel dedo fue penetrando por su conducto, arrancando un gemido de labios de Milk. Ante este acto, el saiyajin con desesperación se quita el bóxer, dejando a la vista su miembro erecto y bien dotado, que ingreso salvajemente por ese conducto, provocando un grito ensordecedor en ambos. Con lentitud, empieza a moverse a delante para atrás, sintiendo en carne propia como su miembro se roza con el de ella, sus caricias se esparcen por sus cuerpos al ritmo de sus movimientos, aumentando la excitación del momento. En un lapso de tiempo, el sexo de la pelinegra se había adaptado fácilmente al intruso que se encontraba dentro de este, lo que permitió que el hombre incrementara la velocidad y fuerza, dando empujones más penetrantes que enloquecían a ambos, provocando que giman con intensidad.
En un cambio repentino de pose se sentaron y queriendo tomar el control, Milk se agachó y empezó a lamer delicadamente el miembro de su amado, mientras lo estrujaba con sus manos rítmicamente, enloqueciendo al saiya al punto que querer volver a embestirla salvajemente. Sin ninguna delicadeza, se zafó de su agarre, la recostó nuevamente y abrió las piernas de su esposa, observando su mojada zona intima, sin perder valiosos segundos, se acercó a ella y empezó a lamerla con desesperación. Los gemidos de placer de la mujer ante las sensaciones que sentía no se hicieron esperar, gritando eufórica y entrecortadamente el nombre del único hombre de su vida y el que amaba con todo su ser.
Estando a punto de explotar, levanto su cabeza, buscó sus labios con frenesí y se besaron apasionadamente, mientras nuevamente se disponía a penetrarla. Esta vez, con cuidado introdujo su miembro por segunda vez en la cavidad de ella y con lentitud sus caderas tomaron rapidez. La excitación les pedía velocidad y tomando impulso, los movimientos adquirieron la fuerza penetrante y la rapidez que sus cuerpos demandaban. Él la tomó de la cintura y aún dentro de ella, la levanto y apoyó contra la pared. Las piernas de ella se enrollaron en su cintura y sus brazos rodearon su cuello con fuerza, disfrutando cada acto realizado por Goku. Las salvajes embestidas, gemidos y caricias inundaron la habitación. Besándose con furor y explorando cada centímetro de sus cuerpos, sintieron que el clímax y el momento de terminar se aproximaban. Una vez más la llevó a la cama, ella se aferró del barandal de esta y las penetraciones adquirieron la máxima fuerza, con un movimiento fulminante, el saiyan se adentró con fiereza y el interior de ella se llenó de ese líquido blanquecino y caliente, causando un grito de excitación indescriptible en ellos. Culminando su acto, quedaron rendidos uno al lado del otro y halaron una sábana para cubrir sus cuerpos desnudos. Se observaron fijamente sin alejarse.
-Te amo Goku- Poniendo la cabeza en su pecho bien formado. Él tomó su rostro y le plantó un tierno beso.
-Y yo a ti- Con una encantadora sonrisa- Te prometo que en cuanto todo esto termine, no volveré a interrumpir los estudios de Gohan y seré un mejor esposo para ti- La conmoción ante sus palabras la dejaron sin habla, como única respuesta, acarició su rostro y se besaron de nuevo. Poco a poco, sus cuerpos exigieron descanso y quedaron en brazos de Morfeo.
Amanecía en el monte paoz, los tenues rayos del sol se filtraban por la ventana donde aún dormía la pareja Son. Goku fue el primero en despertar cuando uno de ellos dio directamente en su faz. Se sentó, dio un gran bostezo, estiró sus brazos y fregó sus adormilados ojos con el dorso de la mano. Obteniendo una total lucidez, observó la tersa espalda de su esposa, sus cabellos negros regados por toda la almohada y el vaivén rítmico de su respiración. Sonrió ampliamente para si al recordar lo sucedido la noche anterior. Hasta el momento de casarse, no había pasado por su mente sentir tanta emoción, pasión y adrenalina sin "entrenar" como acostumbraba, pero no le parecía mal en absoluto, de hecho, lo disfrutaba al máximo. Moviendo la cabeza de lado a lado ante un pensamiento que acaparó su mente, se levantó con sigilo y se dirigió al baño. Solo hasta este momento se percató de que Gohan no estaba en casa y lo mejor sería ir en su búsqueda antes de que su esposa despertara. Solo unos minutos le llevó ducharse y cambiar sus ropas, llevó sus dedos a la frente y desapareció del lugar.
Frente a la enorme corporación cápsula, se encontraba el hombre de gi naranja y cabellos azabaches alborotados. Rodeando el jardín, encontró a su ex rival de piel verde meditando con tranquilidad.
-Hola Piccolo- Sacándolo de su ensoñación dirigiéndole solo una mirada. –Gracias por traer a Gohan anoche, no pensé que…-
-No tienes que darme explicaciones- Cruzado de brazos con voz gruesa y seria.
-¡Papá!- Volando por la ventana hacia su progenitor- ¿Qué sucedió con mamá? ¿Acaso está tan enfadada?- Esperando una respuesta por la repentina partida de su hogar.
-Eh…bueno…este…-Poniendo una mano detrás de su cabeza- Mejor démonos prisa, Milk ya despertó y no me gustaría que se enfadara porque no estás en casa - Atinó a decir, sonriendo tontamente. Una gota de sudor apareció en la frente del Namek -Además nuestro entrenamiento será más fuerte el día de hoy-
-Sí, pero avisare a Bulma que…-
-No hay tiempo para eso, después le explicaremos- Tomó la mano de su hijo y el Namek tocó su hombro para teletransportarse nuevamente a las montañas.
Un derroche de energía de la única mujer en casa, provocó que los saiyas pudiesen disfrutar de un abundante y delicioso desayuno para continuar con su entrenamiento. El hombre de capa, esperaba a sus oponentes de lucha tratando de no perder la poca paciencia que poseía. Al terminar de devorar todo lo que había a su alcance, los tres guerreros se dispusieron a salir.
-Gracias por el desayuno mamá- Saltando de su silla, dirigiéndose a la puerta.
-¡Ah! Estuvo delicioso- Comentó Goku llevándose las manos al estómago- No vendremos a almorzar, así que no te preocupes- Levantándose para dar alcance a su hijo mientras voltea a verla.
-Está bien, entrena mucho y hazte muy fuerte- Sonriendo y giñando un ojo. Las mejillas del saiya tomaron un ligero color rojo. El Namek dio un gruñido girándose para marcharse. –Piccolo…- Él detuvo su andar al escuchar la voz de la pelinegra- Gracias- El Namek asentó con la cabeza y así los tres regresaron a la realidad que los aguardaba.
Los días de lucha y batallas extenuantes siguieron su curso con normalidad. Desde que amanecía hasta que anochecía, los guerreros ponían todo su empeño para superar sus propios poderes y cambiar el destino que se les había anunciado. En cuestión de semanas, los tres hombres incrementaron su poder de una manera considerable. Milk por su parte se resignó por completo a dejar que su hijo entrenara, ocasionalmente le exigía que estudiara para ponerse al corriente, pero solo cuando tenía algo de tiempo. Finalmente comprendió que si el grupo Z no ganaba la pelea, no habría futuro para nadie y de nada hubiese valido tanto estudio. Además de ello, un quebranto de salud que hace años la asechaba, estaba ganándole la partida. No entendía como, ni por qué, pero últimamente los dolores de la molesta gastritis, se incrementaron de una manera abominable, impidiéndole de tanto en tanto, llevar su vida con normalidad, como siempre había sucedido. Por su condición, su energía se reducía bastante, lo que fue notado por su esposo e hijo, pero no le daba importancia y tampoco permitía que ellos se la dieran.
-"Simplemente estoy cansada"- les decíauna y otra vez cuando a su llegada, ella se encontraba recostada en posición fetal, salía disparada de la cocina al baño o tenia mareos al servirles el desayuno o la cena. El hombre más sabio supo de inmediato que algo más sucedía con la esposa de Goku, poniéndolo en sobre aviso. El saiya preguntaba una y otra vez a la mujer que sucedía, pero siempre respondía con evasivas.
-Ya te dije que no pasa nada- Desde el otro lado de la puerta.
-Milk, enserio me preocupas, no es la primera vez que esto te sucede-
-Comí algo que me hizo mal, es todo- El sonido del agua del inodoro se escuchó, seguido del grifo del lavamanos –Tu mejor dedícate a entrenar, ¿No era lo que deseabas?- Mientras terminaba de cepillar sus dientes y abría la puerta que el hombre estaba a punto de derribar.
-No me digas eso- Bajando la cabeza- Tu sabes que está en juego el destino del planeta- En voz baja.
-Lo siento, esa no era mi intención. Solo que… me abrumas con tanta preguntadera- Saliendo del pequeño cuarto contiguo a su habitación.
-¿Estás enferma no es así?- Dirigiéndole una profunda mirada a los ojos.
-Tu sabes que debo tomar medicamentos para mi molestia en el estómago…- Volteando la mirada- Mira, si te deja más tranquilo mañana iré al médico en compañía de Bulma. ¿Te parece?- Viéndolo nuevamente a los ojos, sentándose en el borde de la cama. El saiya esbozó una sonrisa-
-¿De verdad? Me dejaría más tranquilo, además Gohan también está preocupado por ti- Acercándose por el lado opuesto.
-Si de verdad, ahora vamos a dormir ¿Quieres?- Poniendo la cabeza sobre la almohada. El aceptó y así pasó otra noche. Antes de iniciar su entrenamiento, Goku llevó a la mujer a la corporación cápsula, donde Bulma los aguardaba en el jardín con el último auto de lujo que diseño la compañía. Después de un regaño de su amiga por el hecho de abandonarlos o nunca tomarse la modestia de pasar a saludar, el hombre regreso con su hijo y ex rival, mientras las mujeres tomaban rumbo al hospital de la capital oeste.
-Entonces Goku finalmente te convenció ¿No es así?- Con tono inquisidor, preguntó la chica de cabellos azules.
-No, ya estaba decidida a acudir, no soporto más vivir de esta manera- Con un pesado suspiro- Por cierto ¿Qué sabes del salvaje de Vegeta?-
-Grrr no me hables de ese mono estúpido- Aferrando con fuerza el volante- Volvió y se fue de nuevo al espacio a entrenar, es un papanatas. –Mirando al frente concentradamente, Milk rió ante el comentario de su amiga y entre pláticas llegaron a su destino. Una vez allí, la secretaria encargada realizó el papeleo de Milk, pasó al consultorio, tomaron una serie de exámenes y aguardaron nuevamente a su llamada.
-Señora Milk, es solicitada en el consultorio 3- Anunciaron por el altavoz. La mujer caminó con determinación, tocó la puerta y se adentró.
-Tome asiento- Señaló el doctor, ella asintió y se sentó- Mmm, según su cuadro clínico ha estado sufriendo a causa de su gastritis ¿Estoy en lo correcto?- Volteando su mirada de la pantalla del computador a ella.
-Si así es, y bien ¿Por qué me está sucediendo esto?- Formuló sin rodeos. Él sonrío ampliamente.
-Es muy normal en su condición que este tipo de síntomas se agudicen los primeros meses, pero desaparecerá con el tiempo. Si sigue al pie de la letra mis indicaciones, todo saldrá bien.
-Espere un segundo que no estoy entendiendo nada ¿Meses? ¿Acaso debo seguir aguantando esto por meses?- Con el tono de la voz exasperado.
-Ya se lo dije, en su condición es la única forma- Mirando la pantalla.
-¿En mi condición?- A punto de levantar el hospital a gritos –Ya basta de rodeos y…
-Señora, usted está embarazada, felicidades- Con la mayor tranquilidad del mundo, dejando a Milk de una sola pieza.
Continuará…
Y bien, ¿que tal? espero sus comentarios n_n Hasta el próximo capitulo!
