¡Y bien chicas! Me alegro que les haya gustado el primer capítulo, poco a poco iremos desarrollado la trama, especialmente con sus comentarios sinceros sobre el fic eso me ayuda a mejorar muchísimo y a convertir el fic en algo más agradable para cada una.

Gracias a: valkyria-taisho, Sasunaka doki, mareliz luna, angelic94, Angeline-dbz, ELIZABETHSHANE, Faby Sama, ariadnek, hekate ama y Naty, chicas no saben que alegría ha sido encontrarme con 10 RW! Y pues si les dejara a algo a cada una como hacía antes solo de eso llenaría la página, así que en esta ocasión les envié un MP a cada una y les envío un fuerte abrazo esperando que puedan disfrutar este segundo capitulo.

Las que han leído 50 sombras olvídense un poco del libro, que ésta parte a pesar de ser parecida, no lo es... jejejeje y no quiero que se vayan a confundir... Espero sus críticas constructivas! Las quiero!

Disclaimer en el primer capítulo.


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EL OSCURO SECRETO DE UN TAISHO
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CAPÍTULO 2:
«
FIESTA»

Al correr las puertas del ascensor pudo entender porque muchos morían de hambre, no al otro lado del mundo o en otro país, sino que a unas pocas calles de ahí. Un elegantísimo salón de dos plantas estaba habilitado para la fiesta, tres candelabros de cristal de araña alumbraban y adornaban el lugar. A cada instante veía como meseros pasaban con charolas de plata con boquitas y copas de lo que suponía que podía ser champagne, ese lugar parecía ser 5 veces más grande que una casa normal y solo era un salón de un hotel.

Al ver como ella portaba la pulsera de perlas que era la llave para entrar a la fiesta, dos matones que estaban en la entrada la dejaban pasar, si alguien deseaba hacer un atentado o secuestrar a las personas más asquerosamente ricas del continente, ese era el lugar en donde tenía que estar.

—¡Hija! ¡Kagome! Me alegra que hayas podido lograrlo —se acercó una señora esbelta que iba en un vestido verde manzano con un chal del mismo color, su cabello era castaño oscuro y tan largo como el de su amiga Sango, inclusive parecía ser más lacio que el de ella.

—Buenas noches Sra. Mitarashi, un gusto verla como siempre —saludaba de lo más cordial a la madre de su mejor amiga con un pequeño beso en su mejilla derecha.

—Sango me habló para decirme que se sentía muy mal, pobre de mi hija, dice que tiene algo parecido a la peste bubónica —expresó de lo más triste compadeciéndose de su hija, es una fortuna que Sango no sea una exagerada, pensó de manera sarcástica—, así que mañana le diré a uno de los choferes que vayan a la casa y le lleven una pinta de los 3 helados favoritos de ella, estoy segura que eso la animará —Kagome sonrió diligente ante la gran propuesta culinaria de la madre de su amiga, pero no era nadie para poderla contradecir, sin embargo no podía quedarse callada al comentario.

—No se preocupe Sra. Mitarashi, creo que por el momento ella deberá de alejarse un poco de eso, pero le aseguro que podrá contar con tomar una buena sopa de pollo —aceptó de lo más sonriente mientras la mujer la tomaba del codo para dirigirla a otro salón que parecía que en lugar de serpentinas eran billetes los que salían de cajas para animar el lugar como si fuese una fiesta de medianoche en un 31 de diciembre.

¿Cuánto le podría haber costado al organizador cubrir los gastos de esa fiesta? ¿Qué sentido tenía el hacerlo? Quizás ella nunca entendería aquel mundo, era probable que solo las personas que vivían así pudieran hacerlo.

—No tienes de que preocuparte Kagome, estoy segura que Sango debe de haber exagerado en cuanto al carácter del Sr. Onigumo —¿Carácter? Ella nunca habló que podía tener algún tipo de 'carácter'—, pero te puedo asegurar que él es de lo más educado y cordial, estoy segura que te hará sentir bastante segura, no tienes nada de que preocuparte.

—¡Houko! ¡Querida! —escuchó como una mujer con voz sumamente fingida llamaba a la madre de su amiga logrando que ella volteara a ver a una señora de avanzada edad que llevaba un vestido gris escotado, lo cual parecía ser absolutamente inadecuado para su edad.

—¡Mina! Enseguida voy querida —ella respondía con la misma voz fingida, ¿En serio todos tenían que pasar por esa alta hipocresía?—. Recuerda hija no hay nada porque alarmarse, él es de lo más cortés. Shako está con él en el salón del bar.

Kagome asintió sintiendo como los nervios se incrementaban en cada partícula de su ser. Buscó al padre de Sango, en el salón que la señora le indicaba y entre tantas personas finalmente podía ubicar al padre de su mejor amiga. El señor Shako Mitarashi estaba con un vaso de lo que parecía ser whisky y junto a él estaba una mujer con un vestido rojo que hacía juego con el color de sus ojos, su cabello corto negro iba en una coleta alta dejando caer algunos risos, veía como la mujer le rozaba cada tanto el brazo al Sr. Mitarashi, lucía coqueta, pero elegante, no parecía tan mayor, quizás 30 pero no menos de 25, de pronto sintió como esa mirada roja se posicionaba en ella viéndola de los pies a la cabeza, examinándola y juzgándola, sintió como su corazón se paralizó por un momento, en realidad la mujer era intimidante.

—¡Hola Kagome! —la saludaba de lo más cordial el padre de Sango dándole un pequeño y cordial abrazo.

—Buenas noches Sr. Mitarashi, como siempre es un gusto saludarlo y ver que se encuentra muy bien.

—Gracias Kagome, mira, te quiero presentar a la Sra. Kagura Ranchester —ella sonrió maliciosamente viendo de reojo a la pelinegra como si tuviera un par de lentes y se los acomodara para observarla aunque en realidad no tenía aquel accesorio—, Kagura, ella es Kagome Higurashi de quien tanto les estaba hablando a ti y al Sr. Onigumo —¡¿Qué tanto le he hablado?! Pensó preocupada, aquello podía ser algo muy bueno o muy malo.

—Un gusto Srita. Higurashi —saludó de manera tan vacía que parecía un robot.

—Es un gusto también para mí Sra. Ranchester —saludó cortésmente, aunque por alguna razón desde que veía a aquella mujer tan "estirada", algo en ella no le agradaba en lo absoluto, pero trataba de controlar a su cerebro diciéndole: no debo de juzgarla antes de conocerla.

—La Sra. Ranchester es la dueña de este hotel y la organizadora de esta grandiosa fiesta —intentó alabarla el hombre, tal parecía que tenía que congraciarse con ella por algo.

—No exageres Shako —aceptó con sonrisa fingida tocando nuevamente el brazo del hombre—, tu esposa también ofrece una de las mejores fiestas a las que uno pueda asistir —ambos emitieron una pequeña carcajada mientras Kagome simplemente sonreía.

—¿Una copa, Kagome? —le ofreció el padre de Sango llamando a uno de los meseros, para no darle la oportunidad de rechazarla o aceptarla.

—Le agradezco Sr. Mitarashi, pero no me gusta mucho el alcohol —aquello por supuesto era una mentira, ya que cada fin de semana Kouga y Sango siempre le suplicaban porque salieran y al hacerlo siempre se tomaba por lo menos 5 cervezas.

—No te preocupes hija, este vino es bastante suave ni siquiera lo notarás, es solo para que te puedas relajar un poco y veas que el Sr. Onigumo no es ningún monstruo —aseguró tomando una copa de uno de los meseros que pasaba a su lado. Kagura chasqueó sus dedos y uno de los meseros llegó ante ella, parecía como si fuese algún feudal.

—El Sr. Onigumo está esperando a la señorita en la terraza privada, condúcela hasta allí por favor —indicó al mesero que llegó ante su chasquido cumpliendo fielmente la orden—. Un gusto conocerla Srita. Higurashi, pero imagino que no querrá que el Sr. Onigumo siga esperando.

—Ciertamente Sra. Ranchester. Les agradezco la agradable velada y paso a mi deber —sonrió retirándose y siguiendo al mesero que la conduciría, a solo Dios sabía a dónde.

Ambos pasaron la muchedumbre y la mirada asesina de varias mujeres que la veían como si fuese un judío caminando entre alemanes en la segunda guerra mundial a lo cual ella ignoraba por completo, imaginó que todos en aquel salón al no reconocerla sabían que estaba por algo en especial, y eso "especial" debía de ser aquel hombre, especialmente cuando la dirigía a un salón en donde estaba segura que todos sabían que él se encontraba allí. Llegaron hasta la terraza privada de la que Kagura hablaba momentos atrás, un inmenso salón de casi 15 metros cuadrados con sillones blancos y mesas de cristal por todos lados, las paredes que daban al exterior eran de vidrio junto con el techo lo que permitía ver la hermosa luna llena que ya nadie observaba, mientras que las que daba junto al salón eran de madera con diferentes cuadros en ella.

El mesero le ofrecía gentilmente con ademanes que podía pasar al abrirle la puerta. Ella agradecía haciendo un gesto con su cabeza y una sonrisa fingida. Se sorprendió al ver como en aquellos sillones estaba un pelinegro de cabello corto con una pequeña cola sosteniendo un pequeño vaso con hielo, el mesero se acercaba a rellenárselo.

—Imagino que usted es el reemplazo de la Srita. Mitarashi, ¿No es así? —preguntó con desgano aquel hombre que no parecía tener más de 28 años, su cerebro se confundía un poco ante sus pensamientos previos y la imagen de quien creía sería el "Sr. Onigumo", quien podía ser un hombre gordo de mediana estatura, con mejillas infladas y de traje anticuado, muy diferente a lo que tenía enfrente. Él carraspeó su garganta intentando que ella regresara al mundo actual.

—Perdone —se disculpó al momento que su conciencia regresaba luego de admirar el lujo desbordante de la habitación y la elegancia del hombre que tenía enfrente. Se acercó a él extendiendo su mano, él la aceptaba con el mismo desgano que demostraba segundos atrás al hablarle—, mi nombre es Kagome Higurashi y debido a la enfermedad de la Srita. Mitarashi en efecto soy su reemplazo —al decir aquello en voz alta pensó que se presentaba como si fuese el sustituto de una dama de compañía.

—Un gusto Srita. Higurashi, mi nombre es Sesshoumaru Onigumo —se presentó, ¡Vaya con este hombre ni siquiera puede pararse! Pensó estresada al ver como el tipo permanecía como Rey en su trono y ella una simple plebeya que tenía una audiencia, para esa entrevista Sango la debía de haber preparado mejor.

—El gusto es mío Sr. Onigumo.

—¿Empezamos? —preguntó el pelinegro quien le indicaba con ademanes que podía tomar asiento a lo cual ella aceptaba gustosa, sus modales parecían ser casi extintos, quizás eso era el resultado de tener tanto dinero como se lo había comentado antes Sango.

—Claro —aseguró acomodándose nuevamente en el amplio sillón blanco en el cual estaba sentada, casi revolcándose buscando en su diminuta cartera los apuntes y la grabadora que Sango le entregaba cuando aún se preparaba para salir—. No le molestará si lo grabo ¿Verdad? Como sabe, en realidad San... La Srita. Mitarashi era quien originalmente tendría que hacerle la entrevista, pero las enfermedades nunca avisan y me mataría sino sabe al 100% lo que hablamos esta noche.

—No se preocupe, entiendo a la perfección, además si la Srita. Mitarashi es tan efusiva como se ha presentado durante los últimos 3 meses en la oficina por esta cita estoy seguro que también debe de habérselo solicitado con el mismo entusiasmo —Sí, Sango podía ser obstinada y obtener lo que siempre quería y Kagome era muy consciente de ello.

Colocó la grabadora en una mesa de cristal redonda que estaba en la esquina de los sillones, el pelinegro estaba sentado en un individual que parecía ser un Rey o algo parecido. Kagome sacudió su cabeza mentalmente para borrar la imagen de él vestido como si en realidad lo fuese, inclusive con varias mujeres alrededor, unas dándole uvas directamente en su boca mientras que otras lo soplaban con una gran palmera.

—Sr. Onigumo, ¿Es cierto que usted empezó a hacer su fortuna a los 17 años de edad?

—En realidad fueron dos años antes, mi abuelo Muso Onigumo me enseñó como poder manejar el mundo de los negocios.

—Entonces ¿Quiere decir que su fortuna no ha sido en base solo a su esfuerzo, sino que también es parte del capital de su familia?

—El dinero de Sesshoumaru Onigumo es solo de Sesshoumaru Onigumo, lo único que mi abuelo hizo fue ofrecer un regalo de $1,000 cuando recién cumplía los 15 como regalo de graduación, dos meses después al cumplir años ofreció el segundo regalo, "Cómo poderlos invertir y que ese dinero se multiplicara". Al año siguiente eso se convertía en $2,000,000; creo que ese ha sido uno de los mejores regalos de esa época.

—Su familia debe de sentirse muy orgulloso de usted.

—Es muy probable.

—Onigumo's Enterprise está situado en todo el continente asiático, ¿Verdad?

—La sede principal se encuentra aquí en Tokio, sin embargo también hay varias oficinas en cada uno de los otros continentes, en total Onigumo's Enterprise cuenta con 457 oficinas.

—Debe de ser difícil rendir cuentas para la Junta Directiva —dijo sin pensarlo olvidándose por un momento de las anotaciones.

—Onigumo's Enterprise solo tiene una cabeza Srita. Higurashi, y esa cabeza solo es Sesshoumaru Onigumo —dijo señalándose con el pulgar— y como tal no hay porque rendirle cuentas a nadie, al contrario los empleados son los que rinden las cuentas.

—¿Quiere decir que no cuenta con el respaldo de nadie más? Eso me parece increíblemente egoísta, de vez en cuando necesitamos de otra cabeza para pensar y poder hacer elecciones.

—El dinero siempre trae consigo una maldición: avaricia y poder; si hubiesen accionistas en Onigumo's Enterprise es probable que el imperio que se ha forjado no sería el que es actualmente en el cual estoy produciendo millones de empleos alrededor del mundo y creo que eso es lo que basta —expresó un poco molesto por la acusación que sentía que la pelinegra que tenía enfrente le estaba haciendo, ella entendía a la perfección que Sango tenía razón 'Solo apégate a las notas Kago, y todo saldrá bien'.

—En eso tiene razón Sr. Onigumo —intentó disculparse de alguna manera sin hacerlo en realidad—. ¿Tiene esposa e hijos? —él negó tomando un sorbo de su vaso de whisky, ella lo anotó—. Entonces ¿Podría decir que es Gay? ¿O bisexual? O de hecho ¿Considera que eso es un obstáculo en su éxito?—los ojos del pelinegro se abrieron desmesuradamente, esa era una pregunta que jamás esperó oír, por su parte Kagome era algo que nunca esperó decir en voz alta especialmente a una persona que no conocía—. P...perdone, la verdad... Bueno, éstas son notas de San... De la Srita. Mitarashi, claro, no tiene porqué responder.

—Nunca antes nadie había preguntado directamente por un estado civil; pero afortunadamente le puedo decir con toda franqueza: No Srita. Higurashi —el pelinegro se acercó a ella de manera peligrosa—. No se a quien alagar, si a la Srita. Mitarashi o a usted.

—En realidad... Creo que debería de ser a ella —aceptó sonrojada ante la invasión de espacio, pero con ganas de pegarle en las manos para que se alejara de ella.

—La curiosidad por conocerla se vuelve más grande —expresó como si deseara hacerlo solo en el pensamiento—. Y no, no soy gay, ni bisexual, simplemente no ha aparecido la persona indicada —respondió recobrando su postura al ver como ella se sentía amenazada por su acercamiento.

—¿Usted dona mucho dinero a la Universidad de Tokio, no es así? —continuó con la siguiente pregunta carraspeando un poco su voz.

—Así es.

—¿Por qué lo hace? Me imagino que debe de ser con fines fiscales —al decir aquello en voz alta se daba cuenta que prácticamente lo estaba interrogando como si fuese un auditor de Hacienda del Gobierno, ¡Demonios Sango! ¿Por qué tienes que ser tan curiosa solo para un reportaje de la universidad?

—De hecho en varias ocasiones lo recomendaron, sin embargo creo que el futuro de cualquier nación estará en mejores manos si las universidades producen profesionales adecuados y no mediocres, por eso Onigumo's Enterprise solo invierte para un futuro de una sociedad, nunca nos verá donando solo por disminuir algún impuesto fiscal.

—Eso quiere decir que no solo es la Universidad de Tokio a la que le dona, sino que es alguna otra.

—Creo que una de las virtudes de los hombres es poder decir justamente lo necesario, es como cuando a uno le preguntan con cuántas mujeres se ha acostado, un verdadero caballero no dice nunca un número ni los nombres, creo que éste es el mismo caso.

—Un verdadero filántropo del futuro —expresó de manera sarcástica sin darse cuenta—. Tengo entendido que ya tiene varios años de estar donando a la universidad ¿Por qué en esta ocasión ha accedido a dar un discurso en nuestra ceremonia de graduación cuando nunca antes ha querido presenciar alguna a pesar las múltiples invitaciones?

—Simplemente considero que compartir un poco de mi sabiduría con los demás es bueno, justo como me lo enseñó el abuelo Muso, con lo cual he podido formarme un buen futuro, pienso que tal vez más de alguno pueda escuchar mis palabras y hacer algo valioso con su vida, ¿Más champagne? —le ofreció la 3ª copa ella negó mientras que él hacía caso omiso sirviéndole de todos modos.

—Se dice que está haciendo experimentos con la agricultura, ¿Es correcto?

—Se podría decir que sí como entre otras áreas, sin embargo todavía no hay nada oficial por lo que no sería prudente de mi parte hablar de algo que aún no hay nada concreto —¡Excelente evasiva!

—Bueno Sr. Onigumo, ha sido un verdadero placer el conocerlo y poderlo entrevistar, estoy segura que con este material la Srita. Mitarashi podrá sacar un buen reporte y presentárselo al Decano de la Universidad.

—Estoy seguro que sí —aseguró de manera intimidante lo que le indicaba a Kagome que tenía que salir de aquel lugar en cuanto pudiera—, pero a cambio me gustaría poderle hacer unas preguntas a usted también Srita. Higurashi, creo que sería justo, ¿No lo cree?

—¿Q...qué desea saber?

—Me comentó Shako que estudiaba también en la misma universidad que su hija.

—Si, conocí a Sango cuando estábamos en segundo año y desde entonces somos buenas amigas, y aunque ella estudia administración de empresas y yo leyes nos llevamos muy bien.

—¿Eso quiere decir que usted también estará en la ceremonia de graduación, no como invitada sino como parte de ella?

—Es correcto, finalmente obtendré mi título.

—¿Qué expectativas tiene para el futuro? —ella frunció el seño intentando entender la pregunta— ¿Estudiará alguna maestría o algún diplomado?

—Tengo pensado estudiar política internacional, sin embargo creo que primero obtendré más experiencia en mi campo y espero en unos 4 años más continuar el estudio y optar por algún trabajo en el extranjero.

—Es bueno optar por un futuro mejor, pero le recomiendo que no pase mucho tiempo sin estudiar, luego se vuelve una costumbre el estar sin hacerlo y cada vez se vuelve más difícil el regresar, ¿Tiene novio Srita. Higurashi o podría decir que es gay? —ella sonrió al tomar un sorbo de su copa, ¡Buena venganza!

—No a las dos preguntas Sr. Onigumo —respondió sonriente—, creo que al igual que usted, todavía no he encontrado a nadie especial.

El ambiente estaba siendo amenizado por una melodía clásica, no había ningún cantante en ella, era realmente relajante lo que proporcionaba que Kagome no se sintiera tan amenazada por aquel magnate que tenía enfrente.

—Sr. Onigumo, creo que eso sería todo —dijo al darle 'stop' a la grabadora y empezar a guardar sus notas que aparentemente no cabían en su minúscula Prada—, estoy segura que con este material la Srita. Mitarashi podrá armar un buen reportaje para entregárselo a las autoridades de la Universidad y que le puedan dar el recibimiento que usted merece —repitió una vez más sin darse cuenta, en algunas ocasiones los nervios la traicionaban.

—Un gusto Srita. Higurashi —ambos se levantaron de sus asientos, mientras él abría la puerta de vidrio que los llevaría de nuevo al salón.

Kagome se despidió saludándolo con la mano, ella salía hecha un manojo de nervios pero afortunadamente se topaba con Shako, el padre de Sango quien le localizaba al mismo chofer que la llegaba a dejar para que la llevara a la casa. Lo único que llevaba en mente era quitarse el vestido, ponerse una pijama y descansar.

—¿Lo hice bien "jefe"? —preguntó el pelinegro a un peliplata que salía de una puerta que estaba tapada por un enorme cuadro.

—Odio cuando me llamas así Miroku —el pelinegro sonrió acostándose en el sillón en donde Kagome había estado sentada—, pero creo que exageraste en ciertas partes, como por ejemplo eso de "quiero compartir un poco de mi sabiduría" —reclamó un poco molesto.

—Imaginé como sería el "famoso Sesshoumaru Onigumo" —dijo sarcásticamente para luego echarse a reír, el peliplata le tiraba su celular— ¡Hey! Ten cuidado, luego no me querrás dar otro Mini Galaxy S3 versión limitada —reclamó molesto viendo si su celular no había sufrido ningún daño.

—Tienes 3 llamadas del hospital y 17 llamadas de Sassha.

—¡¿17?! —preguntó asustado sentándose de un solo golpe tratando de ver todos los mensajes que su novia le había dejado—. ¡Ves! Te lo dije, eso de hacerme pasar por ti solo porque no querías recibir a la "niña" me iba a traer problemas.

—Cómprale otro collar de perlas y todo estará bien.

—Es cierto que soy médico pero tampoco quiero acabarme mis ahorros solo por ella, además tampoco soy el famoso Sesshoumaru Onigumo que hace millones por hora —el peliplata le recriminó con mirada asesina a lo cual el pelinegro decidió ignorar—. ¿Y bien? ¿Qué te pareció? Además no parecía ser tan "niña" como decías y quien quita que la amiguita se encuentre en mejor estado.

—Te lo dije desde antes, no me interesa —aseguró mientras se levantaba y salía del salón, el pelinegro simplemente sonrió pícaramente.