Él chico que me salvo, él chico que odie.
La gente los veía, parados, no habían cruzado palabras desde que se habían presentado.
Bubbles no sabía que decir. Porque, bueno, no todos los días un chico guapo, si porque debía admitirlo, era guapo, te rescataba de la muerte. Por lo mismo, los nervios no la dejaban pronunciar una palabra. Además, ¿Qué se suponía que le dijera? ¿Gracias por salvarme?... en teoría, ya se lo había agradecido.
Butch estaba incomodo, la chica que tenía delante no sabía cómo reaccionar, cosa que él tampoco sabía. Decidiendo romper el silencio, él fue el primero en hablar.
-Bueno, ¿Estas bien?- Pregunto mirándole de arriba abajo, tratando de encontrar alguna herida. La chica le sonrió alegremente, pero su sonrisa no le llego a los ojos.
-Sí, estoy bien. Muchas gracias por salvarme.-Contestó ella. Butch arqueo una ceja.
-Eso ya lo dijiste.- Comentó divertido. La chica se avergonzó.
-Si verdad.-
-Bueno, creo que ya me voy…- Dijo Butch, volteándose un poco. Un dolor agudo recorrió su pierna derecha, haciendo que soltara un quejido de dolor y se doblara cayendo con las manos al frente en el suelo. Bubbles miro preocupada al chico, y sin esperar nada, se acercó alarmada cuando vio que cayó en el piso.
-¿Estas bien?- Pregunto con voz aguda, mientras recorría con la mirada el rostro del pelinegro, el cual, reflejaba dolor.
-Arg…- Gruño molesto, mirando como en los jeans, en la pierna derecha, estaba un agujero manchado de sangre, mostrando parte de la piel raspada y quemada.
El maldito auto, le había rozado la pierna cuando había salvado a la chica rubia. El dolor era intenso, pero nada que no pudiera controlar. Después de todo… el sabia de dolor. Trato de levantarse, pero su pierna volvió a fallar, desplomándose de nuevo en el piso.
-Vamos, tenemos que ir a un hospital…- sus ojos se abrieron en cuanto escucho a la rubia decir Hospital. El no iría por nada del mundo a un estúpido hospital, él era hombre, no como el marica de su hermano.
-Estoy bien, no es necesario que vaya a un hospital.- Espeto malhumorado.
-Pero… tus heridas.-
-Estoy bien…- dijo volviendo a pararse, esta vez no se cayó, pero si se dobló un poco.-¡Mierda!- Exclamo molesto. Estaba herido, por lo tanto, era inútil.
-Si no me dejas ir al hospital, al menos déjame llevarte a mi casa. Ahí tengo lo necesario para purificarte la herida.- Rogo Bubbles, mirando con extrema preocupación a su salvador.
-De acuerdo.- Resignado, comenzó a cojear hasta la casa de la chica, la cual, no quedaba muy lejos de donde estaban.
El camino se hizo en silencio, ignorando los quejidos de dolor que emitía cada cierto tiempo el azabache. Bueno, era hombre y soportaba el dolor, pero no quería decir que no era humano.
Cuando hubieron llegado a la casa de la chica, la cual a sorpresa del pelinegro, era un poco pequeña en comparación a la suya. Entraron, y Bubbles le ofreció asiento en el sofá para tres personas, donde le dijo que se recostase.
Ella se excusó, diciendo que tenía que ir por el botiquín, el solamente asintió y aguardo en la sala. Pasando unos minutos, la puerta de la entrada se abre.
-¡Chicas ya llegue!- Se escucha una voz femenina, y se observa a Blossom entrar a la sala, quien queda sorprendida por ver a un chico ahí, recostado.
Se había tardado un poco más de lo usual, alegando que tenía trabajos atrasados y se concentraba mejor en la escuela. Pero tampoco era para que sus hermanas hayan traído a un extraño, o al menos para ella, a la casa. Eso era extraño. Su hermana Bubbles no estaba interesada en nadie, además que se veía a kilómetros que jóvenes como el jamás llegarían a interesarle a su hermana rubia. Así que solo quedaba Buttercup, pero ella no salía con chicos, así que definitivamente no era cita de ella, ¿O sí?
-Perdón pero, ¿Quién eres tú?- Pregunto Blossom, tomando la postura de hermana mayor, fría e imponente.
-A… mi nombre es Butch, y Bubbles me trajo aquí para curarme.- Asi que había sido Bubbles.
-¿Curar?, ¿Estas herido?- Pregunto, mientras que notaba el jean roto y manchado de sangre.-Oh ¿Pero qué te ha pasado?- Pregunto mientras miraba atentamente la quemadura.
-Bueno…-
-¡Blossom!- Le corto Bubbles, que bajaba las escaleras con el botiquín en las manos.- Él me ha salvado Blossom, no me fije por donde iba, y un carro estaba a punto de arroyarme. ¡Butch me ha salvado de ser aplastada! Pero se ha herido en el proceso. Lo menos que podía hacer era curarle.- Explico la rubia, viendo como los ojos de la pelirroja se dilataban preocupados, y aterrados.
-¡Oh mi dios!- Murmuro sorprendida, mirando con infinito agradecimiento al azabache, que sonreía amigablemente.-Gracias.-
-No hay de que.- Contestó sin borrar su sonrisa.
-Lamento que no pueda estar aquí para ayudarlos, pero debo ir a la carnicería por unas carnes para la cena.-Se excusó la pelirroja.
Había leído una comida gourmet, pero para ello le faltaba carnes rojas, y las mejores solo se conseguían en la carnicería. Obvio.
-Tu tranquila Blossom, yo me encargare.- Respondió la rubia restándole importancia.
-Butch, jamás sabré como agradecerte. ¿Quisieras quedarte a cenar?- Pregunto sonriente.
El pelinegro estaba tentado en responder con un sí, pero recordó que sus hermanos y su padre se molestarían que no haya comido con ellos, anquen, siendo sinceros, cualquier lugar era bueno si no tenía que oler a Brick que apestaba a carnes y a Boomer que apestaba a sudor.
-No puedo, tengo que ir con mi padre a cenar.- Dijo tratando de no decepcionar a las chicas.
-No importa. Si necesitas algo y estas en el vecindario, sabes a quien recurrir.- Sonrió amigable Blossom, mientras le guiñaba un ojo.
La pelirroja tomo su cartera, y salió de la casa con dirección a la carnicería. Cuando entro, lo primero que vio fue al sexy trabajador. Agito la cabeza, ¿sexy? ¿Qué mierda?
Espero su turno, y miro de nuevo al trabajador, a quien le estaban coqueteando unas chicas, pero el pobre ni cuenta se daba.
Brick estaba trabajando alegre en la carnicería, mientras unas chicas, aparentemente guapas, le coqueteaban. Había decidido ignorarlas, ya que solo eran clientas y era estrictamente profesional. Aunque el trabajo no le exigiese eso. Una risita en la fila llamo su atención, y se quedó embobado con lo que vio, de no haber sido por José, un compañero de trabajo, se abría cortado él solito la mano.
-¿Señorita que va a llevar?- Blossom se quedó prendada de la mirada carmesí, así que no le prestó atención al trabajador que la atendía, hasta que este le toco suavemente el hombro.- Señorita, ¿Qué va a llevar?- Repitió José, mientras veía a Blossom extrañado.
Aparto la vista de ese trabajador de ojos carmesí avergonzada. Miro a José, quien le miraba interrogante.
-Quiero 2 kilos de pierna… no, mejor 3 de panza… olvídelo, quiero 4 de lomillo… sabe que…- balbuceo la pelirroja. Brick rio burlón por eso, la pobre chica no sabía ni a lo que iba.
Las chicas las cuales atendía, estaban molestas por que la pelirroja les robara la atención del pelirrojo, pero a eso él le tenía sin cuidado. Brick no despegada la mirada de Blossom, y la de ojos rosas se dio cuenta. Alzo la vista y se encontró con el chico pelirrojo.
-un acosador pervertido.- Pensó indignada. Pidió su pedido, y se dirigió a su casa, con el ceño notoriamente fruncido.
¡¿Quién demonios se creía ese carnicero para mirarle así?!
Nini: Este capitulo fue echoc por mi. Agradesco sinceramente que quieran leer esta historia, porque me agrada eso. Jejejejeje xD estoy bien loquilla ahorit que (Ve a un pájaro por la ventana)... ¿Ese es supercan?... Bueno no importa, el caso esque me alegra que lean y sigan esta historia. (*TOma un gatito bebe y le apunta con el martillo de Thor)
Por cada Review evitas que un gatito bebe muera.
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