"Cuando todo en la vida se ve en perfecto orden, llega, siempre, una situación que amenaza con destruirlo todo, pero es en ese momento en que Darien, Michiru, Serena, Haruka y Kenji, descubrieron que las amenazas que aseguran giros de 180 grados, no siempre son tan malas y pueden llegar para reparar lo que desde un principio estaba dañado".

Esta es una historia diferente y loca... Aunque al principio no lo parezca, es un S&D, además adoptaré una pareja que nunca he usado H&M en sus versiones femeninas... Amor, pasión, comedia y la grandes vueltas que da la vida se apoderarán del futuro de los personajes, dándoles un giro de 180 grados.

Nota legal: los personajes no me pertenecen, son creados por Naoko Takeuchi para su manga Sailor Moon, pero la historia es completamente original, solo me pertenece la idea.


1 La nueva maestra.

- Haruka, cuándo vas a aceptar casarte con Sammy? - Kenji divertido, recibió a Haruka en el comedor cuando la rubia llegó, vestida solo con un jean ajustado y una camisa de tirantes, a tomar su desayuno.

- Y cuándo vas a entender que juego para otro bando? - la rubia se sentó al lado del hombre de cabellos oscuros, haciendo reír al rubio que comía tranquilo en el otro extremo de la mesa - Más bien cásame con Serena, es una Diosa...

- Haruka! - Sammy la regañó. Nunca le había gustado que tratara a su hermana de esa forma, aunque tenía que admitir que las discusiones matutinas eran bastante divertidas.

- Además, Kenji, acá entre nos - miró a Sammy que seguía comiendo atento - Tu hijo aún es un niño!

- Bueno, entonces no quisieras ser su madre?, yo puedo enderezarte - Kenji, con la risa a punto de escaparse de sus labios, le tomó una mano a Haruka que puso cara de asco.

- Lo siento Kenji, pero me quedo con tu hija, ya quisiera yo encontrar una mujer así para mí - retiró la mano y tomó una tostada - lástima que ella no me dejó convencerla...

- Haruka, no quiero escuchar eso otra vez - Kenji regresó a su plato arrepentido - Algún día me desquitaré, ya lo verás...

- Sammy, termina rápido de desayunar o voy a llegar tarde - Serena entró al comedor donde su extraña familia se vio interrumpida por su presencia.

- Estoy listo, solo déjame ir por mi mochila - el rubio se levantó y salió directo al segundo piso, dejándole el asiento a su hermana.

- Hija, tu no piensas comer? - Kenji puso su tostada mordida en el plato, tomó un poco de su café y miró a su hija que jugueteaba con los restos del desayuno de Sammy.

- No me pasa la comida, papá - miró a su padre con algo de nervios - Dar clases en la capital va a ser algo muy diferente.

- Eres una gran maestra, cabeza de bombón - Haruka habló señalando a la rubia con su tostada - lo harás excelente.

- Y hablando de hacerlo excelente, ustedes dos qué tanto misterio tienen? Dónde fue que consiguieron trabajo? - divertida, la rubia miraba a su padre y su amiga.

Habían llegado a Tokio, cuatro días antes y se habían establecido en una hermosa casa de dos plantas de una zona residencial, con un lindo jardín de rosas de colores en el frente y bastante espacio en el interior.

Serena empezaría a trabajar en la misma escuela donde estudiaría su hermano, una de las más importantes y destacadas de la ciudad. Pero Kenji y Haruka, aunque habían afirmado que ya tenían algo qué hacer, ninguno había afirmado en qué trabajaría, porque para ambos, sus nuevos empleos significaban retomar sus viejas pasiones abandonadas años atrás.

- Yo... - Kenji se sonrojó - bueno, regresaré a la fotografía, necesito algo para pasar el tiempo y es buena idea que mis socios sepan quien está detrás de la empresa - miró a su hija con cariño - aunque entraré como un empleado normal, sabes que eso de administrar no es lo mío, para eso tengo a Andrew.

- Y tú? - Serena miró a Haruka que se hacía la boba atragantándose de tostadas - En qué conseguiste trabajar?

- Regreso a las carreras la otra semana, pero también a los pósters - dijo en un susurro. De alguna forma, todos en la casa sentían que a Serena no debían ocultarle nada por ser la cabeza que mantenía en orden su hogar.

- Deberías conocer a Andrew y ayudarle con la administración de la agencia - Serena se quitó el delantal de cocina y lo puso sobre la mesa, dejando ver un hermoso vestido color ciruela que caía amplio sobre sus rodillas - Después de todo eres administradora.

- Ya te dije que no - soltó media tostada y miró el reloj de su muñeca - Y me voy, tengo una sesión fotográfica con un novato, espero que pueda captar mi mejor ángulo.

- Y de casualidad te dijeron el nombre del fotógrafo? - Una sonrisa pícara apareció en los labios de Kenji. Esa era su venganza - A mi me dijeron que tendría una sesión con una modelo caprichosa...

- NO ME DIGAS QUE...! - el grito de Haruka se vio interrumpido por la afirmación del padre de su amiga.

- Vamos Sere - Sammy apareció tras su hermana posando sus manos en los hombros de la rubia que reía a carcajadas - qué pasó acá?

- Que tu padre tiene hoy una sesión fotográfica con tu tía - Kenji señaló a Haruka que estaba sonrojada al máximo. Una cosa para ella era vivir con los Tsukino y otra que el hombre al que tanto respetaba y quería como un padre, la viera ligera de ropa o desnuda para unas fotografías.

- Por favor no se maten hasta la cena, quieren? - Serena tomó su bolso de la silla que permaneció vacía durante todo el desayuno - Los quiero - dijo mientras salía en dirección a la puerta, seguida por su hermano menor y riendo antes la discusión que empezaba a crecer en la mesa.

.

.

.

.

Un auto celeste se aparcó fuera de la casa blanca con rosales rojos que tanto visitaba. Una joven delgada, de cabellos azules y uniforme de preparatoria, descendía tras darle un beso en la mejilla a su acompañante.

- Hola Darien - la peliazul saludó con timidez al apuesto pelinegro que la esperaba en la puerta sonriente.

- Hola Amy - Darien puso la mano en el hombro de la chica y salió hacia el auto donde una joven de cabellos aguamarina se bajaba del asiento del conductor - Los chicos están terminando de comer en la cocina - le dijo sin mirarla y llegando hasta la mujer que lo miraba sonriente - Hola, hermosa - la abrazó por la cintura y la acercó hasta besar sus labios con amor.

- Hola, amor - la chica le respondió tras separarse - Gracias por llevar a Amy al colegio, hoy tengo que recibir a una nueva modelo con Andrew y a un nuevo fotógrafo - habló sin soltar el abrazo de su novio.

- No te preocupes Mich, sabes que para eso estoy - le besó la comisura de los labios - nos vemos en la cena?

- Intentaré - le sonrió a su prometido - Quieres quedarte con Amy todo el día, no sé a qué hora termine.

- Claro - la soltó y le abrió la puerta del piloto - Gracias por cuidar de mi empresa - la ayudó a subir y le dio un beso más en los labios - nos vemos en la noche...

- Te quiero - Michiru le sonrió y vio como su novio cerraba su puerta del auto.

- Y yo a ti - se alejó para que diera marcha al auto y la vio partir.

Era difícil cargar tantas responsabilidades, pero para Darien, era ese apoyo mutuo que tenía con Michiru el que los unía y pronto serían una gran familia él, ella, y sus hermanos.

Entró de nuevo en la casa y caminó hasta la cocina para acosar a sus hermanos y cuñada que siempre terminaban tardándose más de lo debido por estar hablando y contándose lo que nos les alcanzó la noche anterior por teléfono.

- Sí, hoy llega la maestra que va a reemplazar a la Señorita Mónica - La voz de Zafiro sonaba más que alto - dicen que viene de Osaka.

- Solo espero que no sea muy gruñona - Darien vio a su hermana recoger los platos de la mesa mientras hablaba con su hermano y Amy.

- A mí me da igual, mientras no sea una ignorante - Amy hablaba indiferente.

- Hot, deja eso ahí, ahora viene Luna y los limpia - decidió intervenir porque sabía que una vez más, llegarían tarde - ve a ordenarte mejor.

- Pero estoy lista - se paró con pose de modelo frente a sus hermanos y a su gran amiga.

Hotaru era una joven pelinegra, hermosa, de piel blanca y largos cabellos. Su silueta delineada, heredada de su madre, atraía más miradas de las que sus hermanos quisieran, pero sus extravagancias eran más de lo que Darien podía soportar...

Llevaba puesto su uniforme, pero en lugar de las medias blancas tradicionales, usaba unas negras. Además, en su brazo se notaba uno de los nuevos tatuajes temporales que había comprado, dejando ver una estilizada mariposa salir de la manga de su camisa; y como si fuera poco, en cada oreja le sobresalían tres aretes distintos.

No era una niña rebelde, pero insistía que eso era arte gótico, uno de los más hermosos de las eras antiguas y que debía lucirse.

- Hot, sabes que no puedes ir al colegio así - Darien presionó el puente de su nariz buscando paciencia para llevar esa nueva discusión - La maestra te devolverá a casa...

- Darien, hoy tenemos maestra nueva, tal vez a ella sí le guste - Hotaru se mantuvo firme en su postura y Darien no pudo hacer nada más, amaba a su hermana.

- Está bien, solo quítate dos pares de aretes y vámonos, tengo junta médica temprano y por ustedes llegaré tarde.

- Te amo hermanito! - Hotaru se lanzó a los brazos de Darien que la recibió sonriente - si la maestra te llama, no respondas y ya.

- Ustedes me van a enloquecer un día de estos - Darien soltó a Hotaru - voy por mi chaqueta y mi portafolio para irnos.

Tras diez minutos, lograron encaminarse hacia la escuela. Por lo menos ese día no llegarían tan tarde como otros.

.

.

.

.

- Señorita Tsukino, esta es la lista de sus estudiantes y las clases que debe dictar - Ikuko, la directora del colegio, una mujer hermosa, tal vez de la edad de su padre y muy formal, seguía frente a los hermanos Tsukino, dándoles la bienvenida a la escuela - Su hermano está asignado a su salón, espero eso no influya mucho en las calificaciones del chico... - Miró al joven que estaba sentado al lado de la rubia.

- No se preocupe Ikuko, él es un gran estudiante - Serena tomó fuerte la mano de su hermano, estaba nervioso por el cambio de escuela y con razón, fue víctima de risas por cuenta de sus viejos compañeros porque su madre era su hermana y porque, además de eso, era su maestra.

- Bueno, ya que está todo aclarado, los llevaré a su salón.

Salieron de la oficina de la directora escuchando la historia del colegio, los diferentes salones y presentando a un par de maestros que se cruzaron en el camino. Cuando finalmente se detuvieron ante la puerta que indicaba el salón de los rubios, la directora se giró para mirar a los hermanos y sonreírles.

Los estudiantes dentro reían y hablaban en pequeños grupos. Se notaba de lejos que no había un profesor en el aula. La directora entro y los jóvenes tomaron asiento de inmediato, y centraron la atención en los dos rubios que entraban y se paraban al lado de Ikuko.

- Jóvenes, buenos días - la mujer de cabellos violáceos esperó la respuesta de los estudiantes y prosiguió - Les presento a los Tsukino, Samuel será su compañero por este último año escolar y Serena será su maestra, espero que los hagan sentir cómodos - miró a Sammy - Samuel, puedes tomar asiento y Serena, te dejo con tu grupo - fijó los ojos en una estudiante en particular y sonrió derrotada - Y señorita Chiba, la espero con su maestra en dirección a la hora del recreo - sin más protocolos, la directora salió dejándolos solos.

El temor de Sammy lo tenía de pié aún frente a sus compañeros. Una chica lo miraba intensamente y sintió que esos ojos violeta le taladraban el alma. Tenía el cabello negro como la noche y bastante largo. Lucía diferente y le atrajo la sutil mariposa que se asomaba en su brazo. Era hermosa.

- Sammy, ve a tu puesto - Serena le habló desde la espalda y lo empujó un poco. El rubio reaccionó y se sentó en la única silla libre, la del medio de la joven de ojos violeta y otro de cabellos negros azulados, que a leguas, se podría decir que eran parientes.

Las clases avanzaron rápidamente y antes del receso, cuando Serena dictaba en un aula distinta, la chica de ojos violeta y el chico al que se parecía, acorralaron a Sammy cuando su maestro de inglés ordenó trabajar en grupos. A ellos se les sumó una chica algo tímida de cabellos azulados.

- Oye, la maestra no está muy joven para tener un hijo tan grande? - El chico de cabellos azules que se presentó como Zafiro Chiba, sacó a Sammy de su lectura.

- Zafiro, no atormentes al pobre Samuel, debe estar asustado - Hotaru Chiba, la chica de ojos violetas intercedió por el rubio posando una mano en el hombro - puede ser el hermano...

- Chicos, déjenlo quieto - Amy, la tercera del grupo llamó la atención de los dos hermanos.

- Ambos tienen razón y no la tienen - Sammy bajó su libro y los miró. Debía aclarar todo antes de que pasara lo mismo que en su escuela anterior -Serena es mi hermana biológica pero también la mujer que me crió, mi madre murió cuando yo nací...

- Ya decía yo, la maestra no debe tener más de 25 años - Zafiró insistió.

- Tiene 25 - Sammy volvió a subir su libro.

- Y tiene novio, esposo, amante?

- Zafiro! - Hotaru le dio un golpe a su hermano en la cabeza con su libro y sonrió al rubio - Perdónalo, mi madre lo dejó caer de pequeño.

- Le voy a decir a Darien! - Zafiro respondió con otro golpe a su hermana de la misma forma - Y viste, ahora lo llamarán y sabes que hoy está bastante ocupado.

- Discúlpalos, ellos son así, solo Darien puede controlarlos - Amy le habló con dulzura a Sammy que sonrió de vuelta. Se sentía bien con esos tres chicos.

- Darien? y eses es...?

- Su hermano mayor - la peliazul respondió de inmediato, ignorando la discusión entre sus amigos - Perdieron a sus padres hace tres años y bueno, Darien es su encargado.

- Bueno, yo agradezco que tengo a mi papá vivo - Sammy río con Amy hasta que sonó la campana y, los tres, acompañaron a Hotaru hasta dirección donde Ikuko y Serena ya estaban hablando.

- Señorita Chiba, pase y dígale a su hermano y sus amigos que la esperen en el patio - La directora suspiró, parecía que esa situación se repetía con frecuencia.

- Como ordene señorita Moon - la pelinegra se despidió de los chicos y se sentó frente a Ikuko - Ya con qué cuento piensa irle a mi hermano?

- Señorita Chiba, más respeto por favor - la directora, enfadada, la miró con ojos de hielo - Qué le he dicho sobre esos tatuajes temporales y las medias?

- Aún no cumplo 18 para hacerme uno permanente - se cruzó de brazos y miró a su maestra que las observaba discutir y permanecía de pie junto al escritorio - y las medias negras son más bonitas.

- Serena, vez lo que te decía? - Ikuko, rendida, se puso de pie y le entregó un folio a la rubia - Acá está el número celular de su hermano, llámalo para notificarle esto y procede con ella, ya ni las detenciones funcionan y me está dando jaqueca - la violácea salió de la oficina y Serena tomó su lugar en la mesa.

- Va a llamar a mi hermano, señorita Tsukino? - Serena asintió dejando el folio en el escritorio.

- Mira Hotaru - Serena había escuchado la historia de los Chiba, la muerte de sus padres y la situación con su hermano. Era cierto que Hotaru estaba en una edad en la que cualquier joven necesita a su madre, pero no podía seguir desquitándose así - Te entiendo más de lo que crees - Serena levantó sus largos cabellos rubios que mantenía sueltos y le mostró el cuello.

Una mariposa color lavanda con bordes negros adornaba la parte trasera del cuello de la rubia, una marca que había puesto ahí para recordar a su madre, cuando cumplió los 16 años y que su padre apoyó y la acompañó a hacerse.

- Maestra! es hermoso! - Hotaru gritó entusiasmada.

- Gracias, y bueno, yo tampoco tengo a mi mamá, esta marca la tenemos todos en mi familia - la rubia se encogió de hombros al recordar las mariposas negras que tenían Sammy y Kenji en la parte trasera de sus hombros derechos - Así la recordamos, pero ese no es el punto - Hotaru miró fijamente a la rubia. Sentía que por fin alguien la entendía - No puedes alterar el uniforme ni lucir cosas extravagantes - Serena la miró con sus ojos llenos de comprensión - Si no tienes una mujer con quien hablar cuando necesites algún consejo, puedes buscarme, pero esto no es necesario - le señaló la mariposa temporal en el brazos - te parece?

- Sí señorita Tsukino - Hotaru asintió y por primera vez, sintió vergüenza.

- Bueno, ahora llamaré a tu hermano, porque debe venir a firmar un nuevo compromiso al terminar las clases - le señaló una hoja - Es el último que te da la directora, así que no lo desperdicies.

- Claro - Hotaru se puso de pié e hizo una leve reverencia de respeto - Puedo irme ya?

- Puedes irte y al terminar las clases te busco en el salón - Serena se levantó, caminó a ella y la abrazó con cariño para después verla partir por la puerta.

Suspiró y se dejó caer en la silla de la directora. Se sentía conmovida con la historia de esos chicos y sabía perfectamente lo que era afrontar la vida sin su madre, pero ella había tenido a Sammy para motivarla a ser mejor, Hotaru, en cambio, tenía a un hermano que trabajaba todo el día, un mellizo y su novia, la hermana de la novia de su hermano mayor. Era una chica sola en una familia tan extraña como los Tsukino, con la diferencia que en la casa Tsukino, todos velaban por todos y en la Chiba, Hotaru se sentía relegada.

Tomó su teléfono celular y marcó el número del folio. Espero un largo rato y no encontró respuesta, así que dejó un mensaje en el contestador de Darien Chiba, citándolo para las tres de la tarde y así poder concentrarse en sus labores de nuevo.

.

.

.

.

Aparcar en el sótano de la agencia fue fácil para Haruka, pero los nervios por la vergüenza por las fotos que debía hacer era demasiada y fue Kenji quien terminó ubicando el convertible amarillo en una plaza vacía.

Arriba los esperaban para recibir indicaciones y Kenji conocía bastante bien el lugar, así que guió a Haruka hasta el último piso del edificio, donde los recibió una joven de cabellos aguamarina, con un delicado vestido turquesa y un aire bastante sofisticado.

- Ustedes deben ser Kenji Tsukino y Haruka Tenou - la joven los saludó estirando su mano y apretando la de cada uno - Yo soy Michiru Kaio, la directora creativa de Milenio de plata.

- Un gusto conocerte - Haruka clavó sus ojos en esa joven delicada y elegante. Cuando conoció a Serena creyó haberla amado en el instante, pero en ese momento, ese sentimiento estaba siendo superado por mucho.

- Haruka Tenou! - alguien rompió el contacto que Haruka quería mantener con Michiru abrazándola bastante fuerte - pero mira que guapa estás, el campo te sentó!

- Seiya Kou - Haruka sonrió, era bueno encontrar a alguien conocido y sobre todo, un viejo amigo - No estaba en el campo... y tú no te quedas atrás! - examinó al pelinegro de cabellos largos, atados en una coleta y que estaba más alto que ella y mucho más fornido de lo que recordaba.

- Ya sabes, cariño, hay que mantenerse, y pues, tengo novio, así que debo estar bien - dio una vuelta y luego puso a girar a Haruka - Oye, pero dime quién es la afortunada que ha cultivado todo esto?

- Nadie, sigo sola como una ostra, pero muy bien acompañada - abrazó por los hombros a Kenji - te presento a quien ha sido mi padre este tiempo, Kenji Tsukino.

- Espera, haz estado en casa del gran Tsukino todo este tiempo? - Seiya miró a Kenji de arriba a abajo sorprendido y el pobre hombre no entendía nada - Cariño, este hombre es mi ídolo, mi modelo a seguir!

- Chicos, creo que hay trabajo que hacer y Andrew acaba de avisarme que tardará, así que debo llevarlos al estudio - Michiru interrumpió avergonzada - Seiya, no tienes una sesión con la modelo del comercial de golosinas?

- Que aburrida puedes ser Michiru - le sacó la lengua divertido - Dile a esa ricura de novio que tienes, que te atienda más seguido, te hace falta - le dio la espalda voleando su coleta y desapareció por un pasillo.

- Seiya un día de estos me va a enloquecer - resopló la aguamarina y volvió su mirada a los nuevos miembros de su equipo - Síganme, después del almuerzo los atenderá Andrew.

- Muchas gracias señorita Kaio - Kenji fue el primero en reaccionar y seguir a Michiru hacia el ascensor para iniciar las fotos de una publicidad para una nueva línea de jeans, colonias y accesorios.

.

.

.

.

- Chiba, crees que puedes darme unos minutos? - Taiki, uno de los compañeros de Darien lo abordó cuando terminaba la junta médica.

- Claro, solo dame un segundo - sacó el celular que vibró en su bolsillo en plena junta - Alguien me llamaba - señaló con la mano para que su amigo esperara y marcó al buzón de voz.

"Hablo al celular del doctor Darien Chiba, soy Serena Tsukino, la nueva maestra de sus hermanos y le llamo porque tuvimos un inconveniente con Hotaru y necesitamos que pase por el colegio a eso de las tres de la tarde, lo estaré esperando en el aula 13B. Que tenga un feliz día"

En su vida, Darien había escuchado una voz tan dulce. Era una voz aniñada pero firme y segura. Tierna pero fuerte a la vez... Una voz envolvente...

- Mierda! Taiki, qué hora es? - guardó el celular al terminar el mensaje y miró a su amigo.

- Son las dos y quince minutos - Taiki miró su reloj de pulso - Cómprate un reloj, Darien.

- Lo se, lo se, pero mis hermanos me quitan mucho tiempo - se apresuró a caminar y Taiki lo siguió - Es importante lo que quieres decirme? Te puedo llamar más tarde?

- Sí, solo quería decirte que mi hermano planea una gran fiesta para celebrar su cumpleaños 25 y te mandó invitar - Taiki estaba acostumbrado a las prisas con su amigo.

- Mientras no salga con tantas "maricaditas" - se burló Darien.

- No es marica, Darien! - Taiki le golpeó el hombro - Es homosexual!

- Da lo mismo, no quiero que vuelva a insinuarse de la forma que lo hizo la última vez - Darien odiaba al hermano menor de Taiki. Había estudiado con él en el colegio, pero siempre tuvo que esquivarlo. Desde muy joven, el menor de los Kou había manifestado su homosexualidad y no había encontrado mejor amor platónico que a él.

- Tiene novio, Darien, no te molestará - Taiki reía a carcajadas al recordar que la última vez, su hermano le agarró el trasero a Darien en una discoteca - Además, extendió la invitación a Michiru - llegaron hasta la puerta de un consultorio - piénsalo, es este sábado.

- vale, gracias - Darien entró y sin cerrar tomó sus cosas, tenía poco tiempo para llegar a la cita en el colegio de sus hermanos.

.

.

.

.

- Haruka, ya puedes vestirte - Kenji apagó una de las luces y sonrió a la rubia que estaba vestida solo con un jean desabotonado y con su torso completamente desnudo.

- Esta me la pagas Kenji - la rubia de cabellos cortos tomó una bata y se cubrió - Qué tal las fotos?

- Eres toda una profesional - el moreno le sonrió.

- Entonces, invítame a almorzar fuera, de pronto y así considero tu idea de ser la madre de tus hijos - Haruka abrazó a Kenji por la cintura.

- Eres única - Kenji rió y besó a Haruka en la mejilla - Pero eres como mi hija, puedes conseguir a otro mejor.

- Me quedo más bien en mi lado - caminaron hacia la puerta del estudio - Oye, ese Andrew, el administrador que contrataste, sí es de confiar?

- Sí, es un sobrino de Selene - cerraron el estudio y siguieron por un pasillo - y como tu no quisiste aceptar el empleo...

- Ya lo estoy considerando, créeme - Haruka lo interrumpió.

- Te gustó Michiru Kaio? - Kenji se detuvo y con él detuvo a Haruka mirándola a los ojos.

- Tal vez - Haruka se sonrojó un poco.

- Es la prometida del otro socio, parece que no es de tu bando - el pelinegro comenzó a andar de nuevo.

- Pero lo será, ya lo vas a ver - Haruka sonrió y se prometió, internamente, que tendría a esa mujer con ella, pasara lo que pasara.