Los personajes son de la admirable Stephanie Meyer. La trama es mía y yo solo los manipulo a mi antojo ;)


N/A: Aquí está el primer cap. y obvio espero que les guste y me den la opinión de el, así podre saber si vale la pena seguir esforzándome o no. Entre más RR haya, yo escribo más rápido ya que me inspiran :33

Jijiji Ahora lean y me dicen!


"El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional"


¡Aquí vamos! Pensé mientras me levantaba de un salto de mi muy cómoda cama. Otro día empezaba hoy. Ni sabía que me esperaba hoy pero de una vez por todas me fui preparando mentalmente para todo tipo de cosas estúpidas por parte de las perras del colegio hacia mí, Isabella Marie Swan. Aunque yo contaba con Alice, mi mejor amiga, y ella era de temer si se metían con la gente que quería, eso era un gran punto a mi favor.

Llevábamos de amigas apenas un año, y yo ya no sabría cómo vivir si ella me faltara algún momento. Sí, la pixie era indispensable para mí, no lo admitiría en voz alta, pero sí que lo era y ella lo sabía.

¿Sabían que yo tengo una coordinación terrible? Jum. Ahora lo saben. No podía caminar por una superficie plana sin sufrir alguna clase de accidente. En fin, Alice me ayudaba a que por lo menos controlara un poco eso. No pregunten cómo...

-¡Bella, cariño, despiértate o se te hará tarde!-gritó Renee, mi madre. Puff. Les aseguro que cuando ella gritaba era imposible dormir, suerte que ya estaba despierta. Tomé una corta pero relajante ducha y me dispuse a vestirme.

Mmm. Por cierto, Alice dejaba mi ropa lista todas las noches antes de irse, estuviéramos en clases o no, la duendecilla vivía metida en mi casa. Me puse la ropa interior, hasta me obligaba a usar Victoria's Secret, decía que uno nunca sabe lo que puede pasar. Pequeña duende pervertida. Que ella y Jasper se la pasen haciendo perversiones no significaba que yo haría lo mismo.

Mi vestimenta de hoy consistía en una blusa color carmín con un pequeño cinturón negro en la cintura, unos jeans ajustados de color negro, un pequeño abrigo negro y obviamente unos tacones del color de la blusa. Al insistía en que usara zapatos de por lo menos 10 cm alto, como la odiaba por eso, perdí la cuenta de cuantas veces había parado en la enfermería solo por ese tipo de zapatos. Me vestí con prisa y después de lavar mis dientes, baje corriendo a la cocina para desayunar. Allí estaban mi hermano, mi mamá y... ¡Oh por Dios! ¡¿Qué demonios hacía él aquí? Mataría al estúpido de Jasper.

Sin decir una sola palabra hale a mi "querido" hermanito hacía la sala de estar.

-¡Jasper Swan! Te lo había pedido. ¿Por qué carajos está aquí?-pregunté en voz baja. A pesar de que no quisiera que estuviera en mi casa, no era tan descortés. Sonrió traviesamente y topo la punta de mi nariz.

-Por ti, mi querida Bells- dijo soltando una carcajada y comenzó a mover sugestivamente sus cejas-. Ahora...yo me pregunto qué será eso tan importante que quiere decirte.

-¿Qué demonios...- estaba en un jodido shock. Qué mierda quería ese idiota conmigo. Mmm...Sí, suelto un montón de maldiciones o insultos por minuto. Esperen un segundo...Jasper estaba demasiado bromista...eso no era algo bueno.

Me miró levantando una ceja y rió al ver mi shock. Golpee "suavemente" su cabeza.

-¡Hey, Bells! ¿Por qué me golpeas?-preguntó fingiendo estar ofendido. Comencé a caminar por la habitación como león enjaulado, escuchando de fondo la risa de Jazz...eso ahora no importaba, luego me vengaría de él.

¿Por qué estaba aquí? ¿Qué hacía en mi casa? ¿Qué era lo que quería conmigo ahora? Pensé que ya estaba todo dicho entre nosotros dos.

Mientras pensaba todas esas cosas, escuché como alguien se aclaraba la garganta a mis espaldas. Busqué con la mirada los ojos azules de mi hermano, pero solo me encontré con unos de color...jade.

¡Oh, mierda!

Edward me miraba fijamente y notablemente divertido, en su rostro había una sonrisa burlona y su ceja derecha estaba levemente levantada. Y Jasper...ni señales del idiota que tengo de hermano. Me aclaré la garganta antes hablar:

-¿Qué quieres?- al demonio con la cortesía. Estaba nerviosa y que mejor forma que ocultarlo que la ira.

-Linda forma de recibir a tu amigo, hermosa- dijo de forma irónica acercándose a mí. Si este imbécil no me decía ya a lo que había venido terminaría golpeándolo-. ¿Qué no simplemente puedo visitar a mi amiga?

WTF!

-¿Desde cuándo idiota Cullen y yo somos amigos?- no lo soporté y se lo solté. Este idiota me hartaba con solo dos palabras salidas de sus labios con su hermosa voz... ¡Cállate!

-¡Wow! Isabella ¿Qué es lo que yo, este humilde servidor, te ha hecho para merecer este tipo de trato?-preguntó "dolido". ¡Bastardo! Lo odiaba tanto...bueno, en realidad no...

-Ya cálmate, tarado que estoy hablando muy enserio. Pensé que entre tú y yo ya no había nada de qué hablar- dije haciendo una mueca al recordar nuestra última conversación...deje esos pensamientos fuera de mi mente por ahora.

-Bells...-susurró mirándome de manera rara, al momento en que mis ojos se posaron en los suyos él desvió la mirada. Edward era muy raro en verdad-. Hum...yo quería pedirte disculpas por eso y...amm-se aclaró la garganta y me miro de soslayo-, ya que estoy aquí quizás quisieras ir conmigo al instituto...

Lo miré con las cejas levantadas antes de largarme a reír como si no hubiera un mañana...no podía creer que me dijera esas babosadas...

-Ok, Cullen... ¿Estás bien?-pregunté tocando su frente y simulando preocupación. Él frunció el ceño, tomó mi mano y la entrelazó a la suya sonriendo de lado.

-Mejor que nunca...-soltó una carcajada cuando solté su mano como si tuviera una enfermedad contagiosa al tacto.

-Humm gracias pero con mi monovolumen voy bastante bien, Eddie- dije con voz dulce, casi y vomito al escucharme, pero obtuve lo que quería, un gruñido por llamarlo así.

Salí de la casa tomando mi abrigo y sin prestarle la más mínima atención al chico de cabellos cobrizos que venía atrás de mí. Me subí con la cabeza en alto pero no contaba con que ese estúpido monovolumen no quisiera encender... ¡Mierda, mierda y mierda! Mi monovolumen no podía haber escogido mejor momento que este para morir.

Y como no...Edward veía todo desde afuera mientras se reía de mí...

Me bajé del auto y caminé a la casa pasando por su lado sin hacerle el más mínimo caso, le pediría a Jasper que me llevará...Mmm…definitivamente hoy no era mi día, miré de reojo a donde siempre él suele dejar su vehículo, pero ahí ya no había absolutamente nada…esto me olía a plan. Pero como no, la testaruda Bella Swan no iría a ningún lado con ese idiota, así que no iría a clases…

-¡Hey, Bella! Anda, ven conmigo-dijo Edward interrumpiendo mi marcha al pararse delante de mí. Alcé la mirada y en sus ojos vi la alegría de la victoria, se equivocaba, él no ganaría. Me sacudí del agarre de sus manos en mis hombros y seguí caminando a la casa.

De un momento a otro dejaron de resonar mis tacones al caminar y mis pies se despegaron del suelo ¡Edward me había cargado!

-¡Edward Anthony Cullen, bájame en este mismo momento! ¡Sabes muy bien qué es eso lo que te conviene! –él solo se reía de mi pataleta mientras me metía a la fuerza a su volvo dije que no quería ir contigo-susurré ahora más calmada y un poco indignada.

-Y yo que quería que vengas conmigo, acostúmbrate, nena, siempre obtengo lo que quiero-masculló en voz baja sin mirarme. No había entendido del todo eso.

No veía la razón lógica para que él me dijera eso, todo el mundo lo sabía y yo no era la excepción. Edward Cullen, el más codiciado del Instituto de Forks, inteligente, deportista…mmm tierno, todo lo que cualquier chica podía querer, pero que ninguna podía tener. Por alguna rara razón él nunca en los dos años que tenemos de conocernos había tenido una novia fija, salía con una y otra, cada mes cambiaba de chica…Su hermana una vez de pura equivocación me soltó que él estaba enamorado de una chica, que según él, no era merecida por él. También me dijo que es ante la chica que su mega ego se le baja, que ella es perfecta para él y que él haría cualquier cosa por tenerla pero que no podía. A veces pensaba que no se le escapó de accidente. Ahora, la pregunta más importante era quien era esa misteriosa chica que había logrado moverle el piso al más mujeriego de Forks.

-Bella, ya llegamos-dijo Edward en voz baja cortando el hilo de mis confusos pensamientos. Cuando me giré para verlo pude notar lo muy cerca de mí que él estaba. Abrí los ojos como platos y técnicamente baje del auto volando.

Mmm…una cosa que olvidaba decirles, Edward era mi mejor amigo fuera del colegio, era lo mejor de lo mejor conmigo puertas para afuera de aquí. Pero llegábamos aquí…y simplemente era como si no nos conociéramos y nos evitábamos los dos, cuando él me buscaba yo lo evitaba, cuando yo lo buscaba él me evadía…y la verdad aun no sé por qué.

Caminé por los pasillos lentamente hasta llegar a mi destino, la sala de Matemáticas, esa era mi primera clase; después de soltar un largo y profundo suspiro, entré al salón, algunos alumnos ya estaban ahí. Minutos después de haberme sentado en mi pupitre, sentí como alguien se sentaba a mi lado, el olor lo reconocí de inmediato.

-Hola-dije en un susurro sin levantar la mirada de mi cuaderno de apuntes donde me encontraba garabateando un sinfín de cosas que llegaban a mi cabeza.

-Hola, niña-respondió esa bella voz mientras me arrebataba el cuaderno de las manos. Oí un resoplido cuando ella vio todo lo que estaba dibujando y escribiendo-. Nena, cuándo rayos piensas superarlo o decírselo.

-Las cosas no son así de simples, no todo es cuestión de llegar y decirle de golpe "Hey, me gustas o estoy enamorada de ti"-eso no sería nada normal, pensé mientras me acomodaba en mi banca y le quitaba el cuaderno de las manos.

-Tengo una noticia para ti-dijo riendo suavemente, mejor dicho, traviesamente. Eso tampoco era nada bueno. La miré y en su cara había una enorme sonrisa tipo Colgate.

-¿Qué noticia, Rosalie Hale?-pregunté con desgano, sabiendo que algo malo venía.

-La fiesta de Emmett, nena, esa es tu oportunidad-lo último lo dijo muy bajo pero logre oírla. ¿Fiesta, qué fiesta? ¿Oportunidad? Odiaba con toda mi alma que se pusiera a hablar en claves.

-No tengo la más mínima y jodida idea de que rayos me hablas-musité entre dientes, comencé a masajear suavemente mi cuello, el estrés uno de estos días me mataría.

-Hum. Mejor olvídalo, Bella-sacó su celular y tecleó un texto para alguien que igualmente no tenía idea y ni me importaba. Cullen había acabado con mi buen humor.

Rememoremos, sí, lo odiaba como nunca odié a nadie, a la vez que estaba locamente enamorada de él y sí, también dije que era mi mejor amigo, pero es que la charla, esa última charla que tuvimos no la disfrutamos ninguno de los dos, así que llevábamos unas dos semanas sin siquiera dirigírnosla palabra y ahora él llegaba de golpe a mi casa como si no hubiera pasado nada.

No creo poder olvidar lo doloroso que fue eso para mí.

Flashback…

Al fin eran hora de saber qué era eso tan importante que Edward tenía que decirme. El día lunes en la mañana me dijo que el viernes- osea hoy- en la tarde vendría a mi casa porque tenía algo muy importante que decirme, y he esperado toda la jodida semana para eso, no quiso decirme absolutamente nada y desde ese día me evitaba a toda costa. Esto estaba comenzando a asustarme pero bueno, el día había llegado. Así que con ese pensamiento optimista salí de la práctica del club de teatro-nadie aparte de los que conformaban el grupo sabían que yo estaba ahí-, junto a Alice. Nos encaminamos al estacionamiento conversando, aunque por algún motivo yo estaba muy nerviosa ¿Sexto sentido? quizás. Como nada pasaba desapercibido por Alice, ella me pregunto:

-Bella podrías de una vez por todas decirme qué rayos te pasa. Te noto como que MUY nerviosa- se paró delante de mí impidiéndome el paso. No sabía que decirle ya que ni yo sabía por qué estaba así.

-Hum. La verdad es que ni yo lo sé-susurré con la mirada baja-. El lunes tu hermano dijo que quería hablar conmigo, que tenía algo importante que decirme y lo haría hoy...tal vez eso me tenga así- la miré directo a sus verdes ojos, los cuales estaban abiertos como platos, se veía en verdad muy sorprendida. Qué raro.

-Wow... ¿el momento ya llego?-susurró para sí misma. Me miró y la comisura de su labio se elevó en una sonrisa ladina-. Bells, no creo que debas estar así, de seguro es alguna tontería, ya sabes, conoces a mi hermano-rió nerviosa y siguió caminando a mayor velocidad.

Igualé su paso con la intención de tan solo caminar a nuestros respectivos autos pero la curiosidad me ganó.

- ¿Qué crees que sea? ¿Por qué te pusiste nerviosa?- pregunté todo en susurros. En los pasillos solo se escuchaban las voces de los alumnos que salían de alguna clase extracurricular o de detención.

-Mmm...Bella, espera solo un poco más y sabrás eso tan importante. Además yo no sé nada de lo que Ed. te quiera decir.

- Es que esto...-suspiré y abrí la puerta de mi monovolumen-. ¿Sabes qué? Mejor olvidemos el tema, quizás tengas razón-me acerqué a ella y le di un suave beso en la mejilla a manera de despedida-. Nos vemos en la noche ¿verdad? Es que como Rose me dijo que hoy tocaba en mi casa...

-Sí, sí. Nos vemos en la noche para la pijamada de la semana. Te quiero, Bells, nos vemos- sonrió un vez más y se fue dando saltitos como bailarina a su auto. Esta chica sí que tenía energías.

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Cuando llegué a casa vi un muy conocido volvo plateado estacionado en la acera. Al momento en que me baje de la camioneta ya tenía a Edward pegado a mí.

-Hola, Bella- me abrazó y tomó mi mano para arrastrarme con él-. Te estaba esperando. Aun sigo preguntándome que tanto hacen los viernes en el instituto hasta estas horas-soltó un bufido y me miró parando su verborrea de palabras.

-Hola, Ed. Pues lo que hagamos allí es cosa nuestra-reí mientras soltaba su mano. Cuando perdí aquel contacto con él sentí como si algo faltara en mí-. ¿Qué era eso tan importante que debías decirme?

Lo sé, a veces soy muy directa. Él desvió la vista hacia sus pies y volvió a tomar mi mano, se comportaba de manera extraña.

-Acompáñame-susurró y comenzó a caminar hacia el parque que estaba un poco cerca de casa. Yo solo lo seguía pero esto estaba cada vez más raro-. Bien...-suspiró mientras se sentaba en una de las banquitas del lugar. Después que me senté comenzó a hablar-. Bella, tú sabes que te quiero mucho y eres una de las personas más importantes para mí. Y pues eso tan importante que quería decirte es que...- el sonido de la bocina de un auto lo interrumpió bruscamente.

Giramos a ver quién era y valla sorpresa, Jacob, mi otro mejor amigo estaba ahí en uno de los autos de su padre. Bajó del mismo y comenzó a acercarse con una gran sonrisa en el rostro. ¡Fuck! Ellos no podían estar a menos de 100 metros de distancia sin discutir.

-¡Hey, Bells!- besó mi mejilla a lo que yo sonreí-. Oh, blancucho- dijo refiriéndose a mi acompañante. Escuche un gruñido de su parte.

-¿Qué quieres aquí, chucho?-masculló las palabras con verdadera molestia. Ok. Aquí íbamos...

-Yo venía por ella, no por ti, blancucho- respondió Jake con una sonrisa petulante en su rostro-. ¿Nos vamos? - susurró en mi dirección. A qué carajos se refería con...!oh, santa mierda¡ Le había prometido que saldría con él hoy...ahora estaba en problemas.

Mis ojos estaban completamente abiertos al recordar eso, no sabía que mierda haría ahora, no quería problemas con ninguno de los dos, pero esto se lo había prometido a Jacob hace un par de semanas, no podía simplemente desecharlo así porque sí. Tenía que hacerlo…

-Bella, se amable y dime a qué se refiere este perro con eso-la tensa voz de Edward me hizo levantar la vista del suelo.

Lo siento, Edward…

-Edward… -susurré mirándolo con las disculpas en los ojos-, tengo que ir con él, lo siento. ¿No podemos hablar en la noche? Yo voy a tu casa y me dices…-su mirada era tan dura y podía apreciar una pisca de dolor en ellos. Dios…esto no era bueno…quería que un estúpido agujero se abriera bajo mis pies y me llevara…

-No, Bella, no hace falta que me digas nada. Se nota que prefieres a ese idiota-musito señalando con desprecio a Jake-, vayan… ¡vayan y diviértanse! Hagan todo lo que quieran, vayan a revolcarse por ahí ¿no es eso lo que ambos quieren? Ve con él, Bella…ve y haz lo que mejor puedes hacer…-susurró con odio en mi dirección. Decir que estaba bien sería una maldita mentira, estaba en un shock total y sentía como mi petición mental anterior se hacía verdad; mi supuesto mejor amigo estaba diciéndome que era una perra…

Sin poder evitarlo una solitaria lagrima se resbalo desde la comisura de mi ojo hasta caer en el piso…me dolió si, y mucho, pero no dejaría que él me tratara así.

-¡Cómo te atreves!-grité dándole la bofetada del siglo. Pero ni eso calmaría un solo grado del dolor que sentía-. ¿Sabes qué, Cullen? Yo no soy el que coquetea con todo lo que tenga pechos, no soy quien se besa con medio mundo…pero sobre todo, no soy yo quien se tira cada semana a una tipa diferente-todo lo dije en voz muy alta, me valía un completo pepino si alguien escuchaba algo al igual que los comentarios que hará después de eso.

-Solo digo la verdad, eso es lo que harás con él ¿no?-ni bien terminó de decir aquello, Jacob le había atinado un fuerte golpe en el estomago y otro en el labio. En otras circunstancias lo habría defendido o algo…pero ahora, por mí si se muriera mejor.

-¡NO TE ATREVAS A DECIRLE ASÍ, ESTÚPIDO! No le llegas ni a los talones pendejo de mierda- Jacob todo lo decía con una voz que espantaría a cualquiera…"hasta al más valiente" de Forks…

Jake comenzó a halar de mi mano para sacarme de ahí…pero antes escuché un suave susurro de parte de Edward, algo así como "lo sé, y no sabes cómo duele", pero no estaba del todo segura, mi mente no daba para nada en este momento…mi cuerpo estaba aquí pero mi mente estaba muy lejos…varios recuerdos atrás…

Fin Flashback

Después de eso Jacob me llevó a casa sin decir ni una sola palabra, y se lo agradecía de todo corazón. Lo malo es que desde ese día no lo he visto, y lo necesitaba mucho.

-Tierra llamando a Bella. Rose aquí, quien allá-decía Rosalie mirándome divertida.

-Lo siento…emm ¿qué pasó?- pregunté mirando al frente y así me di cuenta de que el maestro no estaba-. ¿Y el maestro?

-Ay, Bella-dijo riendo-. Newton vino hace 10 minutos a decirnos que el maestro no podría venir.

-¿En verdad?-pregunté sonriendo levemente-. ¡Genial!

-Sí, bueno. Ahora cuéntame qué andabas pensando para estar tan distraída.

-Bueno…pues no sé qué hacer, Rose. Edward…él es mi problema, desde que discutimos no puedo dejar de pensar…y ahora viene todo fresco y me pide perdón, pero…como si lo que hizo no fuera algo realmente malo. Esto me tiene…cansada-suspiré y puse mi rostro sobre la fría mesa.

-Bella…yo tengo la solución, tú solo espera un poco, hermosa, y veras-dijo ella sonriendo de manera que me dio miedo.

La verdad ahora nada me importaba en lo más mínimo, así que me dejaría llevar por las locas-porque era obvio que Alice estaba incluida en la cosa- de mis amigas y pasaría lo que tenga que pasar. Solo quería dejar de pensar tanto…quería dejar de pensar en él.


Ahora si...HOLAAAA! *w*' Cómo estan mis lindas fanfickeras? jijiji Yo estoy...bien! xD

Awww no puedo creer lo cerca que estamos del estreno de la primera parte de Amanecer! Aunque eso me tiene un poco triste porque esta cerca el final, pero bueh...todo tiene un final ¿no?

Jeje Bueno, aquí esta el 1er cap! :D xD jojo sorry, pero la inspiración para este me vino antes que para mi otro fic(el cual espero lean y me dejen un RR :D) jaja

Entre más RR tenga, enserio, lo juro! Más rápido subiré...y les tendré sorpresas! ;) xD A cambio solo pido RR :33 Es un buen trato! ¿verdad? x3

Les quiero mis lindas lectoras! No sean fantasmitas! ;)

Me dejáis uno por favooor! *puchero de Alice Cullen*

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