Yo ando aquí, con mi mala costumbre de escribir de personajes de los que el fandom en general a penas tienen idea de su existencia(?). Es una mala costumbre, lo siento, pero mi sed de escritora no puede evitar hablar de personajes relegados casi a extras xD
En fin, todo lo que tenía por decir de introducción era esto. Disfruten su lectura :3
Disclaimer: Ni Daiya no Ace/Ace of Diamond/Diamond no Ace ni ninguno de sus personajes me pertenecen, estos son de su respectivo autor Yuji Terajima.
Advertencias: Probablemente OoC, pero haré lo posible por mantener las personalidades de todos.
La vida errónea como una chica.
Capítulo Uno: No es un sueño.
By Blue-Salamon
Había algo mal con Takashima Rei esa mañana, pues mientras caminaba —enfundada en su traje de sastre de color azul marino acostumbrado y con sus zapatillas negras de tacón de 8cm de alto— de cada tres pasos que daba uno le salía raro, el otro desequilibrado y el último de milagro salvaba al anterior.
Sí. Cualquiera que la viera pensaría una de tres: que estaba borracha, que no sabía andar con tacones altos o... que estaba practicando para andar por la cuerda floja.
Fuera como fuera, la asistente del entrenador iba muy concentrada en el camino que había por delante de ella, tanto, que sus lentes se resbalaban constantemente en el puente de su nariz y la mujer se veía obligada a detenerse unos cuantos segundos para acomodárselos.
Cansada de ello, se detuvo finalmente cruzándose de brazos, los cuales chocaron con sus pechos al calcular erróneamente la altura de estos. Hubo una ligera explosión de color en sus mejillas e instantes después volvió a su seriedad y profesionalismo en medio de un suspiro. Se quejó interiormente de los tacones que siempre usaba Takashima... es decir, ella. Pero bueno... ahora eso no era lo importante, lo que si lo era, era buscarse... es decir, buscar al entrenador Kataoka y comprobar que se había vuelto loco... es decir, loca.
—Mátame. Ahora. En serio. Hazlo.
Kanemaru Shinji estaba contrariado... No, no. Más que contrariado. Estaba alterado. Con los nervios de punta. Con unas tremendas ganas de matar a alguien.
Pero(así es, todavía había un pero) sabía que el problema no estaba en el resto. Oh, no, no, no.
El problema estaba en él, que se había levantado (sólo dios sabrá cómo, cabe aclarar) con el cuerpo de una chica, que, además de todo, no era muy "bonita" o "guapa" (según él).
Ahora mismo de verdad que quería lanzarse desde lo más alto del edificio de la preparatoria Seidou. Pero(de nuevo, aún pensaba en los peros) todavía no estaba seguro de si eso era un sueño o no, así que nada le garantizaba que si lo hacía terminaría despertando en su cama con un sobresalto o, por el contrario, terminaría cruzando las puertas del "más allá".
Así que optó por lo más sensato y, consiguiendo calma de un lugar misterioso dentro de él, salió de su cuarto con la ropa apretándole de unos lados y quedándole bastante floja por otros. Dirigiéndose hasta la habitación de la única persona que se le cruzó por la cabeza para comprobar que aquello era real y no sólo parte de una misteriosa pesadilla.
—E-Es... ¡Espera! ¡N-No entiendo! ¿Qué...? ¿Quién...? —Toujou Hideaki apenas alcanzaba a entender que, esa mañana, una muchachita como de su edad, rubia y de cabello ni siquiera más largo que el de él, se hubiera metido a su cuarto y lo hubiera -prácticamente- arrastrado fuera de su cama y su cuarto hasta detrás de las escaleras de los dormitorios para tomarlo por los hombros y explicarle que se trataba de Kanemaru quien estaba delante de él. Pero, francamente, lo único que le veía de igual a esa chica con su compañero de equipo era él color de cabello y ojos. Lo demás era... definitivamente opuesto a quién él conocía como Kanemaru.
—Toujou... —lo miró seriamente —ya te lo expliqué una vez, por favor... no me hagas repetirlo —pidió, con la poca paciencia que tenía.
Toujou quizá todavía no acababa por entender que era lo que estaba pasando, pero, mirando detenidamente a la chica, le pareció que lo que decía no era tan descabellado. En realidad era justamente lo opuesto de Shinji, pero precisamente por eso podía creerle un poco... era como si fuera la versión femenina de él.
Asintió, dando por hecho las palabras de la chica sin preguntar más, ya si aparecía luego su compañero de equipo mientras paseaba con aquella extraña, ambos podrían reírse de ello cuando él le contara acerca de la ocurrencia de aquella mujer.
Kanemaru era su amigo desde la secundaria y sería imposible que ahora resultara ser una chica, mucho menos una tan linda y guapa como ella.
Lo más seguro era que eso de que era Kanemaru Shiji se tratara de una excusa para acercarse a él. (O eso quería creer Toujou.)
—Bien. Ahora: ¿quieres hacerme el favor de matarme?
Pero algo le decía que tendría que tener en mente que realmente esa rubia se trataba de su amigo.
—O-Oye, no puedo... —comenzó nervioso Toujou, sin saber como explicar sin que sonara demasiado obvio que no quería ni siquiera pensar en tener que ver sangre. —No voy a matarte.
—Si te preocupa ser tratado como homicida... No lo hagas, firmaré una carta donde diga que nadie me asesinó, sólo habré sido yo —prometió, realmente desesperado.
—Kanemaru, tú no... —no pudo acabar esa oración cuando se dio cuenta de que de verdad estaba pensando en ella como su amigo. Fue una sorpresa para sí mismo pero más sorprendente aún era que...
—Hideaki, por favor. ¡No entiendo como terminé en este cuerpo! ¡Y ni siquiera soy bonita! —cuando terminó de decir eso, la versión femenina de Kanemaru se puso completamente roja.
Toujou parpadeó descolocado por eso último. —¿Eh?
—¡Arg! —gruñó, avergonzado —¿Ves por qué quiero que me mates? ¡Este cuerpo femenino no deja de hacer que me preocupe de más por mi apariencia! Ni siquiera tienes que preocuparte por tu fobia a la sangre...—Kanemaru siguió hablando sobre infinidades de posibilidades para asesinarlo sin que hubiera sangre involucrada, pero Hideaki ya no escuchaba nada, puesto que eso había sido lo único que necesitaba para comprobar que aquella chica sí era su amigo.
No había muchas personas que supieran de su fobia.
—No. ¿Sabes qué? Mejor mátame tú a mi...
Porque era una completa locura que aún sabiendo que era Kanemaru, no dejara de pensar que era bastante linda...
—¡Voy a vomitar!
—Bien, pero no lo hagas en mi ¿de acuerdo?
Kawakami no estaba de humor. ¿Qué demonios? ¿Es que acaso su amigo no entendía su situación...?
—Shirasu...
El chico al otro lado de la línea notó repentinamente que esa no era la voz que él le conocía a Kawakami. Sorprendido, alejó su móvil de su oído para poder comprobar que si hubiera marcado al número correcto y se dio cuenta de que si. Lo había hecho. Pero entonces... ¿por qué era la voz que le hablaba una aguda y claramente femenina?
—¿Kawakami?
Kawakami, en su habitación, saltó, golpeándose en la cabeza sin querer y casi mandando a volar su teléfono, pegó un grito y atrapó el móvil de cabeza, colgando, en el proceso, la llamada.
Shirasu se sorprendió por ese grito que oyó antes de que cortaran la llamada. Se quedó con el celular posado aún en su oreja y después lo alejó para verlo como si nunca antes en su vida hubiera visto semejante aparato. Se tomó su tiempo para cosechar sus dudas, pero estas apenas estaban a punto de florecer cuando su celular emitió el tono de llamada pre-programado que él no se había molestado en cambiar y el identificador de llamadas le dijo que era Kawakami.
Contestó y acercó el aparato a su oído.
—¡Escúchame bien, por más descabellado que suene! ¡No sé cómo pasó, pero tienes que decirme primero...! —aunque la voz siguió sonando un poco aguda, enfadada o alterada(Shirasu no supo definir cual era el estado emocional de la persona con la que hablaba) coincidía todavía de una forma u otra con la voz de Kawakami.
Shirasu supuso que se trataba nada más de un defecto del micrófono, de la línea o incluso de su bocina llegó a sospechar y lo dejó continuar, pero como Kawakami se cortó después de eso, creyó que se había vuelto a cortar la comunicación y revisó alejando el aparato de su oído. En este marcaba claramente que la llamada seguía en curso, así que volvió a acercarlo a su oído y, entonces, preguntó —Kawakami... ¿sigues ahí?
Kawakami, se volvió a sorprender, pero esta vez no lanzó su móvil al aire, simplemente... —¿Qué día es hoy?
—¿Qué?
—¡No! ¡Shirasu! ¿¡Esto es real!? ¡Dime que es un sueño! ¡Uno muy raro y feo! —rogó Norifumi.
Shirasu permaneció tranquilo en su lugar. ¿Para qué lo había llamado en primer lugar? Vivían en los mismos dormitorios y aquello parecía más bien como un desgaste de saldo. Pero... eso no era lo importante, tampoco era como si se la pasara llamando a todo el mundo o como si él fuera una persona con una vida social especialmente muy activa. Bueno... en algo a parte de llamadas ocasionales a sus padres debía irse el saldo que a final de mes perdía valor.
—Kawakami... vayamos a desayunar —fue muy poco oportuno, pero tenía hambre.
Su amigo no se lo tomó para nada bien, se quedó mudo un rato y luego comenzó a gritarle(ahora sí supo) enojado —¡demonios, Shirasu! ¿¡Me estas escuchando acaso!? ¿¡Qué no entiendes que no puedo salir de aquí en mi estado actual!? ¡De verdad! ¡Vete al diablo!
Shirasu pudo haberse enojado y cortar la llamada, pero aparte de que seguía algo incómodo pensando en que casi había creído que Kawakami era en realidad una mujer disfrazada, se había empezado a preocupar por su amigo. La verdad, su amistad era una un poco extraña que basaba sus comunicaciones en problemas ocasionales en los que uno de los dos necesitaba ayuda con algún tipo de apoyo moral. Lo gracioso era, quizá, que Kawakami siempre parecía tener problemas mientras que a Shirasu pocas cosas le llegaban a molestar.
Quería ir a desayunar porque el hambre poco le ayudaba a pensar y había notado que a Kawakami le pasaba igual, no estaba ignorando nada más porque sí las cosas raras que su amigo le había dicho, quería ayudarlo, pero bien la ayuda no le estaba llegando de ese modo.
—¿Qué es? ¿Cuál es tu problema esta vez?
Kawakami se sintió tan indignado, que al no encontrar palabras para expresarlo, terminó por morderse la lengua y gimoteó un poco antes de hablar.
—¿Y...?
—¡Mi problema es...! —ahogó sus palabras y volvió a ver una vez más su propio cuerpo, el cual, ahora, no era exactamente lo que él recordaba tener. —¡Soy una mujer! ¡Dios! ¡No entiendo cómo pasó! ¿¡Cómo me convertí en esto!? ¿¡Cómo!?
Shirasu volvió a hacer una pausa antes de sus palabras. —Te veo en el comedor. Desayunas y entonces me dices qué te pasa —y con eso colgó la llamada.
Kawakami se quedó de piedra. —¿Qué?
La verdad. No estaba seguro de que tan raro sonaría aquello, pero no tuvo otra forma de decirlo, había entrado casi en pánico y necesitaba ayuda. ¿Y quién más para ayudarlo que aquel en quién más confiaba? Kawakami no estaba seguro de que hacer. No quería salir de su ahora solitaria habitación y enfrentar al mundo con ese cuerpo femenino del cual sólo sabía la más básica de las anatomías.
Además... Shirasu lo había tachado de loco ¿qué le aseguraba que sabría que en realidad era él esa chica de azabaches cabellos?
¡Ah! ¿Por qué sólo esas cosas le pasaban a él?
—Sawamura-chan...
—No estoy de humor, Masuko-senpai...
El mayor de los dos lo miró todavía sin saber qué hacer. Todo era tan extraño...
Para empezar, Sawamura se había convertido en chica y luego había pasado lo de Kuramochi, tampoco era como si pudiera culparlo demasiado, aunque él no había hecho más que avergonzarse (pero era porque él no había visto como Kuramochi a Sawamura reírse desnudo de la cintura para abajo y con ese cuerpo de chica del que ahora era dueño). Ahora, lo más preocupante de todo era el estado actual de Sawamura.
Masuko no sabía si el menor estaba traumado, perturbado o solamente deprimido. ¿Qué podía decir? No todos los días pasaba semejante situación problemática, no sabía qué debería decirle a una chica que antes era un chico y que sirviera para levantarle el ánimo.
—¿Masuko-senpai?
Hubo un pequeño sobresalto en el mencionado y, mirando en dirección al ovillo que era Sawamurara en el rincón de su cama, pudo ver a esa chica castaña mirarle con timidez —lo cual, no dejaba de parecerle raro y perturbador en partes iguales— y, sin querer, relacionó aquella mirada con la que le daba su pequeña hermana cuando necesitaba en serio hablar con él. A Masuko se le revolvieron las tripas y se le encogió el corazón —¿qué pasa, Sawamura-chan?
—Yo... —decir que Sawamura no estaba aterrado por la situación sería como decir que le encantaba que Furuya fuera considerado más confiable que él y tuviera un número más cercano al del as que el suyo. Pero lo cierto era que haber cambiado de género no era precisamente lo que lo tenía aterrado.
Es decir, sí, era mujer y no era muy bonito haberse sentido objeto de... ¿excitación? Bueno, lo que fuera, la cosa era que lo que había pasado con Kuramochi aún le producía escalofríos y ahora ni sabía como era que volvería a la normalidad o si alguna vez volvería a ser un él y no una ella.
No. Por favor. Eso no era exactamente lo que lo tenía aterrado. Lo que lo tenía aterrado venía acompañado con la idea de que nunca, hasta el momento, había visto a una chica en un juego de béisbol (en la secundaria, con Wakana se había hecho una pequeña excepción, pues todavía usaban bolas suaves —eso sin mencionar que su equipo no era demasiado reconocido como para jugar algún partido muy en serio o importante—) y eso era porque, obviamente, el béisbol era un deporte sólo de hombres.
Masuko todavía esperaba por lo que fuera que tuviera que decirle Sawamura, cuando de pronto notó como los ojos de "ella" se llenaron de lágrimas. —¿Sawamura-chan...? —llamó preocupado por el otro, pero apenas lo hizo el menor se acercó a él rápidamente y lo tomó por los hombros antes de mirarlo con la intensidad natural de su mirada.
—¿Voy a poder jugar así? —Eso, era lo único que Sawamura necesitaba, pero en serio, saber. —¿Voy a poder seguir jugando béisbol? ¿Aún si soy una chica ahora? —pues debía seguir adelante aún con eso ¿no? Él debería de poder seguir lanzando pese a su condición, no iba a abandonar sólo por eso las metas que ya se tenía bien trazadas y...
¡Esperen! Todavía podía lanzar, ¿cierto?
¿¡Cierto!?
—¡Lanzar! ¡Masuko-senpai! ¡No quiero dejar el montículo! ¡Menos a Furuya! Puedo seguir lanzando ¿verdad? ¿¡Verdad!?
Podría parecer o sonar obsesivo... pero desde que había entrado al equipo esa había sido su más grande meta —por no decir que la única—, ser el as y ser reconocido por todo el equipo. ¿Cómo iba a poder serlo si no lo dejaban lanzar? Tenía que poder hacerlo. Tenía que.
A Masuko no le dio demasiado tiempo para pensarlo o simplemente no pudo pero como Sawamura lo bombardeaba con preguntas, más comentarios y su mirada era aquella a la que no muchos podían negarse, de alguna manera acabó por decirle —claro que puedes lanzar, Sawamura-chan —y todo pareció un poco más normal después. Pues no era de Sawamura ser un ser deprimido y perturbado, hecho ovillo bajo una sábana y acurrucado en un rincón de su cama. No. Lo suyo era ser una masa de energía incontrolable que fuera de un lugar a otro haciendo y diciendo todo lo que se le pasaba por la cabeza sin premeditarlo.
—Maezono-san… ¿voy a morir?
—¿Qué? ¡No, no, no! ¡No dramatices, Haruichi! ¡Esta cosa de aquí dice que es normal! ¿Te duele la barriga?
—Sí…
—Bien, parece que eso es normal, aquí dice que se llaman cólicos…—dijo mientras leía una antigua libreta de apuntes de educación sexual que junto a Haruichi habían podido conseguir de entre la estantería de su cuarto. Era de su otro compañero de habitación, el de tercer año, quien ni se había enterado de lo que le había sucedido al Kominato debido a que se había despertado antes que ellos y ahora estaba quién sabe dónde. —Le había oído mencionar esa palabra a mi madre, pero ni idea de qué era hasta ahora…
Haruichi asintió. —Yo también recuerdo…—murmuró, pero el dolor volvió a hacerle las tripas gruñir —ugh… duele mucho…
—¿No será que tienes hambre?
—¿Huh?
—No has desayunado ¿verdad? Quizá eso sea… parte del dolor… —Maezono lo miró de reojo, sonrojándose un poco.
Su compañero de cuarto, Haruichi, ahora era una adorable chica de cabello rosado el cual había terminado por recogérselo de la frente y atárselo —como pudo— debido a que se estaba muriendo de calor. Como su cabello no era demasiado largo —a pesar de que apenas había estado consintiendo la idea de que ya era hora de ir a cortarlo un poco—, sólo consiguió hacerse un par de pequeñas coletas bajas.
Fue usando un pasador y ligas viejas que encontraron por ahí, entre las cosas que nunca revisaban del último cajón de uno de los escritorios, que Haruichi acabó con un peinado así.
—Puede ser... —murmuró Haruichi, bastante desmoralizado.
Maezono se detuvo por enésima vez en lo que llevaban de hacer el camino a la lavandería y cerró la libreta. Estaba un poco agotado mentalmente y eso que no era él a quién le había pasado ser convertido en mujer, le costaba imaginar lo que estaba pasando por la cabeza del menor, —¿quieres que te ayude con eso? —ofreció, siendo lo único con lo que se le ocurrió ayudar.
—¿Eh? —Haruichi levantó la cabeza y miró al mayor sin entender. Estaba unos pasos por delante de él, pues, por como se sentía, su caminar se había ralentizado inconscientemente.
Llevaba en manos un cesto pequeño que usaban para llevar la ropa sucia, pero en esta era dónde llevaban las sábanas de la cama de Haruichi, pues para cuando se había despertado, el menor de los Kominato no sólo lo hizo dándose cuenta de que era una chica, sino que también era una chica a la que le había bajado su ciclo menstrual y en su cama había sangre. Ahora, después de superar la primera etapa del desastre y pasar directamente a la aceptación de que era una chica y tenía cólicos, debía poner a lavar las sábanas antes de desayunar y sentía mucho más calor del que nunca llegó a imaginar.
De haber podido, se habría sacado la camisa, pero "¡oh, sorpresa!". Tenía pechos. Era una chica. No podía. No. No iba a poder.
—Ven, dame —dijo Maezono al tiempo que agarraba el cesto con la ropa de cama ensangrentada e intentaba hacer que el otro lo soltara.
Haruichi tardó un poco en reaccionar, pero cuando lo hizo se rehusó a dejar el canasto. Por lo poco que había logrado entender de los apuntes, aquello que le estaba pasando era la "famosa regla" que las chicas siempre se empeñaban en mantener oculta a los chicos.
De haber sido un chico, tal vez no habría sido capaz de comprender hasta que punto era violar la privacidad de una mujer cuando se trataba de hacer preguntas imprudentes como "¿estás en tus días?" o "¿ya te bajó?"
Porque ahora le resultaba más que vergonzoso la idea de que alguien a parte de él mismo -o ella- tocara esas sábanas manchadas con su sangre. De hecho, le resultaba tan vergonzoso, que antes de salir con ellas se aseguró de ocultar la mancha al acomodarlas, e incluso tomó una camiseta limpia y la puso sobre el montón para intentar disimular la presencia de la sábana ahí.
—N-no, estoy bien, y-yo lo llevo —dijo nervioso, tirando del cesto hacia sí, pero apenas hizo eso, de repente, las viejas ligas de plástico se reventaron y le soltaron el cabello. Haruichi no pudo evitar cerrar los ojos en una mueca al sentir el pequeño golpe del elástico y soltó el cesto al tiempo que se llevaba las manos a la parte posterior del cuello, donde le había lastimado.
—¿E-Estás bien?
¡Vaya! ¿Cuanta mala suerte podía tener Haruichi en un solo día? Maezono se estaba comenzando a sentir realmente mal por él.
—Agh...—gimoteó un poco —sí, yo...—pero antes de que pudiera acabar, repentinamente alguien que apareció de la nada se le abrazó por detrás.
—¡Harucchi!
—¡Espera, Sawamura-chan! —siguió a la aparición repentina del susodicho Masuko y Maezono se sorprendió porque en vez del egocéntrico pitcher había aparecido una chica castaña. Casi creyó que Masuko se había confundido o algo pero él también pudo haberlo estado haciendo con la chica de cabello rosa que había aparecido esa mañana en la cama de Haruichi.
—¡E-Eijun-kun! —a Haruichi podría darle un infarto en ese mismo momento, porque no quería que muchos lo conocieran así, porque sería mucho problema explicar algo que ni siquiera él entendía y él -ella- estaba dolorido, desmoralizado y acalorado. ¿Por qué querría que alguien lo viera así? ¿Por qué no simplemente la vida le mandaba un león hambriento que se lo comiera o algo? ¿Por qué, por qué, por qué?
Masuko miró a Maezono cuando se percató de que a quien Eijun estaba abrazando no era precisamente Haruichi. —Eh... Sawamura-chan... —llamó disimuladamente, como si no quisiera que los otros dos le oyeran.
—¡Harucchi, no sabes lo que ha pasado esta mañana! —comenzó Sawamura ni enterado todavía de que Haruichi tenía también demasiado que contar de esa mañana. Se abrazó un poco más al otro y eso bastó para que los dos se percatarán del estado de cada uno, pues pasaron dos cosas en medio del abrazo: la primera, Sawamura había pegado su pecho a la espalda de Haruichi lo suficiente como para hacer notar a la -ahora- chica su abultado pecho; la segunda, los brazos de Sawamura de habían puesto justo a la altura de donde caían los pechos del Kominato, como no llevaba sostén o algo así, incluso aunque no fuera exactamente en su pecho, Sawamura pudo sentir el par de bultos.
Un silencio incómodo se extendió desde los dos... eso, hasta que Sawamura, sin pensarlo mínimamente, liberó un poco su agarre y, repentinamente, sólo para comprobar, tomó en sus manos los pechos de Haruichi.
Los dos mayores de quedaron de piedra al ver a Sawamura hacer eso y los colores se le subieron inmediatamente al rostro a Haruichi.
—E... ¡Eijun-kun!
—¡Sawamura-chan!
—¡Sawamura! ¡No toques los...! ¡No hagas e...! —un sonrojó creció en las mejillas de Maezono, quién no hallaba como defender a Haruichi, se volvió a Masuko, agradeciendo no ser el único sonrojado, porque sino quedaría como un pervertido... pero ahí el único pervertido parecía ser Sawamura... ¿qué se creía que por ser chica ahora podía ir como si nada tocando los pechos de otras chicas? —Masuko-san... —dijo como esperando que el mayor hiciera algo para separarlos, pero él le regresó una mirada que era claramente interpretable como un "¿qué quieres que haga si es Sawamura?"
—Harucchi... ¿te pasó lo mismo?
Haruichi estaba muerto de vergüenza. Pero entonces recordó que él también había sentido los pechos de Sawamura.
—E-Eijun-kun... antes que nada, deja de tocar mis... —pero Haruichi no podía deshacerse tan fácilmente de la vergüenza y decir así como así esa palabra... menos diciendo que eran suyos. Siendo un chico, nunca en su vida fue "entrenado" para usar esa palabra con normalidad... por lo menos no él, quien era tímido fuera chico o no.
Llamémoslo casualidad o destino, pero Haruichi pudo sentir un poco afortunado cuando, de la nada también, llegó una chica marcando sus pasos en zancadas y con cara de que iba a matar al primero que se le pusiera en frente mientras mascullaba el repertorio más completo de palabrotas e improperios que nunca nadie se podría haber imaginado.
La chica, que ya era toda una mujer con un cuerpo bastante... escultural, cargaba también, al hombro y como si no le viniera costando nada llevarlo, a su primera víctima. Que al rato, se vinieron dando cuenta que no se trataba de nadie más ni nadie menos que de su capitán de equipo, Tetsuya.
—¿Tetsu-san? ¿Por qué lo lleva esa chica? —preguntó ingenuamente Sawamura. Pero a los otros tres no les costó para nada reconocer a esa mujer. Sí, era una mujer, pero... Sawamura y Haruichi también lo eran ahora.
—¡Quién quiera que me haya hecho esto va a...!
SÍ. Esa mujer de ahí que estaba entrando al comedor era Isashiki Jun, el perro de...
—¡Ni soy un juguete, ni una perra, ni un perro! ¿¡Me oíste!? ¡Quién quiera que seas!
... Seidou...
Tengo mucho miedo de que Sawamura se me haya salido demasiado de contexto con todo esto, pero espero que se justifique(?) con todo el rollo de que se ha vuelto mujer. Lo de Kawakami y Shirasu ha salido casi tan espontáneo como lo de Kanemaru y Toujou. Y ahora, yo sólo me pregunto ¿Kawakami es en realidad así como lo escribí? ¿O me descarrilé en serio y fallé al probar con él? Bueno, tengo la disculpa de que de estos casi no sale mucho y se hace un gran lío saber demasiado como son...
En fin, me la jugué en esta broma que les hice a Kataoka y a nuestra asistente preferida(?) Rei-chan. ¿Se entendió bien lo que quise decir al principio? ¿O sólo hice un rollo extraño que complicó demasiado entender que estos dos cambiaron de cuerpos? Esa fue una idea improvisada que me robé de alguna película antigua que vi. xD
Más sobre esto, en el siguiente capítulo: espérenlo ;D
Con mucho cariño.
~Blue~
