HACE 28 AÑOS

Cuando John le había dicho a Jack que tenían que hablar de algo importante, no hubiera esperado que su amigo aceptara tan rápido, no al menos después de lo que había sucedido entre ellos.

Pensaba que hubiera sido más lógico que no quisiera volver a hablar con él, al fin y al cabo, le había quitado a su novia, se había casado con ella dos meses después y por muy mal que se sintiera él mismo, no podía ni imaginarse como iba a reaccionar su viejo amigo. Sin embargo, había algo que Jack, merecía saber antes que nadie, porque le afectaba directamente y al fin y al cabo era su mejor amigo pasara lo que pasara.

"Gracias por venir, no sabía si al final lo harías." Mirando a Jack de pie, en el porche de la nueva casa de los recién casados Winchester, John se dio cuenta que en su expresión no había ningún tipo de rencor, si no que más bien se dibujaba una sonrisa nostálgica y totalmente sincera hacia su amigo.

"¿Por qué no lo iba a hacer?, me perdí vuestra boda por estar en un país remoto, del que no recuerdo ni su nombre y todavía no me habías enseñado tu nueva casa."

"Jack, se que no he sido el mejor amigo últimamente…"

"Ah, olvida eso¿quieres?" Jack se acercó a él y le dio un fuerte abrazo, igual que en los viejos tiempos, que John agradeció de verdad, porque era como si no hubiera ocurrido nada entre ellos como para separarlos.

Pocos minutos después, sentados en el cuarto de estar, con un par de cervezas, John decidió que ese era un buen momento para sacar el tema que tanto le preocupaba.

"Jack, hay algo que debes saber y que no he sabido como decirte hasta ahora mismo por miedo a lo que pudieras decir." Jack lo miró en silencio, sin decir nada, esperando a que continuara hablando. "Mary está embarazada."

"¡No me lo puedo creer! Si que os habéis dado prisa, sólo dos meses de matrimonio y ya empezáis a formar una familia. No sabes cuanto me alegro." Jack se dio cuenta de que a pesar de la alegría inicial, había algo que John no le había dicho y que le estaba preocupando. "John¿qué ocurre¿Mary está bien?"

"Se trata del bebé." John apenas era capaz de encontrar las palabras adecuadas para lo que tenía que decir, pero finalmente se decidió a terminar por dejarlo salir sin más. "Mary está embarazada de cuatro meses."

Jack abrió la boca para contestar, sin embargo, pareció haberse quedado totalmente paralizado, mientras pensaba en lo que eso significaba. "¿Estás diciendo que ese niño…"

"Si Jack, ese bebé es tu hijo, no mío."

"Pero eso…" ¿Qué podía decir? Desde luego no era para nada imposible porque poco a poco comenzó a recapacitar en la última noche que había pasado con Mary. Ellos ya habían roto y la relación de ella con John iba viento en popa, incluso ya estaban preparando su boda.

Sin embargo, esa noche habían discutido, ya ni siquiera sobre que y Mary acudió a él, entre lágrimas. "John, no tenía ni idea, esa noche fue una locura, demasiado alcohol, Mary estaba muy confusa, no sabía que hacer. Se que no tengo excusa."

"Lo se, lo se, no tienes que darme explicaciones." Aunque trataba de ocultarlo, el tono de John sonaba algo irritado, porque no deseaba comenzar a recordar aquella noche que casi le había costado su relación con Mary. "Ella me lo contó todo cuando supo que estaba embarazada."

Jack suspiró con fuerza y se recostó en el respaldo del sillón. "¿Qué va a pasar ahora? Quiero decir, si me estás contado esto, es porque cuentas conmigo para… y yo estoy dispuesto a lo que necesites. Dime John ¿qué hacemos?"

John, que se había levantado y ahora tenía la mirada perdida a través de la ventana; se dio por fin la vuelta. "No lo se."

- o -

EL PRESENTE

SPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPNSPN

La espera en aquella pequeña cafetería estaba acabando con la paciencia de Dean, que se movía intranquilo en la silla, comprobando continuamente la hora, para darse cuenta que el tiempo corría demasiado lento para su gusto y ojeando sin ningún interés, el periódico que tenía entre sus manos. "Dean, tienes que calmarte, aún falta un rato para que venga." Dean miró a su hermano con seriedad, pensando que no podía estar hablando en serio.

"¿Cómo puedes estar tan tranquilo Sammy? Estamos hablando de mi padre¿de acuerdo? No se trata de cualquier viejo amigo de papá, no estamos hablando de alguien a quien él ayudara en algún caso. Es mi padre." Dean miró de nuevo por la ventana, igual que llevaba haciendo la última media hora desde que habían llegado allí.

"No estamos seguros de eso. Tal vez sólo fue una casualidad que llamara en ese momento, no tiene porque tratarse de él. Tal vez, nunca sepamos quien es en realidad y te estés dando mal por nada." Dean se volvió de nuevo hacia Sam y sonrió.

"Gracias, pero no lo creo. Además dijo que fue el novio de mamá justo antes de que papá se casara con ella, no puede haber ningún error, tiene…" El ruido de las campanillas al abrirse la puerta de la calle en ese preciso momento, hizo que Dean dejara de hablar y se fijara en quien entraba, mientras todo su cuerpo se paralizaba en total tensión, pero cuando descubrió que se trataba de una anciana, suspiró y se concentró en su taza de café, dándole vueltas a la cucharilla sin prestarle ninguna atención a lo que hacía.

"¿Qué vas a hacer cuando lo conozcas? Quiero decir, cuando estés seguro de que es tu padre. Han sido veintiocho años sin saber nada de él, no debes permitir que esto desmonte la idea de que John Winchester ha sido siempre y será tu padre, tanto como el mío."

"Ya lo se, Sam, pero no puedo quitarme de la cabeza ese maldito informe. ¿Por qué ese tal Jack O'Neill se marchó¿Por qué no hemos sabido nada de él? Sam, esto no tiene sentido y yo necesito respuestas ya."

Un coche aparcó justo frente a la puerta de la cafetería y dos hombres salieron de él. Dean los miró fijamente, sabiendo que el conductor, un hombre que aparentaba una edad muy similar a su padre, era quien había estado esperando durante esas últimas horas.

SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1SG-1

Al bajar de su apartamento, Daniel se encontró a Jack apoyado en su coche y perdido en el interior de sus propios pensamientos, detrás de las gafas de sol, que tapaban por completo sus ojos.

Las últimas horas, habían sido verdaderamente difíciles para él, porque Daniel nunca lo había visto así, ni siquiera cuando había vuelto para verle después de ascender. Daniel no tenía ni idea de hasta que punto había sido importante aquel amigo recientemente muerto para él y mucho menos como iba a reaccionar ante el próximo encuentro con su hijo de veintiocho años.

Daniel dejó su bolsa en el suelo y puso su mano sobre el hombro de Jack, que casi se sobresaltó al escuchar de repente su voz. "¿Estás bien?"

"Si, es que estaba pensando en esos dos chicos. Son muy jóvenes para haber perdido a sus padres. Ni siquiera tuvieron tiempo de disfrutar de su madre, aquel fuego se llevó su infancia de golpe y seguramente hubiera sido una niñez horrible, si no hubiera sido por John. Lo conocía bien y estoy seguro de que fue un padre estupendo para esos críos."

"¿Conoces mucho sobre Dean? Ya se que nunca has tenido contacto directo con él, pero…" Daniel se dio cuenta que el cuerpo de Jack se había tensado al pronunciar ese nombre.

El caso era que Jack todavía no se había hecho a la idea de que realmente estaba a punto de conocer a su hijo, después de tantos años y de todo lo que había ocurrido y no podía ni imaginarse cual iba a ser su reacción cuando lo tuviera delante.

"John siempre me habló de él y de Sam. Pero no, apenas puedo hacerme una idea de cómo es ese chico." Dijo tristemente mientras miraba al suelo.

Un momento después, sacó una gorra del bolsillo trasero del pantalón y levantó de nuevo la mirada hacia Daniel, mientras cogía la bolsa de este y se colocaba la gorra. "¿Se puede saber que llevas aquí? Van a ser un par de días." Daniel lo miró un momento, para luego apartar la mirada. "¿No habrás cogido ninguno de tus libros?"

"No, sólo el portátil."

"¡Daniel¿alguna vez te han explicado lo que implica estar de vacaciones?" Jack murmuró algo más, apenas audible para Daniel, pero finalmente dejó la bolsa en el asiento trasero y se metió en el coche. "Y ahora me dirás que le has detallado a Carter donde vamos a estar y como puede localizarnos por su ocurre alguna emergencia¿verdad?"

Daniel pareció sonrojarse mientras entraba en el coche un momento más tarde. "Sólo por si se trata de alguna emergencia seria."

"Quieres decir como todos los días de nuestra tranquila y sosegada vida." Daniel no le contestó, sino que sonrió levemente mientras miraba por la ventanilla y Jack arrancaba el coche.

El viaje hasta la ciudad fue corto y Jack lo agradeció aunque no dijo nada al respecto. Apenas podía contener la emoción y el nerviosismo que crecían en su interior, cada vez que pensaba en que estaba a punto de conocer a su hijo.

"¿Crees que debería decirle que soy su padre esta mañana?"

"Quieres decir, en plan, "Hola soy Jack O'Neill, fui al instituto con vuestro padre. Hablando de padres, Dean, encantado de conocerte, soy tu padre". Jack le lanzó una mirada fulminante, que de no haber estado conduciendo, hubiera significado su próxima muerte a manos del coronel. Sin embargo, tras pensarlo dos segundos, se dio cuenta, que de algún modo, Daniel tenía algo de razón en lo que estaba diciendo.

De nuevo en silencio, Jack aparcó el coche frente a la cafetería en la que había quedado y durante un momento se quedó inmóvil, mirando a través de la ventanilla de Daniel. "¿Qué ocurre?"

Jack señaló con la cabeza hacia el interior de la cafetería, a una mesa en la que vio a dos hombres jóvenes sentados. "Creo que son ellos."

- o -

El momento del encuentro fue una de las ocasiones más tensas dentro de la vida de los hermanos Winchester y de Jack O'Neill.

Al ver que entraban en la cafetería y antes de que nadie dijera nada, Dean se levantó de su silla y se dirigió hacia Jack, dispuesto a estrecharle la mano.

"Jack O'Neill, supongo." Dean permaneció serio, impasible, no quería demostrar ningún tipo de sentimiento en aquel primer momento. Su hermano estaba detrás, en silencio, observando la escena y esperando ver lo que sucedía.

Jack asintió y sonrió. "Eres igual que tu madre. Tienes sus mismos ojos."

"¿Y a mi padre? Tu que dices Sammy¿crees que me parezco a mi padre?" Nada más terminar de hablar, sintió una patada en la espinilla y se volvió hacia su hermano, que lo miró con los ojos abiertos de par en par, sin saber que decir. "Perdón creo que he sido poco respetuoso. Hola Jack, este es Sam y yo soy Dean tu hijo de veintiocho años."

"Dean, se que esto no puede ser fácil para ti, pero ¿por qué no nos sentamos y lo hablamos con más calma?"

Dean sintió la mano de su hermano sobre su hombro, que comenzaba a apretarle disimuladamente, mientras lo miraba con cierta tristeza en los ojos por no poder ayudarle a pasar ese trago de una manera más fácil.

"Claro que si. Por cierto, si, soy Sam, encantado." Sam adelantó un paso y se colocó junto a su hermano, mirándolo con disimulo. En su rostro ya no vio los nervios de un momento antes, si no que parecía que hubiera puesto una barrera delante de sus sentimientos y no dejaba que nada escapara por ella.

Dean suspiró al ver la preocupación en la cara de su hermano y entonces se dio cuenta que no estaba bien actuar así con aquel desconocido. Tal vez había tenido, tal y como le había dicho Sam, sus motivos para actuar como lo había hecho durante toda su vida.

"Lo siento, no he debido decir eso, es sólo que, todo esto es nuevo para mi, saber que mi padre no es mi padre y estar delante del hombre que si es mi padre. Siento haber sido tan capullo."

"No te preocupes. Tampoco te creas que es muy fácil para mi tener delante de mi a un hijo mío tan crecido. ¿Qué tal si empezamos de cero otra vez?" Dean asintió y desvió la mirada hacia la ventana, ligeramente avergonzado de su comportamiento tan infantil.

De nuevo, una mano se posó sobre el hombro de Dean, pero en este caso, se dio cuenta que no era la de Sam, sino la de Jack, fuerte, pero reconfortante, igual que habría sido la de su padre en un momento como ese. Ahora que lo miraba de nuevo, Dean creyó reconocer porque su padre y O'Neill debieron de ser tan buenos amigos. De alguna forma le recordaba a él, aunque no sabía exactamente como.

- o -

A pocos kilómetros de la ciudad, en medio del campo, donde nadie se daría cuenta y nadie alertaría a las autoridades, una nave de carga goauld desconectaba su sistema de camuflaje y se dejaba ver por fin. Durante un momento, pareció que iba a quedarse así sin más un largo rato, pero finalmente la puerta se abrió.

"¿Con que este es el mundo de los Tauri?" La voz sonó poderosa desde la penumbra del interior de la nave, para un segundo después aparecer una sombra que se cubría los ojos con la mano, apartándose el sol de la cara. "Bonito lugar. Creo que me va gustar este mundo."

Baal se dio la vuelta hacia sus Jaffas. "Esperad mis órdenes y mantener la nave alerta. Tened cuidado de que sus dispositivos de localización no os encuentren. Volveré pronto, quiero conocer este lugar antes de conquistarlo."