La última vez que Will Solace vio a Nico Di Angelo fue en Nueva Roma, en específico cuando se despedía de Reyna y Termino al estar por cruzar los límites de la ciudad. No fue a despedirlo, de hecho, estaba muy consciente de que no lo haría, pero aun así Nico se encargó de hacerlo notar al reclamar la presencia de la pretor en el senado. Puede que lo vio una vez más, pero no estaba muy seguro. Al dar el último abrazo a uno de sus hermanos más pequeños en el Campamento Mestizo alcanzó a ver una sombra, pero eso podría ser algún espíritu de la naturaleza, o incluso un hijo de Hermes esperando hacer una broma.

─¿Rigo Di Gangi?─carraspeo tras el nombre. Debía ser un profesional, ante todo era un médico responsable, y tenía que atender a su paciente, aunque no entendía como demonios el hijo de Hades había llegado a ese hospital, que va, como había llegado precisamente a su consulta.

─Tu sabes mi nombre…─el hombre frente a su escritorio torció el gesto mirando el título enmarcado en la pared que acreditaba al rubio como médico─Rigo Di Gangi es la última forma en que me llamó Baco esta mañana…

─Parece que Dionisio tiene más ingenio en los nombres─aprovechando que el escritorio tapaba parte de la vista, pellizco su brazo intentando despertar de esa mala broma, pensando en que tal vez demasiado trabajo había alterado su visión y sus nervios. Negativo.

─Una revisión…─el hijo de Hades murmuro entre dientes, aun sin hacer contacto visual.

─¿Disculpe?

─Necesito una revisión general─el médico no podía creer que había viajado hasta ese hospital para una simple revisión, siendo que en Nueva Roma, donde suponía que había estado todo este tiempo, había sanadores cualificados para eso.

─Claro, empecemos por algunas preguntas─Tras unos momentos de vacilación y a la espera de escuchas las verdaderas razones por las que estaba allí, terminó por poner el nombre de su nuevo paciente en la hoja donde iniciaría su historial médico, y se dispuso a hacer las preguntas de rutina, esperando pacientemente a que fueran respondidas por Di Angelo, aun cuando sabía todo a la perfección.─ahora tomaré su presión, peso y talla, por favor suba a la báscula ─al escribir los datos en la hoja notó lo temblorosas que estaban sus manos, poniéndose de pie para ponerse unos guantes, aun cuando no era necesario para ese procedimiento de rutina. Will trataba que sus movimientos fueran lo más relajados y fluidos posibles, esos que había perfeccionado aun cuando estaba nervioso, así como la seguridad con la que hablaba cuando tenía que dar noticias difíciles a los pacientes y sus familiares. Tenía que hacer huso de todo eso ahora que tenía a Nico frente a él. Y nunca pensó que alguna vez tuviera que recurrir a eso.

Agradeció demasiado que los guantes guardaran su tacto al tener que tomar la presión del pelinegro, pero aun así tuvo que escuchar la respiración suave de este, revisar las pupilas con las que muchas mañanas se topaba y perdía, así como los latidos que lo arrullaron en las noches, igual de acelerado que ahora.

─Su presión sanguínea está dentro de lo normal, y no tiene problemas respiratorios ni de visión; lo preocupante es que, de acuerdo a su índice de masa corporal, su peso no es el adecuado para un hombre de 27 años─ Como siempre, Di Angelo no estaba comiendo lo adecuado. En el pasado, el hijo de Apolo había trabajado mucho para remediar eso, y ahora ese trabajo había sido echado a la basura. Aunque debía agregar que él mismo había bajado de peso e incluso lucía unas ligeras ojeras como las que había adquirido en su época de estudiante universitario─le prescribiré unos suplementos alimenticios, y le recomiendo una dieta balanceada. Es el único problema que encuentro en su salud, así que podría pasarlo con mi colega nutriólogo.

─No, yo estaré bien, tomaré esos suplementos─Di Angelo siempre había lucido incomodo, pero se había portado tan tranquilo durante toda la consulta, algo distante y esquivo, pero nada comparado a cuando pasó esos tres días en la enfermería cuando tenía 15 años.

─Bien…entonces eso es todo por mi parte─Will se puso de pie, directo a sostener la puerta como siempre hacía con sus pacientes, salvo que esta vez no hubo comentarios de "nos vemos en la siguiente consulta" y la acostumbrada platica banal, aunque si su sonrisa de cortesía. Nico se detuvo en la entrada del consultorio, parecía que quería decir algo más, aunque Will no estaba seguro de ello, pues tras un escueto "gracias" se encaminó a la recepción. Quizá con demasiado cuidado cerró la puerta, apoyando la frente en esta, tomando bocanadas de aire que no sabía que le habían estado faltando. El asunto de Di Angelo pidiendo una consulta estaba poniendo todo su mundo de cabeza, o lo que había rescatado de su mundo. Los pedazos que había recogido de sí mismo ni siquiera habían podido recuperarse por completo, dejándolo con más dolor de lo que imaginó; la última vez que se preocupó por la salud de Nico, este ni siquiera lo había dejado acercarse, siendo esto lo que más le dolió en el momento. Así que, ¿con que derecho ahora venía a remover lo que había intentado borrar durante todas esas semanas? No tenía respuesta lógica, y por una parte, no quería escucharla. Solo quería regresar a casa.

Habían pasado tres días desde que el hijo de Hades se presentó en su consultorio, y después de ello no volvió a saber nada de él. Tal vez solo quería saber cómo estaba, por los viejos tiempos, pero con Nico ya nada se sabía.

─Vaya cara que tienes─dio un pequeño brinco al escuchar la voz de Lou Ellen en un mensaje Iris; había derramado un poco de su té sobre la mesita que estaba al frente de su único sofá de tres plazas en la sala. Esa chica siempre lograba sorprenderlo con la guardia baja, bueno, ella era una de las dos personas con las que pasaba esto…

─De hecho por 27 años he tenido la misma cara…¿Cómo está todo por allá, Lou? ─el rubio dejó la taza en la mesita, dándole toda su atención a su amiga.

─Ya lo sabrías si te hubieras dignado a saludar de vez en cuando, mal amigo─la chica trataba de lucir indignada, pero Will sabía que ella lo comprendería.

─He tenido mucho trabajo, ya sabes, uno tiene un trabajo en el cual se tiene que ser responsable─ De hecho había estado pensando mucho en hablar con ella, solo que no sabía ni siquiera que era exactamente lo que quería hablar, o como decirlo.

─Excusas, pero aun así tienes una cara terrible, ¿acaso atropellaron a tu gato o algo así?

─Eso fue cruel, Sunshine está bien, pero…

─ ¿…pero?

─No…nada, todo está bien ─Que Apolo te lance una flecha en el trasero por mentir, sabes que no estás bien, así que habla, Solace…o soy capaz de ir a tu departamento

─Tranquila, es solo que…─Will suspiró de una forma tan audible desviando la mirada de su amiga─vino a mi consultorio por una revisión general.

─ ¿Que? ¿quien? ─Lou tenía una total cara de confusión, aunque tenía una ligera idea de quien hablaba, pero vamos, ella había estado en la primera línea tratando de reconciliar a esos dos.

─Por los dioses, Lou, Nico. Nico vino por una revisión general─se dejó caer en el sofá, aun sin ver a la chica a través del mensaje Iris. No pensó que decirlo en voz alta sería tan difícil.

─Eso si que no me lo esperaba─dijo la hija de Hécate tras lanzar un pequeño silbido de sorpresa, pero la sonrisa socarrona que se asomó en sus labios de inmediato no auguraba nada bueno, aun cuando suponía que era para relajar el ambiente─ ¿revisión general es alguna forma clave para encubrir que fue a pedir sexo en el consultorio?

─¿Tu crees que eso pasaría después de todo…?

─Si, si…lo sé─levantó las manos en rendición─ pero se vale soñar, ¿no? creo que incluso puede ser una buena señal que haya dado un primer paso─pero él no lo estaba tomando como una buena señal, es más, ni siquiera pensó en que fuera una señal, aunque también le era claro que no era una coincidencia─¿o que es lo que tu piensas?

─No lo sé, no tengo idea de lo que pasa por su cabeza…─y no era la primera vez que pensaba eso de Nico Di Angelo.

Gracias por leer.

Varne Anarion