iVocaloid
Summary de la historia: iCarly protagoniza una serie de one-shot´s en base a mis canciones favoritas de Vocaloid, desde historias de terror hasta romance puro. Mi infancia (iCarly) y adolescencia (Vocaloid) reunidas en un solo lugar... iVocaloid.
Summary del one-shot: En un parque de la ciudad, una mujer cuenta siempre una historia. Hoy, Cornelious Gibson (alias Gibby) la ha escuchado "La Recolectiva Caja Musical".
Disclaimer:
1.-Lo de negrito es la canción RECOLECTIVE MUSIC BOX, original de Mothy. La traducción es una combinación de las hechas por plmqny5454 y MaGtan3
2.-iCarly no es mio... pertenece a Nickelodeon.
3.-Hago esto sin fines de lucro.
Advertencias:
Esta historia tiene un par de huecos y puede que algunos se revuelven… si tienen dudas no duden (valga la redundancia) en preguntarme
Recollective Music Box
La mujer de rubio dejo de tocar su canción en la guitarra. Por alguna razón la gente siempre se amontonaba a su lado cuando se ponía a cantar. Aunque la verdad era muy diferente, a aquella bella mujer no le gustaba ser el centro de atención pero no había alternativa. Se hacía llamar Señorita Melanie y apenas aparentaba unos veinte años. La falda vieja y desgastada que llevaba encima la hacía partidaria a confusiones con mujeres viejas pero a ella no parecía importarle mucho. Guardo la guitarra en el viejo estuche que le regalo una vez un músico.
Un grupo de niños, que solía pasar por ahí todas las tardes se acerco. No dijeron nada antes de sentarse en un círculo al lado de la banca en donde se sento inmediatamente después.
–Vaya – susurro – veo que al llegado temprano. Bueno ¿Qué quieren escuchar hoy?
– una historia de dragones –grito un niño al frente.
–Veras, tengo una historia mejor –calmo con fuerza la chica de rubio mientras se sentaba en cuclillas en el piso.
Gibby gruño. ¿Por qué Tasha tenía esa horrible manía de dejar que su hija fuera a donde quisiera cada vez que iban al parque? El que sufría las consecuencias al final era él. De nuevo estaba buscándola, creía que la podría encontrar en los juegos pero se sorprendió al verla entre los niños que venían a oír las historias de la Señorita Melanie Clockworker. Normalmente eran niños de la calle que hallaban en Melanie un sustituto de madre. Se acerco a ella para regañarla. Su hija no debía de juntarse con personas así. Sin embargo al llegar a su lado no pudo evitar unirse para escuchar la historia, aunque estuviera todavía alejado un par de metros.
La Señorita Melanie, inclinada y abrazando la vieja guitarra comenzaba a recitar. De un momento a otro decidió acompañarlo con música, por lo que saco la guitarra y comenzó a tocar muy bajo. No era una historia muy fantástica, una mujer y su mejor amiga que fueron una vez al bosque y se encontraron con el espíritu del mismo. El espíritu le pidió que hicieran una promesa y las dos niñas salieron del lugar siendo las mejores amigas.
A Gibby le asqueo la historia. Todo lleno de color de rosa, las cosas no siempre son así en la vida real. Cuando el cuento termino llamo a su hija y le pidió fuera con su madre, el tenia un último asunto pendiente. Se acerco a la Señorita Melanie y le dijo
–No debería de contarle cosas de color de rosa a los niños, en especial a los huérfanos como los que usualmente vienen a escucharla – Melanie lo escucho sin decir nada, hasta que Gibby descargo toda su ira.
– ¿Quisiera saber una mejor historia? – le respondió Melanie, Gibby asintió mientras que ella comenzaba a tocar con la guitarra y se sentaban juntos en el banco.
–En algún momento de la historia… -empezó a recitar.
En algún momento de la historia existió un país prospero, lleno de magia y encantamientos, donde las promesas debían de ser cumplidas bajo pena de maldiciones. Pero la verdad es que este país no nos interesa. Quien nos interesa es ella una caja musical con un desgastado resorte de oro.
– ¿de verdad? – Interrumpió Gibby el relato – un objeto inanimado… de eso se trata tu historia.
–Así es – respondió Melanie justo después se dispuso a continuar el relato.
Esta es la triste historia de la recolectiva caja musical. Un objeto que representa más de lo que se puede apreciar. La melodía que alguna vez se escucho era una canción de amor. Una dulce melodía que llenaba a quien la poseía, sin embargo la caja musical desapareció en la sombra de la historia de este país. Una historia que tengo el privilegio de contarte el día de hoy. La caja musical es ahora un joyero que no volverá a ser abierto.
En este país vivian todo tipo de personas, artesanos, pintores, talladores de madera. Todo tipo de profesiones se mezclaban, volviendo el país en uno de los mejores lugares para vivir. Entre todos ellos se hallaba él, la caja musical que él hizo tocaba las más hermosas melodías que cualquier persona pudo haber escuchado. Él era alguien de admirar, la gente lo veía pasar, desde muy joven, en su adolescencia de hecho. La gente lo llamaba "Clockworker" con mucho respecto. Y, ciertamente, su trabajo era de un relojero. La gente lo apreciaba y lo consideraban alguien de destreza, su verdadero nombre era Fredward Shay. El tenía una hermosa prometida y una querida hermana. Ellos tres vivian juntos en la misma casa. Desde muy pequeños, el "Clockworker" había cuidado de su hermana, una mujer de corazón de oro pero a la vez muy frágil que había sido roto en infinidad de ocasiones. El "Clockworker" la cuidada y procuraba, llenándola de caprichos, su nombre era Carly Shay. En su adolescencia, poco después de decidir su profesión, se encontró con una bella mujer rubia. Su carácter completamente contrario y su forma de tratarlo no tardaron mucho en enamorarlo. Y el sentimiento fue correspondido. Ambas familias estaban regocijándose de felicidad, sus hijos se acababan de comprometer y algún día se casarían. De eso ya hacían dos años, el nombre de su prometida era Samanta Pucket.
Un día, Fredward fue a la iglesia y dio gracias a Dios por tener a esas dos bellas mujeres en su vida diciendo.
–Soy un hombre muy afortunado – repitió con mucha felicidad frente al altar de la iglesia en donde esperaba un día contraer nupcias.
Tiempo después, el "Clockworker" se dio cuenta que debía de demostrarle su amor a aquellas dos mujeres, no solo agradecer a Dios.
–Para las dos mujeres con todo su corazón – decía la dedicatoria que ambas mujeres leyeron aquella vez. Él hizo una hermosa caja musical, esperando un futuro aun más feliz. Siempre puso mucho empeño en todo lo que hacía y esta vez no fue la excepción él puso todo su amor en la caja musical. Un regalo para las dos mujeres de su vida, ambas lo recibieron muy felices.
Pero por desgracia, ahora, la caja musical ya no puede tocar más música.
-Lulila, lulila, lulila, lulila, lulila – cantó Melanie acompañada de la guitarra –lulila, lulila, lulila
Antes te conté que no nos importaba este país. A decir verdad, en un principio no era importante la relación del "Clockworker con todo el país. Sin embargo las cosas cambiaron con el tiempo pues en este país la persona con un gran poder mágico gobernara y obtendrá todo. El consejo del país y su reina, Marisa Benson, comenzaron a escoger a las candidatas al trono, mujeres de un gran poder mágico. En ese momento, el mundo rosa que habían creado se vino abajo pues las candidatas para ser el gobernante fueron, su prometida, Samanta Pucket y su hermana menor, Carly Shay.
Empezó un torneo mágico, su objetivo decidir quién sería el próximo gobernante. Así es como dos se vuelven uno contra el otro.
– ¿quieres decir que, por el torneo, ellas llegaron a odiarse? – Se atrevió a preguntar Gibby
–Exactamente eso digo – respondió con melancolía la rubia – la competencia fue demasiado para la amistad que aquellas dos mujeres tenían. Al poco tiempo, ambas se dieron cuenta que no podían seguir viviendo juntas y las cosas estallaron. Hubo tristeza y desesperación. El "Clockworker" no podía hacer nada. Las dos mujeres al ver que lo hacían sufrir, decidieron mantener su odio escondido de esa manera, Fredward nunca supo cuando se comenzó a incrementar.
– en algún momento ¿ellas lo pudieron evitar? – preguntó muy interesado Gibby
–es muy probable que si la magia no hubiera existido, tal vez hubieran vivido en paz. – recito por ultimo Melanie y continuo con su relato.
Sin embargo, su odio contenido llego a su fin el último día del torneo. Ese día todo termino porque lo que él vivió fue la peor conclusión, una explosión causo lo peor. Tanto Carly como Sam comenzaron la pelea. Una pelea mágica que probablemente no acabaría bien. Solo quedaban cuatro concursantes. Yolo Nakamura, Mary Greenshow, Samanta Pucket y Carly Shay se encontraban en la gigantesca caja pelea mágica. Después de un par de minutos, Mary Greenshow estaba en el suelo, unos segundos después Yolo se perdió en la tristeza de perder en una ilusión a su mejor amiga arrancandose la vida. El evento podía ser visto por quien quisiera. Justo en ese momento todo exploto.
– Veo que las cosas no han cambiado – grito Samanta.
–Tú eres la persona más asquerosa que he visto en el mundo – declaro Carly.
–es un alago –dijo en un claro tono de sarcasmo la mujer rubia de nombre Samanta.
–porque no te vas a la…
–calla esa boca mujer estúpida – interrumpió Sam
–cállate tu – se encolerizo Carly – in flammas! (¡en llamas!)
–intercluderent! (¡bloqueo!) –grito sin más Samanta hasta que de un momento a otro decidió que hacer para no perder, de verdad quería ser la gobernante – cor vestrum explodere, per animum tuum claudatur(tu corazón explotara, por tus sentimientos encerrados) – a decir verdad, Samanta no quería que su hechizo le hiciera tanto daño. Nunca imagino que ella encerrara tanto.
Fredward observaba todo atónito. Cuando vio que Carly caía también vio algo más, una caja musical volando por el cielo. Y al caer al suelo la caja musical estaba teñida de sangre. La sangre de su hermana castaña, la sangre de Carly. Su corazón literalmente exploto, en vez de solo dolerle. En ese instante su vida fue lo peor, vio a una mujer colapsando y a una mujer sollozando.
Sam vio aquello horrorizada mientras lagrimas salían de sus bellos parpados. Recordó una promesa olvidada. De tiempos remotos al espíritu del bosque.
–Espera – grito Gibby al escuchar eso – quieres decir que las dos niñas del relato de hace rato eran las mismas –y Melanie solamente asintió.
Sam sollozo aun más fuerte sin entender ambas fueron muy amabas, muy amadas y sin embargo, ambas están ahora en la peor parte de su vida. Sam vio de reojo la caja de música, no lograba entender nada pero como siempre que abrían juntas la caja musical, espero escuchar la bella melodía pero la caja musical ya no puede tocar más música.
– ¿qué sucedió después? – la curiosidad era demasiado para Gibby. – En las afueras de la ciudad puedes escuchar el final
– rio Melanie. Gibby no entendía pero antes de poder preguntar ella ya había partido con la guitarra a cuestas, susurrando un "lulila" al viento.
La curiosidad mato al gato, o más bien a Gibby. El hombre adulto no espero mucho para viajar a las afueras de la ciudad, el siguiente fin ya estaba haya. Una pequeña iglesia se alzaba ahí con un escrito en la puerta, una leyenda que Gibby no lograba entender del todo: Donde una vez hubo un país, ahora están sus ruinas. ¿Por qué se le hacía tan conocido aquello? Fuera la razón que fuera entro en la iglesia para volvérsela a encontrar. Rezando y cubierta de una manta negra. Decidió escucharla cuando regreso al relato.
Samanta fue maldecida, una eternidad de juventud. Que no sirve de nada si no la compartes. En las ruinas de aquel país un anciano sin cordura está haciendo algo. Tiene el cabello blanco y no se suele acercar a nadie. Cuando los viajeros le preguntan "¿Qué está haciendo?" El anciano responde "una caja musical".
Samanta cambio su nombre y decidió conservar como apellido el sobrenombre de aquella persona que tanto amo.
–Eres una malvada persona – observo Gibby – hacerme venir hasta aquí solo para escuchar la ultima parte del cuento.
–No fue solo por eso – rio Melanie – necesito que me hagas un favor – Gibby no entendía nada.
–Está loca – susurro el hombre – vas a pedirle a un extraño un favor.
–Es algo extremadamente sencillo – dijo Melanie sin apartar la vista del altar. Busca al "Clockworker" y pídele que te de la caja musical – Gibby asintió. Al voltear la vista Melanie ya no se encontraba ahí, solo dejo un pequeño susurro atrás –pero lo que se puede ver es solo basura
Luciana Gibson se encontraba en frente de esa puerta. Su abuelo le había pedido un favor dándole una pequeña bolsa, justo en su lecho de muerte. Ahora todo era cuestión de entrar al lugar. Abrió la desgastada puerta de madera con los años, su abuelo le había dicho que de joven se había encontrado en ese lugar. Dentro una mujer la escucho y Luciana solo pudo preguntarle algo
– ¿Usted es quien vive aquí?– la mujer asintió. Luciana le extendió la bolsa y la mujer tomo la bolsa. Al abrirla solo pudo llorar, dentro había una sucia y desgastada caja negra. – ¿Cómo te llamas? – se atrevió a preguntar Luciana.
– mi nombre es Melanie Clockworker – respondió la mujer que apenas y aparentaba unos veinte años con unos gigantescos lagrimones en los ojos.
Nihao…
¿Les gusto? ¿Lo odiaron? Espero que les haya gustado. Freddie no tiene mucha participación pero espero que les haya gustado el one-shot. El siguiente que voy a hacer no tiene mucho de los chicos pero lo adore… ya lo empecé y espero que les guste mucho. Hasta la próxima. ¡Oh¡ se me olvidaba, el próximo capítulo de "La Maldición de Romeo & Julieta" va a estar listo en unos cuantos días, espero subirlo el próximo viernes.
Sayonara.
