Sólo dejó que los pasos de All Might se alejaran del lugar para cruzar la esquina. Deku, ese maldito, estaba de espaldas a él, mirando en dirección hacia donde se alejaba el ahora flacucho héroe de pacotilla que pretendía un encuentro a escondidas en la azotea del colegio...mira que tenía descaro, el bastardo…
La furia volvió a su cerebro inflamado y dando uno, dos, tres pasos, tomó a Deku por el hombro de su uniforme. El chico no tenía la más mínima oportunidad; se había percatado de que no estaba solo recién cuando el más alto ya estaba detrás de él, agarrándolo.
- ¡Kacchan…!
- Te gusta seguir viéndome la cara de idiota, ¿no,Deku?
- E-Espera, me haces daño…
- Y una mierda.
Comenzó a arrastrarlo hacia otro de los corredores vacíos. Podía sentir el forcejeo inútil de Deku detrás suyo, intentando zafarse de su agarre mientras le decía algo ininteligible. Lo aferró con más fuerza aún. Miró hacia un lado y hacia el otro mientras caminaban dando tumbos por el corredor, hasta que Bakugou divisó lo que estaba buscando.
"Servicio de Limpieza".
Abrió la puerta agradeciendo que estuviese sin seguro, porque hubiese tenido que destruir la cerradura. Hábilmente empujó al menor al interior, ingresando y cerrando detrás de si. El lugar era pequeño y oscuro; había muchos trastos amontonados, y al entrar, el sonido de algunas cajas cayendo se dejó oír por alguna parte. Luego de eso, ya sólo se sentía la respiración agitada de Deku. Se filtraba una pequeña luz por una rendija en la parte superior de la puerta, y cuando Bakugou logró acostumbrarse a la oscuridad del lugar, pudo ver la expresión atemorizada en el rostro ajeno.
- Así que nos engañas a todos, ¿eh,Deku?
- N-No sé de qué estás hablando, Kacchan…
- ¡No me interrumpas, maldito! Crees que puedes engañar a esos imbéciles que te rodean, pero a mi no. Te conozco demasiado bien.- empujó al otro contra la pared, pegándose a él en un intento por amedrentarlo aún más, hacerle ver sus errores.- Te oí. Los oí, sabes. Me das asco.
- Kacchan, no te entiendo…
- Enredarte con un profesor, ¡y para colmo con All Might! Dime, ¿qué se siente?¡Contesta!
Pegó su cuerpo completamente al de Deku, quien había comenzado a gimotear, nervioso. Tomó su rostro tembloroso con una mano, obligándolo a que lo mire a los ojos en medio de la penumbra. ¿Estaba por llorar? Típico de ese debilucho...eso le daba aún más rabia, porque hasta hacía un par de minutos había oído la felicidad genuina en su voz al confirmarle a All Might que almorzarían juntos..por qué él sólo lo hacía llorar…
- ¿Ya te ha follado, acaso?¿Por eso tiemblas tanto?.- ante la falta de respuestas del otro se estaba poniendo cada vez más impaciente y ansioso. La inseguridad de sus propias preguntas comenzaba a crecer. ¿Era posible que lo que él había considerado solo un tonteo realmente hubiese pasado a mayores? ¿El idiota de Deku...había hecho...eso con All Might?
Malditos fueran.
Una de sus manos descendió hacia la entrepierna de Deku, palpando, apretando. Oyó el gemido de sorpresa y desesperación del menor, pero no le importó. Desde que tenía memoria Midoriya Izuku había estado con él, detrás suyo. Siempre le había seguido sin importar cuán mal le tratase; siempre había visto en sus ojos la admiración y el cariño que sabía él no le retribuía...y ahora ver ese mismo reflejos dedicado a otra persona le estaba consumiendo en vida, allí mismo.
Porque Deku siempre había sido suyo, de nadie más. Se había encargado de mantenerlo cerca, de vigilar y expulsar a los malditos que alguna vez habían querido acercarse a él, y así, sin arrepentirse de ello, lo había aislado completamente. Y ahora, en un jodido descuido que había tenido...
Comenzó un movimiento ascendente y descendente sobre la entrepierna de Deku, despertando sus bajos instintos sin que su dueño lo deseara. Aún sostenía su rostro para evitar que lo desviara, y se dedicó a observar sus expresiones cuando su mano aceleró el ritmo de sus atenciones.
Sabía que ya prácticamente lo estaba asfixiando contra la pared; sus respiraciones se entremezclaban con las del peliverde, y más temprano que tarde, notó que había dejado de forcejear. Se sorprendió gratamente por ello, y la seguridad comenzó a retornar a él, una vez más.
No se estaba oponiendo porque sabía el orden natural de las cosas. Pero...otra vez estaba jugando con él, el malnacido...dejaba que lo manoseara él y antes seguramente lo había hecho el maldito de All Might…
- K-Kacchan...no...pero qué haces, estás confundido…
- No estoy para nada confundido. Óyeme bien, Deku.- susurró contra su oído en forma ronca, intentando contenerse.- Eres mío, ¿me oyes, maldito?
- ¿Q-Qué…?
- ¡No te hagas el desentendido ahora!
No supo cómo se las ingenió para quitarle la chaqueta y robarle el cinto de los pantalones. Por supuesto, había comenzado a forcejear otra vez, y la pelea había hecho demasiado ruido. Habían caído escobas e incluso más cajas, pero a Bakugou eso poco le importaba.
A ver quién era el valiente que se atrevía a abrir aquella puerta. Acabaría con su vida allí mismo.
- Quédate quieto.
- Estás loco, aquí…
- Sí, aquí y ahora.
Por lo menos estaba respondiendo a sus caricias un poco toscas. Deku ya demostraba que aquello no era sólo unilateral; la erección que sentía a través de la ropa no era una ilusión, y cuando logró bajarle los pantalones de un sólo tirón junto con su ropa interior, pudo comprobar que estaba tan en la mierda como él. Húmedo, necesitado.
Sin darle tiempo a réplicas, volteó su cuerpo y lo aprisionó contra la pared, aplastando su rostro contra la dura y lisa superficie. Se pegó a su cuerpo por detrás, desprendiendo y arrancando en el proceso algunos botones de la camisa de Deku. Sus manos recorrieron a gusto la suave y tersa piel de su torso, su espalda, su trasero. Odiaba saber que otro pudiese haber posado sus manos en todo aquello que era suyo, y de nadie más…
Su propia erección dolía; entre insultos pudo deshacerse también de la chaqueta y liberar su miembro sin desacomodarse demasiado el uniforme. Le preocupaba el nivel de sudor que ya sentía en su torso y espalda. Si no se controlaba un poco, era capaz hasta de matarse a sí mismo. Sintió otra vez a Deku farfullar, decirle que se detuviera, que aquello no estaba bien, que él había entendido cualquier cosa...pero la realidad era que no hacía ningún ademán, ni para detenerlo ni para salir huyendo. Mal que mal, el maldito había estado esperando que aquello sucediera. Quizás hasta había sido su jodida fantasía.
- Ya deja de quejarte. Y quédate quieto sino quieres morir.
- P-Pero…
- ¿Pero?
En un acto de consciencia había lubricado bien dos de sus largos dedos con su saliva y ahora comenzaba a introducirlos lo más profundo que podía en el cuerpo ajeno. Sintió como su respiración se cortaba en un principio, a lo cual le habían seguido quejas, quejidos y finalmente, gemidos de molestia. Los movió sin compasión en el estrecho orificio, entrando y saliendo, abriéndolos en el proceso. El sonido húmedo que provocaba todo aquello lo estaba encendiendo aún más, y ya para cuando supo que Deku estaba lo suficientemente listo, se había olvidado por completo de que estaban en el receso de almuerzo en el colegio.
Retiró sus dedos limpiamente, dejando al otro en un estado de deplorable necesidad. Su respiración se había agitado aún más y sino fuera porque estaba enajenado por la mezcla de sentimientos y sensaciones que estaba viviendo, Bakugou hubiese jurado que se estaba meneando contra él.
Como si necesitara que alguien le dijese lo que tenía que hacer.
Intentó no ser una bestia, por lo menos una vez. Apoyó ambas manos en la pared, respirando profundo e intentando penetrar al menor de forma pausada, lenta. Le estaba costando horrores, sobre todo por lo estrecho que era el inútil. Lo oía gemir su maldito nombre, una y otra vez, volviéndolo loco. Le estaba provocando, lo sabía.
Sólo pudo contenerse un par de minutos, los suficientes para que se acostumbrara a su tamaño. Los suficientes para no partirlo en dos...o eso pensó cuando lo embistió hasta el fondo, moviendo todo su cuerpo y apretándolo más contra la pared, haciéndole gemir estruendosamente.
Volviéndolo a la realidad de un puñetazo.
- ¿Quieres que nos descubran así, que nos interrumpan?.- susurró agitado contra la parte posterior de su oído mientras cubría su boca con una mano y con la otra se aferraba a la pared al tiempo que no mermaba en el ritmo fuerte y seguro que le había impreso a sus penetraciones. Salía y entraba casi por completo de un sólo golpe, haciendo que las piernas del menor temblaran en el proceso.- ¿O es eso lo que quieres, Deku?
- K-Kacchan…-aún se las ingeniaba para decir su nombre con la boca tapada, pero oírlo decir de aquella manera tan extasiada...no hacía más que reafirmar su ego, su seguridad.- N-No...no...no pares...
- No...pienso hacerlo...joder...deja de...apretar así, maldito…
Lo estaba volviendo loco. Las paredes internas de Deku estaban demasiado apretadas, demasiado calientes. Pegó su torso a la espalda del menor mientras comenzaba a masturbarlo al mismo ritmo de sus embestidas. No podía parar, simplemente no podía detenerse ni disminuir el ritmo...por la fuerza que estaba utilizando, sabía que luego les iba a costar recuperarse a ambos, sobre todo a Deku…
El peliverde gimió fuerte contra su mano, alertándolo. Lo hizo una, dos, tres veces, cada vez más excitado y fuera de sí. Necesitó varios segundos para darse cuenta de que había tocado algo en el interior de Deku que lo estaba llevando a la perdición...y no dudó ni un segundo en golpear aquella zona con saña, casi con violencia; estaba seguro que si descubría su boca lo oiría gritar, sólo por y para él…
Y la idea de saber que había marcado su territorio le llegó de repente, como un pensamiento primitivo e instintivo del que no se sabía capaz de tener. No necesitó más que un par de minutos más para lograr aquello, acabando en el interior de Deku casi al mismo tiempo que éste se derramaba en su mano. Soltó su boca y le oyó gemir por lo bajo, sosteniéndose como podía de las paredes. Ambos intentaban tranquilizar sus respiraciones, y Bakugou se descubrió con desagrado ayudándolo a limpiarse y re acomodarse un poco en medio de un silencio que resultaba un tanto incómodo.
- Kacchan...yo…
- Ni se te ocurra decir ninguna idiotez porque te juro que…
Antes de que pudiera preverlo, Deku se había acercado a él otra vez, demasiado. Y antes de que pudiera evitarlo, sintió los labios tímidos del otro posarse sobre los suyos, casi con miedo, inseguros. La sensación le gustó; sintió un calor extraño recorriéndole el rostro y el cuerpo, diferente al que había experimentado momentos atrás, y en el afán porque aquello no terminara tan rápido, le había rodeado la cintura con un brazo y pegado a su torso para profundizar el contacto, mordisqueando un poco su labio inferior en el proceso.
Le oyó reír, divertido.
A la mierda el almuerzo, a la mierda All Might. A la mierda todos, realmente.
Midoriya Izuku era suyo. Lo había sido siempre, y lo seguiría siendo, no importaba cuánto imbécil se le topara en el camino. All Might ya no representaba una amenaza real, ya no…
- Kacchan.
- Qué.
- Creo que entendiste cualquier cosa.
- ¿Ah?
Increíblemente lo habían logrado. Habían salido del servicio de limpieza aún con el corredor vacío, y como si fuese adrede, las clases aún no se habían reanudado. Y nadie les había interrumpido.
Bakugou giró para enfrentarse a Deku en medio del corredor. Sus ansias de posesión se habían calmado, pero las de pelea estaban a flor de piel.
- All Might es un gran mentor. Pero nada más. No hay nada entre nosotros.
- ¡Y eso a mi que me importa! Vete a comer con él, que seguro te está esperando, estúpido.
Y se alejó rápidamente. Quizás si tenía suerte, Kirishima le había comprado algo para el almuerzo. Ya luego le devolvería el dinero. O quizás no.
Si bien se había ido raudamente, sí que le había importado eso. Y vio la expresión de su rostro, Deku no mentía. Y en realidad él nunca había estado seguro de que aquello fuese real, sólo se había dejado llevar por los malditos celos.
Y había caído. Deku no lo había detenido, y ahora ambos habían firmado un pacto tácito en el que iban a tener que reconocer lo que había sucedido.
Maldición. Mierda. Lo único que le faltaba.
Al menos, lo único bueno de todo aquello, era que podía seguir demostrándole luego cuán suyo era. Y de nadie más.
Hola a todos! Muchas gracias por leer! Si llegaste hasta aqui no estuvo tan mal xD
Dejenme saber qué les parecio y si desean que escriba mas sobre esta pareja!
Nos leemos!
