DISCLAIMER: Los personajes originalmente pertenecen a Steph, pero yo aquí juego con ellos un poquito y la historia es cien por ciento mía :)


Isabella dio un suspiro pensativo mientras caminaba de la mano de su novio, acercándose al balcón de la casa. Era víspera de año nuevo y estaba contenta de que lo celebraran juntos. Riley la abrazó por la espalda y ubicó su mentón en su hombro.

Todo el piso estaba decorado con brillos y globos. Había antifaces y adornos para celebrar el año próximo y música a todo volumen. Luego de que la cena terminara, los ánimos habían subido y la gente se encontraba alegre y divertida.

Riley Biers era su novio, un chico común.

No que fuera algo malo, simplemente era un típico. De ahí la razón de que sus padres lo adoraran. Tenía dieciocho años, provenía de una buena familia, era un chico respetable y amable. No era celoso, ni impertinente, era agradable y Bella lo quería.

Comenzó la cuenta regresiva para el año nuevo y sintió su estómago retorcerse. Este momento de la velada siempre la ponía nerviosa. Le dio un apretón a la mano que tenía unida con Riley, él lucia divertido y sonriente negando con la cabeza hacia ella, todavía le sorprendían sus manías.

-Tres… dos… uno… ¡Feliz año nuevo!-

Los fuegos artificiales retumbaron por toda la ciudad, el cielo estaba repleto de colores y brillos. Las figuras eran hermosas como a la vez aterrorizantes, todo era maravilloso.

La familia empezó a saludarse y desearse un buen año. Sintió los brazos de Riley envolverla y se relajó instantáneamente.

-Te amo Bella,… felicidades- dijo contra su cabello, abrazándola fuertemente.

Riley rompió el abrazo y se acercó a darle un beso cariñoso. El primero del año, ella se lo respondió tímida. La familia comenzó a acercarse así que tuvieron que separarse por un momento.

Sus padres los abrazaron, luego el resto de la familia y entre la champagne y la charla, la fiesta siguió su curso.

Con Riley recién cumplirían un año en marzo de estar juntos, y ella todavía no le decía que lo amaba.

Eran simplemente dos palabras, ¿por qué le era tan condenadamente difícil pronunciarlas? Siempre se acobardaba en el momento justo cuando sabía que debía decirlas y hacer a su novio feliz y dichoso, pero ¿cómo decirlas si realmente sentía un pequeño vacío cada vez agrandándose en su pecho? Como si algo faltara… no se sentía completa.

Aunque su familia la hacía sentir casi completa.

Tenía a dos padres que la adoraban, así como ella los adoraba a ellos. Renée era una madre conservadora, pero que, a fin de cuentas, siempre buscaba lo mejor para su hija. Y Charlie era otra historia… él era un ángel caído del cielo para Bella.

Era su padre, su héroe.

Alguien al que ella admiraba a morir y de la que su existencia dependía.

Cada vez que Charlie volvía tarde del trabajo, ella lo esperaba expectante, solo para cerciorarse de que él volviera en una pieza. Su madre, ya medio acostumbrada, seguía siempre con sus problemas para dormir también, simplemente esperándolo.

Charlie Swan era el pilar de la familia. Sin él, no existiría tal cosa.

Le apenaba el hecho de no tener hermanos, no tener con quien haber jugado cuando pequeña o simplemente no tener a quien cuidar y proteger. Pero ya estaba acostumbrada. Riley tenía dos hermanos pequeños y con ellos agotaba todas sus fuerzas.

La familia era pequeña, pero para ella era suficiente.

Sintió a Ángela tomarla del brazo, sacándola de sus pensamientos.

-¿Estás lista para salir?- su emoción era contagiosa. Bella asintió en respuesta y juntas se encaminaron a buscar sus bolsos y a despedirse de sus padres.

Ángela Weber era prima segunda de Riley por parte de su madre. Además de que era su mejor amiga de toda la vida, gracias a ella conoció a su novio.

Llegaron al lado de los Swan y Bella se acercó sonriente a despedirse.

-Con mucho cuidado jovencita- Renée comentó a regañadientes, lucía muy preocupada de todas formas, Bella le besó la mejilla.

-Estaremos bien, mamá, no te preocupes. Riley nos cuidará- dijo tranquilizándola.- Feliz año nuevo-

-Cuídate, nena- su padre la abrazó y le deseó un feliz año.

Cuando entraron en el auto de Riley, un BMW antiguo, estuvieron listos para partir.

Media hora después se encontraban estacionándose frente a uno de los pubs que quedaba en los límites de Forks. Era uno de los más concurridos y la bulla se escuchaba hasta la calle. Tomó la mano de Riley. Se sentía nerviosa y a la vez excitada, sería su primera vez en un lugar así.

Si, era medio patético dado que ya tenía cumplidos los dieciocho años, pero no tenía permitido asistir a este tipo de eventos. No era el tipo de chica rebelde que desobedeciera órdenes de sus padres, simplemente no iba con ella.

Hubo una vez, hace ya diez años, que a su madre no le agradaba un chico de su escuela. Era de esos típicos niños pesados y molestosos de la primaria. En conclusión, su madre no la dejó asistir a la "fiesta", en la cual casi todas sus amiguitas irían. Bella se sintió apenada, pero, ¿qué podía hacer al respecto una niña de ocho años?

Así que estaba emocionada de que su madre cediera esta vez.

Ángela iba a la cabecera, entraron al local rápidamente y la atmósfera de olores y ruido la detuvo un segundo. Todo lucía bastante juvenil y electrónico. Muchos jóvenes fumaban en las mesas y la barra estaba llena de personas.

Riley no soltó su mano en ningún segundo mientras se dirigían a la mesa más cercana que encontraron a la pista de baile. Los pies de Bella estaban que brincaban de emoción.

-Quédate quieta, mi amor- Riley estaba divertido con la situación. El muy pesado sabía que su novia moría por saltar a bailar.

Bella sabía de lo que si estaba enamorada. La danza.

Amaba sentir la liberación en su cuerpo. Ver como los movimientos fluyen sin premeditación y hacen arte. Para ella era arte.

En lugares como este, disfrutaba hacer el loco y moverse sin pensar. Podría ser una chica vergonzosa y tímida, pero el baile era simplemente otra cosa.

-Vamos, por favor- suplicó sonriendo. Necesitaba sentirse libre.- ¡Vamos, Riley!-

Él rió juguetonamente y le tomó del brazo para guiarla a la pista.

-¿Segura Ánge que puedes quedarte sola? Serán solo unos minutos- Bella lucía indecisa, pero su amiga movió su mano despreocupada.

-Anda Bella, no te angusties por mí- comentó y sonrió. De todas formas, Ben y los demás llegarían en cualquier momento.

Bella sintió el tirón a la pista de baile de su novio y lo siguió fascinada.

En ese momento se escuchaba la canción Tik Tok de Ke$ha. Bella estaba moviéndose al compás de la música, sintiéndose despreocupada y serena. Sus caderas al son del ritmo y su cabello girando alrededor.

"…No pares, pasa Pop
DJ, revienta mis altavoces
Esta noche, voy a luchar
Hasta que veamos la luz del Sol
Tik tok, en el reloj
Pero la fiesta no para, no…"

Se sentía libre al fin, sin preocupaciones y divirtiéndose al máximo. Notó como Riley apretaba el agarre en sus caderas y seguían moviéndose al ritmo.

Estuvieron casi más de una hora bailando y Bella quería más, pero el pobre de Riley estaba ya exhausto. Caminaron o al menos lo intentaron sin empujar a nadie en el trayecto, para llegar a la barra y pedir unas bebidas. Riley se pidió una cerveza y ella solo una coca-cola.

De vuelta a la mesa, vio a los chicos ya ahí.

Jessica, Mike, Tyler, Lauren y Ben con Ángela se encontraban conversando y divirtiéndose. Les saludaron con un feliz año y el parloteo siguió.

Cuando terminó con su gaseosa, Jess y Lauren la empujaron a la pista de baile, ya que Riley estaba cansado y prefirió quedarse con los hombres.

Bailaron riéndose y divirtiéndose sonoramente. Actuaban como chifladas y en realidad no les importaba. Un trío de chicos las sacaron a bailar y aceptaron, aunque Bella lo hizo más por sus amigas que por gusto.

El chico era más bajo que ella y cuando le dijo su nombre, entendió algo como Justin o Jason, no le importaba realmente. Miraba de vez en cuando a Riley para que la fuera a buscar pero éste no parecía atento.

Para poder escapar le tuvo que pedir al tal "Justin" que tenía que ir urgente al baño. Se escabulló rápidamente y en vez camino hacia la salida ya que necesitaba tomar un poco de aire.

Afuera había una brisa helada que la congeló un poco. Solo llevaba puesto una blusa turquesa y un jeans negro delgado.

Observó a muchas personas que salían a fumar o que estaban conversando. Fue ahí cuando de repente, lo vio.

Era extraño. Estaba sentado a unos metros de ella en la calle con su rostro entre las manos. Solo podía ver su capucha negra que le escondía el cabello. La noche estaba oscura y la luna alumbraba poco.

Bella se abrazó a si misma por el frío y avanzó unos pasos hacía él. Estaba intrigada por saber que le pasaba, pero no sabía cómo acercarse.

Él sintiendo, seguramente las pisadas, levantó la vista y parpadeo hacía ella confundido.

-¿Qué quieres?- preguntó molesto, levantándose deprisa y metiendo las manos en los bolsillos de la capucha. Gracias a la poca luz, divisó unos ojos verdes. Unos hermosos ojos verdes.

Estaba estupefacta, el chico era bello. A pesar del corte en la ceja y el hematoma en su mejilla. Bella frunció el ceño al notarlo.

-¿Qué te ha pasado?- respondió sin pensar, levantando la mano a su rostro, inconsciente. El chico se alejo rápidamente.- Lo siento- balbuceó avergonzada. ¿Qué estaba haciendo?

-No es de tu incumbencia niña- respondió mordaz, casi divertido por la situación. Bella bajo la mirada ruborizada, no esperaba esa reacción.

-¿Necesitas ayuda?- preguntó por última vez. El chico se veía confundido, como perdido, sintió un poco de pena.

-¿Crees que necesito tu ayuda?- se acercó con el ceño fruncido, lucía alterado y no parecía algo bueno.

Inteligentemente decidió retirarse, ya sin importarle del todo. De todas formas, ¿quién era este chico? ¿Y qué le importaba a ella?

Al darse vuelta, notó que un grupo de hombres se acercaban a ellos. Parecían del tipo de los malos, eran corpulentos y muchos. Bella se tensó en el lugar y quedó paralizada.

Los hombres la observaban atentamente.

-Vaya, Cullen. No pierdes el tiempo- comentó uno, socarronamente.- ¿Ya le has robado todo su dinero a la pobre chica?-

La mente de Bella trabajaba a mil por hora, intentando entender que ocurría y descifrar como salir de ahí, pronto.

-Por favor, idiotas, lárguense- comento el chico de ojos verdes, el tal Cullen. Estaba más alterado que antes y se acercó a ella para ponerla detrás, como escudándola. Bella tembló.

-Quiero mi dinero, Cullen, pronto. No lo olvides- vociferó otro hombre, uno que lucía mucho más aterrador. Se acercó y levantó rápidamente su mano y golpeó la mandíbula del chico.

Pegó un grito asustada y el chico por la fuerza del golpe cayó de espaldas frente a ella. El grupo de matones se dispersó y se alejaron sin más. Cómo si toda esa situación fuera normal. Por Dios, estaba sangrando.

No estaba segura de cómo actuar, pero definitivamente no podía dejarlo ahí tirado. Se agachó, apoyándose en sus rodillas, desenrollo el pañuelo que llevaba atado al cuello y lo acercó a su rostro, para detener el sangrado.

Bella sintió el olor de la sangre emanar y se mareo un poco. El chico estaba más tranquilo al parecer, ya que aceptó la ayuda de ella y no se quejó cuando hizo que apoyara su cabeza en sus muslos.

La situación era extraña, estaban en una esquina de la calle, él sentado en el suelo, apoyado en ella, con la boca en sangrada y Bella estaba asustada a morir. Pensó en Riley, seguramente la estaría buscando como demente.

-¿Qué fue todo eso?- se atrevió a preguntar, ya que lo había ayudado pensó que se merecía algún tipo de explicación. El chico la miró a los ojos y medio sonrío.

-Gracias- comentó señalando el pañuelo en su rostro, que estaba ya bañado en sangre. Se levantó con cuidado y la volvió a mirar. Extrañado se dio media vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario. Sin decir ni una palabra más.

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¡Quiero sus opiniones! ¿Qué piensan de la aparición de Edward?

También quiero aclarar que durante la historia se mencionaran temas como los narcóticos, embarazos no deseados y cosas que no tienen que necesariamente pasar en la vida real, esto es ficción y producto de mi loca mente.

Teniendo eso aclarado... ¡Mañana volveré a actualizar!

¡Besos para todos!

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