Bueno, aquí está la segunda entrega, mis exámenes terminaron y aquí estoy, enia que escribir esto, aunque me costó mucho trabajo porque me cuesta mucho pensar como Harry, en fin sin mas les dejo la historia, no sin antes presumir mi 9 en farma…-WI!!!!-
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Good Bye My Dragon
Estaba comenzando a ser conciente de lo que sus sentidos percibían, el sueño comenzaba a abandonarlo poco a poco dando paso a la realidad, esa, en la que el cuerpo que abrazaba no era el que añoraba, cuando el sueño falso en el que estaba con el, tomados de la mano, juntos, se desvanecía, y volvía a abrir los ojos para encontrarse la lisa cabellera roja frente a el, no…no era el pelo rubio que había esperado ver…estaba abrazando a "su esposa" …Esposa….precisamente eso es lo que había hecho que insistiera en regresar de su luna de miel…hoy Draco tendría una "esposa" y el quería ver eso….Tenía que verlo…si no lo hacía no iba a poder creerlo, tomó su bata y se levantó de la cama con todo cuidado de no despertar a Ginny, no quería dar demasiadas explicaciones, y mucho menos decir la verdad.
Si ya Ginny sospechaba algo, ante su insistencia de volver de la luna de miel, ahora no podía salir de la casa, completamente arreglado, con su mejor traje y sin destino aparente, decidió inventar una excusa, así que se dirigió a donde su durmiente esposa, y le rozó el brazo en un intento de despertarla, Ella abrió los ojos sorprendida.
- ¿Qué pasó, Donde vas? – Preguntó la pelirroja aun adormilada y algo extrañada por ver a semejantes horas a su marido vestido de semejante manera.
- Sigue durmiendo- Susurraba a su esposa acariciando la lacia y roja cabellera y mirándola con infinita ternura- Solo te aviso que el ministro me citó ahora, para autorizar la instalación de electricidad que quiere tu padre- Sonrió cariñosamente.
- Gracias Harry, no se porque te preocupas tanto por las excentricidades de papá- Musitó adormilada, dedicando a su esposo una de sus mejores sonrisas y sus mas tiernas miradas, antes de cerrar los ojos para volver a caer en el sueño.
Harry se puso de pie, sintiendo una pequeña punzada de culpabilidad, pero no podía quedarse allí, haciendo como que nada sucedía, cuando la persona que mas amaba en ese mundo estaba a punto de decir 'si, acepto' y estaba dispuesto a todo, a lo que fuera, con tal de que Draco lo escuchara, lo viera allí, incluso a impedir ese matrimonio, el no podía casarse, ¡no! Solo pensarlo hacia que el contenido de su estómago amenazara con regresar por su garganta.
Salió de la madriguera a toda prisa, bajo el mismo pretexto de la instalación eléctrica, no sin antes ser obligado por su suegra Molly a comer una tostada con mermelada, intentó aparecerse, pero los hechizos de protección eran demasiado poderosos, así que tubo que conformarse con aparecerse 4 cuadras antes de la catedral, podían estar en problemas, pero siendo un Malfoy, no podía esperar menos, sonrió para sus adentros recordando a Draco, como se reía cuando hablaba del abolengo de su familia, y como el mostraba cuanta indignación podía.
Tuvo que caminar el resto del camino, allí estaba, un elegante toldo blanco cubría el pasillo principal , ya que, como no era novedad en Londres, la llovizna era casi imperceptible, pero molesta, unas esferas de Cristal florando a todo lo largo de dicho pasillo, con agua en su interior que formaba diferentes figuras, cruzó la calle, caminando junto a la alfombra blanca que adornaba el pasillo, por la que en unos momentos caminaría la futura esposa de su amor, ya dentro de la iglesia, se dio cuenta de que del techo caían toneladas de polvo de estrella, brillante como si fueran trozos de cristal, pero tan suaves al tacto como una burbuja de jabón , si uno se fijaba bien en esas finas laminillas se podían ver grabadas las iniciales 'D y A ' entrelazadas entre si, Harry se dio cuenta de lo bizarro que era todo, si esa letra tuviera un poco de separación…perfectamente podía ser una 'H'.
Levantó la vista hacia el altar, y allí estaba el, completamente vestido de blanco, bello como solo el podía ser, con ese aire de superioridad frente a la vida y a su vez la fragilidad que el sabía estaba allí, a pesar de estar bastante bien disimulada., jamás, que recordara le había gustado mas que en ese momento. En sus ojos se veía un aire de triunfo que le daba ese toque de sentirse seguro, a salvo, y bien.
Pero no había amor, no podía haber amor, porque eso solo lo sentía por el, y en ese momento no estaba allí así que definitivamente no podía ser amor.
Tenía que impedir esa locura, iba a sacarlo de allí y evitar que se casara así tuviera que desatar otra guerra. Se aproximó hacia donde estaba parado, con las palabras dando vueltas en su cabeza, Draco estaba de espaldas a el, pero Narcisa lo vio llegar y se tensó notablemente, aun mas cuando puso una mano en el hombro de su hijo y este se dio la vuelta para encararlo.
-¿Qué estás haciendo aquí?- Le dijo Draco más afectado de lo que hubiera querido parecer, mientras era tomado por el brazo y apartado un poco de su madre.
-Tenía que hablar contigo…tenía…tengo que decirte que…no puedes…no puedes casarte - Sus ojos estaban llorosos, recorrió con la mano la distancia entre el antebrazo de Draco y su mano, tomándola entre las suyas, que también temblaban, su respiración agitada no lo dejaba articular palabra, lo único que podía hacer era mantener a las lágrimas a raya y evitar que Draco apartara su mano.
-¿Y porque no puedo según tu? –Preguntó sin la más mínima intención de separar su mano.
-Porque yo…no podría soportarlo…moriría de rabia, de celos…por que yo te…
-Tu me ¿Qué? …. ¿me amas, ¿Ibas a decir eso? ¡Ja! Vamos Potter no esperarás que lo crea – Soltó con todo el cinismo y la rabia contenida durante ese tiempo, el no había hecho nada por evitar que se casara con la pequeña rata, ¿Por qué ahora venía Potter a ponerlo en semejante predicamento?- Yo mismo te vi jurar que amabas a...a tu esposa.
-Eso…es algo que tenía que hacer…y si la quiero, pero a ti, a ti te amo, yo no puedo, no puedo permitir que cometas esta locura, tu no la amas…no vas a ser feliz con ella…- Entonces Draco finalmente logró soltarse del agarre del Gryffindor, mirándolo con todo el rencor que era capaz de sentir.
- no me hagas reír Potter por favor… no se vería correcto, solo quiero que me digas. ¿En realidad crees que estas tres semanas han sido de gloriosos preparativos para mi, ¿Crees que no moría yo de rabia, o de celos cada vez que te imaginaba en tu 'luna de miel'? – Su voz se quebró, recordando la cantidad de noches que había llorado de impotencia durante esas tres semanas, después de que vio a Harry ante el altar- cada vez…que te imaginaba caminando con ella, tomando su mano, o mirando loas estrellas, o besándola, o haciéndole el amor…-Susurró pareciera mas para si mismo, con los ojos humedecidos, recomponiéndose inmediatamente- porque seguramente no estuvieron jugando Snap explosivo ¿verdad? – A lo que Potter no pudo más que bajar la vista, en una muda y clara muestra de aceptación.
-Yo te vi…Potter, estuve allí –susurró con la voz cortada- te vi sonreírle, jurarle protección, amor…te vi tomar su mano, besarla… ¿Sabes que es lo que yo sentí en esos momentos? …me costaba hasta respirar, pero según tu era lo correcto… ¿Por qué no me dejas a mi hacer lo que yo creo correcto?...
-Te amo…- Fue lo único que Harry pudo decir ante semejante argumento.
-Draco, Cariño…- le susurró su madre aproximándose a ellos –Llegó tu novia mi amor- Dijo tirando suavemente de su muñeca, dirigiéndolo hacia el altar, sin que este opusiera alguna resistencia.
Al notar como Draco se soltaba de su agarre Harry lo tomó con algo de fuerza por la muñeca, bruscamente lo dirigió hacia el, y lo estrechó entre sus brazos, ante la notable tensión del otro –felicidades- susurró con una infinita tristeza, a lo que este respondió con una mirada triste de despedida, y con un movimiento brusco retirando su mano completamente, caminando hacia lo alto del altar, al cobijo de las notas del piano, y la marcha nupcial.
Harry observó todo sosteniéndose de un pilar, sentía que su mundo se estaba cayendo a pedazos, necesitaba un pulcro que evitara que se derrumbara, sonrió sin ninguna intención de hacerlo, Draco se veía como un ángel, allí, ante el altar, vestido de blanco
"Como si fuera virgen" pensó y tuvo que reprimir una risa.
Entraba la novia caminando por el largo pasillo, sobre la alfombra blanca, Asteria Greengras era, a los ojos de cualquiera con dos dedos de frente una mujer impresionante, su pelo castaño clarísimo, estaba recogido en un moño sencillo, delgada, de una estatura media, con unos ojos violeta que desarmaban a quien fuera, Slytherin, la conocía, sabía que era muy amiga de Draco desde siempre y sabía que era con ella con quien iba a casarse, a pesar de no haber cruzado mas de dos palabras en su vida , en ese momento la odiaba con toda su alma.
Draco recibió a su futura esposa con una sonrisa sincera en sus labios y un beso en la mano, ambos subieron la pequeña escalinata del altar, al llegar a sus lugares, el obispo comenzó a platicarles, sobre el amor, la familia, la fidelidad…
Harry sentía que su corazón se rompía con cada palabra del hombre, recordando cuanto se amaban, o al menos cuanto lo amaba el, lo felices que habían sido, todos los momentos juntos, eso no era cualquier cosa, y dolía, ahora toda esa felicidad lo estaba matando, no se había movido un centímetro de donde estaba refugiado, todos los invitados vestían de blanco, solo el llevaba un traje negro, resaltando de manera involuntaria.
Tan solo podía pensar en que como el, Draco estaba sufriendo, y eso era, posiblemente lo que mas le dolía, conocía esa mascara y también lo que había debajo de ella, aquel niño frágil, con necesidad de ser protegido, y el necesitaba protegerlo, pero a partir de esos momentos ese papel le iba a pertenecer a ella, que ahora sonreía casi amargamente mirando en su dirección, en ese momento se preguntó si Asteria sabría algo.
No pudo evitar desviar la mirada hacia las manos de ambos contrayentes, fuertemente entrelazadas, pero mas que un gesto de amor, parecía ser de apoyo, Draco parecía aferrado a la mano de su novia, como si fuera lo único que los sostenía de caer en un gran vacío, eso hizo que sus sospechas acerca de que tanto sabía Greengrass sobre ellos.
- Si alguien sabe de algún motivo por el que esta unión no deba llevarse a cabo, hable ahora o calle por siempre- Estas palabras sacaron a Harry de sus pensamientos, claro que tenía un motivo para impedir esa locura, Draco no podía ser feliz, en ese matrimonio jamás iba a haber amor, y estaba destinado al fracaso, así que haciendo honor a su casa , con los puños cerrados y el pensamiento totalmente obnubilado se dispuso a llegar hasta allí, varita en mano con la firme convicción de matar a quien se interpusiera en su camino de sacar a Draco de ahí…o al menos eso pensaba hacer, cuando sintió una mano posarse en su hombro, giró la cabeza automáticamente para ver de quien se trataba.
-¿Qué pretendía hacer joven Potter? – Preguntó Narcissa Malfoy, con la misma expresión en sus ojos que aquella noche, en la que le preguntó si Draco vivía, en la que salvó su vida.
- Voy a impedir esta locura señora, todos sabemos que es un error –La determinación en su voz hubiera hecho retroceder a cualquiera, pero Narcissa Malfoy NO es cualquiera, así que poniendo su mejor cara de circunstancias, hizo que Harry regresara donde antes estaba parado, dando un breve vistazo de reojo a su hijo, que en ese momento apretaba con mas fuerza la mano de su prometida.
- y dígame… ¿Qué derecho tiene usted de hacer eso? –Preguntó elegantemente la mujer, encarando a Harry de una manera casi maternal.
-EL derecho que me da amar a Draco – Susurraba en el mismo tono que la madre de Draco, esperando que ninguno de sus invitados se hubiera dado cuenta.
-El mismo que tenía mi hijo de romperse el corazón el día de tu boda…el no lo hizo, no escandalizó ni dio nota, ¿Por qué ahora quieres hacerlo tu?
-No es que quiera dar nota, simplemente no puedo permitir esto lo entiende – Discutió Harry ya al borde de las lágrimas de impotencia.
-Tuviste tu oportunidad…si se hubieran ido como Draco te lo propuso no estaría ninguno de los dos en esta situación- Soltó Narcissa casi mordazmente.
-¿Qué sabe usted de eso? - Preguntó, supuestamente de eso nadie sabía nada.
-¿De quien crees que fue la idea de que se fueran lejos y mandaran al infierno todo?, mi hijo es demasiado obstinado y orgulloso para siquiera pensarlo.
-Y porque…se lo dijo… ¿Por qué se lo sugirió?
-Quería verlo feliz, a costa de todo, pero parece que no pudiste contra tus cánones establecidos, ahora no le pidas a el lo contrario, tu necesitabas casarte con la niña Weasley para darle a todo el mundo el final feliz que esperaba, el necesita a Asteria para darle un heredero a su familia, ahora el es el Señor Malfoy, y como tal debe cumplir con sus obligaciones, y tu no tienes absolutamente ningún derecho de arruinar la ultima oportunidad que tiene de ser feliz.
-El no va a ser feliz con ella…nunca – afirmó casi con saña y coraje, retando a Narcissa con los ojos.
-Míralo Potter, ¿Alguna vez lo habías visto mirar a alguien así? Con esa ternura, esa devoción, el la ama, de una manera distinta a lo que siente por ti, pero la ama, estuvo dispuesto a todo por ti, y tu no lo supiste, o no lo quisiste ver, no te juzgo, tus razones eran poderosas, pero ahora solo te suplico, -Tomó aire y endureció un poco su mirada, para buscar la de Harry después- Te exijo, que dejes a Draco seguir con su camino…
Harry la miraba como si estuviera lanzándole una serie ce Cruciatas directamente al corazón, sabía que tenía razón, y eso era lo que mas dolía, que si alguien era el culpable de que ambos estuvieran ahora en semejante situación era el, que no había tenido el valor suficiente de enfrentarse a los Weasley y a toda la sociedad, por defender su amor.
- O dígame Potter- Narcissa volvió a su tono formal de sierpe- ¿Estaría dispuesto a dejar a su esposa, a menos de un mes de matrimonio?, porque si es así, vaya en este momento por mi hijo y váyanse de aquí – Dijo Narcissa, dándole cancha abierta, completamente conocedora de la respuesta.
-No…- Fue la escueta, pero desgarradora respuesta que Harry le dio.
-Entonces, ¿Qué papel juega Draco aquí?... ¿El de amante?- Mi hijo es un Malfoy y como tal jamás aceptaría ese papel, y yo jamás permitiría que lo aceptara.
-El no merece eso- Fue lo único que Harry pudo decir ante tales argumentos.
-En efecto, no lo merece…el merece eso –señalando hacia el frente de la iglesia- una esposa hermosa, que lo ama, y a la que el ama, una familia, una estabilidad, no migajas de lo que es de alguien mas…me da gusto que lo entiendas…y lamento no poder decirte que me dio gusto verte aquí.- Narcissa le dio la espalda, caminando elegantemente hacia su asiento.
Harry se disponía a salir de allí, la madre de Draco tenía razón, el no tenía absolutamente nada que hacer allí, sus reflexiones fueron interrumpidas nuevamente por las palabras del obispo.
-Draco Lucius Malfoy ¿Aceptas voluntariamente y por tu entera convicción a esta mujer, Asteria Greengras como tu esposa?...-Draco volteo, casi involuntariamente hacia donde estaba Harry, mirándolo con los ojos llenos de amor y tristeza, y sin despegar de el sus ojos dijo – Acepto-
En ese momento Harry supo que todo estaba perdido definitivamente, el tiempo se detuvo para el, comenzó a caminar hacia fuera, sin importarle unas cuantas miradas curiosas sobre el y sobre todo sobre sus manos temblorosas que limpiaban la humedad de sus mejillas.
Se detuvo en la puerta de la catedral, mirando hacia dentro, como la ceremonia concluía, en ese momento, la mirada de Draco volvió a dirigirse hacia el, hacia fuera, y era completamente distinta a la que unos minutos antes le había dedicado, estaba vacía, lo miraba como si jamás lo hubiera visto, el no podía creerlo, ese no era Su Draco, al que le había jurado amor y devoción, pero finalmente había sido el quien no había respetado ese juramento.
Salio de la catedral, sin querer esperar a ver el resto de la boda, quería estar ya en casa, aunque no sabía como iba a hacer para disimular su tristeza delante de la familia, tal vez lo disfrazaría de furia o indignación, el ministro no iba a atreverse a contradecirlo.
Dio un ultimo vistazo hacia atrás, lo vio sonreír, lo vio tranquilo, aun mas que eso lo vio feliz, sin soltar un solo momento la mano se su esposa…porque ya era su esposa, y el…el solo era parte de un pasado, ya no podría protegerlo, ni besarlo, ni amarlo, ahora…ella iba a hacer todo eso, ella lo abrazaría cuando tuviera pesadillas, o cuando lo asustaran los relámpagos…ella iba a dormir con el esa noche.
-Adiós Draco –Susurró al viento, mas como catarsis que como despedida, el había escogido esa vida, y ahora era el momento de vivirla, no había mas que hacer, no había vuelta de hoja, limpiándose la ultima lágrima, desapareció con rumbo a la madriguera, con la convicción mas firme de olvidar esa parte de su vida, la mas hermosa parte de su vida.
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Terminó, me costó 3 días terminarlo pueden creerlo??? En fin nadamas falta uno, el que sigue no es tan triste, es una ternura esto, a mi opinión es lo que ambos sentían…o sienten…ya saben.
