I see your true colors,

and that's why I love you.

-True colors, Cyndi Lauper-


3.- Aceptarás a esa personal tal y como es.

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Una de las cosas favoritas de Otabek era ver al felino sentado en el balcón de su ventana abrazando sus rodillas, observando la lluvia golpear el vidrio y teniendo de banda sonora cornerstone de Arctic Monkeys. ¿Habría mejor vista que esa? Por supuesto que no, ni siquiera la de Sitka, Alaska. Y si lo pensaba bien en su lista de favoritos siempre estaba incluido Yura; como ir al centro comercial y esperar una hora formados por una nueva colección de ropa, ir a ver una película de terror porque a él le encantan o escoger extraños nombres a los gatos callejeros que visitan su departamento. Todo le encantaba, podría hacerlo una y otra vez sin cansarse. Era una de las razones por las que creía podría ser un buen novio, pero la más importante de todas y que no le prestó atención fue la que le hizo reforzar el cariño que tiene hacia él.

—Beka, ¿crees que soy odioso? —era cierto que Yurio podía sacar temas que no venía al caso de repente, como cuando estudian matemáticas y terminan charlando de aliens, o cuando le contó cómo nacía una perla. Sin embargo jamás se incluía y menos con una pregunta como esa. Guardó silencio, meditando su respuesta con la mirada perdida en algún punto del disco vinilo que compraron hace un par de horas. El rubio que no tiene ni una pizca de paciencia, soltó un bufido e inclinó la cabeza hacia atrás.— No es que me interese, pero esa tal Lana organizó una fiesta por su cumpleaños e invitó a todo el salón menos a mí.

Sabía que el "no me interesa" es un sí lo hace. Le sorprendía porque no era esa clase de persona. Quizá era su edad, pensó. — ¿No es la chica a la que le dijiste que era una "zorra"? Y otras groserías más.

Asintió de mala gana.— ¡Engañó a su pareja! ¿qué esperabas que hiciera? Se supone que cuando amas debes ser leal. —refunfuñó. Otabek esbozó una pequeña sonrisa, sin duda sus padres le dieron un buen ejemplo. No lo sabía pero, también sería un gran novio.— Mira, el punto no es la estúpida fiesta. Cuando no recibí la invitación me hizo pensar algo que antes no había cruzado por mi cabeza.

—¿Qué es?

Con sigilo bajó de donde se encontraba sentado, prestó atención a cada uno de sus movimientos, primero rasca su brazo y después se acomoda un mechón de su cabello detrás de su oreja, sabe que está nervioso. Se mueve de un lado a otro, regresa y se sienta a la orilla de la cama para acariciar a Puma Tigre Escorpión. Lo espera (podría esperar toda una vida para escuchar su voz), sabe que hablará cuando esté listo.

—Suponiendo que soy irritante, ¿por qué eres mi amigo? Tú sólo llegaste, me dijiste que tenía ojos de soldado y preguntaste "¿somos amigos o no?" supongo que conocías un poco de mi carácter y cuando empezamos a convivir te diste cuenta de cómo era en realidad. Responde con sinceridad.

Difícil, muy difícil; no sólo se trataba de un sentimiento romántico, porque aunque correspondiera sus sentimientos seguiría siendo su amigo. Dejó el disco a un lado y se acercó a Yuri, estuvo tentado a sujetar sus manos pero lo menos que quería era incomodarlo.— no eres una mala persona, eres una fortaleza —hizo una mueca. Otabek suspiró, no le gustaba que calificara su respuesta—. Puedes ser impulsivo y en ocasiones despectivo, pero cuando estás despistado y dejas a un lado tus mecanismos de defensa para no ser herido, bueno… logras colarte en el corazón de las personas. Es tan fácil para ti hacerlo, no te das cuenta. —sacudió la cabeza, si seguía hablando terminaría confesando lo mucho que lo amaba. — En resumen, te acepto en su totalidad. Lo bueno y lo malo.

"En especial tus errores, son lo que más me encanta." Era eso, él sería el perfecto novio porque lo aceptaba como era. Igual que los rumores de la canción, terminaría encerrado en cornerstone porque lo volvía loco.

Le apretó amistosamente el brazo, murmuró algo sobre traerle un pedazo de piroshki y luego se marchó de la habitación. Yura se quedó inmóvil, tratando de descifrar cada una de sus palabras y estar de acuerdo con el kazajo. Apretó los labios, tembló un poco. Si no estaba siendo un iluso, ¿él se había colado al corazón de Otabek? Su estómago se irritó, parecía que tenía a miles de abejas dentro picándolo. Gruñó, cubriendo su rostro con ambas manos.

Más tarde en su casa, reflexionó sobre algunos sucesos y conversaciones pasadas. Una en especial fue con Yuuri, cuando le preguntó cómo se dio cuenta de que el viejo le gustaba. Según él cada persona lo descubría de diferente manera, en su caso tardó mucho tiempo y sólo gracias a la paciencia de Viktor pudieron estar juntos. "Todo se siente en el corazón" eso dijo su madre. Esa misma noche investigó en internet acerca de las perlas de mar, encontró similitud entre ambos temas. Si algún elemento no deseado se introduce entre la concha y el manto, ocasionará una reacción, haciendo que el manto se defienda cubriéndolo con nácar. Si dicho elemento permanece alojado durante el suficiente tiempo, el animal lo irá recubriendo con diversas capas de nácar, hasta que acaba formándose una perla. La perla es producto del dolor, resultado de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. Eso es el amor.

¿Por qué lo recordaba ahora? Porque Otabek lo hizo. No sabía si llamarlo amor, pero era mentira lo que decía, el que se coló a su corazón fue él antes de que se diera cuenta. Estúpido microbito, eso era. Y lo peor es que no quedaba de otra que descubrir qué sentimiento tenía hacia su amigo.

Su teléfono vibró, sacándolo de sus alocados pensamientos. Lo tomó y desbloqueó, encontrándose con un mensaje de Mila, se podría decir que era su "única amiga" de la escuela, para su mala suerte, un año mayor.


4.- Harás cualquier tontería por esa persona.

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¡Yuri! ¿irás al cumpleaños? Lana me invitó, pensé que podríamos ir juntos.

Visto 11:34.

¡Qué molestia! ¿qué tenía de especial esa maldita fiesta?

No, no me invitó.

Visto 11:36

¡Qué mal! Bueno, no me queda de otra.

Te invito yo.

Visto 11:40.

¡¿eh?! Estás loca, además no quiero ir.

Visto 11:45

Yo creo que sí. No adivinarás, se canceló la fiesta en el salón y será en otro lado. El bar donde toca Altin.

¡¿Qué?! ¿Era una especie de mala broma? Yuri corrió a su escritorio y encendió su laptop para entrar a Facebook.

No juegues con eso, Mila.

Visto 12:00

¡No lo hago!

Me lo acaban de contar, al parecer mañana irán y hablarán con el dueño.

Será el viernes, es cuando toca Otabek ¿no?

Visto 12:10

¡Pero son menores de edad!

Visto: 12:11

Cuando tienes dinero eso no importa, sólo no habrá "bebidas alcohólicas"

¿Entonces qué dices?

Visto 12:15

Iré.

Yura se encontraba en dos problemas: El primero era entender sus propios sentimientos, el segundo convencer a sus padres de dejarlo ir. Esta vez no podía escaparse, además de que Otabek no lo llevaría en su moto porque quería sorprenderlo. Estudió como un loco para el examen de algebra del miércoles, hizo todos sus deberes sin renegar e incluso no pidió dinero. Debía hallar la forma de que aceptaran, así tuviera que lavar los platos el resto de su vida.

—Es sospechoso, ¿no crees?

—¿Qué cosa? —Viktor dejó su taza de café en la mesa, prestando atención a su marido.

—La actitud de nuestro hijo, algo está pasando. Es decir…—hizo una pausa, mientras secaba un plato.— ¿desde cuándo está tan dispuesto a hacer limpieza? Tampoco hemos recibido llamadas de la escuela.

Sonrió complacido, tomando una tostada de su desayuno.— Quizá está madurando, es un buen chico. —su humor se volvió repentinamente maternal.— es lo que queríamos, ¿no?

Suspiró asintiendo con la cabeza.— Podría ser, no puedo juzgar sus acciones tan rápido. —dejó el trapo en la tarja, sujetó la tetera con precaución de no quemarse y se acercó a la isla, sirviendo café en su taza. Reprimió una sonrisa.— pero tú seguirás encargándote de lavar los platos.

Viktor estuvo a punto de reprocharle, pero en eso entró Yurio a la cocina. Se aclaró la garganta y dejó sobre la mesa su examen de algebra. Un diez estaba encerrado en un círculo con marcador rojo. — Hay algo que he querido preguntarles. —alzó un poco el volumen de la voz consiguiendo llamar su total atención.— será cumpleaños de Lana y me invitó a celebrarlo.

Ambos se miraron confundidos. Nikiforov se encogió de hombros.— ¿No fue la chica que insultaste?

¡¿Por qué todos mencionan eso?! —gritó con las mejillas coloradas, pero el recordar que debía permiso logró calmarlo. — Nos reconciliamos apenas… para sanar nuestra relación queremos pasar tiempo juntos.

—¿Y entonces a dónde quieres ir? ¿a su casa?

Apretó los puños, podría con su padre, pero enfrentarse a Yuuri era otra cosa. Se acercó a él, colocando sus manos sobre sus hombros. — Digamos que… iremosaunbar. —murmuró entre dientes y con rapidez.

Frunció el ceño, su esposo estaba equivocado, su hijo mañoso hizo sus tareas para pedir permiso.— No te entendí.

Tragó saliva, encarnando las cejas en dirección a Viktor. Él tampoco pareció entender.— Su padre que es un hombre responsable y trabajador rentó un antro para que la fiesta sea ahí.

¿Acaso era un funeral? Sólo faltaban los llantos. Los nervios fueron en aumento, estuvo tentado a soltar una carcajada y decir que era broma. Una pésima broma.

—Eres menor de edad. —refutó Yuuri.

—no habrá bebidas alcohólicas. —palmeó sus hombros con cariño. — además también irá Mila y Otabek.

—¡Ah! Entonces por eso querías ir, ¿verdad? —exclamó Viktor con entusiasmo y levantándose de la silla para tomar al rubio de la muñeca.—bueno, sé que él te cuidaría bien. Pero antes que nada debemos ir a comprarte algo, es tu primera vez en un bar y debes dar una buena impresión.

El japonés no podría creerlo, miraba incrédulo a sus esposo e hijo que como cómplices discutían del estilo que mejor le quedaría. Se puso de pie, eso fue suficiente para callarlos.

—¿te ocurre algo, Yuuri, mi amor? —estiró su mano, acariciando sus cabellos.

—Viktor, entiendo que para ti sea sencillo, pero para mí no. ¡Yuri es muy pequeño todavía! ¿crees que no habrá alcohol? ¿me quieren ver la cara? —contestó más duro de lo que pretendía. Ellos se sobresaltaron. — no me importa si va el padre de la muchacha, existen muchos riesgos. No irás.

—Sólo era una suposición, no es que realmente lo dejara ir. —se excusó, negando con ambas manos.

"Traidor", ni siquiera se atrevió a mirarlo. ¡Confiaba en que él lo convencería! Con calma tomo asiento, acostando la cabeza sobre la mesa.— Lo entiendo, sé que un chico como yo no podría ser capaz de tomar buenas decisiones. Seguro ustedes piensan que me pondré ebrio y haré tonterías.

Yuuri apretó los labios sintiendo remordimiento.— sé que no lo harías, pero no quiero que te ocurra nada.

Un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos, también lo comprendo. —dijo con un hilo de voz.

Viktor inclinó la cabeza hacia el oído de su pareja. — deberías considerarlo. —murmuró.

Puso la mano sobre su frente, masajeando las sienes.— un par de horas no te hará mal, con la condición de que tu padre te lleve y recoja.

Alzó rápidamente la vista con una gran sonrisa, de esas que eran tan escasas que merecían una fotografía.— ¡Son los mejores!

Al día siguiente la familia fue a comprar ropa para la fiesta, parecía más un capricho de Viktor de que él. Debía escoger el mejor conjunto, uno que lo hiciera sobresalir de los demás y que alguien en especial lo notara incluso desde el escenario. Por algún raro motivo deseaba que la noche fuera inolvidable, a pesar de que estuviera rodeado de personas odiosas y que su única amiga fuera Mila, o que tuviera que espera a que Otabek terminara su turno de DJ. ¡Debía valer la pena después de la escena en el desayuno con sus padres!

Viernes en la noche, la locura en la casa de los Nikiforov. Mientras Yura se vestía, el nipón anotaba en su celular todos los números de emergencia, Viktor le daba algunos consejos y hasta Makkachin no dejaba de ladrar. Se notaba que sería la primera vez del menor en un antro.

Dieron las 10:00, se despidió de Yuuri y salió del departamento con su padre. La primera parada fue la casa de Mila, se habían ofrecido a recogerla y también regresarla a casa. A pesar de que podía ser molesta, era la única a la que le contó sobre sus revueltos sentimientos hacia el kazajo, ella le contó sobre sus experiencias y qué debía hacer en esas situaciones. Algunas eran exageradas, otras podrían funcionar.

—¿Le contaste a Otabek? —sin disimular su alegría, lo sujetó del brazo. Debió bajar la voz, pues no querían que Viktor se enterara. Yuri la examinó de pies a cabeza, se veía más guapa de lo normal, él también. Su entrada sin duda sería triunfal.

—No tiene idea, piensa que me quedaré estudiando. Será una gran sorpresa. —sonrió orgulloso de su plan. En su mente imaginaba una especie de explosión en el interior de Altin cuando se encuentren cara a cara. Welcome to the madness, algo embriagante y excitante.


Es el penúltimo capítulo, qué emociónnn. True colors sin duda me inspiró y es una de las canciones que le queda a esta parejita. Disfruté mucho escribir este capítulo.

Con lo referente a cornerstone según leí, trata de un chico que terminó en un manicomio porque se volvió loco por una mujer. Es un rumor, pero me gustó.

Saludos y muuuuchísimas gracias por las review. Me hacen muy feliz.