CAPITULO DOS

LA VERDAD SIEMPRE ESTA RODEADA DE DULCES MENTIRAS

La mañana parecía de lo más rara para ser mayo, el sol brillaba fuertemente sobre las cabezas de aquellos magos que se apresuraban por no llegar tarde a sus puestos en el ministerio de magia en donde les esperaban.

- …sé que no me corresponde hablar, lo sé, pero el espanta-muggles debería de ser encarcelado en Azkaban en cuanto lo agarremos. Presiento que estamos a un pelo de dragón de encontrarlo.

- ¿Haz pegado los cartelones en las afueras del Callejón Diagon?. Creo que debiéramos advertirlos con anticipación para que en cuanto lo vean salgan a avisar a la policía muggle, tengo un contacto ahí, nos avisarán inmediatamente.

- No había pensado en eso – dijo el joven auror, de anteojos, flacucho de cabello azul y arracadas en las cejas y orejas. Era su primer año y corrió con la suerte de trabajar con el legendario Harry Potter, para envidia de sus compañeros aurores, aunque sólo sería un par de meses los que trabajaría, lo que significaba que esperaban demasiado de él.- ¿crees que sea buena ponerlos en la columna de Nelson' en Trafagar Square?(1)

- No creo que te lo permitan – Harry aceleró el paso, había una larga fila para poder entrar. La revisión era para todos, desde la guerra no había excepción para nadie. – Trafagar Square está lleno de turistas, no permiten esa clase de propaganda.

- Oh – dijo Iván mientras encogía sus hombros un poco avergonzado –

- De cualquier forma, trata de pegarlos únicamente en las afueras de los sitios mágicos, limítate a eso, no hay que asustar a los turistas muggles.

- Me parece bien – anotó en una libreta mientras unos magos pasaban sobre ellos y ligeramente los empujaban-

- No sé porque están tardando tanto – Harry se asomó al frente, un pequeño niño de unos escasos 9 años se encontraba al frente. Traía una gorra roja y un suéter azul rey, la chica de seguridad parecía desesperada porque el pequeño no parecía querer ceder.

- ¿Pasa algo Nancy? – Preguntó Harry detrás del pequeño-

- Tenemos un visitante extraviado – apuntó la joven hacia abajo – venían con una escuela de… - volteó hacia el pequeño

- Escuela elemental para la magia básica, mi grupo se ha adelantado, íbamos a ver como encarcelaban a un tipo, me lo he de estar perdiendo en este momento – se quejó amargamente el chiquitín, parecía que estaba espantando una chinche moviendo las manos para todos lados – me han dejado en la entrada porque no alcancé el autobús que nos traía a todos.

- Déjalo entrar – dijo Harry apuntando a la gran fila de trabajadores molestos que les impedía la entrada –

- No he visto ningún grupo de chicos que hayan entrado – dijo Nancy mirando al pequeño

- Es porque llegaste tarde – se escuchó una voz que provenía de una compañera de trabajo – Sheridan te ha cubierto durante 20 minutos, los grupos escolares no se registran.

Sin más que decir, Nancy sacó una caja, le pidió al pequeño que sacara todo lo que trajera en sus bolsillos. Salió de ahí una resortera, una pluma, una foto de Leonardo DiCaprio (Harry no pudo evitar ver extrañado al pequeño) un par de guantes, una trompetita, una snitch, un paquete de kleenex y veinte monedas muggles de varias denomiaciones.

- Puedes pasar – le dijo Nancy después de registrarlo –

El pequeño saltó de gusto y recogió sus cosas, salió corriendo con toda el alma

- ¡ESPERA BUSCADOR! – gritó Harry con fuerza –

El niño le miró a Harry extrañado, se acercó lentamente hacia donde estaba él. Traía en su mano un objeto brillante.

- Haz olvidado tu snitch – le dijo Harry entregándosela. El pequeño parecía un poco asustado, abrió tanto sus ojos grises asombrado, que tomó la snitch y salió corriendo disparado.

Harry se encaminó hacia su despacho que se encontraba al final del pasillo del departamento de aurores, entrando, en su escritorio ya había un ejemplar del "El Profeta", con un gran encabezado "Gran Héroe despide a otro Héroe", una foto de Harry sobresalía en el periódico, aún a pesar de los años el no podía quitarse ese protagonismo que los periódicos le daban, lo seguía odiando tanto como antes. Aventó tan lejos el periódico que terminó estrellándose en el viejo sillón que estaba en la esquina. En ese periódico no había nada nuevo que informarle que él no supiera.

- Me había estado preguntado cuál sería la forma en que destrozarías a "El Profeta" –

- Harry volteó a la puerta, Eleonor estaba parada de brazos en el marco – los del departamento apostaban que recortarías la foto y la pondrías en tu librero.

Harry bufó, Eleonor traía consigo una copia de su fotografía del periódico en manos.

- De hecho, tu foto me recordó a un espectacular muggle que vi el mes pasado, era un modelo en un traje negro todo empapado. Sólo que era un poquito menos guapo.

- Basta Eleonor, sabes que odio eso

- Y a mi me fascina recordártelo - la joven aurora se dejó caer en el sillón, a Harry le recordaba tanto a Tonks, con su cabello morado y sus camisetas de grupos de rock - ¿cómo has estado con Laura últimamente?

- Bien, ¿por qué preguntas? – Harry vio extrañado a su compañera, quien tenía un rostro divertido.

La joven auror tomó la fotografía que Harry tenía en su escritorio donde Laura salía aventándole besos y debajo tenía una dedicatoria. "para el gran amor y salvador de mi vida".

- Nada más, me preguntaba varias cositas – Eleonor vio divertida a Harry, dejó la fotografía en su lugar; Harry era tan predecible que sabía que cualquier pregunta de su relación lo molestaría – me preguntaba cómo reaccionaría Laura si en alguna parte te saliera un hijo.

- ¿Por qué haces esa pregunta? – Harry la vio extrañado – es estúpida

- Yo no diría eso y trataría de recordar más bien, donde metí mi miembro como hace diez años si fuese tú. Hay un pequeño de cómo nueve años afuera que preguntó por Harry Potter, por supuesto que lo cuestionamos, creíamos que era tu fan, pero ya sabes como es Iggy de paranoico y le hizo una serie de preguntas. El niño dice ser tu hijo y exige verte, y ¡mira que tiene un carácter!.

- ¿Ahora a quien se le ocurrió esta broma? ¿Marcus?, ¿Eloise?, ¿Joel? – dijo Harry incrédulo- tengo a un lunático afuera asustando a muggles en las calles y ustedes haciéndome perder mi tiempo con estas estupideces que …..

Harry se quedó atónito, Eleonor se había parado y había abierto la puerta, ahí estaba parado un pequeño de nueve años con gorra roja del Manchester United y un suéter azul rey con el nombre de "Cozumel". Era el mismo pequeño que se encontró en la entrada del Ministerio.

- ¿puedo pasar? – preguntó el pequeño a Eleonor –

- ¿puede pasar Harry? – preguntó Eleonor tan seria que Harry la ignoró. Miró al pequeño sin decir nada al principio.

- Pasa – dijo frío, sintió como las piernas le temblaban como gelatina, empezaba a sudar frío e inmediatamente empezó a recorrer los rostros de las mujeres en las cuales había pasado su vida, ¿Cuál podría haber sido? ¿Cuál podría ser? ¡Maldita sea!

El pequeño pasó, sin decir más se sentó frente a Harry, tal cual adulto que quisiera solucionar un problema.

- Supongo que no vienes con ninguna escuela ¿no es así? – preguntó Harry al pequeño mientras Eleonor dejaba la habitación. El pequeño negó con la cabeza – se me hacía raro que hubiera una escuela elemental de magia.

- Creí que no me dejarían entrar tan fácil – fue la primera vez que el pequeño se dirigió a Harry. Su rostro era ovalado, estaba adornado con pocas pecas castañas en su pequeña nariz, tenía un par de ojos muy grandes y almendrados poblados de pestañas, dejando ver un verde grisáceo en ellos, el mismo que a Harry le recordaba haber visto con anterioridad en ojos de otra persona. Por su mente, pasó en preguntarle de forma inmediata quien era su madre, pero resultaba ser demasiado pronto para eso.

- Y… ¿cuál es tu nombre? – preguntó, el pequeño parecía estar encogido por la timidez, miraba a Harry de forma insistente como si tratara de encontrarle algo en el rostro.

- Daniel – dijo de forma clara y decisiva – ¿en verdad eres Harry Potter?

- Supongo que sí – contestó Harry.

- No es que no te crea, pero te vi en la entrada y me preguntaba si en realidad eras, las fotos de mamá son demasiada viejas y salías muy flaco.

- ¿tu mamá? –Inmediatamente preguntó – ¿tiene fotos mías?

- Si, aunque son del periódico, si se entera que vine, seguro que me mata

- ¿No sabía que venías?, creí que ella sería quien te traería - a Harry se le hacía descortés preguntarle al pequeño por el nombre de su madre, le miraba bien, y que si ese pequeño no era su hijo en realidad?, y era una broma más de los del cuartel muy pesada por lo demás.

- Me acaba de decir que trabajabas aquí. Me escapé de la escuela para venir, no le dirás que vine, ¿verdad?, será nuestro secreto – dijo el pequeño.

- Claro, dijo Harry, le miró detenidamente, trataba de buscarle algún rasgo suyo o de su madre en el rostro, pero el pequeño lo miraba tan intensamente que intimidaba a Harry a los pocos segundos de verle la cara.

- Te seré franco – habló Harry – quisiera tratar de recordar a tu madre, pero me es imposible, haciendo cuentas en aquella época tuve muchas de "novias", con las cuales duré muy poco.

- ¿Novias de cuánto tiempo?

- ¿un día? – dijo Harry avergonzado, no encontraba la forma de explicarle al pequeño que…

- Sexo causal, Tom, mi niñero me explicó que era. El suele tener sexo casual con sus amigas, o bueno, sus "amigas con derecho", pero dudo que mamá haya sido una de ellas. ¿Acaso no recuerdas lo testaruda que es?

Esa era la cuestión de Harry, que no recordaba siquiera con quien se había acostado hace diez años exactamente. Recordaba que Ginny había muerto dos años atrás y que después de durar un año oculto en una depresión que casi lo lleva a la muerte, empezó a salir con cualquier chica que se le pusiera enfrente. ¿Cuál sería?, ¿la dientona?, ¿la de las piernas peludas?, ¿la del bar de jazz?

- Creo que… - Harry pensó con fuerza. Testaruda. Alguna vez salió con una testaruda, pelirroja, gordita, se quedó atascada en una ventana después de que Harry le mintiera diciendo que había dejado las llaves dentro de su casa para evitar que se quedara a dormir con él, en aquella ocasión se obligó a llamar a los bomberos porque ella era muggle.

- creo que la recuerdo – dijo Harry medio ido.

- ¿En serio?, sabía que mamá no era tan fácil de olvidar.

La puerta se abrió de golpe, Eleonor acompañada de Iván entraban a la habitación.

- …Harry ha creído que es una broma – dijo Eleonor – pero a mi se me hace misteriosamente familiar – apuntó a Eleonor

- Se toca antes de entrar – se expresó Harry molesto –

- Pudiese parecerse a Harry – le miró Ivan, – tiene tus ojos Harry, al menos tu misma forma.

- Hola – saludó Iván tímidamente –

- Tu nombre, ¿cuál es? – preguntó Iván mientras le tomaba de los hombros al pequeño

- Daniel y el tuyo

- Iván – contestó – Educado el peque eh- le mencionó a Harry-

- Creo que deberían de dejarnos solos – se apresuró a decir Harry, o la broma iba ya demasiado lejos o ese pequeño estaba equivocado.

- Espera un momento Harry – hablo Eleonor, - ¿estás seguro que Harry es tu padre?

- Mi mamá me ha platicado muchas cosas de Harry, dijo que él era el-niño-que-vivió que mató a él-que-no-debe-ser-nombrado, me contó historias increíbles de las aventuras que pasaba…

Iván se acercó a Harry lo suficiente para susurrarle al oído.

- Creo que podría ser hijo de alguna fan tuya que le ha inventado que tu eres el padre, suele pasar eso, una mujer inventó hace cinco años que era hija de Albus Dumbledore, aseguró que su madre tuvo una aventura con el hace cincuenta años.

- Pero si Dumbledore era gay – contestó Harry

- Así es, suele pasar eso, creo que Daniel ha sido víctima, ¿por qué no lo mantienes contigo mientras investigamos quien es su madre y devolverlo?..

- Me parece bien – dijo Harry – sirve para saber si la conozco en verdad…

- … mi madre me ha dicho también que solía ser muy despistado y que una vez en la escuela se pintó las cejas de amarillo y no podía quitárselo, - empezaron la risas por parte de los presentes - … y habló algo respecto a que no solía bañarte en diciembre y que una vez te Salió un gusano en el cabello o algo así, no recuerdo bien la historia, me asustaba con ella cuando tenía menos edad y no quería bañarme.

- ¿Te pintaste las cejas de amarillo en Hogwarts? – preguntó sorprendida Eleonor – vaya y te quejas de mi cabello morado, no sabía que fueras tan rebelde.

- Calla Leo – Harry caminó hacia el pequeño – Daniel, cual es el nombre de tu madre, ¿Cómo te ha contado eso?

El pequeño le vio molesto, frunció el entrecejo y cruzó los brazos.

- No recuerdas su nombre

- Daniel, ¿Cuál es el nombre de tu madre?

- ¿Te haz olvidado de ella? ¿La haz olvidado? Ella siempre te recuerda, te ha llorado muchas veces, le dijiste que la buscarías y no fue así. Ella te esperó mucho tiempo, y ¿te olvidaste de su nombre?

- Te he dicho que he tenido muchas novias…

- …Pero yo te he dicho que ella no era una de esas chicas… creo que será mejor que me vaya. No fue buena idea, si descubre que no he ido a la escuela seguro que me mata.

- Daniel – le habló Iván quien se acercó y se agachó a su nivel – nosotros te llevaremos a casa, ¿quieres viajar por red flu?. Sabes que es muy divertido.

- Gracias, pero no – respondió propiamente el pequeño, se veía muy molesto por la situación – nunca he viajado por red flu, tengo que irme.

Harry lo detuvo antes de que se diera la media vuelta.

- No tienes que marcharte. Podemos charlar más tiempo

- No sirve de nada charlar, no la recuerdas, hagamos como si nada paso. ¿Si? Adiós.

El pequeño salió por la puerta

- ¿Conoces a tus abuelos?, apuesto que jamás haz visto una foto de mis padres - Daniel se detuvo inmediatamente, volteó a ver a Harry, sus grandes ojos brillaron con intensidad, el semblante del pequeño marcaba asombro.

- Mamá me ha dicho que tal vez me parezca a alguno de ellos, ella dice que no luzco como los de su familia – se acercó Daniel hacia Harry quien ya había tomado una fotografía del estante que estaba tras de su escritorio y la acercó a Daniel, quien lucía impresionado.

- Ella es mi madre, se llamaba Lily, tiene el pelo pelirrojo y él es mi padre, James, dicen que me parezco a él – Daniel miraba impresionado sorprendido por la fotografía de quienes creía que eran sus abuelos-

- Es verdad, si te pareces, tu mamá si que era linda y tenía bonito nombre. Mamá me ha contado lo que les pasó, fue triste, pero creo que es la forma más gloriosa de morir, creo que tus padres se sintieron orgullosos de dar la vida por ti. Yo lo haría por mamá, no me daría miedo si así fuese.

- Supongo que tu madre si te ha sabido educar– le dijo Harry – ha sido buena madre entonces

- La mejor de todas – respondió Daniel orgulloso, aunque algo le picaba en el pecho a Daniel, sabía que algo había hecho mal – la desobedecí, me dijo que esperara, no fui obediente del todo.

La puerta se abrió de golpe, Ignatius Ryver entró al despacho de Harry con el dibujo del espanta-muggles en la mano.

- Le han visto en Northern Statino (2), ha simulado arrancarse un ojo y volverlo a hacer aparecer con su varita. Hay muggles por doquier confundidos. He mandado un escuadrón para que les borre la memoria, ustedes deben de peinar la zona, presiento que estamos muy cerca de encontrarlo - Iggy Ryver dirigió una mirada para Daniel

- ¿Y tú?, ¿continuas aquí? - le preguntó Ignatius a Daniel – Creí que Harry saldría disparado a hacerte una prueba de paternidad.

- Por que no se me había ocurrido antes – dijo Iván mirando al pequeño –

- ¿Y se dicen aurores? – respondió Iggy River mientras les dejaba el dibujo del espanta-muggles en el escritorio – Acompáñame Harry para planear bien la búsqueda, esta vez no se nos debe de escapar; por cierto, Danny, me recuerdas a la comadreja, solía entretener de más en el departamento de usos indebidos de artefactos muggles. – y ambos salieron de la habitación

- Pásame tus lentes de sol – Eleonor le paso unos viejos lentes de sol y con un chasquido de su varita los cambio igual a los de Harry, tomo un plumón, le colocó los anteojos a Daniel, le rayó el rostro y debajo de las orejas - ¿crees que así se parezca a Harry?

Iván había volteado al pequeño para que sus compañeros le vieran, le había dibujado unas arrugas de expresión en la frente, un par te patillas muy largas en las mejillas, (Harry no solía usarlas tan largas), que le hacían verse masculino, una barba de chivo, los anteojos de Eleonor y una cicatriz en la frente en forma de rayo.

- Creo que si se parece mucho a Harry - tanto Iván con Eleonor soltaron la risa, Daniel corrió hacia un vidrio donde podía verse reflejado a sí mismo, y se miró, una carcajada salió de los pulmones de Daniel, se miraba comiquísimo con esos lentes y la cicatriz en la frente, las patillas largas , las arrugas y la barba de chivo.

La puerta se abrió de a golpe, Harry regresaba a su oficina.

- Chicos, podrían… - Harry observó a Daniel… se quedó callado – ¿quién te lo ha hecho?

Los dos aurores jóvenes no aguantaron la risa, al ver el rostro de Harry molesto.

- No hay duda, luce igualito a ti Harry, - respondió Eleonor.

Acto seguido Harry le tomó la mano a Daniel y casi le arrastró por todo el pasillo que llevaba al baño más cercano, pasando por todos los despachos de los demás aurores.

- Tu mini Harry

- No era necesario que le pusieras tus gafas y tu cicatriz Harry para decir que es tu hijo- gritaba un auror

- Jamás creí que fueras tan narcisista Potter. Luce igualito a ti

Harry arrastró los pocos metros que quedaban a Daniel soltando una serie de groserías olvidándose de que llevaba a un menor de la mano. En la puerta del baño de hombres Daniel se negó a entrar.

- Mamá no deja que entre a un baño con un hombre

- Haz venido porque crees que soy tu padre, tienes que entrar a lavarte la cara.

Y ambos entraron, Daniel parecía preocupado cuando Harry mojó una toalla para tallarle el rostro y borrarle las marcas de plumón.

- Yo puedo hacerlo- respondió Daniel mientras le pedía la toalla para limpiarse el solo el rostro.

- Te llevaré más tarde a tu casa, no puedes estar más tiempo aquí

- No te preocupes, sé como llegar

Harry le miró, quería averiguar más de lo que el pequeño se limitaba a decir. Un nombre no le era suficiente, no lograba recordar ni un solo nombre de las chicas con las que había estado. El nombre no le traía un rostro en su mente. Necesitaba ver quien era la madre de Daniel, ver si era verdad que era su hijo o simplemente era una fan desesperada por conocerlo.

- No puedo permitirte que salgas a la calle sin un adulto

- He salido muchas veces con Tom, mi niñero, el es un adulto y es un idiota, no logra diferenciar el norte del sur, créeme conozco el camino.

- Sólo saldré un momento, esperarás en mi oficina, prométeme que estarás ahí cuando regrese – Harry se había agachado para estar a su nivel – si es verdad que soy tu padre, no quiero perder contacto contigo.

Daniel le miró con sus grandes ojos, Harry no necesito tener una respuesta del pequeño porque supo que le obedecería, la sinceridad del pequeño se mostraba en su rostro a simple vista.

Caminó frente a él de regreso a la oficina, Daniel se sentía extraño, siendo observado por todos los aurores que asomaban sus cabezas para buscarle un parecido con Harry Potter, comenzaba a negar si su madre realmente le había dicho la verdad. Empezaba a recordar que no había visto hasta el momento una foto donde Harry y su madre salieran juntos, todas eran recortes de periódicos viejos apunto de romperse.

- Por favor, no te muevas de aquí, - le dijo Harry a Daniel - regreso en cinco minutos.

Salió disparado de la oficina, corrió hacia donde estaba Ignatius River esperándolo.

- Te estaba esperando Potter – le dijo en un tono severo el viejo Iggy - ¿resolviste el problema de paternidad de esa pequeña cosa?

- Estoy empezando a creer que es hijo de alguna fan

- ¿Por qué le llamas hijo?, ¿acaso no te haz percatado, Harry?, ¿hace cuanto que no convives con un infante? – el rostro de Ignatius parecía incomprensible

- Tengo un ahijado que está en Hogwarts, no convivo mucho con él, pero…

- Por lo visto no lo suficiente para distinguir un macho de una hembra.

- ¿A qué viene todo esto señor?

- A que haz estado llamándole Daniel como si fuese un niño

- ¿Cree que deba hablarle como a un adulto señor?, si ha de tener como nueve años

- ¿Y se dice que eres el mejor auror en mucho tiempo? - Iggy se detuvo frente a Harry -…, pero no logras distinguir un niño de una niña

- No le comprendo.

- Si serás idiota. He estado con esa menor por cinco minutos antes que tú y no necesité quitarle esa horrorosa gorra del Manchester para darme cuenta que no es niño, sino una niña, es Danielle no Daniel, y el Liverpool es mejor que el Manchester.

El rostro de Harry se desfiguró. Miró a Iggy con el rostro aterrorizado.

- Si, es una niña de hermosa cabellera roja, si, y también sé que el Manchester le metió dos goles al Liverpool en su último partido en casa.

Harry corrió hacia su oficina, varios compañeros quisieron conversar con él y bromearle de su nueva paternidad, pero a Harry no había nada que le detuviera. En que momento no se había percatado de que Daniel no era Daniel, sino Danielle. Ahora comprendía porque no quería entrar al sanitario de hombres, también porque traía una foto de Leonardo Dicaprio en su bolsa, debía de gustarle, y más, comprendía porque solía ser así.

Harry abrió la puerta de un golpe, Danielle estaba sentada en el piso, jugando con la vieja snitch de Harry haciéndola volar. La había sacado de su viejo estante.

- ¿De dónde la haz sacado? – le preguntó Harry –

- Me he aburrido, la he traído conmigo todo el tiempo, la saque para entretenerme. Me pediste que te esperara.

La snitch revoloteaba alrededor de ella, deseosa de ser atrapada. Parecía más un pajarillo deseoso de jugar después de tanto tiempo pertenecer guardada.

- No debiste de sacarla, es vieja y es especial, devuélvemela – le pidió Harry, Danielle frunció el entrecejo –

- Te he dicho que es mía, la he traído conmigo todo este tiempo en mi bolsillo, recuerda que me la entregaste hoy en la mañana

- No era la misma –

- Claro que lo era. – la snitch voló cerca de Harry quien la logró cachar en su vuelo antes de que Danielle la tomara, ella le miró con reproche.

- Es de mi madre, devuélvemela –

- Me haz dicho que era tuya…

- …Se la tomé prestada, si se entera que la saque de casa seguro que…

- Me haz mentido – se adelantó a decirle Harry. Haz dicho que la snitch era tuya cuando no era verdad, me haz dicho que eres niño y no es verdad – Harry se acercó y le quitó la gorra, Danielle luchó en vano para impedir que la gorra fuera desprendida de su cabeza. Un par de trenzas largas cayeron sobre las espaldas de la chica. Harry le miró sorprendido - Me haz mentido dos veces. ¿No me habrás mentido también respecto a que yo soy tu padre?

- Nunca te dije que era niño. Devuélveme la snitch, es todo lo que te pido - Danielle extendió su mano con los ojos llorosos – debo de llegar a casa con ella.

- No es tuya, esta snitch perteneció a Hogwarts, la reconozco de inmediato, ¿cómo haz podido tú tener una de estas?

- Es de mi mamá. Dámela – dos lágrimas empezaron a recorrer las mejillas del rostro frustrado de Danielle.

- Te la doy si me das el nombre de tu madre - Harry tenía en su poder la snitch, Danielle se apretó fuertemente los labios impidiendo que alguna palabra saliera de su boca.

Apretó con fuerza su puño, sabía bien que había perdido, por alguna razón su madre la había protegido por tanto tiempo para que ella no pasara por algo así, se había arrepentido de haberse tomado la molestia de ir al Ministerio de Magia sin su madre para enfrentarla a ella directo a Harry, ahora su madre se molestaría tanto, y aún con una edad tan pequeña supo que a ella no le correspondía contestarle algo así a Harry, no era su nombre, no tenía derecho a pronunciarlo.

- Tu ganas – Danielle bajo la mano –tienes razón. No eres mi padre.

Danielle salió disparada de la habitación. Salió corriendo con las lágrimas brotando a chorros, atragantándose impidiendo que el llanto le hiciera hacer explotar.

Harry se quedó con la mano extendida, aún con su snitch. Había sido una mañana extraña, había tomado la decisión de no salir tras la menor, sabía que en seguridad la detendrían y así Harry tendría tiempo para alcanzarla.

Se encaminó hacia donde estaba su viejo estante donde colocaba las fotografías, sacó del cajón la vieja caja donde guardaba su snitch. Harry se sorprendió al abrirla, ahí estaba en su lugar su snitch, nadie la había tocado, la snitch que cargaba en la mano era de Danielle, o de la mamá de Danielle. La pequeña pelotita le resultaba terriblemente familiar.

El corazón de Harry parecía estar apunto de estallar, la snitch trataba de volar, pero en cuanto la agarró del centro pareció calmarse tal y como si lo reconociera. Harry la acercó hacia el, la snitch tenía una inscripción tallada. Le dio un vuelco en el corazón, esa snitch él la conocía perfectamente.

"He aquí mi corazón del cual ahora es tuyo, Tuya para siempre, tuya y de nadie más hasta la eternidad. Ginny"

La snitch se abrió en dos, dentro de ella se encontraba una argolla que Harry inmediatamente reconoció. No tuvo que indagar mucho, hace 12 años atrás el mismo la había escogido, sabía que le quedaba perfectamente en su dedo anular, no había razón para dudar, el mundo le dio vueltas, las piernas de temblaron. Las palabras de Danielle retumbaban en su mente "es de mi madre, regrésamela", pero si Ginny estaba muerta, ¿cómo era posible que Danielle hubiese tenido la snitch que Ginny le entregaría el día de su boda hace 12 años atrás?. Harry salió disparado dispuesto a detenerla y preguntarle directamente a la niña que decía ser su hija.

Notas de autor

1.- Trafagar's Square es la plaza donde se encuentra la galería nacional de Londres, la columna de Nelson es la que la adorna entre dos bellas fuentes. Si viste El Principe Mestizo, es la misma plaza por donde vuelan los mortífagos y si estás pendiente de las noticias, sabrás que ahí será la premiere de HP DH.

2.- Es una estación del metro que se supone que está sobre la misma avenida donde según JKR se encuentra el caldero chorreante