La pareja ideal

Mei Ling

¿Tesoro?

Pero no tiene sentido que diga tesoro… a debe ser complemento. Aún se me dificultan algunas palabras en japonés.

-A Japanese dictionary where can I find it?

Escuché a un joven preguntándole al encargado, pero al parecer éste no entendía inglés.

-Ahh wae! –dijo algo exasperado.

Era extranjero también, lo había visto en la clase de japonés que tomaba los miércoles y viernes. Siempre se hacía en la parte de atrás del salón. ¿De dónde era?, recuerdo que el primer día todos dijimos de dónde éramos y él dijo que es… ¿tailandés?... wae… ¿de dónde es esa palabra? En fin creo que lo mejor sería prestarle mi diccionario el pobre se veía muy perdido, aunque era gracioso verlo y creo que notó mi sonrisa porque me miro y me dio la espalda, pero qué podía hacer era gracioso ver cómo intentaba hacerse entender.

Caminé hacia él.

-Disculpa –se volvió a verme- si quieres puedes usar el mío. –le hablé en inglés, pues parecía que entendía más.

-Arigato.

-Creo que tenemos japonés juntos –le dije. Se quedó mirándome unos segundos y me reconoció asintiendo.

-Sí, tienes razón ¿Mei Ling-san verdad? –confirmé- soy Park Song Jo mucho gusto –me dijo con una brillante sonrisa que correspondí. Y es que aunque los primeros días no lo noté, principalmente porque se sentaba atrás, un día que llegó un poco tarde a clase me pude fijar en él y quedé muy sorprendida.

Park Song Jo era el chico más atractivo que había visto; alto, 1.80cm diría yo, de espalda ancha, atlético, con el cabello un poco largo, casi le llegaba a los hombros, de un color ocre que llevaba en una sencilla coleta que dejaba salir algunos mechones, ojos cafés, piel bronceada y sonrisa brillante y perfecta; creo que así se salvó aquel día de un regaño pues cuando entró lo primero que hizo fue disculparse con la profesora con una reverencia y una sonrisa que la desarmó completamente.

-Lamento haberme reído antes pero es que te veías gracioso tratando de hacerte entender.

-Lo sé –pasó su mano por su nuca, creo que sentía algo de vergüenza por el hecho- pero es que algunas palabras aún… me confunden.

-Me pasa igual y eso que viví aquí un tiempo cuando era pequeña.

-¿En serio? –preguntó incrédulo.

-Claro que sí, la novia de mi primo me ayuda mucho pero hay cosas que me dan mucho trabajo, en especial en economía I los términos técnicos más que todo.

-¡Yo también estoy viendo economía I! ¿Qué horario tienes?

-Lunes, martes y jueves en la mañana, con el profesor Yamamoto.

-Ouch he escuchado que él es el más estricto.

-Si lo sé –dije lamentándome- pero es que los demás horarios estaban llenos y era ese o en la noche ¿con quién la ves tu?

-La profesora Irie Yume.

-Entonces no estás tan tranquilo tampoco.

-Creo que no jajaja.

-¿De dónde eres? Estaba intentando recordarlo pero no lo logro.

-Corea del Sur.

-Ah, yo soy de Hong Kong. ¿Y estas estudiando economía?

-Negocios internacionales.

-No estamos tan distantes, yo estoy estudiando administración de negocios. Vine aquí porque Tokio tiene la mejor facultad de negocios.

-Si yo igual pero el idioma me sigue dando guerra y eso que vi algo de japonés en Corea.

-Jajaja si bueno estos kanjis no ayudan a los extranjeros.

-Y que lo digas jajaja.

De nuevo soñando con Song Jo. En realidad era imposible olvidarlo si soñaba casi todos los días con él ya fuera para recordar lo que vivimos o para tener algún sueño irreal con él. La biblioteca, fue allí donde nos conocimos y comenzamos nuestra historia.

Eriol

La cena anoche con Mei Ling había sido muy provechosa, luego de la reunión algunos de los ejecutivos me comentaron lo interesante que les parecía la idea y al no ser una gran inversión era algo un tanto seguro, algo que se aseguró de mencionar la señorita Li.

La verdad tenía que decir que Li Mei Ling era alguien muy profesional, anoche aunque era una cena de amigos de infancia en ningún momento intentó aprovecharse de nuestra antigua amistad e insistir en la propuesta, sólo la comentó en un inicio y porque yo le pregunté primero cómo le había parecido la reunión.

Si profesional y reservada, pude notar que en varias ocasiones sonreía más por cortesía que porque en realidad le interesara un comentario y aparte de comentar algo sobre Shaoran y el tío Hien no comentó mayor cosa. Lo que si me cautivó fue su apariencia, tenía una falda blanca con velo que hacía que sus movimientos se vieran más agraciados, una blusa blanca con varios collares de perlas blancas y plateadas encima, un chaleco café que hacía juego con sus zapatos altos y la diadema en su cabello completaban el look junto con un maquillaje muy suave de brillo en los ojos y labial rosado suave, se veía inocente e impactante a la vez y al contrario de la empresaria que vi en la oficina ahora se veía más natural y alegre.

-¿Señor Hiraguizawa?

-Mmm

-El contrato que solicitó –Vivian me entregó una carpeta- y tiene una llamada de la señorita Mei Ling Li en la línea 1.

-Gracias –dije mientras levantaba la bocina y presionaba el 1.- ¿Mei Ling-san cómo estás?

-Bien muchas gracias, y ¿tú como vas?

-Aburrido revisando informes.

-Son sólo las 11am ¿cómo puedes estar aburrido ya?

-Ya ves, la oficina ha perdido su encanto rápidamente.

-Jajaja pero ¿me estás diciendo que no es tan seguro poner mi producto con un presidente que se aburre tan pronto?

-Por supuesto que no, para los Li siempre tengo disposición. Más porque sino mi padre me daría un sermón.

-Jajaja aún eres un niño de papi.

-¿Que no lo somos todos?

-Tienes razón jajaja pero ya en serio te quería comentar que Sakura y Tomoyo vendrán este fin de semana.

-¿En serio? Ah ya quiero ver a la señora Kinomoto jajaja claro si Ieran la deja viajar.

-Ya lo sé, mi tía se pasa con su interés y obligación para con Sakura. ¿Sabías que la hace ir a las reuniones de las mujeres de la familia? Ni siquiera las hermanas de Xiao Lang asisten, no pueden con la presión del trabajo y la familia, ya me imagino lo que tendré que lidiar con mi madre nuevamente cuando vaya a casa.

Así que cuando se trata de su familia habla libremente…

-No te mortifiques quédate aquí definitivamente y asunto resuelto.

-Si fuera tan sencillo…

-Claro que lo es, sólo no subas a un avión y listo.

-Jajaja creo que debo seguir tu consejo. Pero entonces ¿te parece si salimos el viernes?

-Claro que si, cuenta conmigo y de paso puedo llevar a un amigo que quiere conocer a Daidouji.

-¿A Tomoyo? ¿Qué no sabes que sale con el hermano de Sakura? Con Touya.

-A sí, sí lo había olvidado. Kinomoto Touya, el atemorizante.

-¿Lo crees? No sé pero siempre me ha parecido alguien que sabe cuidar a los suyos… en fin nos vemos el viernes, te confirmo la hora y el lugar por mensaje.

-Muy bien.

-Bye bye.

-Bye.

Creo que es la primera vez que escucho a alguien hablar de esa manera sobre Touya, aunque bueno Shaoran no es una buena referencia, es muy subjetivo por su desagrado hacia su cuñado.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Me vas a comenzar a deber honorarios de compañía… -dije como saludo mientras me levantaba a recibirla.

-Lo sé –me contestó dejando su bolso en una silla y sentándose en otra- pero es que no conozco a casi nadie aquí, deberías presentarme a alguien para salir a comer.

-Lo pensaré –contesté con una leve sonrisa- aunque en realidad hoy me cayó como anillo al dedo esta cena.

-¿Por qué?

-Mi madre que no para de preparar citas a ciegas con la esperanza de que me case. En general no me quejo pero hoy iba a verme con Rochelle Gellar y no la soporto; alguna vez la conocí en un coctel y fue de lo más aburrido estar con ella.

-Te entiendo –dijo recibiendo la carta y revisándola, luego de que terminó de ordenar continuó- mi madre es igual. En Hong Kong no tenía paz con ese tema; siempre asistía y les decía que no estaba interesada pero se quejaban con sus madres y por supuesto ellas con la mía. Fue un dolor de cabeza, pero después comencé a portarme mal en las citas con eso eran ellos los que me rechazaban y yo salía ilesa jejeje.

-Chica lista –le dije levantando mi copa y bebiendo un poco- la verdad no entiendo las ganas de mi madre porque me case.

-Si, además que tu reputación te precede.

-¿A qué te refieres?

-Bueno todo el mundo sabe que Eriol Hiraguizawa es uno de los solteros más cotizados de Londres –naturalmente, pensé orgulloso tomando nuevamente algo de vino- y también que es uno de los más grandes mujeriegos que hay.

Casi me atraganto con el vino. ¡¿Cómo podía decir eso tan tranquilamente?!

-¡No me mires así, es información del común!

-A veces me sorprendes Mei Ling, cuando volví a verte me pareciste un tanto seria y reservada pero me doy cuenta que fue falta de confianza ahora que llevas más de un mes aquí no tienes respeto por mi.

-Jajaja tal vez. Y ustedes siguen sin responder a la última negociación –levantó una ceja- tal vez Industrias Li deba buscar una nueva empresa aliada…

-Hasta en eso has cambiado –me burlé- la primera vez que cenamos juntos ni siquiera comentaste algo sobre los negocios jajaja.

-Ya ves, nunca se termina de conocer a la gente jajaja.

Mei Ling

Me sorprendí, gratamente, al encontrar en Eriol Hiraguizawa un amigo con quien podía reír, salir y departir aquí en Londres, sin pretensiones de ningún tipo pues él no tenía intereses externos conmigo, claramente estaba el interés de las negociaciones entre las empresas pero ambos teníamos claro que éramos sólo intermediarios y que si el negocio terminaba nuestra amistad no lo haría.

Más de una vez lo ayudé a librarse de las fastidiosas citas a ciegas que su madre le agendaba y más de una vez me dejó botada por ir detrás de una mujer atractiva en un bar pero nunca me molesto verdaderamente, bueno más que lo fastidioso que era quedarse sola bebiendo un trago, aunque siempre terminaba invitándome algo al día siguiente por lo que al final no había daño alguno.

Honestamente era tan agradable estar con Eriol, había traído un tipo de aire fresco a mi vida, siempre tenía algo divertido que hacer o decir.

-Señorita su madre al teléfono –me avisó la secretaria, finalmente la sociedad con la empresa de Eriol había resultado y ahora trabajaba allí como consultora de calidad de productos.

-Buenas tardes madre.

-Hola Mei Ling ¿cómo estás?

-Bien madre, trabajando.

-Me alegro ¿y el apartamento?

-Bien también, Makino mantiene todo perfecto.

-Claro, bien y ¿has conocido a alguien? - ¿A qué venía esa pregunta? Ella jamás hablaba de mi vida privada, no mejor ella no se interesaba en mi vida privada sólo le gustaba imponer su voluntad.

-Claro que no, ¿de dónde has sacado una idea tan ridícula?

-Makino ha mencionado que sales muy a menudo en las noches. –por supuesto, Makino. A veces olvido que la lealtad de esa mujer está con mi madre y no conmigo y por pensar eso fue que comenzó el problema con Song Jo, me pregunto si algo habría sido diferente de no confiar en ella... en fin.

-Madre salgo con Eriol Hiraguizawa –le expliqué- el amigo de Xiao Lang, quien estudió con nosotros en la primaria de Japón ¿recuerdas?

-A ya veo –no pude adivinar si su tono era de alegría o desilusión.

-Pues que bueno –alegría razoné- porque Ieran irá a visitarte a Londres, llega en dos días y quiere presentarte a uno de los hijos de la empresa Zhoi, la de inmuebles.

Más citas. Dios pensé que me había librado de ellas ahora que estaba lejos de mi familia.

-Madre no sé si pueda asistir… tengo una cita con Eriol ya programada –bien si yo lo salvaba el podía hacer lo mismo conmigo.

-Pues cancélalo –dijo con la mayor naturalidad.

-No podría, me da vergüenza, él ha sido muy amable conmigo con lo de las negociaciones y ahora en la empresa.

-Pero son amigos, seguramente entenderá.

-No.

-¿Por qué no? -¡Cómo es que podía salirse con la suya! Y ¿por qué no se me ocurría nada que decir para negarme? Esto era demasiado frustrante.

-Creo que tienes razón hablaré con él –increíble, a miles de kilómetros y aún así manejaban mi vida, lo peor sería que tendría que enfrentar a mi tía y ella es peor que mi madre.

-Muy bien –sonaba complacida- entonces hablaré con Ieran para confirmar. Después te llamo.

-Bien. Adiós madre.

¡Ah!

-¡Increíble en verdad increíble! –dije desesperada.

-¿Qué es increíble? –preguntó Eriol desde la puerta.

-Más citas a ciegas –contesté derrotada dejándome caer en mi silla.

-Así que sufres del mismo mal. –dijo sonriendo- Piensa que puedes encontrar a tu príncipe azul en esas citas –me dijo en un lamentable intento de animarme.

-El tener un matrimonio arreglado no me molesta –aclaré- de hecho ahora lo encuentro muy beneficioso.

-¿En serio? –preguntó confundido. Asentí. –¿Vamos a almorzar y me cuentas más al respecto? –me levanté y salimos de la oficina.

-Sabrina, por favor entrega el informe que está sobre mi escritorio a David Moore de producción. –ordené a mi secretaria mientras Eriol llamaba el ascensor.

-¿Me decías que quieres un matrimonio arreglado? –retomó el tema una vez salimos del edificio y caminábamos hacía el restaurante. Ya teníamos un lugar que frecuentábamos regularmente, algo normal; no muy lujoso ni muy sencillo.

-Pues sí, es mucho más práctico.

-¿Práctico? No puedo creer que esté escuchando esto de Li Mei Ling.

-¿Por qué no? –le dije riendo.

-Bueno por como hablas sobre el matrimonio de Shaoran, defiendes mucho su relación con Sakura.

-Eso es un caso aparte.

-Y por lo que viviste con el heredero coreano.

Dejé de caminar un segundo.

-Lo siento, no quise…

-Eso está en el pasado –respondí sin mirarlo. Me sentía alterada. No me gustaba que me recordaran a Song Jo, porque siempre estaba intentando olvidarlo.

-En serio lo lamento no quise incomodarte -pero claro Eriol no sabía eso así que me calmé.

-No te preocupes, sólo me tomaste un poco por sorpresa –retomé mi andar- no sabía que conocías ese hecho.

-Todo el mundo de los negocios en Asia sabe esa historia –se cayó rápidamente al percatarse de su imprudencia y me miró para comprobar que no estaba molesta nuevamente, pero no me afectó; en eso tenía razón.

-Tienes razón –le dije tranquila entrando al restaurante y buscando una mesa.

-Buenas tardes –dijo la mesera y nos pasó los menús y como siempre se embelesó con Eriol, quien le sonrió mientras ordenaba.

-Por eso mismo prefiero un matrimonio arreglado –le dije una vez la chica se fue.

-No comprendo, pensé que amabas a ese hombre.

-Lo hice pero luego de que nos separamos me di cuenta que todo fue irreal.

-¿A qué te refieres?

En verdad no sabía si podía confiar en Eriol en algo tan personal así que decidí darle una evasiva.

-Digamos que no fue tan lindo como creí –concluí- y por lo mismo prefiero algo planeado, en donde pueda tener control y seguridad sobre los intereses de cada uno.

-Interesante…

Eriol

-Interesante… -fue lo único que se me ocurrió decir ante su explicación.

-No es interesante. Es práctico. Lo único es que los pretendientes que me presenta mi familia quieren algo más de mi, algo que no estoy dispuesta a dar.

-¿Algo más?

-Si, ellos quieres que deje de ser una mujer de negocios y me convierta en "la esposa de adorno" y eso es algo en lo que no estoy dispuesta a ceder.

N/A: Un capítulo nuevo, espero les agrade como va fluyendo la relación de los protagonistas.

Espero sus comentarios