2. La Propuesta
Ginny terminó un poco tarde en su trabajo, sin embargo, ya tenía un plan preparado para esa noche, prepararía una cena romántica, se pondría súper sexy y esperaría hasta que su esposo llegara y le haría la propuesta.
-La verdad no pierdo nada, si acepta, pues lo hacemos y si no, pues ya tengo un plan B, así que manos a la obra- pensó la pelirroja mientras se arreglaba y hacía la cena. (N/A: en estos casos es cuando más me gustaría hacer magia)
Ya tenía todo listo, cuando cerca de las doce de la noche, lo escucho entrar, en el comedor, la mesa estaba lista, tenía velas, vino y hasta había puesto música de fondo. Él entro y se sorprendió pues no esperaba un recibimiento y menos cuando salio su esposa con un vestido muy entallado negro, y muy muy escotado, dejando ver todas sus pecas de la espalda y hombros.
-Vaya, celebramos algo?- dijo el esposo muy intrigado por la sorpresa.
-Pues, no se, a lo mejor si, todo depende de ti y del curso que tome la cena- contesto Ginny- Por favor, toma asiento- y le extendió un brazo para que se sentara, enseguida tomo asiento ella y con un movimiento de varita apareció la cena en la mesa.
-Y bien?- dijo con un tono aburrido el hombre- estoy muy cansado y mañana salgo para Francia muy temprano…asuntos del ministerio.
-Si claro. Puedes dejar de quejarte y disfrutar el momento? bien- y observó el rostro del chico- Vayamos al grano.
-Si, por favor- contesto irónicamente.
-Bueno, no se si has que nuestro matrimonio va en picada, yo te amo y creo que estamos a tiempo de recuperarlo, así que me recomendaron un doctor de San Mungo que se especializa en telapia de pareja…
-Será terapia de pareja- corrigió el esposo.
-Bueno, eso, fui a verlo y le platique nuestra "situación" y me recomendó que hiciéramos una especie de juego donde…
-QUE? ESTAS LOCA¿COMO DIABLOS SE TE OCURRE ANDAR CONTANDO NUESTRAS INTIMIDADES A UN LOCO QUE LE GUSTA DAR TERAPIAS MUGGLES? NO…NO LO VOY A HACER, ESA ES MI ULTIMA PALABRA…ESCUCHASTE GINEVRA WEASLEY?
-Mira, por lo menos escúchame, déjame plantearte el juego, y sí después de acabar de hablar sigues en la misma actitud, yo misma te doy el divorcio mañana si tu así lo quieres- dijo Ginny con toda la calma del mundo, que solo Merlín sabe de donde saco.
-Esta bien, te escucho- dijo más tranquilo el chico, de alguna manera que Ginny no se pusiera a gritar igual que él, lo calmó un poco.
-Bien, así me gusta. Este es el trato…tú y yo vamos a….
Y Ginny siguió relatando todo lo que le había propuesto el doctor, a veces miraba a su esposo y veía que no estaba muy contento, al contrario estaba molesto. Terminó de hablar y espero a que él tomara la palabra y minutos después de silencio lo hizo.
-Ok, ya te escuche, como te dije cuando llegue, en unas horas salgo de viaje, así que si no te molesta terminar de cenar en silencio y después ayudarme a empacar mi maleta, te lo agradeceré.
Unas lagrimas rodaron por las mejillas pecosas de Ginny, no esperaba una reacción de su esposo así, tomo los cubiertos y empezó a cenar, ya que por más que quería desquitarse con su estomago nunca podía, comía aun más cuando estaba triste o enojada.
Más tarde se hallaba haciendo una maleta, doblando ropa sin magia, pues le gustaba oler la ropa de su esposo, él ya estaba dormido, y mientras ella se preguntaba si estaba haciendo lo correcto.
Al otro día cuando Ginny se levantó, él ya no estaba, pero ya estaba decidida, no se permitiría deprimirse, se vistió, desayuno algo y se fue a su trabajo.
Cuando iba entrando, Hermione la vio y le hizo señas para que se acercara.
-Hola Ginny, como te fue?
-Pues bien- contestó.
-Pues bien?...que ganas, se me hace que no, te oyes mas bien como si te hubiera ido fatal y no quieres contarme.
-Siempre logras cacharme, si…me fue fatal…- y le contó en resumen que el doctor le sugirió un juego sexual, sin entrar en detalles claro, y la reacción de su esposo.
-Que mala suerte amiga, pensé que él era de mente más abierta, a Ron y a mí nos sirvió mucho- y vio que el semblante de Ginny cambió sobremanera- mira no te preocupes, ni te desanimes, ya veras que el doctor te va a sugerir algo más.
-Si, tienes razón…eso espero.
Y sin más que decir las chicas se despidieron, y quedaron de verse para tomar el té en casa de Hermione en la noche, después del trabajo.
Ginny se fue a su piso y empezó a visitar a los pacientes que tenía a su cargo. A la hora del almuerzo, salió muy rápido, pero curiosamente hizo algo que nunca había hecho, cambio su horrible uniforme por un atuendo muggle: jeans, una blusa, una gabardina, botas negras y para darle un toque especial se puso una boina negra, que hacía que su cabello rojo resaltara aun más.
Cuando iba saliendo todos la miraban, pues se veía radiante y más hermosa que nunca, hasta Hermione se asomó de su consultorio para ver quien era y se sorprendió cuando vio que era su amiga, pero luego no le dio importancia y volvió a lo suyo.
-Bien, vamos a comer- se dijo Ginny a si misma.
Y caminó por el Londres muggle, llegó a una cafetería que estaba frente a un parque, tenía una bonita vista y además había mesas en la acera, así que se sentó en una de esas y espero a que el mesero llegará.
Sus piernas temblaban, y no dejaba de mover las manos, había algo que la tenía muy nerviosa- Ya basta de nervios y de preocupaciones, todo va a salir bien- pensaba, pero el mesero la saco de sus pensamientos y le extendió la carta.
-Buenas tardes, señorita, que desea ordenar?- le dijo el mesero después de unos cinco minutos.
-Umm, creo que pediré el menú del día, con porción doble de guisado y con el postre también…ah! Y mientras tráigame un café- dijo la pelirroja como si nada.
-Buen apetito eh!- dijo el mesero por lo bajo- Muy bien señorita, en seguida regreso.
-Gracias.
Estaba observando a la gente que caminaba en el parque, había una pareja que se veían muy felices, estaban abrazados y reían de todo y le vino a la mente cuando su esposo y ella eran así de felices, unas lágrimas inundaron sus ojos.
En la mesa de atrás había un hombre que la estaba observando admirado de su belleza, había algo en ella que le resultaba extrañamente familiar, pero no sabía si debía acercarse a preguntar, cuando ella se quito la boina y puso la cabeza entre sus manos y escucho que lloraba, se decidió, seguramente algo no estaba bien con la chica.
-Ginny? Ginny eres tu…cuanto tiempo sin verte- y el hombre se sentó a su lado para saludarla.
Ginny alzó su rostro y sus ojos se iluminaron cuando vio esa mirada que hacía años que no veía- ¡HARRY!
