Su mente seguía llenando de esa imagen a pesar de los días que había pasado desde eso pero era inevitable la chica de cabellos ondulado y sombrero rojo había domado su cabeza, pasaba haciendo guardia toda la noche mirando las estrellas pensando en ella, aunque fuera solo unos segundos su imagen había queda plantada en el cerebro del teniente y no se iría tan fácilmente
Nunca una mujer que le había atraído tanto ¿será porque es humana? ¿Porque era totalmente diferente a cualquiera que haya conocido? ¿Qué destacaba entre la oscuridad de las personas? ¿O solo será porque es prohibida?
Habían pasado ya 5 días y no había aparecido en ningún lugar, así que comenzaría una búsqueda más exhaustiva al salir como humano muy temprano, con unos pantalones gastados y una chaqueta de color chocolate con pelo en el cuello de color claro con algunos toques más oscuros. Salió a caminar rondando por la cuidad todo el día hasta que ya eran las 6 de la tarde y decidió ir a ver al pelinaranjo solo a pasar el rato para fastidiarlo un poco luego de un día sin resultados. Camino tranquilamente por las calles hasta llegar a la pequeña residencia, llamo a la puerta y no contesto nadie, miro hacia el costado y la clínica estaba abierta, así que fue tranquilamente entro y en la entrada sentada en un pequeño sofá estaba ella, con su brazos sobre su regazo, con un vestidos que no cubría sus hombros pero sus mangas eran largas solo dejando ver la puntas de sus dedos era de color azulado y con unas medias en sus piernas, unas botas negras que llegaban a su rodilla y en su cuello una bufanda de color crema con un sombrero rojo. Se quedó mirando algo perplejo, la había buscado por cielo y tierra… pero se la encontró por casualidad
-hola -saludo ella cálida mente-¿también tienes consulta?
-¿con-consulta?-dijo nervioso el pelirrojo
-sí, con Kurosaki-sensei
-n-no, vengo a ver a Ichigo-dijo un poco sonrojado
-¿a Ichigo? acaba de salir corriendo de la nada, lo lamento
-n-no, lo esperare
Quedo un silencio mientras ella mantenía su vista en sus manos un poco nerviosa y el trataba de desviar su mirada en cualquier objeto pero no fue de mucha ayuda, pasaron unos minutos y el la miraba fugazmente cada que podía intentando pasar desapercibido hasta que ella subió la mirada y sus ojos se encontraron
-¿por qué vienes?-pregunto el
-aún no está muy claro, pero es algo con el corazón
-lo lamento
-no hay nada que lamentar -sonríe- la vida es corta y hay que disfrutarla
-no digas como si fueras a morir
-lo más probable es que no me quede mucho de vida
-no digas eso
-es enserio pero no le tengo miedo... perdóname -ríe un poco-es extraño pero tienes una cara de mucha confianza
-¿tú lo crees? todos dicen que tengo cara que intimida
-quizás un poco pero si quitamos es ceño fruncido todo cambiaría-sonríe
-claro, por cierto soy Abarai Renji
-Kizuna, Nanakaze Kizuna... es un placer Renji ¿no te molesta así?
En su mente recordó todas las personas que le decían por su nombre así tan simple y fácilmente, personas a las que había confiado mucho o que conocía de hace mucho tiempo para darle esa confianza. Ser un teniente lo había alejado de ser un alma normal...cuando se volvió teniente ya no era un alma normal, era más un teniente que una persona… ya no era Abarai Renji simplemente, era el teniente del sexto escuadrón
-claro, Kizuna...
La conversación se comenzó a volver más amena con algunas risas y sonrisas, estaban charlando sobre cosas aleatorias esperando la hora del a consulta de la mujer, pasaban los minutos y luego de una amistosa espera salió un paciente, una anciana con su nariz roja seguramente de resfrió y seguida de ella salió el doctor
-Nanakaze-chan ahora te atenderé -miro al pelirrojo- oh Abarai-san es un placer tenerte por este lugar, Urahara-san me dijo que estarías por aquí, ahora que Ichigo está en la universidad no tiene tiempo para nada
-lo sé, de hecho venía a verlo pero al parecer no esta
-no tenía una clase por la tarde y se quedó dormido volverá luego, Nanakaze-chan por favor pasa es hora de tu revisión
-suerte- dijo el pelirrojo mirándola
-gracias- dijo con una leve sonrisa
Comenzó a avanzar hacia la consulta donde esperaba Isshin, el teniente se quedó mirándola esperando que de su boca saliera alguna palabra pero antes de que esto pasara ella se volvió a mirarle y le dijo sonriente
-mañana a las 3 de la tarde ¿un café? nos vemos en el centro
Se cerró la puerta tras de ella y quedo mirándola aun así después que de su vista había desapareció. Era la chica, la chica en que había pensado cinco días ¡y tenían una cita! estaba realmente feliz y su corazón latía fuerte, salió sin pensar en nada solo en ella, camino unas calles sin rumbo por varios minutos solo parecían segundos hasta que se detuvo de golpe aturdido por sus pensamientos...
-yo soy un shinigami... y ella una humana...-susurro
Un fuerte dolor golpeo su estómago debido a la culpa y remordimiento ¿acaso era algo prohibido? solo había charlado pero... ¿y si lo era? había trabajado mucho por su puesto y por ser respetado, él era uno del Rukongai y no en especial del mejor lugar sino uno de los peores que podía haber ¿que pasara si pierde todo? sería un encarcelado más en el nido de gusano, así de simple perdería lo que años le había llevado conseguir
-oye Renji-le toman el hombro
El pelirrojo se voltea lentamente y ve al chico pelinaranja estaba viéndolo algo preocupado, se reincorporo a prisa y le miro con la mejor sonrisa que podía darle en ese momento en que su cabeza iba a explotar por tantos pensamientos juntos, quería tratar de parecer lo más despreocupado posible
-o-oye Ichigo ¿qué haces por aquí?
-vengo de clases ¿estás bien Renji? tienes una cara extraña
-estoy bien idiota ¿con quién crees que hablas?
-llevas mucho tiempo parado en medio de la calle
- yo estaba practicando a ver cuántas almas humanas podía sentir por aquí
-¿seguro que estas bien?
-claro que si
-está bien... bueno nos vemos
El shinigami sustituto comenzó a caminar para volver a casa, el pelirrojo dudo en decirle algo no quería agrandar el tema pero tenía que saber más sobre ella, algo más que su nombre. Le llamo primero algo nervioso y luego volvió a gritar su nombre hasta que el pelinaranjo se volvió a mirarle, el teniente corrió hasta él y sujeto su hombro, su amigo lo supo de inmediato, algo no iba bien. Caminaron hablando de la misión hasta un pequeño parque, el pelirrojo se sentó en una banca de cemento algo nervioso ante la mirada de su amigo que le acompaño intrigado por el estado del shinigami
-¿qué sucede?
-¿Ichigo, como se siente estar con Rukia?
-¿a qué viene tu pregunta?
-es decir, no lo sé...-suspiro- mañana veré a una chica
-¿a una chica?
-se llama Kizuna...
-¿la chica del hospital?-dijo sorprendido
-si... la vi hace unos días atrás y creo que ella me vio mientras era un shinigami
-no puede vernos
- ella tiene algo muy raro
-ella va a morir Renji, es eso
-¿y que tiene que ver eso?
- ella es humana, Renji… es muy delicada
-lo se
-no Renji, no lo sabes... he hablado muchas veces con ella y ella ha sufrido mucho
-solo digo que me llamo la atención
-la conozco de pequeña, de que se atiende en la clínica, sus padres murieron cuando ella aún era pequeña, solo tenía 10 años... es mi amiga Renji
-Ichigo no le hace daño, solo no sé qué hacer… ella quedo pegada en mi mente
-solo tienes que estar tranquilo y relajado, Rukia me dijo que últimamente estas muy estresado
-un poco mucho trabajo han llegado varios reclutas nuevo y me he encargado de ellos
-tengo que irme Renji solo relájate
Su comentario no fue de mucha ayuda, de hecho fue todo lo contrario, a las cinco de la mañana en la helada Karakura el pelirrojo mantenía sus ojos abierto desmesuradamente, preocupado por lo que pasaría a la mañana siguiente. Estaba comenzando el crudo invierno y una corriente helada corría por la tienda, el pelirrojo miraba el techo fijamente pensando en nada excepto en ella y en las consecuencias que quizás podría traer. Pasaban las horas y las horas, escucho algún paso y se sentó, ya era de mañana.
Se levantó silencioso y ducho para salir apresurado, tenía que investigar bien como los humanos tenían sus citas, ya que en la sociedad de almas una cita no era algo que los shinigamis se dieran el lujo de tener.
La primera pareja eran unos adultos, un hombre le daba a una mujer una bolsa colorida con un papel amarillento saliendo de esta, se la entrego con una sonrisa y dentro de esta habían un oso de peluche castaño, ella se acercó sonriente y le agradeció con un abrazo
La segunda que vio era una pareja de ancianos, le dio a la mujer una bolsa de regalo, esta era más pequeña que la anterior, la mujer rebusco en esta para sacar una bufanda de lana abrigara, se la acomodo en el cuello y le regalo a este una calurosa sonrisa. Eso no era lo que buscaba, necesitaba algo más interesante
Siguió caminado por las calles hasta una florería llena de diversas flores de colores, y en medio de estos colores apareció una pareja. La tercera pareja que había visto en el día estaba conformada por unos jóvenes, este había comprado una rosa de un carmín intenso, le sonrió galante y a pesar de ser solo una flor a sus ojos ella se acercó coqueta y le beso en los labios en un apasionado beso
Había encontrado la respuesta a todo, quedo tan asombrado de lo simple que era satisfacer a los humanos con solo pequeños detalles. Siguió caminando y comenzó a llover levemente sobre Karakura, vio a otra pareja de lejos a las que les dedico su atención, como por ejemplo a un chico que le ofreció su sombrilla para cubrirse se la lluvia, ella iba totalmente seca mientras él se mojaba la mitad del cuerpo a pesar de que ambos caían perfectamente dentro "¿qué sentido tiene?" se preguntó el chico, al seguir mirando noto que la chica tomo la mano de él, ahora cobraba sentido.
Siguió su camino en la lluvia se detuvo luego de andar un rato, miro dentro de un restaurante, dos personas compartiendo un café, un chico le ofreció la última galleta a la chica y esta estaba feliz, algunas cosas encajaban perfectamente para él, pero otras eran totalmente absurdas.
Miro la hora en su teléfono y faltaba una hora aun, se compró un taiyaki y camino por las calles buscando una florería ya que había perdido la otra, cuando termino de comer entro y busco algunas flores, unas peonias, algunas ramas oscuras y unas hojas envuelto en un papel de color rosa claro en una cinta roja lo arreglo para que se viera bien, menos mal que había ido a algunas clases de ikebana con Unohana-taicho. Comenzó a caminar estaba listo para ella pero nervioso, espero en el centro en la calle principal, era más alto que algunos humanos así que no le costaría verla, comenzó a caer gotas de lluvia pesadamente haciéndose algo intensa, la hora había llegado pero ella no aparecía por el lugar. Empezó que llegara lo que le hacía estar más nervioso miraba hacia todos lados, de repente algo llamo su atención, entremedio de muchas sombrillas negras diviso una especial una roja con el dibujo de una estrella blanca al costado, se comenzó a acercar y la vio un abrigo negro, bufanda blanca y la boina de lana con que la vio el primer día.
Ahí venia entre la lluvia, las sombrillas y las personas… ahí venia la persona que esperaba
