Los personajes son de sus correspondientes derechos de autor.
Capitulo 2
El se encontraba plácidamente dormido en su cómodo sillón hacía ya tiempo que no se encontraba en una situación tan placentera así que en un día de descanso simplemente se echo a recostar en aquel sillón negro y tratar de dormir en paz.
Ella lo miraba de reojo disfrutar de esa siesta placentera mientras trataba de abrir una lata de frijoles para preparar la cena al mismo tiempo que quería poner en fuego un sartén para calentar. Sus ojos azules mostraron una expresión de dolor seguido con un ligero quejido. Observo aquella lata sostenida en sus manos, miro detalladamente sus dedos sorprendida de un ligero hilo de sangre resbalando de ellas. –Diantres- dijo para si en su mente. Dejo la lata en la repisa y abrió la llave del fregadero para dejar correr el agua y así tratar de limpiar su dedo, tomo un trapo cercano blanco para presionar la herida pero simplemente no cesaba de sangrar. -¿pero cómo es posible?- se decía en voz baja al tiempo que caminaba rumbo al baño, ahí abrió el botiquín en busca de algo, tomo el alcohol y un poco de algodón para poder limitar el sangrado. –Maldición- gruño en susurro ya que no quería despertar al castaño -Eso dolió- mordió su labio inferior para tratar de opacar su lagrimas.
Volvió a mirar detalladamente la herida, ahora ya limpia podía ver que tan profunda estaba. –Bueno no es tanto- pero lamentablemente ella miraba como seguía sangrando. –No puede ser, y ya no hay algodón- miro por todo el pequeño botiquín de aquel baño. Dejo correr nuevamente agua, tomo una pequeña toalla y salió de la habitación llevándose las llaves de la camioneta.
Lentamente abrió los ojos con pesadez, suspiro, se estiro un poco se acomodo plácidamente para volver a retomar su sueño, cerro sus ojos, suspiro y fue entonces cuando trato de escuchar, agudizo sus oídos pero seguía escuchando nada, abrió sus ojos, suspiro nuevamente y tomo posición de levantarse, miro a sus alrededor recordaba que la última vez que había visto a la pelirroja ella se encontraba en la cocina tratando de prepara la cena, pero si su vista no le engañaba ella no estaba.
-Claire- dijo en voz alta sin llamar la preocupación en su voz. Camino rumbo a la cocina y lo que miro le produjo susto e incomodidad. La lata que Claire tenía en su momento en su mano estaba en una repisa y ensangrentada, de hecho sus ojos observaron más detalladamente y miro que en la repisa había sangre y a un costado del fregadero estaba un trapo ensangrentado.
-pero qué? Claire?-ahora si su voz era más que preocupante. –Claire donde estas?- camino rumbo a la habitación percatándose que había un camino de sangre en el piso, bastante para su gusto, camino más rápido ya que su mente le estaba jugando pensamientos, quería saber porque había sangre por todo el departamento pero para tener una respuesta más correcta tenía que encontrar a su amada. Llego a la habitación, entro y sintió en todo su ser un enorme miedo.
-Claire!- volvió a decir en tono más fuerte al ver que ella no estaba ahí, se dirijo ahora al baño, suspiro para tratar de calmarse y decirse a si mismo que ella se encontraría en el baño limpiando lo que había ocurrido o para la vida de ambos sin parecer nada extraño había ocurrido un ataque bioterrorista mientras el dormía.
-Claire! -dijo tratando de escucharse calmado pero sus ojos expresaron mas temor, miedo y confusión al ver que ella no estaba ahí y en su lugar había sangre, sangre en el lavabo, en una toalla de baño y algo que parecía algodón. –pero qué?, Claire! –ahora grito, corrió rápidamente por el pasillo, se detuvo en seco cuando escucho un sonido lejano como de una melodía, una melodía reconocida para él, corrió más rápido y de un salto llego al sillón buscando ese condenado aparato que sonaba hasta que entre los cojines encontró su móvil. Su expresión cambio y su temor se redujo al mirar el Id de la llamada.
Suspiro un poco aliviado –Claire! Pero donde estas? Me desperté y no te vi, donde estas?
-disculpe es usted el SR. Kennedy- dijo la persona del otro lado de la línea .
Nuevamente aquel temor irracional se apodero de el, de seguro un ataque, zombis, bombas, virus, Secuestro, esto último pensamiento le retumbo más en su mente, trago saliva –Donde esta ella? Quien es usted? Que quiere?.
El sujeto del otro lado de la línea sintió un miedo al escuchar las preguntas un poco incoherentes del otro sujeto, recordó entonces lo que la Srta. Le había comentado con ser sutil con su novio pero por más que él quería ser sutil aquel que nombraba Kennedy le daba en su voz ese toque de miedo espontaneo –heeee… Sr. Kennedy, soy el Dr. Cazares, le llamo para comunicarle que la Srta. Redfield se encuentra en el área de urgencias del hospital Sta. Engracia, ya fue atendida por la cortada así que ya puede pasar por ella.
En ese momento que el Dr. Le comento sobre la cortada su mente regreso al momento en que vio la lata de frijoles en la repisa ensangrentada, suspiro aliviado y todos sus malos pensamientos se fueron borrando –pero que paso?
-tenía una cortada profunda, pero ya le dimos puntadas, ya puede venir por ella – le contesto el Dr. Calmadamente, agradecía que la voz de aquel sujeto ya estaba en razón.
-gracias y disculpe mi forma de hablar yo… bueno. Voy para allá- león colgó el móvil, suspirando aliviado, tomo su cartera y busco sus llaves cosa que no encontró pensando que ella las había tomado, salió del departamento ahora aliviado pero estaba molesto, molesto de porque ella no lo despertó o porque diantres ella se fue sola y porque calamidad del mundo tenía que tomar un taxi.
Llego al área de urgencias del hospital su mirada buscaba a la pelirroja quien se encontrada tranquilamente platicando con unas enfermeras, camino lentamente, sus disgusto fue disminuyendo cuando observo su mano vendada, cerró los ojos y al abrirlos dijo seriamente
-Claire!
Ella lo miro alegre pero al ver lo serio que estaba esa alegría se limito a preocupación, esa mirada le daba entender a ella que él estaba molesto, y con toda la razón se decía a sí misma, ni siquiera le llamo para decirle lo que pasaba, pero suspiro y espero lo peor de aquella situación al fin lo peor ya había pasado. –Hola- saludo tranquila –puedes pasarle la cuenta- le dijo a una de las enfermeras y esta le dio unos papeles al recién llegado.
Miro a Claire serio, tomo los papeles y se dirigió a la caja a pagar –bien, ahora tengo yo que pagar, para eso si me llamas.
Los ojos azules de la pelirroja expresaron molestia ante el comentario del agente, la enfermera quien había dado la cuenta al castaño solo le sonrió a la paciente acercándose a ella y sutilmente le dijo –se ve que le preocupas, no te enfades de seguro su temor es más reconfortante que tu enojo-
Claire la miro, no entendía muy bien porque la enfermera le dijo eso pero lo que si sabía era que su querido y amado agente se la había pasado mal, si no mas recordaba no tuvo tiempo de limpiar el desastre que cuso en el departamento, así que simplemente se limito a no decir nada, ya con el susto que él había pasado era más que suficiente.
-Claire! Vamos! –Comento el castaño –tú tienes las llaves de la camioneta, dámelas. –siguió diciendo en exigencia. Ella solo se limito a dársela.
El trascurso del camino no hubo ninguna platica, ella estaba adolorida aun por las puntadas y realmente no quería tener una plática con el respecto lo que hizo o no hizo y al parecer él seguía molesto o así parecía. Al llegar al departamento se percato que pasaba de la medianoche y realmente solo quería llegar hasta su cama y dormir ya mañana seria otro día, pero cuando fue a la cocina para tomar un poco de agua fue cuando recordó el enrollo que había hecho y por mas que se encontraba cansada no era ético ni salubre dejar así la cocina, ni el pasillo, ni el baño, tenía que limpiar, así que eso haría. Observo a aquel sujeto castaño que dejo las llaves de la camioneta en su lugar y se dirigió a la recamara sin decir palabra alguna.
Ella suspiro tristemente –ya que- se dijo as misma
No habían pasado ni cinco minutos cuando sintió que alguien la miraba muy fijamente, sus ojos azules miraron al castaño de pie frente al marco de la cocina, le regalo una delicada sonrisa y siguió con la limpieza que hacía.
-pero que haces? Ya mañana limpiamos-dijo el castaño con exigencia de una respuesta en su voz pero ella no le contesto, suspiro para poder hablar racionalmente –sabes lo que es despertar y ver la escena del crimen que dejaste?, sabes lo que pensé? Sabes el temor que sentí? –le preguntaba pero Claire seguía sin decir palabras. –pensé en lo peor…porque no me despertaste? Porque te fuiste sola? Y porque me llamo el Dr. En lugar tuyo? Solo dios sabe lo mal que le conteste y el claro esta… pero porque no me contestas?
Claire estaba tallando el fregadero la poca sangre que ahora quedaba, pero trataba por todos los medios de evitar reírse a carcajada, ahora en ese momento supo porque la enfermera le dijo lo que le había dicho, sintió la mano de León temblorosa tomar su cintura, acercarse a ella, sentir su respiración en su cuello y en un susurro escucho de el –porque?
A ella se le nublo la vista, no quería, no deseaba haber tratado así a su amor, había sido ella la que había hecho mal, pero no fue intencional, sus lagrimas empezaron a salir y entre sollozo solo dijo. –No fue mi intención, no había alcohol ni algodón así que solo fui a la farmacia pero el intendente me dijo que eso ocupaba verlo un medico, como no quise regresar… fui al hospital, nunca pensé que me tardaría tanto y cuando quise llamarte una enfermera me quito el móvil y me dijo que no se podía llamar y hasta que el médico me atendió le dije que de favor te llamara desde mi móvil, jamás fue mi intención dejarte como lo hice, pero tampoco… quería despertarte, cuantas veces tienes la oportunidad de dormir así?.
El la abrazo más a su cuerpo, ella podía sentir como el temblaba levemente por el aun miedo que sentía por la culpa de ella –pero mira –se voltio para mirarlo a los ojos –ya me cocieron como pavo, y ya deje de sangrar –comento con una dulce sonrisa que a león le encantaba.
-pero aun así me diste un susto terrible Claire, que mala eres conmigo.-dijo en tono de puchero. –eso te costara caro.
-más que la cuenta que tuviste que pagar? -Dijo ella alegre.
-perdón por eso, no quise decirlo… pero si, será más y mucho mas, por horas tal vez.-le contesto dándole un beso en la boca al mismo que la levanto y se la llevo cargando hasta la habitación.
La necesidad de aire hiso que ella detuviera el beso –espera! Tengo que terminar de limpiar mi escena del crimen.
El rio aliviado –deja, eso mañana lo haremos, ahora págame.
Así ambos pasaron la noche como mas les gustaba expresar su amor.
Bueno aquí el capitulo 2, espero que lo disfrutaron.
