Al día siguiente Max me llevó al hospital. En la entrada estaba Kai, por más que intentara evitarlo no lo lograría, así que debía resignarme. Lo saludé con un seco 'Hola' e intenté pasar de largo. Kai me tomó del antebrazo.

-¿Estás molesto?- me preguntó mirándome fijamente a los ojos. Mi silencio provocó que su mirada se suavizara. -Lo siento Ray... pero... -

-Talvez no lo estaría si me lo hubieras dicho antes y no hubiera tenido que enterarme a través de él.- lo interrumpí muy molesto.

-Ray...-

-No, olvídalo. Soy un dren abierto, todo lo que digas simplemente se irá por el drenaje.- logré soltarme y me fui muy molesto. Me acerqué a la estación de enfermeras. Ahí estaba la chica del cabello rosa.

-¡Hola Ray!- me saludó con una gran sonrisa.

-Hola Mariah.- logré formar una pequeña sonrisa.

-Te busca el doctor Masefield.-

-¿Masefield? ¿Brooklyn? ¿Para qué me quiere?-

-Creo que te va a cambiar de residente o algo asi. No estoy segura.-

-Gracias. ¿Alguien le avisó a Bryan? Digo, al doctor Kutzenov.-

-No creo, pero si lo veo yo le aviso.- me sonrió de nuevo.

-Gracias Mariah.- me fui corriendo para buscar a Brooklyn.

-Oh, ahi estás Ray.- me dijo feliz. -El nuevo doctor, Miguel Lavalier, me pidió que trabajaras con él en ginecología y obstetricia.

-De acuerdo.- le dije cabizbajo. Escuché unos pasos y al levantar mi mirada vi a Miguel frente a mí.

-Hola joven Kon. Vamos, hay mucho trabajo que hacer.- me dijo en tono alegre.

-Un gusto doctor Lavalier.- lo saludó Brooklyn.

-Puedes llamarme doctor Hiwatari, si quieres.- dijo con un tono de triunfo y autosuficiencia. Al ver la cara de confusión de Brooklyn aclaró. -Mi nombre de casado es Miguel Lavalier-Hiwatari.-

-Oh, de acuerdo.- Brooklyn volteó a verme con los ojos muy abiertos. Yo me limité a encogerme de hombros.

Todo el día trabajé con el doctor Lavalier-Hiwatari. Me partía el corazón decirle Hiwatari, pero al menos tuve la suerte de no volver a ver a Kai en todo el día. Cuando terminó mi turno, salí al estacionamiento y ¡mi moto aún seguía ahí! ¿Por qué habían robado el otro vejestorio y esta nueva y hermosa moto no? Intenté no darle importancia. En mi bolsillo aún estaban las llaves así que la desencadené y me subí a ella.

No quería estar en mi casa, aunque estaba cansado para ir a cualquier otro lugar. Decidí que lo mejor era ir a ver a mi hermano. Al llegar al "Mercy Hospital" me recorrió un escalofrío, sentí como si alguien me siguiera. Encadené mi moto y entré a la institución mental. Llegabaen horario de visitas, así que no tuve ningun problema. Esta vez llevaba ropa casual, por lo que me pregunté cual sería la reacción de Lee.

En la recepción había una joven que no había visto antes. Tenía el cabello corto y rosa. Tenía la piel muy blanca y sus facciones eran delicadas y finas.

-Hola, mi nombre es Matilda, ¿en qué puedo ayudarlo?- me dijo sonriendo.

-Que tal, soy Ray Kon, quisiera ver a mi hermano Lee Kon porfavor.- le respondí sonriendo.

-Permítame un momento porfavor.- revisó unos archivos en la computadora.

-Su hermano se encuentra en electro-shocks.-

-Oh vaya.- permanecimos en silencio un largo rato. -¿Le ha servido?-

-Sí, se encuentra un poco más lúcido después de la terapia.- me respondió un poco sorprendida por mi pregunta tan repentina.

-Entonces, ¿puedo esperarlo?-

-Sí, por supuesto. Tome asiento porfavor.- asentí con una sonrisa y me senté en la sala de espera. Sentí que alguien se sentaba detrás de mí, pero no voltée a verlo, no era de mi incumbencia saber quien asistía al hospital.

Después de un largo rato la joven de la recepción, Matilda, me llamó a la sala de visitas, donde esperaba mi hermano. La persona detrás de mí también se levantó, pero no supe a donde se dirigió, sin embargo, sentí que alguien me seguía. Abría la puerta y entré. Sentía unos ojos clavados en mi espalda.

Al entrar a la sala de visitas vi a mi hermano que sonreía débilmente. Su cuerpo estaba agotado. Me senté frente a él en el suelo. Hundí mi rostro en sus rodillas y él acarició mi cabello. Levanté una mano y tomé una de las suyas. Al sentir que la apretaba con fuerza levanté mi mirada y nuestros ojos se encontraron.

-Ray...- me dijo suavemente.


Este capítulo quedó pequeño porque una amiga me dijo que era mejor dejarlo ahi y continuarlo en otro. =3 Espero no tardarme mucho en actualizar la continuación.

Ray: Por mí, tárdate lo que quieras.
Kai: ¡No, ya hemos esperado demasiado más te vale que te apresures! O verás...
KaiHiwRayKon: *Se esconde bajo la cama y comienza a escribir rápido*