Debía admitir que el primer día en el apartamento de Daichi se sintió sumamente intranquilo, aún creía imposible que un alfa tan amable y tranquilo existiera. En su corta vida había encontrado cientos de betas que siempre se le insinuaban, y hubo una vez en la que encontró a un alfa que lo estuvo persiguiendo toda una tarde, saliendo de su escuela se había dirigido hacia un centro de computo para realizar su tarea, ahí fue cuando sintió la presencia de alguien. No le dio demasiada importancia y entonces siguió con sus deberes, cuando salió fue que volvió a sentir lo mismo, bastante espantado trato de perderse entre las calles pero no lograba perderlo, sus feromonas de miedo seguramente era lo que le atraían, no podía huir de el. Entonces decidió ir hacia un centro de policías, explicó su situación y ellos solo contestaron

"Es tu culpa por ir solo en la noche"

¿Su culpa? Que demonios... Él solo quería hacer tarea y ahora le decían eso...

Para su suerte una amable beta se había ofrecido para llevarlo a su casa y así perder al alfa, para su suerte así fue.

La beta al dejarlo en su casa le dio un consejo "Nunca salgas solo"

Y era algo realmente estúpido. ¿Cómo era posible que otros betas y alfas salían a altas horas de la noche y no les pasaba nada y a él si?

Demasiada podrida debía estar la sociedad.

Estaba impactado por la propuesta de Daichi, él le había propuesto quedarse un par de semanas más en casa para que de esa forma el descansará, realmente no quería quedarse más tiempo, no sabía que intenciones tenía.

Pero una pequeña vocesilla en su cabeza le dijo que confiara y con un poco de temor así lo hizo.

Estar a su lado esos días había sido divertido Daichi era un alfa bastante carismático y alegre. Le agradaba pasar tiempo con él , ver una película y acurrucarse a su lado. Inevitablemente se sentía seguro a su lado, no sabía si era por el hecho de que el fuera un alfa o por el hecho de que se empezaba a encariñar con él.

Sabía que no debía hacerlo, el Martes por la tarde se cumplían doce días de vivir en su departamento, pronto tendría que partir y buscar un trabajo.

Pasando las seis de la tarde Daichi llego a casa, había tenido un agotador día en el trabajo pero traía una buena noticia consigo, le había conseguido trabajo a Suga en la empresa de su padre como secretario de Daichi.

Y Suga no pudo estar más feliz, realmente agradecía que el azabache le estuviera ayudando de esa forma.

De poco en poco los días iban pasando, Suga recién se empezaba a acoplar a su trabajo, tenía que agendar citas, responder llamadas y organizar papeles del alfa.

Llegando a cada Suga comenzaba a hacer la comida, lavaba su ropa y ayudaba a Daichi con más trabajo. Prácticamente todo el día estaban juntos, desde que amanecía hasta que anochecia. El trabajo era mucho, su padre trabajaba desde casa, ya no iba prácticamente a la oficina y por tanto el se encargaba de los papeleos más pesados, su padre solo se dedicaba a firmar documentos o de resolver conflictos que sucedían . Y es de que la empresa del padre de Daichi estaba a punto de firmar un contrato con una empresa del extranjero, si el contrato se firmaba sin contratiempos la empresa Sawamura corporation se posicionaría como una de las más importantes de Tokyo.

Los días pasaron volando, si bien, en su corazón aún existía el anhelo de tener una hermosa cena de navidad con su padre, su única familia. Sabía que eso ya está fuera de su alcance, su padre muy seguramente se metió en algún lío por no haberlo vendido, si algún día se llegasen a encontrar, podía asegurar que este le diría muchas pestes.

Desde antes ya lo hacía, de echo no se sorprendería.

Y entonces sus ánimos empiezan a decaer por esas fechas.

Suelta un suspiro. No sabe con exactitud cómo fue que hizo aquello, había dejado un paquete en las oficinas de correo. Dentro de este estaba un pequeño regalo para su padre y una pequeña carta.

Sus palabras fueron pocas, sólo le comento que tenía un trabajo y que estaba bien. Por último agrego un "Espero tengas una buena navidad"

Probablemente su padre tiraría la carta y lo tacharía de mal hijo. Pero tenía que hacer aquello, al fin de cuentas era su padre. Y bien o mal lo había cuidado hasta sus dieciochos. Si tan mal padre hubiese sido lo habría abandonado mucho antes en alguna calle o lo hubiese vendido mucho antes.

De alguna forma comenzaba a entenderlo. Salir de casa le había abierto los ojos, se había dado cuenta que tan pesada era la vida.

Y es de que a pesar de todo su padre nunca lo hizo trabajar, nunca lo mató de hambre.

Solo era un hombre con el corazón roto, un corazón que no se permitía sanar ni olvidar.

Demasiado debió amar a su madre para terminar de esa forma.

Y entonces viendo al cielo pide un deseo. Desea desde el fondo de su corazón que su padre sea feliz, que logre superar la pérdida de su madre que encuentre a alguien para pasar sus últimos años y que algún día lo perdone.

Espera que dentro de algunos años sus caminos se vuelvan a encontrar. Y espera que cuando eso pase ambos puedan sentarse a platicar de cómo les fue en la vida.

/31 de Diciembre /

Cuando Daichi llegó a casa se encontró con el departamento totalmente oscuro, realmente le sorprendió. Suga se había ido del trabajo más temprano que de costumbre, argumentando que tenía cosas que hacer. Seguramente había ido a ver a algún amigo o alguna pareja.

Y su corazón se estrujó de tan solo pensar en eso, había visto miles de veces como distintos de sus trabajadores le coqueteaban a Suga, este parecía no darse cuenta, pero realmente sacaba más de un suspiro a cualquiera. Debía admitir que Suga le atraía, él era jodidamente encantador. Además de bellísimo era sumamente amable, tranquilo, alegre, risueño. Dios, le encantaba escuchar cada una de sus risas, el como cantaba mientras hacía el desayuno o el como hacía caras graciosas mientras leía un libro que le gustaba.

Podía decir miles de cosas que le gustaban de Suga y él sabía que eso estaba mal, no podía seguir de esa forma porque si no, terminaría de enamorarse perdidamente de él ojimiel.

Dejo su abrigo colgado en el perchero, comenzó a caminar rumbo a su habitación cuando empezó a escuchar una voz cantarina.

Suga estaba en la cocina, detras de la mesa, enfrente suyo tenía un pequeño pastel de fresa, este tenía un pequeño letrero con la frase Happy birthday escrito en el.

Y el corazón se le detiene al escuchar esa canción de cumpleaños que era cantada con un gran sentimiento, porque Suga estaba cantando a Daichi desde el fondo de su corazón.

Y Daichi sonríe como un tonto, porque recién se da cuenta que el ya se había enamorado perdidamente de Suga.

Suelta un suspiro bastante largo, si bien, su día no había empezado nada bien pero con la sorpresa de Suga todo había cambiado.

¡Por dios!. con seguridad podía decir que era el mejor cumpleaños de su vida. Desde que había cumplido los 17 años celebraba su cumpleaños solo, sus padres siempre estaban bastante ocupados para hacerle alguna fiesta.

Pero esto había cambiado gracias al omega.

Suga le cocino con sus propias manos su comida favorita y horneó un delicioso pastel. No tenía dudas de que Suga era un gran cocinero.

Había recibido muchas felicitaciones de amigos y familiares, pero la de Suga fue la más hermosa y sincera que había recibido en su vida.

Fue una velada de lo más agradable, hablaron sobre cosas triviales, el trabajo, el clima y lo que harían el próximo año. Escuchar a Suga hablando sobre una futura mudanza le partió el corazón, no deseaba estar lejos del peligris, después de bastantes súplicas Suga acepto quedarse un tiempo más, solo hasta que el trabajo bajara. De esa forma siguió una platica bastante tranquila, una idea bastante alocada llego a su cabeza, se acercó a él estéreo que estaba junto a su televisión y puso una canción que sin duda le encantaba.

Cantada por el mismísimo Elvis Presley; Can't help falling in love

La música comenzó a sonar, Elvis comenzó a cantar.

Wise men say

Only fools rush in

But I can't help falling in love with you

Daichi se acercó a Suga, extendió su mano para que este la tomara, Suga abrió sus ojos totalmente desconcertado. Un poco dudoso acepto la muda invitación a bailar.

Shall I stay?

Would it be a sin

If I can't help falling in love with you?

Bailaban torpemente, Suga jamás había bailado algo de este tipo, mucho menos Daichi pero ahí estaba,.tratando de transmitir todos los sentimientos que Suga provocaba en el.

Sí, como decía la canción, parecía increíblemente tonto que se hubiese enamorado en tan poco tiempo. Dios no llevaban mucho conviviendo juntos. Pero ¿Qué podía hacer? No podía simplemente decirle a su corazón que no latiera por el peligris.

Like a river flows

Surely to the sea

Darling, so it goes

Some things were meant to be

No dudaba en que sus destinos estaban entrelazados, no era casualidad que él estuviese ese mismo día, a la misma hora cerca de Suga. Algo debía tener preparado el destino para ellos.

Take my hand

Take my whole life too

For I can't help falling in love with you

Like a river flows

Surely to the sea

Darling, so it goes

Some things were meant to be

Take my hand

Take my whole life too

For I can't help falling in love with you

For I can't help falling in love with you

No importaba cuando tiempo le tomase, ni cuando tiempo tuviese que esperar a Suga para que puedan estar juntos. El esperaría pacientemente.

No sabia que era lo que le sucedía. Todo el era un desastre... No podía estar cerca de Daichi sin que sintiera como su corazón se aceleraba y sus mejillas se pusieran coloradas.

No sabía manejar lo que estaba sucediendo, tenía una idea de lo que le pasaba pero simplemente no quería admitirlo porque si lo hacía sus sentimientos solo creerían más y más , Y ¿Qué va a pasar cuando ya no pueda controlarse, cuándo ya no pueda callar lo que siente su pequeño corazón?

Nada, simplemente nada. Sabía que no sería correspondido porque Daichi era un alfa maravilloso en todos los aspectos, bastante amable, carismático, decidió, respetuoso, fácilmente podría tener a cualquier otro omega, uno más lindo, más educado, de mejor familia, uno con facciones más finas. Él sin en cambio era un omega bastante alto, con ojos bastantes comunes, con un cabello nada lindo.

No había punto de comparación con otros omegas, él era bastante simple.

Daichi...Él siempre sabía que decir para hacerlo sentir mejor cuando la ansiedad se apoderaba de su cuerpo. Sus palabras siempre lograban reconfortarlo, solo él lograba hacerlo sentir mejor como persona, por él había dejado de culparse, por él había empezado a amar su naturaleza nuevamente, por él es que estaba creciendo como persona.

Pero también sabía que por él podría sumirse en la peor oscuridad. Una de la que probablemente ya no saldría.

La primera vez que sintió latir a su corazón frenéticamente fue en el cumpleaños de Daichi.

Bailar con el fue una experiencia que difícilmente podría olvidar, por algunos minutos fue transportado a otro mundo, en donde sólo existían ellos dos, en un mundo en donde ya nada importaba, ni el trabajo, ni su padre, no su condición como omega. Lo único que le importaba en ese momento era seguir observando esos ojos cafés.

Separarse después de eso fue difícil, tardo medio minuto en darse cuenta en que la música ya no estaba sonando. Daichi sólo le sonrió despreocupado, ambos siguieron escuchando música variada, cantando, recordando, disfrutando. Una velada perfecta que pronto tuvo que acabar, al día siguiente tenían bastante trabajo, nada podía salvarlos de ello.

Un abrazo, un beso en su mejilla y un Gracias fueron suficientes para que ambos muchachos no pudieran dormir el resto de la noche aunque claro, ninguno de los dos lo mencionaría

Después de eso su relación mejoro muchos más, cada uno había aprendido las costumbres y manías del otro, si Daichi tronaba sus dedos era señal de que necesitaba cafeína, si mordía la uña de su pulgar era porque estaba estresado.

Si Suga fruncir el ceño era porque tenía sueño, si rascaba su nuca era porque tenía hambre.

Cada uno fue aprendiendo del otro cosas nuevas y siempre estaban ahí para apoyarse mutuamente, si uno tenía hambre o calor, ahí estaba el otro para preparar una pequeña comida o para brindar una bebida.

Era 8 de Febrero y oficialmente se cumplían cuatro meses desde que comenzaron a vivir juntos. Y Daichi ya no sabía que más excusas tenía que dar para que Suga se siguiera quedando en su casa. Siempre le decía que él le ayudaba demasiado en todos los aspectos, desde ayudarle con la casa hasta con los papeles del trabajo. Para su fortuna desde que se logró firmar el contrato con la empresa extranjera habían tenido mucho más trabajo, de esa forma tenía más excusas. Pero a Suga ya no le convencía seguir quedándose en un departamento ajeno, había días en las que quería decirle a Daichi todo lo que él sentía pero no quería, se reusaba a hacerlo. No quería ilusionarse, no quería salir herido. No lo soportaría.

En fin, solo esperaba que el trabajo disminuyera.

Sentado en la sala, se mantenía esperando a Suga. Habían acordado salir a dar un paseo. Una pequeña salida al parque, luego al cine y finalmente cenarían en algún restaurante. Bueno no tan pequeña, para Daichi era la primer cita que tenían. Bueno, no era una cita como tal, pero era algo.

Era bastante difícil desmotrarle a Suga cuanto lo amaba porque este siempre creía que solo estaba jugando o simplemente no acataba a sus indirectas. ¿Qué se supone debía hacer?¿ Besarlo y decirle: Te amo?

Sonaba bastante sencillo y lo haría pero no quería que el Omega saliese huyendo. Bastante le había costado que el peligris se quedara más tiempo en su departamento, tenía que estar inventando escusa tras escusa. Se sentía mal en mentirle pero tampoco quería que se fuera, alla afuera cualquier persona podría dañarlo, y si el permanecía a su lado al menos podía protegerlo de cualquier otra persona.

Después de haber regresado a casa, riendo y comentando sobre la película, ambos se sentaron en el sillón.

Realmente había sido una tarde agradable, Daichi se esforzaba a cada momento en hacer reír a Suga, decía cosas sin sentido, inventaba chistes tontos y hacia caras graciosas para mantenerlo contento.

-Realmente me agrada pasar tiempo contigo -Suga murmuró quedito como si alguien más los fuese a escuchar.

Daichi sonrió y susurro un : A mi también.

Sentados en el sillón, totalmente a oscuras sus ojos se conectaron. No podían apartar la mirada. Ambos estaban perdidos en esos ojos que tanto amaban, sin ser conscientes poco a poco se fueron acercando. Podían sentir la respiración de cada uno, ninguno de los dos lo dudo, se acercaron hasta finalmente unir sus labios en un beso.

Primero fue un simple roce, después este fue subiendo de nivel. Suga- como podía-, seguía el ritmo de Daichi hasta que, bastante abochornado se separo ligeramente para tomar aire. Era su primer beso, era un total inexperto.

-L-lo siento. Es la primera vez q-que yo.. -Suga estaba colorado hasta las orejas. Su primer beso había sido dado al hombre que amaba, fue mejor de lo que se hubiese imaginado. Pero tenían la preocupación de que, su insistente experiencia le molestase a Daichi.

Este sonrió enternecido, había sido la primera vez del hombre que amaba. No podía ser más feliz, sentía como su alfa se alzaba orgulloso. - Aprenderemos juntos -Le aseguro.

Y antes de que Suga dijera otra cosa unió sus labios nuevamente, un beso más tranquilo comenzó. Transmitiendo todos los sentimientos que habían estado guardando siguieron besándose, todo era sumamente perfecto para ambos. Habían sido correspondidos por la persona que amaban.

Una idea llego a Daichi. Sabía que muy probablemente el omega llegaría a pensar que lo sucedido era sólo un desliz. Lo conocía bastante bien para saber que así sería, entonces delicadamente separó sus labios del contrario.

Suga bastante sorprendido abrió los ojos, Daichi lo miraba como si él fuese la cosa más bella del planeta. Y es de que Daichi así lo creía, para él, Suga era el omega más perfecto que jamás hubiese visto, cada cosa de él se le hacia perfecta. Sabía con seguridad que jamás en su vida se iba a enamorar de nadie más, sabía que Suga era el amor de su vida.

Quería seguir besando esos labios tan deliciosos para siempre, amanecer a su lado todas las mañanas, comer la deliciosa comida del Omega toda la vida. Por dios quería ser el único que besara esos labios, quería ser su novio, esposo, su alfa y por su puesto padre de sus futuros cachorros. Lo quería únicamente para él.

Lo había decidió, no se lo entregaría a nadie más.

-Suga, se mi novio por favor. -Antes de si quiera pensar en ser el padre de sus cachorros, debía empezar por lo primero.

Y Suga siente que su corazón se le saldrá en cualquier momento. Dios, hace tan solo unas horas estaba pensando en nunca revelar sus sentimientos y ahora Daichi le besaba y se le declaraba.

Suga parecía un jitomate, todo su rostro estaba de un hermoso color rojo. Y eso a Daichi le encanta, no quería pensar en como se iba a poner cuando le pida matrimonio.

Sintiéndose desfallecer asiente débilmente, trata de esconderse con sus manos pero Daichi las separa para darle un beso en la frente.

En un pequeño susurro le dice al alfa : Por favor cuida de mi

Daichi asiente y le susurra un : También cuida de mi.

Con el corazón totalmente desbocado unen nuevamente sus labios.

Buenas tardes, aquí estoy yo con un nuevo capitulo. Espero haya sido de su agrado

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