CAPITULO 2
(Pov Dick)
Después de tantas horas en ese maldito avión pudimos llegar.
Brian nos estaba esperando... con Cassy la cual saludé amablemente.
Había superado eso. Ahora éramos buenos amigos.
Subimos a una limusina como estábamos acostumbrados y enseguida nos plantamos en la casa de los Casannova.
Xinia y Hakon nos recibieron y nos acompañaron hasta el interior.
-Hola- dijo Duque-.
-Hola-.
Nos quedábamos pero respetando sus normas y a las mujeres de los Casannova, lo sabíamos y no nos atreveríamos a hacerles nada ni siquiera a insinuarnos, había más peces en el mar eso estaba claro, por muy tentadoras que pudiesen parecer.
Había una más, algo gordita pero guapa sin duda, la mujer de Dominic, el hijo de Duque.
Entramos en la casa y allí estaba V y su esposa Atenea, no parecían pasar los años por ellos, modelos.
-Hola- dijo V en tono seco-.
-Hola -respondí sosteniendo mis maletas-.
Había una chica nueva en esa casa, de pelo negro y largo, ojos grandes y azules, vaya... iba vestida de negro con un vestido recatado muy del estilo de los Casannova...
-Ella es mi hija- siseó V- Evangeline-.
-Oh...- sonreí y me acerqué a ella- tu eres la pequeña Evangeline, Wow has crecido-.
Recordé jugar con esta niña cuando era apenas una cría que levantaba un palmo del suelo.
Ella se puso roja.
-¿Cuántos años tienes peque?-.
-Quince- susurró-.
-Quince, vaya pero si podrías ser mi hermana pequeña ¿eh?-.
Todos los Casannova nos estaban observando pero vamos, esta cría era una cría, la había visto en pañales prácticamente y no era más que eso, una cría, yo estaba acostumbrado a otro tipo de mujeres. No me atrevería a profanar a una virgen Casannova.
La despeiné riendo y subí las escaleras hasta la habitación.
(Pov Evangeline)
No sabía cómo tomarme su recibimiento, esperaba que... me dijese que me había convertido en una mujer muy guapa, que podíamos quedar para tomar un café y hablar pero no... Me trató como a una cría de teta, pero que a una cría de teta... me sentía bastante abatida.
Mi madre sabía que Dick me gustaba pero también sabía que él no se fijaría en mí y me lo dijo pero me negué a creerla.
Respiré hondo, ahora todos estábamos comiendo en la sala de la casa Casannova y estábamos mirando la rica sopa de verduras que Havers había preparado, genial en tiempos de lluvia.
Cerré los ojos y me dejé llevar por el reconfortante sabor de aquella sopa y no me fijé en las conversaciones que estaban teniendo. Dick no estaba... había salido al club del Reverendo a tomar unas copas y seguramente a follarse a alguna... esto era... doloroso.
