Capítulo 2.

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Codicia, Avaricia.

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Sea temeroso cuando otros son codiciosos, y sólo codicioso cuando otros son temerosos.

WARREN BUFFETT.

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Las redes sociales explotan con bromas por una noticia. Los memes le quitan seriedad al asunto.

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La noticia, siembra la incertidumbre en toda la ciudad de Nagoya.

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Los principales medios de comunicación repiten vez tras vez, que algunos hombres han sufrido probables ataques cardiacos o infartos en un bar.

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Las autoridades mantienen el silencio, no comentan nada durante unos días, no desean que la comunidad entera expanda más los rumores. Pero la fuerte presión de algunos familiares de las "victimas" los obliga a revelar como han ocurrido los hechos. Los reporteros los bombardean con preguntas.

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Como siempre, los diarios son los más amarillistas y sensacionalistas al revelar los sucesos. Las fotografías de algunos hombres que estuvieron esa noche en el bar, están en primera plana ¡Hasta sus datos personales! y por si fuera poco, las cadenas de televisión, entrevistan constantemente a los detectives investigando el caso para preguntarles por los avances. Los hacen ver como unos incompetentes e inútiles.

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El asunto parece bastante sospechoso y misterioso. Nadie tiene idea de que paso exactamente. Algunos piensan que por tratarse de un bar gay, puede ser solo un ajuste de cuentas por celos o tal vez implica hasta el intento de homicidio por pasión.

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Sin embargo, un descubrimiento llama la atención. Los tipos con los semi infartos o problemas cardiacos, comparten algunas características:

Son jóvenes menores de treinta años, amantes de la juerga y el trago y tienen un gusto...por los del mismo sexo. Deducen que a estos sitios convergen con frecuencia los mismos clientes, tal vez se conozcan o tengan relaciones entre ellos.

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Todo este alboroto, llega al juzgado. Un enorme grupo de activistas pro-derechos homosexuales con pancartas y letreros, gritan afuera del lugar, obstaculizan el paso...incluso la comunidad lésbico-gay se hace presente, con sus vistosos colores y su indumentaria extravagante.

Al juez Kobadashy se le hinchan las pelotas. Hace rato que soporta estos gritos histéricos. Lo malo también, es que son dos bandos, los familiares de los aun hospitalizados, también gritan improperios y muchos tratan de pasar la seguridad para agredir al acusado.

¿Quién es el causante de todo este alboroto?

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El acusado, Hiroto kun, es un joven de unos 24 años, de mediana estatura, y con un tono de cabello rojo fuego llameante. Su cara inocente, puede despertar confianza y hasta ternura, con esos ojos color avellana, implora clemencia a la audiencia.

Este chico apenas hace pocos días vivía una rutina normal, trabaja en el Bar gay Adamsite y se le acusa de ser el organizador de una orgia que termino con personas alcoholizadas, drogadas e internadas en un hospital. La prensa no ha dudado en hacerlo parecer un trastornado y depravado hombrezuelo.

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- ¡Silencio! ¡Orden! ¡Orden en la sala! -

El juez Kobadashy golpea la mesa en un intento de controlar la situación, que hace un buen rato se ha salido de sus manos. Los que apoyan a Hiroto, también gritan en coro:

- ¡Es inocente! ¡Es inocente! -

Indignado por los gritos de apoyo, un afeminado joven se levanta y exclama señalando con su dedo acusatorio:

- ¡Ese sujeto! ¡Ese sujeto casi mata a mi James! ¡Psicópata! -

Grita enfadado la pareja de un individuo que se echaba una canita al aire esa noche.

Dos policías lo jalan a su lugar y lo mantienen sentado a la fuerza, pues ya corría a lanzarse contra Hiroto que está tranquilamente sentado en el banquillo de los acusados, luciendo inocente, incapaz de hacer nada, aunque las pruebas son precisas:

El bar-man organizó la "Fiesta de amor" y planeo todo para que se efectuara. Existen cómplices, pero entre sus ayudantes en organizar, de pura casualidad, estos se encuentran entre los hospitalizados.

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Cuando finalmente los guardias logran calmar al sujeto furioso y se guarda silencio en la sala, el juez advierte:

- Si se pierde el orden nuevamente en la sala, será un juicio cerrado y desalojare a todos -

La sala ya en orden, se prosigue con el juicio. El fiscal indaga que fue lo sucedido días antes de la noche desenfrenada, noche del Día de san Valentín (Querían celebrar el amor, a todo su esplendor)

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Cuando Hiroto kun tuvo la ocurrencia de hacer lo mismo para celebrar, como lo hacen en San Francisco, al más lujurioso estilo de los 80s, celebrar al amor de forma bastante peculiar, y lo comentó a sus compañeros del bar. Sobra decir que todos quedaron fascinados con la idea. Estaban hartos de hacer cada año lo mismo: Ofrecer bebidas al dos por uno, poner adornitos de corazones y dar chocolates con las bebidas.

En contraste, lo que proponía Hiroto kun era prometedor y, el hecho de ser...un poco clandestino, los hacía sentirse aventureros. Además, el joven de cabellos rojos, estaba ansioso por saldar una deuda que se había echado encima y necesitaba la pasta con urgencia (Las rifas y sorteos, ya lo habían sacado de apuros antes)

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Lo primero en su lista de organización fue, mandar mensajes a sus clientes más frecuentes y leales, estaba seguro que podían estar interesados en participar en su "Fiesta de amor" (mas correctamente una orgía) y la respuesta fue tan positiva, que le sorprendió. Además, después de correrse la voz, se apuntaron otros clientes de bares más lejanos; muchos más de los que Hiroto kun podía imaginar. $$$.

También para no estar con tanta vigilancia, antes de la fiesta repartieron unos broches especiales que los clientes debían ponerse en la solapa o alguna parte visible si no portaban traje. Así podían identificar de manera segura a los intrusos y colados.

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- Señor Hiroto ¿Es correcto que usted mantuvo la barra abierta por horas? ¿Y que, facilito cierto estimulantes...para la ocasión? -

Pregunta el fiscal, tratando de intimidar al acusado.

- Es un servicio que ofrece el bar, brindar bebidas a los clientes. No facilite ningún tipo de estimulante a nadie. Solo personas adultas fueron admitidas y ellos decidieron tomar lo que quisieron...no sé si tomaron "estimulantes" y tampoco sé si lo hicieron antes de llegar al bar -

- Y si no fue usted con sus claras malas intenciones...

- ¡Protesto! -

Levanta la voz la defensa del acusado.

- Al decir "Malas intenciones" hace un juicio propio señor fiscal -

- Protesta aceptada -

Declara el juez.

- Continúe, Sr. Fiscal -

Ordena el juez.

- Si no tuvo "Malas intenciones" ¿Cómo explica la condición de los hospitalizados? -

- ¡Protesto! De nuevo esta calificando al acusado -

Vuelve a declarar el abogado.

- Protesta denegada. Quiero escuchar la respuesta -

Enfatiza el juez.

Hiroto se acomoda derecho en el respaldo y contesta seguro:

- Yo solo puedo decirle que cuando beben vino y se les pasan las cucharadas...aunque muevan la mano y se sacudan delante... El punto es que nadie puede participar en una fiesta de amor si el sable no tiene filo -

- ¡Descarado! ¡Pervertido! -

Grita otra persona en la sala.

El fiscal impaciente por las constantes interrupciones, enchueca la boca. Y continúa:

- Sabemos que a todo el que entraba al bar, les entregaban condones de todos colores y tamaños...eso, les brindaba oportunidad para actos descontrolados -

Hiroto ríe por dentro, los condones también eran de diferentes texturas y sabores.

- En realidad, solo eran adornos en el bar, ya sabe...en vez de colgar globos, nos pareció más adecuado promover la seguridad para las parejas -

- ¡A la cárcel con él! ¡No tiene vergüenza! -

Gritan una señora de entre la audiencia.

- ¡Silencio, silencio! -

Exasperado el juez golpea la mesa con su mazo, siente que la audiencia está dividida. Nadie puede pasar por su autoridad y cumple la amenaza previa.

- Oficiales que salgan todos de la sala, ya lo había advertido -

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Hiroto kun está muy tranquilo. Sabe que él no animó a nadie a beber de más. Él sólo participó un poco al permitir que entraran "Discretamente" los condones y las pastillas para la erección, las cuales les subministró un contacto exterior. Claro que las pastillitas azules tienen advertencia de uso y cumplió su cometido en mantener sus pollas duras, aunque duro bastante poco el efecto.

Hiroto kun miraba a un punto fijo y recordaba que su abogado le ha prohibido mencionar estos "Pequeños detalles" le aconseja negar cualquier acusación que le involucre en el reparto de pastillas levanta muertos.

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Con la sala desalojada de público, el juicio sigue su curso sin más interrupciones.

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Todos los miembros del jurado escuchan con atención, a pesar de que ya están más que enterados de las cosas, pues los periodistas se han encargado de ventilar todo cuanto les ha sido posible, aun antes de iniciarse el juicio. Incluso lograron dar una lista casi completa de todos los asistentes (Morinaga se salvó al salir corriendo cuando vio de que iba la fiestecita, aunque tampoco pensaba quedarse)

Llegaron al grado de hablar de las posturas que más se practicaron durante el fiestón. La fiesta del amor fue el término más empleado en los artículos sensacionalistas.

Tetsuhiro apoyo a Hiroto recomendándole al mejor abogado (un viejo conocido de Fukuoka) pero cuando Souichi comenzó a escuchar del asunto, y ver que su amante estaba muy atento al caso, y reconociendo un poco al tipo en la TV. Pregunto:

- Oi ¡Tu! ¿No es ese acusado tu amigo del bar? Ese de colores raros para el cabello que conocí en tu departamento cuando enfermaste -

Morinaga juro y perjuro que él no había asistido (Aunque en realidad estaba tomando unos tragos cuando comenzó la fiesta y se retiró) de todas maneras, había sucedido la noche que llego a pasar unos días con Souichi y por supuesto, su propósito no era perder el tiempo. Ya no aguantaba las ganas de llegar y practicar su propia fiesta de amor con su ex senpai.

Souichi creyó su explicación, pues no llego tarde esa noche y claro que lo que hicieron, tampoco podría haberlo olvidado.

Pero regresemos al juicio.

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- ¿Cuándo comenzaron a aparecer los problemas? -

Toco el turno del abogado de la defensa. Hiroto kun se queda pensando unos segundos, frotando su cabeza, intentando recordar qué pasó aquella noche.

- Bueno… Yo diría que fue cuando apareció el stripper, ya sabe, aquella vestimenta de súper héroe (capitán américa para ser exactos) hizo que todos gritaran con histeria y quisieran lanzarse sobre él, el condenado hombre estaba muy bien dotado...todo un súper héroe, que Iron Man ni que nada -

- ¿Perdón? -

- Si bueno, se había sacado algunas piezas del vestuario, para, ya sabe….hacer que se levantaran los sables. Y a la hora de llegar a...hubo un poco de bronca -

- ¡Me refería a los problemas de salud, a los ataques cardiacos o infartos! -

Exclama con cara asqueada, su abogado al imaginar la escena.

- ¿Cuándo empezaron los problemas de salud? -

Hiroto sonrojado, entiende mejor la pregunta y da su respuesta.

- Pues, ya habían pasado unas dos horas. Hanai se quejó de un dolor en el pecho -

- ¿Y cómo lo ayudaron? ¿Tomaron su pulso? ¿Checaron su presión arterial? -

- No lo hicimos, continuamos con la fiesta. Él llevaba una pastillita de nitro o algo así, y se la puso debajo de la lengua. Tiene el corazón delicado. No era la primera vez que le pasa eso, por eso...era imposible reconocer aquello como algo relacionado a otra cosa -

- ¿Y cuando el ciudadano Hinai se desplomó? ¿Qué hicieron? -

- Pensamos que había tenido demasiadas emociones en una sola noche, (se ríe por dentro al recordarlo) y que estaba muy ebrio -

- ¿No pensaron en algún momento que podría tener un ataque cardiaco? -

- ¡No!...Tenía buen color y apariencia, es solo que el loco bebió mucho...creo -

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Las palabras del bar-man, distan mucho de la realidad. Nadie se fijó en el color de Hanai, menos en su apariencia, ni en el de los otros que después caen como insectos fumigados. Por algún problema oculto de salud, sus cuerpos no soportaron tantas emociones fuertes; el alcohol y las pastillas para la erección también tuvieron algo que ver. Al final, entre los picos altos de la tensión, los ataques e infartos, y algún que otro delirio, la fiestecilla se saldó como a 12 promiscuos hospitalizados y un solo detenido. Hiroto kun.

- Señor Hiroto kun ¿Desea agregar algo, antes de que el jurado se retire para llegar a un veredicto?

Pregunta el juez ya queriendo que este teatro se acabe.

- Sí, tres cosas. Que soy inocente, que no hubo riesgo de embarazos y que todo el mundo se lo pasó entre la vida y morir de placer -

Una Señora miembro del jurado se aguanta la carcajada, el chico le parece demasiado divertido, descarado pero tierno.

- Está bien todo, Hiroto kun, gracias -

Dice el juez Kobadashi, cansado, de verdad no entiende porqué se hace tanto escándalo por una fiesta (orgia, en sus adentros).

Él mismo ha asistido a varias y cree que debería haber una ley que regulara ese tipo de eventos, pero que se agreguen algunos protocolos de emergencia (precisamente por casos como este).

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Los miembros del jurado están divididos, no se ponen de acuerdo. Una parte de ellos consideran a Hiroto kun un degenerado y pervertido sexual. La otra parte cree que estaba en su derecho de organizar una "Fiesta" y que no obligó se nadie a asistir. Todos acudieron voluntariamente y eran adultos responsables,

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Después de unas horas, se abren finalmente las puertas de la sala y entra el jurado que mantuvo una larga y acalorada discusión.

Todos llegan a un veredicto, Hiroto kun no tiene antecedentes penales y tampoco hay manera de comprobar que él facilito las pastillas azules, así como el hecho de que la mayoría de los que estaban hospitalizados, eran algunos que le apoyaron en organizar todo, por lo que ellos se dotaron de dichos estimulantes. Y lo principal... Todos están cansados y quieren irse a casa ya.

- Señor Hiroto kun -

Habla el juez Kobadashy con seriedad.

- Nuestro código penal no contiene ningún delito que haga referencia a fiestas amorosas. Además, el jurado llego a la conclusión de que es inocente de los cargos presentados contra usted. Está en libertad y puede irse...pero que no se le vuelva a ocurrir hacer otra fiestecilla así -

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Hiroto kun feliz sale de los juzgados, necesita pagar a prisa su deuda antes de las 6 de la tarde, también desea saber cómo siguen sus socios de negocio, ya que la semana que viene tendrá mucho trabajo, gracias a todos los medios de comunicación y la difusión de su fiesta. Ha recibido varias propuestas para que organice o amenice algunos eventos.

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Sea temeroso cuando otros son codiciosos, y sólo codicioso cuando otros son temerosos.

WARREN BUFFETT.

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¿Qué les digo? Soy amante de las series de juicios y abogados y ya me urgía escribir algo con un marco de circunstancias parecido. Puedo decir, que las que escribimos podemos tener un poco de Criptomnesia.

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Espero lo disfrutaran.

Pueden comentar lo que deseen.

Saludos!

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