Hola a todos :D espero estén bien, finalmente he podido traerles el segundo capitulo de este fic.

La mayoría de personajes presentados aquí y la trama original del anime/manga de Naruto corresponden a Masashi Kishimoto, sin embargo, la historia que leerán a continuación es completamente mía, así que queda absolutamente prohibida la copia parcial o total de esa obra.

Al final del Capitulo esperen mi nota de autora para algunas aclaraciones.

Disfruten de la lectura ;)


"No importa cuánto intente escapar de lo nuestro,

el destino siempre se encarga de llevarme hacia ti.

Porque eres tan inevitable como lo es el tiempo

eternamente recuerdo que tu amor es solo para mí."

Han pasado poco más de cuatro años desde que nacieron los mellizos Uchiha, Sarada ahora cuenta con 8 años de edad y Himawari con siete, mientras que el resto de la generación de Boruto han cumplido o cumplirán ese año, los nueve. Los que cuentan con más de ocho años ingresaron a la academia desde hace tres primaveras. Boruto ha demostrado ser todo un genio a diferencia de su padre, por lo que podría saltar a alguno de los años superiores, sin embargo, a él en verdad no parece importarle mucho el tema sobre ser ninja, solo lo aprende porque desea ser reconocido por su padre de alguna forma.

Tiene facilidad para recordar cosas, aprende muy rápido, es respaldado por el Taijutsu de los Hyuga que le ha sido enseñado junto a su hermanita desde una edad muy temprana bajo la tutela de su abuelo materno, su tía Hanabi y su propia madre. Por si fuera poco, ha demostrado tener ya dos afinidades elementales y parece querer ir por una tercera. Siendo así de habilidoso sería lógico pensar que es un genio admirado por muchos, pero su actitud algo caprichosa, hostil y ególatra le ha quitado puntos con muchas personas, sobre todo desde que su padre se convirtió en el séptimo Hokage.

Por su parte, a pesar de lo triste que fue para Sarada dejar ir a su padre a los dos meses de nacidos sus hermanos, pudo adelantar un año gracias a lo mucho que dedica a su formación como ninja. Ha recibido enseñanzas de su madre, sus primos y sus tíos, siendo Itachi, Shisui e Issei sus tutores más dedicados desde que Itachi abandonó el puesto de Hokage para dárselo a Naruto. Sarada es considerada una genio pero a diferencia de Boruto que aprende todo con facilidad, ella necesita esforzarse un poco más para aprender lo necesario, más eso nunca ha sido un impedimento para ella ni nada que envidiar.

Para su joven edad a demostrado tener un intelecto y agudez mental tan prodigiosos como los de sus padres y tío, haciéndola también alguien de carácter maduro comparado con el del resto de sus compañeros de academia. Todos los días busca aprender algo nuevo y perfeccionar lo que ya sabe hacer, Sarada es muy estricta consigo misma y a veces también lo es con Boruto.

Lamentablemente para ambos, tuvieron que volverse compañeros de clase en la academia, lo que implicó una constante de peleas entre los dos nuevamente. Ahora esas discusiones se volvieron más violentas, pues a diferencia de antes, no pasaban tantas horas juntos en la misma habitación y ya no debían cuidarse de las preocupadas miradas de sus madres.

Este día en particular estuvieron a nada de llegar a un combate cuerpo a cuerpo por una completa estupidez que usaron como vil pretexto para enfrentarse, de no haber sido por Shino que llegó a tiempo, nada habría podido detenerlos. Fueron llevados ante Iruka para recibir una sanción y como castigo, tendrían que quedarse por dos semanas después de clases para limpiar el aula.

Es por ello que en este momento se encuentran completamente solos y refunfuñando cada uno en un extremo contrario del salón. Sarada se encarga de borrar el pizarrón y dejar la barra metálica bajo él, completamente limpia y libre de tiza. Boruto en cambio barre desganado en la parte más alta del aula. Si no se habían puesto a discutir, fue porque Shino les advirtió que los vigilaría con las cámaras de seguridad que hay dentro de la habitación.

—No debería estar perdiendo mi tiempo aquí —gruño Boruto casi sin mover los labios para que las cámaras no lo captaran.

—Ni yo contigo, pero aquí estamos —respondió ella de igual forma y sin voltear a verlo.

—Si te hubieras quedado callada, esto no pasaría —advirtió enojado.

—Si no te la pasaras siendo un problemático, no estaríamos así —regresó mordaz.

—Aprende a meterte en tus propios asuntos, Sarada.

—Cuando dejes de causarle problemas a los demás, posiblemente deje de hacerlo.

—¿Sabías que por eso muchos te odian? —pregunto burlón sin mirarla, ella se sobresaltó ante sus palabras.

—¿De qué hablas? —se giró para guardar algunas cosas en el escritorio del profesor y aprovechar para mirarlo.

—Muchos de los chicos dicen que eres una entrometida.

—No sería nuevo, son tus amigos seguramente.

—Te detestan tanto, que agradecen que no exista la mínima posibilidad de que seas su alma gemela.

—Algo tan trivial como eso me tiene sin cuidado, si querías hacerme enojar, creo que no lo has conseguido.

—También dicen que seguramente tu papá se fue de la aldea porque te odia —dijo mirándola a los ojos.

—¿Qué pueden saber ellos de mi padre?

—Posiblemente lo mismo que tú, después de todo, parece que te ha abandonado y por eso ni tu misma lo conoces —comentó con el ceño fruncido.

—Mi papá no nos abandonó, él solo está en una misión —apretó los puños furiosa, sin embargo, una espina de dolor en su pecho le hacía pensar que lo que Boruto decía era nada más que la verdad.

—¿Es lo que insiste en decir tu mamá?

—Es la verdad —intentó defender al borde del llanto, porque podían decirle lo que quisieran, pero si era respecto a su padre y su dolorosa ausencia, ella no podía controlar sus sentimientos.

—Te quitaré la venda de los ojos. Anoche escuche a papá contarle a mamá sobre tu padre, al parecer él ya nunca volverá a Konoha porque encontró otra mujer y formó una familia con ella decidido a librarse de ustedes —comentó con toda la saña posible que un niño de su edad podía tener.

—¡Termine por hoy! —grito cerrando el cajón del escritorio, se acercó a su butaca a recoger sus cosas y con una última mirada furiosa hacia Boruto, salió caminando del aula hasta que comenzó a correr mientras lloraba.

Boruto se quedó unos instantes en su sitio completamente congelado, ella le había mirado con la cara cubierta de lágrimas y una verdadera expresión de dolor en su rostro. Lo había arruinado por completo, estaba tan molesto por haber terminado castigado por culpa de Sarada, que para sacar su enojo decidió decir cualquier tontería para lastimarla, pero nunca creyó que esa mentira sobre el padre de su compañera la haría llorar. Soltó la escoba que sostenía en manos y sin más salió corriendo detrás de la niña Uchiha.

~ 0 •*´~`*•0 •*´~`*•.0.•*´~`*•0•*´~`*• 0 ~

MY SWEET SOULMATE

By: SCarrieS

Capítulo 2: La Oráculo.

~ 0 •*´~`*•0 •*´~`*•*´~`*•0•*´~`*• 0 ~

Sarada corría lo más rápido que podía recordando una y otra vez las palabras de su compañero, lo que él le había dicho eran preocupaciones que tenía desde hace un año atrás cuando después de una conversación telefónica con su padre, vio que su madre se soltó a llorar muy afligida tras soltar un muy triste "¿Por qué lo hiciste Sasuke?" y estuvo bastante distante por días después de eso. Sakura estaba sufriendo mucho y todo era por culpa del vinculo con su esposo, Sarada no lograba entender por qué el amor debía ser así de doloroso.

A partir de ese momento la niña Uchiha de gafas rojas comenzó a cuestionar sobre su padre más seguido y cada vez era demasiado obvia la tristeza y nostalgia que reflejaba el rostro de su madre, aunque esta siempre intentaba sonreírle tranquilizadora para transmitirle paz. Inclusos sus hermanos que no deberían recordar mucho ante la corta edad en que lo conocieron, comenzaban a notar la ausencia de alguien muy importante y su madre no dudaba que pronto comenzarían a cuestionar la ausencia de su progenitor.

La pequeña Uchiha realmente amaba pasar tiempo con sus primos Issei y Shizuna, pero al final de la tarde resultaba muy triste ver como regresaban a casa donde sus padres los esperarían. En este tiempo Itachi se ha vuelto una figura paterna para ella y sus hermanos, pero no puede olvidar que él no es su padre, el hombre que comienza a tornarse un recuerdo difuso es quien debería cuidarlos tanto como lo hace su tío. ¿Por qué era tan injusto todo? ¿Por qué precisamente era su padre el que se había marchado? Podría sonar egoísta, pero a veces pensaba que habiendo tantos padres en el mundo ¿Por qué le había tocado al suyo?

—¡Sarada! —. Las lágrimas que nunca dejaron de correr por sus mejillas salieron disparadas al incrementar el ritmo de su carrera tras escuchar el llamado de Boruto —¡Espera! —grito el niño nuevamente y para desgracia de ella, más cerca de lo que le gustaría admitir, porque eso demostraba que las habilidades en velocidad de su compañero de clase, aun son superiores a las suyas.

—¡No vengas Boruto! —grito entre jadeos intentando que su voz no sonara rota. Tropezo un instante estando a punto de caer, más no podía permitírselo, menos delante de él, que jadeo aparentemente preocupado cuando la vio tambalearse, pero eso solo la ayudo a impulsarse en su huida.

—¡Escúchame! Todo fue mentira, en serio lo sien...

—¡Estoy muy enojada en este momento! Luego podrás decirme —respondió mordiendo su labio sin dejar de correr, intentando con todas sus fuerzas controlar los sollozos que hacían doler su garganta al no verse liberados.

—¡Ah! ¡Qué esperes! —exclamó frustrado tomándola finalmente de la muñeca, haciendo que por la fuerza ella se viera jalada y se estrellara contra el cuerpo del niño que la tomó de los hombros para evitar que escapara. —Maldita sea, eres irritante.

—Bo… —los labios de la niña temblaron al encontrarse con la mirada afligida del rubio que noto perfectamente como sus mentiras la habían hecho llorar tan dolorosamente como esos ojos opacos le demostraban.

Sarada había estado corriendo rumbo al sector Uchiha por lo que no había nadie a los alrededores y la entrada se encontraba a unos metros, ambos se miraban fijamente y la menor ya no pudo evitar soltarse a llorar desconsolada sin importar que la persona que la había lastimado estuviera delante de ella observando su momento de debilidad. Los ojos de Boruto comenzaron a humedecerse al sentir como suyo el dolor de la pelinegra y su corazón se estrujo dolorosamente en culpabilidad, al final de cuentas seguían siendo solo unos niños.

—Estaba muy enojado —le dijo llorando y captando la atención de ella —todo fue mentira, perdóname, yo nunca…

—Boruto… ¿Por qué lloras? —pregunto sorprendida al verle de esa forma.

—Yo… no lo sé… —se limpió los ojos frustrado intentando que las molestas lágrimas dejaran de salir. —Sarada, solo perdóname, prometo que nunca más te hare llorar de nuevo.

—Bueno… —susurro tomando la mejilla del niño con una de sus manos, por reflejo se alejó un poco sorprendido sin quitarse la mano que la pelinegra mantenía en su rostro —al menos no prometiste dejar de pelear conmigo —le sonrió divertida dejando salir las ultimas lágrimas de sus ojos. —Así puedo saber que en verdad eres tú.

—Por supuesto que soy yo —le riño ofendido tomando la mejilla de la niña con su mano para limpiar los rastros de lágrimas —es inevitable discutir contigo, pero al menos nunca te hare llorar de nuevo, luces muy fea.

—Pues tu luces horrible, si te veo llorar de nuevo, tendré pesadillas —comenzaron a pellizcar la mejilla del otro un tanto irritados.

—¿Qué dijiste? —gruño ofendido acercando su rostro al de ella —ni que tu fueras un ángel, ya eres el rostro de las peores pesadillas de todos nuestros compañeros.

—¡¿Ah?!—exclamó frunciendo el ceño. Sus rostros estaban tan cerca que sentían la respiración del otro.

—Quieto ahí, campeón —. Antes de que los niños pegaran sus frentes para seguir gruñéndose como animales rabiosos, un cuaderno se interpuso entre sus rostros, lo que los hizo alejarse para encontrarse con el intruso que los interrumpió.

—Tío Itachi —la niña observó sorprendida a su familiar que le sonreía levemente cuando por dentro sentía unas enormes ganas de desaparecer al niño que ante sus ojos estaba pasándose de listo con su amada sobrina. Izumi siempre agradeció no tener una hija cuando noto lo celoso y sobreprotector que su esposo es con su sobrina. —¿Qué haces aquí?

—Estaba preocupado Sarada —regaño un niño de aproximadamente doce años, de cabello y ojos azabaches que observaba a Boruto con el ceño fruncido, demostrando ser igual de sobreprotector que su padre.

—Issei-nii —susurro la menor viendo a su primo.

—Tan preocupados que estábamos y resulta que Sara-chan solo estaba coqueteando con su novio —rio divertida una hermosa niña de diez años con largos cabellos negros y ojos de un morado muy oscuro.

—¡Shizuna! ¡¿Qué tonterías dices?! —exclamo Issei escandalizado mirando a su prima que solo sonrió. La mirada penetrante de Itachi se concentró en Boruto, esperando una respuesta.

—¡Nosotros no somos novios! —gritaron los involucrados cuando cayeron en cuenta de las palabras de la prima de Sarada, pero Boruto lo dijo un poco temeroso al notar la mirada tranquila de los varones Uchiha que ante sus ojos lucia realmente amenazante.

—Como sea, me voy —comento el rubio intentando actuar indiferente, se alejó a paso calmado hasta que dejo de sentir las miradas de aquellos dos sobre su espalda y fue cuando se echó a correr algo asustado.

—¿Qué hacías perdiendo el tiempo con ese niño? —regaño Issei.

—Tuve que quedarme a limpiar el aula con él y ahora solo arreglábamos un asunto, lamento llegar tarde al entrenamiento —la sonrisa que Sarada había tenido en su rostro flaqueo al encontrar su mirada con la de su tío —pero hoy… no me siento muy bien —el recuerdo de las palabras dolorosas de Boruto regresaron a su mente —quisiera solo ir a casa si no les molesta.

—Vamos a tu casa —le sonrió Itachi extendiendo su mano derecha para que la tomara, la menor así lo hizo.

—¡Si! Quiero jugar con Saka-chan y Sada-chan —dijo Shizuna colgándose del brazo izquierdo del mayor.

—Solo los harás llorar y querrás que yo los calle —Issei la observo con sospecha mientras tomaba la mano que la joven de ojos morados le extendió.

—Es que eres tan lindo, que adoro ver lo buen padre que serás —el niño se sonrojo de inmediato.

—Shizuna —regaño tosiendo.

—Ah, no te emociones, mi futuro esposo debe ser Itachi-san —le guiño el ojo divertida.

—¡Mi padre ya tiene a mi mamá! —gimió ofendido.

—Que lamentable… —susurro derrotada —espero algún día ser tan hermosa y buena como Izumi-san —sonrió emocionada observando a Itachi.

—Lo serás —asintió complacido.

—No la alientes papá —fulminó a su progenitor que le sonrió divertido.

—No te preocupes Issei-kun —lo llamo melosa apretando un poco la mano del mencionado —si no encuentras a nadie, seré bondadosa y me casaré contigo.

—¿Quién querría casarse contigo? —le fulmino con la mirada.

—Issei-nii no se casara contigo Shizuna-nee —aclaró Sarada desde el otro lado del mayor —escuche de mamá que se enamorará de una extranjera.

—¿Sakura-san es bruja? —exclamó emocionada —¿Me podría decir mi futuro?

—Mamá no es una bruja —inflo las mejillas ofendida —ella ha mencionado algo sobre una Oráculo del clan Uchiha.

—Hay que ir a conocerla —los ojos de la mayor brillaron con emoción ante la idea.

—Eso no será posible, ella solo hablara con ustedes hasta después de que cumplan doce años —advirtió Itachi.

—¿Ella te contó sobre tu futuro Tío? —preguntó con interés la más joven.

—Algo así —sonrió misterioso.

—¿Es cierto lo que dice esa Oráculo? —ahora Issei se mostró interesado en saber.

—Quisiera decir que no, pero casi todo lo que me dijo se ha cumplido —suspiro —sin embargo, no deberían dejarse llevar por lo que alguien les diga del futuro, ustedes deberían ser capaces de dirigir su vida.

—Sarada-chan, cuando llegues a la edad, tenemos que ir juntos —pacto la niña de diez años.

—Pero ustedes seguro hablaran antes con ella.

—La Oráculo se aparecerá ante ustedes cuando llegue el momento, la edad mínima son doce años, de ahí pueden llegar a tener mi edad y tal vez hasta ese momento ella decida que es adecuado contarles —advirtió Itachi.

—¿Ves? Yo quiero compartir esto con ustedes —continuo Shizuna.

—No estoy tan seguro de que sea buena idea que alguien te adelante cosas del futuro —suspiro Issei intentando quitar ese piquete de curiosidad que lo embargo al saber que alguien le puede adelantar todo lo que va a vivir.

—¡Ah! Perdón por decirte lo de la extranjera entonces —sonrió Sarada algo apenada.

—Eso no es absoluto —se encogió de hombros.

—Hemos llegado niños, tengo que ir a atender algunos asuntos con Naruto, vendré más tarde por ustedes —menciono el adulto observando a su hijo y la hija de su mejor amigo.

—Adiós papá —su primogenito le sonrió por lo que acarició sus cabellos.

—Yo me quedare hoy con Sarada —informo la otra niña.

—¿De verdad? —los ojos de la menor se iluminaron.

—¡Si! Papá y mamá salieron de misión en la mañana, me iba a quedar con Issei, pero creo que tú y yo necesitamos hablar sobre ese noviecito tuyo.

—Ya te dije que… Boruto no es mi novio —susurro sonrojada ante la desagradable idea de pensar ser novia de alguien como él.

—Shizuna, Sarada es solo una niña de ocho años, ella no puede tener novio —advirtió el joven Uchiha.

—Ah pero tú con doce años si puedes ¿No? —lo fulmino enojada.

—¿Qué? —le miro sin comprender.

—La extranjera…. —canturreo divertida, lo vio fruncir el ceño y corrió dentro de la casa para refugiarse de un molesto Issei. Saludo rápidamente a su tía Sakura que sonrió divertida y se refugió en la habitación de juegos de los mellizos.

—¡Shizuna! —grito molesto corriendo tras ella, no sin antes saludar a su Tía que lo vio partir.

—Sarada, llegan temprano —saludo su mamá acercándose con una sonrisa.

—No me sentía bien para entrenar hoy —sonrió decaída y de inmediato la mirada jade de su Sakura se tornó seria observándola en busca de posibles heridas o índices de enfermedad.

—¿Tienes fiebre? ¿Te duele algo? —pregunto preocupada.

—Solo discu… ah… solo algo cansada —se corrigió rápidamente al haber olvidado por un momento que no quería preocupar a su madre nuevamente con asuntos sobre Boruto.

—Bien, es bueno que de vez en cuando jueguen como los niños que son.

—¡Si! —exclamo emocionada al recordar que por esa tarde podría pasársela jugando con sus primos.

—En una hora estará lista la cena —le sonrió cálidamente antes de girarse con intención de volver a la cocina.

—¿Tienes turno de noche en el hospital?

—Por hoy no, me tome un descanso —le miro cómplice. Finalmente ingreso a la cocina.

Intentando dejar su tristeza para más tarde que pudiera hablar con Shizuna, corrió tras sus primos y los encontró discutiendo delante de sus hermanitos que los veían emocionados. Sakae y Sadao aún tienen solo cuatro años, por lo que siguen siendo iguales, al inicio le costaba trabajo diferenciarlos, pero poco a poco se volvió en una de las pocas personas que logran ver entre las mentiras de sus hermanos cuando intentan fingir ser el otro. Su suave cabello azabache lo tienen a la altura de los hombros y sus ojos son de color verde jade como los de su madre.

—¡Ya te lo dije Shizuna! No te acerques a ellos.

—Y yo te dije que voy a hacerlo —le sonrió.

—Soy su primo hermano, tengo el derecho para prohibírtelo.

—Está bien, que ellos decidan —se giró hacia los niños y les hablo cariñosa —Sada-chan, Saka-chan ¿Quieren venir conmigo o con Issei?

—¡Issei! —exclamo Sadao sin dudarlo, después de todo al ser un niño, prefería la compañía de su primo.

—Zuna —respondió Sakae diciendo el mote cariñoso con el que se refería a la de ojos morados.

—Sakae es la mayor Issei-kun, yo gano —le miro con autosuficiencia haciendo relucir el típico ego de la familia Uchiha.

—Solo la mitad, Sadao me eligió a mi —ambos se acercaron y extendieron sus manos con el niño correspondiente.

—¿Quieren jugar en el jardín en lo que esta la comida? —pregunto Sarada con emoción.

No es que le disgustara entrenar, de hecho es una de las cosas que más ama, pero en esta ocasión quería simplemente reír y jugar como había dejado de hacerlo hace un par de años, sus primos la hacían sumamente feliz y junto con Chouchou eran sus únicos verdaderos amigos. No congeniaba muy bien con otros chicos de su clase y en su clan tampoco es que hubiera muchas personas de su edad.

—¡Si! —exclamaron los otros cuatro con emoción.

En la época de Naruto, seguramente Issei a su edad y con sus grandiosas habilidades ya aspiraría a ser un Jounin en un par de años más, pero le toco tener una vida feliz y crecer en un entorno lleno de paz, por lo que apenas se había transformando en un chunin en el último examen, seguía siendo todo un logro ser de los pocos que a su edad logran subir de rango, pero no era nada de extrañarse, siendo hijo de Itachi Uchiha demostraba las mismas cualidades de su padre y por lo tanto es considerado un genio muy prometedor para el futuro de los ninjas. Aprovechando no verse presionado por las labores ninjas se ha permitido disfrutar de una infancia normal y por ello convive de maravilla con sus familiares más jóvenes.

Por su parte Shizuna siendo igual de habilidosa que su padre Shisui Uchiha, ha terminado la academia este año y es una genin en formación que seguramente intentara aplicar el examen a Chunin la próxima vez que sea posible. No tiene mucha prisa en realidad, pero desea estar al mismo nivel que Issei, ambos se complementan de maravilla y ya han realizado dos misiones juntos donde pudieron demostrar el potencial que tienen. Lamentablemente para ella, es consciente de que el equipo con el que carga le pondrá muchas trabas, así que debe esforzarse el triple para pasar el examen.


Al caer la noche Issei ya se ha marchado en compañía de sus padres y su hermano menor, los gemelos duermen plácidamente junto a su madre y las niñas Uchiha que aún se encuentran despiertas, hablan acostadas en la cama de Sarada con una sonrisa. No pasan de las nueve de la noche, así que no se preocupan mucho desvelarse unas horas, estaban cansadas por todo lo que jugaron esa tarde, pero nunca se aburrían de hablar con la otra, había cosas que solo entre niñas se dicen con más confianza.

—Ahora suéltalo ¿Qué sucedió hoy? —pregunto la mayor de pronto.

—La verdad es que Boruto dijo algo sobre mi papá.

—¿Qué puede saber él sobre el Tío Sasuke? —arqueo una ceja con interés.

—Lo que dijo es una mentira que ya no importa, solo… —miro el techo preocupada.

—Te puso a pensar.

—¡Si! —asintió dirigiendo su mirada a la de ojos morados. —No lo entiendo… ¿Por qué papá no está? ¿Acaso nos odia?

—Lamento no poder responder eso sin mentirte, porque yo tampoco tengo idea. Pero ¿Sabes? Mamá dice que tu padre siempre estuvo enamorado de Tía Sakura, así que no creo que los odie.

—No tenerlo con nosotros duele, mamá no quiere decirnos mucho y siempre evade el tema, pero sé que ella sufre esto más que yo —presiono su puño sobre su pecho viéndose realmente afligida.

—¿Qué es lo que en verdad te preocupa? Es normal que nuestros padres salgan de misión.

—Que se olvide de nosotros, que encuentre a otra mujer y nos abandone para siempre —suspiro dolida —que mamá sufra tanto que no pueda soportarlo, no se como puede hablar sobre amar tanto a papá cuando él es el motivo de todo su dolor.

—Aun somos muy jóvenes y tampoco logro entenderlo, pero mi padre me ha hablado sobre lo mucho que un Uchiha llega a amar, cuando eligen a alguien, lo escogen para toda la vida —sonrió soñadora —por eso debemos tener cuidado con nuestros sentimientos, enamorarnos de una persona con marca, o alguien malo nos puede llevar a nuestra ruina.

—¿Por qué será que nosotros no tenemos marca? —cuestiono realmente interesada.

—¿Te gustaría tenerla? —pregunto sorprendida.

—No es eso, es simple curiosidad.

—Yo pienso que estamos mejor sin ella, así será más divertido enamorarnos ¿No lo crees? Simplemente ver una marca y saber que tienes que enamorarte de alguien por eso suena desagradable, como si te obligaran a ello.

—Eso es cierto —asintió algo asqueada ante la idea. —Shizuna-nee, hay algo que siempre he querido preguntarte.

—¿Sobre Issei? No es como creen, me gusta, y yo le gusto, pero somos como hermanos.

—¿Hermanos?

—No tenemos los mismos padres, pero siento como si lo fuéramos, igual que contigo —acaricio suavemente los cabellos de la menor que se mostró contenta ante el mimo.

—¿Como puedes diferenciar el gustar que sientes por Issei por el que sientes con otra persona?

—Solo lo siento, tal vez incluso lo veo.

—No logro entenderlo —toco sus parpados.

—Dicen que nuestros ojos y los del Clan Hyuga tienen muy buena vista, tal vez por eso en nuestro interior sabemos ver quien es mejor para nosotros como un amigo o algo así.

—Es que… yo tengo algo extraño con Boruto —comento Sarada en medio de un suspiro cansado.

—¡Lo sabía! —chillo emocionada sentándose en la cama.

—No sé qué es —igualmente se sentó — pero a veces siento que mis ojos lo siguen a todas partes, me molesta no poder evitarlo, y siempre estamos peleando, creo que tal vez mi interior me dice que es malo para mí.

—Oh… —susurro decepcionada —pensé que te gustaba.

—No lo sé…

—¿Entonces es posible? —le miro con picardía.

—Shizuna-nee no se realmente sobre esto, y me avergüenza decirle a mamá que tiene más experiencia, pues una vez lo intente y dijo que tal vez me gusta Boruto.

—¿Sería malo? —inclino el rostro confundida.

—Ahora ni siquiera sé lo que gustar significa, no creo que sea malo si me gustara él o cualquier otra persona, pero al menos quisiera saber lo que eso representa.

—Bueno, para mi gustar es querer estar con alguien, no importando el lugar, solo la persona que me acompaña —extendió los brazos haciendo énfasis en sus palabras.

—Creo que no es nuestro caso, nunca podemos estar en un mismo lugar sin terminar peleando —suspiro decepcionada.

—Tal vez la Oráculo pueda decirnos —comento pensativa.

—Faltan cuatro años para que me hable —señalo.

—Entonces esperemos hasta ese momento para preguntar.

—Me interesa más saber sobre papá, que perder el tiempo en un niño tonto.

—Si tu padre no regresa para cuando seas una genin, te prometo que lo buscaremos juntos.

—¿Con Issei-nii?

—Claro, seguro con su ingenio lograremos dar con Tío Sasuke de inmediato.

—Ósea chantajeando a su papá para que le de la información —Sarada entrecerró los ojos viendo a Shizuna que sonrió malvada.

—Por supuesto, si hay algo a lo que Itachi-san no puede negarse es a Izumi-san, Issei e Itsuki-chan.

—Ustedes dos son terribles —ambas sonrieron divertidas.

A pesar de lo mal que se había sentido ese día, pasar tiempo con las personas que ama siempre logra animarla. Pero esa noche y muchas más que la siguieron a lo largo de los años, soporto pesadillas extrañas. Al inicio eran sobre su padre —al que ya no podía ponerle rostro— teniendo otra familia, pero las que más la aterraban, fueron aquellas donde un triángulo dentro de un círculo hechos con sangre la atormentaban entre imágenes de muerte y una extraña mano apresándola sin poder evitar ver caer a todos aquellos que ama.


Los años siguieron pasando con altas y bajas, finalmente llegó la primavera de su onceavo cumpleaños, cada vez más cerca de graduarse para poder convertirse en una genin. En ese tiempo la ausencia de su padre se volvió una costumbre, teniendo algunas crisis de vez en cuando preguntando por él, logró sobreponerse la mayoría del tiempo gracias a su amada familia. Las cosas con Boruto se tornaron más extrañas con el paso de los años, lo cual comenzaba a ponerle más irritada de lo común. Pues al crecer, vienen las hormonas y todo se ponía incómodo.

Boruto se transformó en un adolescente de cálida sonrisa un poco arrogante y de caprichoso comportamiento que en varias ocasiones ha demostrado su valía y habilidad. Con doce años se volvió un pilar en la convivencia con sus compañeros de clase y es admirado por casi todos a pesar de sus evidentes defectos, incluso algunos adultos lo elogian demasiado para el gusto de Sarada, pues para todos el joven Uzumaki será alguien tan prometedor como su padre.

En estos años llegó un hermoso joven de su edad llamado Mitsuki de ojos dorados y cabello de un color azulado muy claro, que al parecer se sintió igual o más deslumbrado con Boruto que al instante se volvieron íntimos amigos. Mitsuki es sumamente talentoso y hábil en combate, lamentablemente eso no aplica en sus dotes de comunicación por lo que parece solo entenderse con el rubio. Sarada siente verdadera curiosidad por él, pero nunca ha intentado acercarse realmente.

Conforme crecieron Chouchou se convirtió en una joven regordeta bastante bonita y de largo cabello castaño, algo egocéntrica que parece estar más interesada en los romances y su belleza, que en ser una ninja, y eso no es desagradable para Sarada, pues a pesar de que la joven Akimichi podría ser fastidiosa para algunos, es realmente muy sabia cuando se requiere la situación y nunca ha dudado en apoyar a su mejor amiga, quien sabe que puede contar con ella siempre, así como la joven castaña siempre busca incluirla en sus locuras de comida, dulces y romances.

Issei Uchiha ahora con quince años es un joven sumamente atractivo, su largo cabello es siempre perfectamente sujeto en una coleta alta y traviesos mechones entornan su rostro haciendo aún más coqueto aquel lunar bajo su ojo derecho que al parecer vuelve locas a las chicas. Este año está a pocas semanas de presentar su examen de Jounin, nadie duda en que podrá pasarlo con facilidad, pero él está sumamente nervioso. En todo este tiempo no se le ha conocido una novia y por ello Sarada y Shizuna a veces lo codean mencionando que es por fidelidad a la tan mencionada extranjera.

Shizuna Uchiha por su parte, tras cumplir trece años corto su cabello lacio hasta la altura de su barbilla y mantiene el cuerpo de una adolescente de su edad. Es hasta el siguiente año que aplicara su examen a Jounin pues estuvo fuera de konoha por largos doce meses —que a Sarada le parecieron atenernos— con el objetivo de cumplir una misión que se desarrolló en Sunagakure al lado de su padre y el mismísimo Kazekage. Nunca conto lo que sucedió ahí, pero al parecer regreso sumamente enamorada de alguien que aún no ha mencionado.

Los mellizos de siete años se encuentran ya en su tercer año de academia, pues ellos tienen mucha prisa por volverse genin y se adelantaron a los chicos de su edad desde el inicio. Su cabello lo tienen aún a la altura de sus hombros y siempre lo dejan suelto, al ser muy pequeños aun las diferencias físicas que los distinguirán del sexo contrario, no son muy evidentes y ellos aman tenderle bromas a la gente por lo que visten absolutamente igual, incluso han vivido la experiencia de que algunas niñas de su clase se declaren a Sakae pensando que es su hermano.

Itsuki, el hijo más joven de Itachi tiene diez años y se encuentra en su penúltimo curso de academia, a diferencia de sus familiares, no está realmente interesado en ser ninja, lo hace por seguir los pasos de su respetable hermano mayor y sus padres, así que va con los chicos de su edad. Es sumamente talentoso, pero ante los ojos del mundo es un niño en formación a shinobi del montón, pues nunca ha intentado sobresalir en nada, se comporta como un chico promedio, es alguien muy callado y la mayor convivencia que tiene es con una compañera de clase y su familia.

A pesar de lo que Itachi les comento años atrás sobre la conversación con la Oráculo, Itsuki con tan solo nueve años, se vio acorralado por aquella anciana una tarde, ella lo invito a tomar el té y lo bombardeo con cosas sobre su futuro, rompiendo así, la regla de los doce años para hablar con esa mujer. Ninguno de los que acordaron hablar con ella al mismo tiempo, se la han topado, incluso Shizuna al volver de su viaje la busco por todas partes, pero esa mujer no es alguien a quien debes buscar, ella te encuentra a ti en el momento adecuado.

Y esta tarde, no fue el turno de ninguno de ellos. Boruto iba saliendo de comer unas hamburguesas en compañía de Mitsuki, Shikadai e Inojin. Los dos últimos se separaron diciendo algo sobre evitar regaños de parte de sus madres, aunque hasta donde todos saben, Ino es en realidad una madre muy cariñosa que adora mimar a su único hijo. El de cabello azulado acompaño al joven Uzumaki a comprar algunos juegos nuevos antes de ir a casa y fue en ese momento donde todo ocurrió.

—¡Es genial! Deberías jugarlo —exclamo Boruto mostrándole al muchacho a su lado, el nuevo juego que había colocado en su consola.

—Lo intentare pronto, necesito aprender —respondió con una agradable sonrisa.

—Genial, así podremos competir —. Continuaron su camino hasta toparse con una pobre anciana que intentaba recoger algunas verduras que habían caído desde la bolsa rota que tenía en su arrugada mano.

—¿Se encuentra bien? —se acercó Mitsuki auxiliando a la pobre mujer en su tarea de recoger las verduras.

—Oh, que muchacho tan amable —le sonrió la anciana realmente agradecida. Su cabello canoso esta sujeto en un moño y tiene unos profundos ojos negros.

—¿Quiere que llevemos esto a alguna parte? —pregunto Boruto ayudando a su amigo.

—¿Como podría pedirles eso? Vivo en las afueras de la aldea y chicos tan buenos como ustedes no deben estar en las calles tan tarde.

—No será molestia señora, mi madre lo entenderá —informo el rubio.

—Muchas gracias —acepto entonces al no ver impedimentos.

A mitad de camino Mitsuki le entrego su carga a su amigo y cargo a la anciana al ver lo mucho que le costaba caminar, lo que representaba que a ese ritmo llegarían al anochecer, pero del día siguiente. Con el nuevo ritmo, llegaron finalmente a la casa de la mujer, quien muy contenta de tener jóvenes apuestos en su vivienda, los invito a tomar un poco de té y bocadillos como agradecimiento. Inicialmente se negaron, pero ella insistió y terminaron degustando los alimentos en la cocina de la mujer.

—Realmente fui afortunada de encontrarlos, muchos chicos de su edad pasaron a mi lado y solo pisaron mis pobres verduras.

—¿No tiene familia? —pregunto Boruto observando la residencia tan simple.

—Mi nieta se ha casado mucho tiempo atrás y vive con su familia ahora.

—¿No debería estar con ella? —cuestiono el de cabellos azules sin mucho interés, solo para mantener la conversación con la mujer que parecía querer hablar un rato.

—Oh, no, siempre fui feliz en soledad —. Los jóvenes se observaron sintiendo un poco de inquietud de pronto ante la sonrisa misteriosa que les regalo la anciana.

—Lo mejor será retirarnos, como usted dijo antes, lo mejor es que no estemos fuera tan tarde —informo Mitsuki.

—Por favor escúchenme, no tomara mucho tiempo, es algo importante.

—¿Para nosotros? —pregunto el rubio.

—Si, en realidad encontrarlos no fue una casualidad, todo fue parte del destino. Yo se algo sobre ustedes que es muy necesario que conozcan.

—¿A qué se refiere? —el pálido muchacho entrecerró sus bellos ojos dorados con algo de desconfianza.

—Yo soy la Oráculo del clan Uchiha, Tsubaki —se presentó finalmente.

—¿Oráculo? —el de ojos azules la miro sin comprender.

—He oído de usted y sus profecías, dicen que son sumamente acertadas —ahora la miro con interés.

—Correcto —sonrió cerrando los ojos —y ustedes cargan con un destino más pesado del que puedan soportar.

—Ah, lo siento señora, pero esas cosas del destino no van conmigo —Boruto se encogió de hombros.

—Entiendo que al ser un pobre chico sin marca de alma gemela, pienses que el destino te ha abandonado, pero este existe y nunca da la espalda a nadie.

—Yo no… —intento refutar.

—Por esa marca que aguarda por ti aun no es visible, solo es eso.

—¿De qué habla? —se mostró serio.

—Esa marca aparecerá más pronto de lo que crees y te unirá a la persona que siempre estuvo destinada a ti.

—¿Por qué piensa que debería importarme una tontería de amor como esa? —apretó los puños sintiéndose algo irritado por el rumbo de la conversación.

—No lo sé, tu dime… —le sonrió burlona —eres tú el que se lo ha cuestionado muchas veces al ver a tus padres y conocidos disfrutar de su marca.

—Esto es una tontería, lamento ser grosero, pero no me interesa saber nada de lo que tenga por decir —se puso de pie invitando a su amigo a hacer lo mismo.

—Boruto, esto es importante, ella no ha hecho predicciones a nadie fuera de su clan a menos que esa persona sea elegida como pareja de un Uchiha —advirtió Mitsuki.

—¿Pareja de un Uchiha? —observo al de ojos dorados intentando que su mente no divagara a donde creía que iría.

—Así es, tu eres pareja destinada de un Uchiha.

—No gracias, no quiero saber…

—Sarada, su nombre es Sarada Uchiha, debes conocerla bien —dijo la mujer sin tacto alguno, el adolescente que ya le había dado la espalda se erizo al escuchar el nombre de su compañera.

—Tonterías… —susurro sin voltearse dispuesto a marcharse.

—A ella no puedo decirle que eres tú quien espera por su persona, necesito que escuches todo, es por su bien, sin ti… ella se verá en peligro muy pronto.

—¿Qué? —preguntaron los dos observando a la mujer.

—Toma asiento y te lo diré.

—¿Yo debería estar escuchando esto? —cuestiono el de tez pálida.

—Necesitamos que alguien guie a este niño estúpido —indico la señora.

—Oiga —Boruto la miro ofendido sentándose finalmente.

—En unos meses tú y ella se volverán cercanos, más de lo que alguna vez llegaste a pensar posible —comenzó a narra sus profecía —cuando llegue ese momento crearan un lazo irrompible entre los dos, una marca visible que dirá al mundo su pertenencia al otro.

—Pero somos muy jóvenes para pensar en ser pareja —bufo fastidiado obteniendo una mirada insinuante de Mitsuki —¿Qué?

—No lo negaste.

—A decir verdad ya lo sabía —susurro con tranquilidad.

—¿En serio? —cuestionaron los otros dos sorprendidos.

—¿No que es una bruja? Debería saberlo —la miro con una sonrisa burlona.

—Bruja no, chico estúpido, oráculo —lo golpeo con un palillo lanzándolo al cabello del muchacho —Como sea —se aclaró la garganta.

—Lo supuse hace tiempo por…. algunas cosas que sucedieron —desvió el tema —sin embargo, eso no significa que yo este enamorado de ella o algo así, más bien, ni siquiera me gusta, es irritante y fastidiosa.

—Me alegra saber que no estas cerrado a la idea.

—Solo hable —agito una mano restándole importancia.

—Ese lazo es inevitable, tal como lo es que la pierdas constantemente. Un peligro inminente la acecha desde hace mucho tiempo y ella deberá marcharse.

—¿Se ira? —cuestionaron los dos.

—Por cinco largos años…

—Oh, genial, no tendré que soportarla —asintió con una sonrisa complacida.

—Cuando ella regrese pasado ese tiempo, lo hará para marcharse por última vez.

—No lo entiendo, ¿Para qué saber sobre su partida? al final volverá ¿No?

—Ella morirá —sentencio, Mitsuki era realmente indiferente a Sarada, pero Boruto se sobresaltó.

—¿Por qué me está diciendo esto? —pregunto poniéndose de pie frunciendo el ceño.

—Tu eres el único que debería poder salvarla.

—¿Por qué me lo dice ahora? —exclamo enojado sosteniendo su pecho —¿No debería haberlo sabido hasta enamorarme de ella o algo así? ¿De qué me sirve saberlo cuando no siento nada por ella? Ahora solo querré alejarme si se puedo perderla y eso probablemente me duela en ese momento..

—Puedes mentir a tu mente, pero no a tu corazón, si te lo he dicho es porque era el momento, falta muy poco para la graduación.

—Exacto, yo no la veré más, cada uno tendrá su… —se cayó de golpe al comprender —Estaremos en el mismo equipo —confirmo.

—Y desde ese instante comenzaran los problemas, ella no es una persona que desee ser protegida, pero esta lucha no es algo con lo que podrá cargar sola, necesitara el apoyo de mucha gente.

—¿Qué se supone que debería hacer?

—Tal vez intenta que ella no se marche desde un inicio, al menos no sin ti.

—Pero al final volverá de todas formas —renegó.

—Cuando llegue el momento entenderás, que dejarla marchar no será algo bueno para ti.

—¿Como debería saber cuál es el mal que la sigue?

—Un triángulo dentro de un círculo, cuídala de ellos —. Mitsuki comprendido al instante cuál es la organización a la que le pertenece ese logo, pero se sorprendió al ver que Boruto sabia de ella pues no se mostro confundido en lo absoluto ante la descripción.

—¿Eso es todo? —pregunto el rubio una última vez. Él ya no quería escuchar más, no quería creer que lo que aquella mujer le decía sería verdad, porque eso significaría que las molestas pesadillas que comenzaron a atormentarlo días atrás, representan algo realmente en su vida.

—Tú tienes un enorme karma aferrándose a tus hombros, sin embargo, no me corresponde contártelo, cuando se presente ante ti sabrás que Sarada Uchiha no es la única preocupación que tendrás, así como eso te demostrara lo mucho que la necesitaras y por qué no debes dejarla ir.

—Con permiso, me retiro. Vamos Mitsuki —tras una reverencia a la anciana camino fuera de la residencia.

—Deberás aprender pronto quién eres, ellos dos requerirán mucho de tu apoyo. Boruto Uzumaki es terco, pero el destino lo es aún más, no podrán solos —se dirigió al de ojos dorados en un tono de advertencia.

—Gracias —se despidió el de cabello azulado tras las últimas palabras de la mujer y partieron finalmente a casa.


En la oscuridad de su habitación Boruto no dejaba de darle vueltas a la conversación con aquella señora. No le había parecido extraña la referencia al mal que seguía a Sarada porque noche tras noche desde hace un par de semanas la veía acostada completamente herida sobre un triángulo dentro de un círculo hechos con sangre. Nunca sintió algo especial por la joven Uchiha, al menos quería creer en eso pues siempre le pareció molesta y desagradable, nunca podía evitar sentirse enojado con su presencia y saberse la pareja que está destinada a ella no ayudaba a calmar sus pensamientos.

—"¿No debería haberlo sabido hasta enamorarme de ella o algo así?" —repitió sus propias palabras suspirando cansado —que tonto soy… ¡Ah! —grito enojado al haber aceptado que eso sería inevitable.

—¿Boruto? —la voz de su madre al otro lado de la puerta lo hizo caer de la cama por el susto.

—Todo bien mamá, ya dormiré —dijo en medio de un jadeo por el dolor de la caída.

—Escuche un golpe —insistió ella.

—Me caí de la cama —confeso rodando los ojos ante lo tonto de la situación.

—Está bien, descansa —comento cariñosa —recuerda que mañana tendrán la actividad de las banderas, necesitas estar preparado, no te desveles jugando —advirtió autoritaria.

—Tranquila, en serio dormiré —respondió temeroso ante la idea de enfrentar alguno de los regaños de su adorada madre si la desobedecía. Escucho como se alejaban los pasos de su madre y se reincorporo para acomodarse nuevamente en su cama —En serio dormiré —cerro los ojos intentando cumplir sus palabras, no era momento de atormentarse con tonterías, porque solo eran eso.


A la mañana siguiente llego el momento que Shizuna había estado esperando, ese día se habían encontrado para entrenar Sarada, los mellizos, Issei, Itsuki y ella. Todos descansaban en el pasto de un campo de entrenamiento mientras tomaban un poco de agua y recuperaban el aliento. Issei limpiaba el sudor de su frente con una toalla observando a sus familiares que hablaban entusiastas, el sol apenas comenzaba a salir, por lo que aun tenían un poco de tiempo antes de que los más jóvenes fueran a la academia.

—¿Hoy es la actividad de las banderas? —pregunto la mayor de las féminas presentes observando a Sarada —¡Qué emoción! ame esa actividad, la única cosa divertida antes de la graduación.

—Nos escaparemos para verte —informaron los mellizos con una sonrisa pícara.

—Ustedes deben cumplir con sus clases —advirtió la muchacha de lentes.

—Oh ¡Vamos! Queremos verte en acción.

—Tal vez te elijan como… —la más indiscreta de los primos vio su boca sellada por la mano del mayor.

—No adelantes, debe ser sorpresa —reprendió Issei retirando su mano de la boca de la joven.

—Eres tan huraño —lo fulmino —de todas formas iremos nosotros también.

—Yo no puedo, tengo una actividad también —suspiro Itsuki sonriendo apenado.

—No es tan importante para que todos estén ahí —renegó Sarada.

—Pero será divertido, no tenemos otra cosa que hacer de todas formas —le sonrió el pelinegro de coleta.

—Me alegra encontrarlos a todos reunidos.

De pronto todos se estremecieron en medio de un escalofrió que los recorrió de pies a cabeza. Los tres mayores se pusieron en alerta de inmediato al sentir el cambio de clima tan repentino, el cielo que había estado aclarando con el sol de pronto se vio nublando y el aire comenzó a soplar más fuerte. Itsuki observaba aterrado a la anciana que tenía delante, comenzó a temblar y aunque quiso hablar, las palabras simplemente no salieron de su boca.

—¿Quién es usted? —cuestiono el mayor poniéndose de pie delante de todos en una pose protectora.

—Soy Tsubaki Uchiha, la Oráculo, finalmente me muestro ante ustedes —. Ante esas palabras, Shizuna se puso delante de la señora y la miro con estrellas en los ojos ante la emoción.

—Yo soy Shizuna Uchiha, mucho gusto —estrecho las manos de la anciana con entusiasmo.

—Lo sé —le sonrió con calidez cerrando los ojos.

—¿Itsuki estas bien? —pregunto Sakae preocupada por su primo.

—Por favor tomen asiento, necesito hablar con ustedes —ordeno la mujer.

—¡Si! —exclamo contenta la de ojos morados.

—Primero hablare contigo Issei —el muchacho frunció el ceño pero acepto.

—¡Al fin sabrás sobre la extranjera! —gimió emocionada Shizuna.

—¡Eso no va a ocurrir! —gruño con fastidio, tantos años y siempre lo molestaban con lo mismo.

—Efectivamente la joven extranjera que tomara tu corazón será muy importante en tu viaje, pero hay tantas cosas relevantes que debes saber.

—¡Te lo dije! —exclamo contenta.

—En poco tiempo realizaras un viaje muy largo y lejano, necesitas prepararte para hacerte más fuerte, tres personas dependerán de ti en aquella travesía que los conducirá hasta el continente vecino.

—¿Por qué viajare?

—Será con el objetivo de proteger a alguien importante, estarás en un peligro constante que puede costarte la vida, pero ahí la encontraras, ella te necesitara más de lo que crees, pero incluso más la necesitaras tú que ella a ti.

—¿Ese viaje es algo absoluto?

—Pueden variar los motivos para irte, pero será realidad.

—¿Por qué es importante que tenga conocimiento sobre esto?

—Tu al igual que los demás presentes, son de los pocos Uchihas que quedan en el mundo, la calamidad que se avecina puede costarles la vida a todos, necesitan tomar precauciones, nadie desea que ustedes mueran igual que aquellos que fueron masacrados vilmente por ese monstruo —susurro con ira asustándolos un poco, de pronto su expresión cambio a una más amable —pero a final de cuentas siempre fui la oráculo del amor, no puedo ver más sobre esa oscuridad que los persigue, solo decirles lo que pasara respecto a su destino romántico.

—Eso suena muy meloso —susurro con asco el más grande.

—Ahora Shizuna, el joven que conociste en Suna formara el lazo contigo —. La mencionada se mostró feliz al instante— Pero hay muchas cosas que deberás sacrificar para estar a su lado, cuando llegue el momento deberás decidir entre él o…

—¿O? —su felicidad se extinguió siendo remplazada por seriedad.

—Será mejor que lo analices hasta ese momento, saberlo ahora no ayudara en nada.

—Eso es más decepcionante de lo que pensé —susurro triste al comprender que fuese la decisión que fuese, le dolería.

—¿No deberías ser feliz por estar con la persona que amas? —pregunto Sarada.

—Si tengo que elegir, no me complace en nada.

—Si sabes jugar tus cartas, tal vez puedas tomar ambas cosas y no decidirte por una, pero todo dependerá lo mucho o poco que te esfuerces por tu felicidad.

—Tengo prioridades Tsubaki-sama, no intente darme esperanzas, porque he de suponer que esa elección me llevara al mismo viaje que Issei.

—No tengo idea sobre eso —respondió dando el tema por visto. —Sarada.

—Yo… no estoy muy segura de querer saber lo que viene, si se trata de amor, no me interesa —concluyo algo grosera.

—Sarada… —los mayores la miraron con sorpresa.

—¿De qué demonios le sirvió a mi madre el amor si mi padre no está con ella? Solo la lastima —los mellizos la observaron asustados al verla tan molesta.

—Escúchame jovencita, es importante, no será sobre el amor —confeso decepcionada de que no fuera el momento adecuado para hablar sobre eso, ella necesitaba contentarse con el hombre que debería ser más importante antes de confiar en quien jurara amarla por toda la vida.

—Está bien.

—Debes cuidarte de dos personas, no puedo decir quienes, pero estoy segura que los identificaras en cuanto los tengas delante, ellos querrán destruirte, tienes que ser precavida, y debes descubrir cuál es el mal que te asecha.

—¿Toda nuestra vida debe ser tan desgraciada? —gimió ocultando su rostro en sus piernas, ya eran tres malas predicciones.

—Nacimos bajo una maldición querida, por eso somos el clan Uchiha —sonrió compresiva la mayor.

—Desearía que las cosas fueran diferentes —confeso Itsuki hablando por primera vez.

—Mi pequeño niño, lamento haber sido tan dura la primera vez que hablamos —comento la anciana observando al hijo menor de Izumi —pero era necesario.

—Por lo tanto me toca a mí —exclamo entusiasta Sakae al ver la mirada de la mujer sobre ella.

—Bueno, no hay mucho que quiera decirte —. La niña se mostró desilusionada —pero al menos debes saber que serás afortunada la mayor parte de tu vida, solo intenta no confiarte, nadie debe saber lo que guardas en tu interior o podrías tirar tu felicidad por la borda.

—No lo entiendo —le miro esperando una respuesta pero supo que esta no llegaría al notar como la anciana ahora observaba a su mellizo.

—Sadao —lo miro con tristeza —el amor siempre ha marcado tu existencia y en el futuro no va a ser diferente, pero nunca olvides que nosotros estamos destinados a una sola persona en toda nuestra vida, no te dejes llevar por la mentira, la verdadera dueña de tu corazón no estará en el amor que crees sincero. Dará miedo tal vez y será doloroso encontrarte con ella, sin embargo, ella ha esperado tanto tiempo por ti que no puedes defraudarla.

—Entiendo —respondió sudando en frio porque la verdad no entendió nada, pero necesitaba parecer que sí.

—Mentiroso —lo fulmino su melliza —eso sonó más interesante que lo mío —bufo.

—Cuando estés lista Sarada, me mostrare nuevamente ante ti y hablaremos del amor.

—Yo no quiero hablar de él —contesto tajante, todos la miraron sorprendidos.

—Oh, así que ya lo sientes —sonrió comprendiendo el doble sentido de sus palabras.

—Vamos Sakae, Sadao, Itsuki. Debemos alistarnos para ir a la academia —ordeno Sarada sin inmutarse.

—Se que me buscaras y cuando llegue ese instante seguiré dispuesta a hablar.

El grupo de jóvenes Uchiha se marchó en silencio después de esa extraña conversación, Sadao fue el único que giro para ver por última vez a la anciana y no la encontró por ningún lado, lo cual lo perturbo un poco, pues parecía un fantasma algo aterrador. Se sentía mal ahora de no haber preguntado especificaciones de su situación futura, pues sentía que sería algo tormentoso, pero si era algo que iba a pasar lo entendería cuando el momento llegara, no tenía otra opción.

Rumbo a la academia todos tenían mucho en que pensar, aquellos que habían hablado con la anciana no sacaban de su mente sus palabras poco alentadoras sobre el futuro. Boruto ese día estaba muy molesto, sobre todo al ver a Sarada, su actitud hostil se hizo más evidente. Mitsuki los observaba en silencio pues la joven de lentes ese día estaba sumamente ausente sin importarle que en unos instantes comenzaría la prueba de banderas que sería una evaluación que influiría mucho en si se graduaban o no. El resto de oyentes solo podían pensar en que necesitaban saber toda la verdad que aguardaba en su futuro. Ese día no pudieron sacar de sus mentes a la oráculo.

Continuará…


Nota de la autora:

Lamento la demora, pero sigo aquí, no romperé mi promesa de terminar esta historia. Por si no fue muy evidente en el capitulo anterior, en este espero quedara claro que el sexto Hokage no fue Kakashi en esta versión de la historia, sino Itachi, ame la idea de que nuestro querido ninja copia alcanzara ese rango, sin embargo, por gusto personal y requerido en la pre-cuela que le espera a este fic, será Itachi el sexto, los demás kages se conservaran iguales.

Los primero tres capítulos del fic serán solo introductorios, así que no desesperen, a partir del cuarto comenzaremos con lo que nos tiene aquí, ver el romance de Boruto y Sarada. Espero no les molesten los personajes originales que metí en la historia, intentare que no roben protagonismo enfocándome en los verdaderos genin de la nueva generación, de los cuales será su turno enfocar en el siguiente capitulo.

Les recuerdo que no tengo fecha exacta de publicación, pero tengan por seguro que será siempre en domingo, no importando si es cada dos o tres semanas, esperen capitulo el mismo día de emisión del anime de Boruto.

Espero haya sido de su agrado, los estaré leyendo. Realmente muchas gracias por leer.

-SCarrieS