(A/N): ¡Hola! Supuse que ya venía siendo hora de actualizar este pedazo de arte... Lamento si esperaron mucho por este segundo capítulo, pero de ahora en adelante actualizaré esta historia más seguido, al igual que Sentimiento Latente :3
Creo que ya aclaré esto, pero si no lo había hecho: Deben de saber que la trama no sigue una línea recta... Ustedes entenderán, creo... xD como sea, recuerden que la actualidad aquí es el 2012. Ya me callo, nos vemos abajo :)
DICIEMBRE,
Capítulo 2: Mi rincón.
11 de Diciembre, 2011.
El reloj de pedestal anunciaba las ocho de la mañana, la luz del sol se colaba entre las cortinas anunciando que posiblemente el día de hoy no se vea alguna nevada, por lo menos alguna nevada fuerte. El sonido del timbre en el primer piso fue lo que lo hizo abrir los ojos. De un salto se levantó a la cama y corrió hasta las ventanas deseando que no se tratara de sus familiares en especial de los molestos mellizos. Abrió las cortinas sólo un poco y observó al porche observando a cierto rubio saludando a su abuela, entonces recordó al chico que conoció el día anterior, Kendall Knight y recordó que el chico vendría a quitar la nieve de su abuela y que tal vez necesitara ayuda.
Antes de bajar decidió tomar una rápida ducha de caliente y abrigarse un poco, el sol estaba afuera, pero no significaba que no hiciera el mismo frío invernal característico de la región, en especial en aquella época. Caminó por el amplio pasillo hasta llegar a las escaleras, aquella casa era enorme el piso de arriba consistía en ocho habitaciones cada una con un baño dentro de ellas más un baño aparte, al final del pasillo se encontraban las escaleras y al inicio una enorme ventana que en el exterior se veía como una especie de semiesfera y justo al lado de aquella ventana, pero en el interior, se encontraban otras escaleras un poco más pequeñas que daban al ático, no tan grande como las habitaciones pero lo suficiente como para guardar todas las antiguas pertenencias y cosas que habían dejado todos los que alguna vez vivieron en aquella casa, incluido el abuelo, cuyas cosas fueron movidas todas al ático por petición de la abuela, que no deseaba recordar la muerte de su marido.
Al llegar a la primera planta se dirigió primero al comedor, donde encontró a su madre y abuela desayunando, ambas lo invitaron a sentarse pero el castaño se excusó.
—No se preocupen, antes de desayunar saldré un rato. Prometí a Kendall ayudarlo a quitar la nieve.
—¿Kendall? —Preguntó su madre al no recordar a ningún Kendall.
—Es un chico que viene casa mes a podar el césped y ayudar con el jardín. —Respondió la abuela.— Es un encanto.
—Si me disculpan. —Respondió el castaño divertido por el comentario de la abuela.
Al salir se encontró con el rubio, el cual se había concentrado tanto que no notó cuando el castaño salió y se sentó en el porche a observarlo, pasó un rato largo antes de que el rubio se diera cuenta de que tenía compañía, pasó el rato suficiente para que haber paleado una tercera parte de la nieve que cubría el jardín. James se divertía observando al chico hasta que el chico hizo una pausa y observó la casa en espera de ver si el castaño estaba allí y si tal vez se había olvidado de que él, entonces observó hasta la puerta de entrada y se encontró con el castaño sentado en el porche, observándolo.
—¿Esperas a alguien? —Preguntó James observando la expresión entre confundida, complacida y divertida del rubio.
—Creí que te habías olvidado que vendría. —Respondió el rubio caminando hasta el castaño.
—Al parecer, el que lo olvidó fuiste tú, llevo rato sentado aquí.
—¿En serio?
—Te concentras mucho cuando trabajas, al parecer.
—Me concentro mucho en los 40 dólares que ganaré. —Respondió Kendall divertido.— ¿Por qué no buscar una pala y empiezas a ayudarme? Aún falta mucho.
—¿Y si te digo que no? —Preguntó el castaño escéptico.
—¿Disculpa?
—Si te ayudo terminarías más rápido y deberías de irte más rápido... —Respondió.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Kendall. —Entonces de eso se trata. —James asintió.
13 de Diciembre, 2011.
James corría por las calles de su viejo vecindario, la casa de Kendall quedaba a una cuadra de su antigua casa, justo en la esquina, como le había explicado el rubio hace dos días. Al llegar a la esquina se encontró con una casa similar a donde había vivido anteriormente, a excepción de que esta estaba pintada completamente de rojo y tenía ventanas venecianas.
—No está mal. —Susurró el castaño para sí mismo caminando hasta la entrada. Tocó el timbre y segundos después escuchó a alguien gritar adentro "¡Alguien abra la puerta!", esperó unos segundos y la puerta se abrió. Para suerte del castaño se trataba de Kendall así que no tendría que esperar más tiempo para esperarlo bajar o algo.
—James. —Habló el rubio sorprendido pero agradado con su visitante.
—Hola... Mira... Me preguntaba si querrías ir al cine conmigo, ya sabes... A pasar el rato... —El rubio le dedicó una sonrisa curiosa para luego gritar sin dejar de sonreirle al James. "¡Mamá, voy a salir!"
—Entonces sólo me invitaste a salir para usarme. —Respondió el rubio divertido.
James negó con la cabeza. —¡Por supuesto que no! Solo quería pasar el mayor tiempo posible alejado de ellos hasta que mi presencia sea obligatoria. —Respondió el castaño recordando la forma en que vio por la ventana como todos sus familiares llegaban a casa de su abuela y como bajó del segundo piso con ayuda de un árbol, para luego rodear la casa y salir corriendo.
—Sigo sintiéndome utilizado. —Acordó Kendall para luego beber un poco de su refresco. James le dio un leve golpe en el hombro.
—Ya cállate, que comienza la película.
—Sabes algo... —Kendall se acercó para susurrarle.— Yo nunca vengo al cine a ver la película.
James lo miró a los ojos levantando una ceja. —¿Ah no?
15 de Diciembre, 2012.
—¡James, despierta! —Habló su madre agitándolo un poco con una mano.— Ya estamos llegando.
El castaño tragó saliva, hubiese preferido dormir hasta estar en casa de su abuela, sabía que este año todos habían llegado antes que ellos así que este año debía de saludarlos a todos. Hubiese preferido afrontar el momento cuando llegara que tener que esperar amargamente a que llegara. —Sí... —Respondió un tanto nervioso.
20 de Diciembre, 2011.
—¿Qué es esto? —Preguntó el rubio curioso levantando una especie de cuaderno con el título "El rincón de James".
—¿Podrías dejar de buscar entre mis cosas y ayudarme a encontrar el estúpido collar? —Respondió el castaño fastidiado sin siquiera observar lo que el rubio sostenía.
—Cálmate, tal vez ni siquiera esté entre tus cosas. —Respondió el rubio.
—Debo asegurarme de que no esté entre mis cosas, porque si lo está lo quiero escuchar a mi madre sermoneándome.
—Si perdió su collar seguramente se le calló mientras caminaba por la casa... O tal vez en el auto... En sus maletas...
James volteó a ver al rubio y observó el cuaderno que sostenía, una sonrisa con aire de paz se dibujó en su rostro. —Es algo así como mi diario... Ahí anoto todo lo que me molesta, lo que me gusta... A veces cuando no tengo nada que hacer simplemente escribo oraciones que no tienen sentido y cuando las leo me pregunto por qué las escribí... Pero luego vuelvo a abrirlo dentro de una semana y tal vez le encuentre sentido, es algo que tal vez sólo yo entienda...
Kendall esbozó una sonrisa, nunca en el poco tiempo que lo conocía había visto al castaño hablar tan apasionadamente de algo que le gustaba. —Creo que puedo entender algo... ¿Pero siempre te toma una semana en entender las oraciones?
—Algunas veces puede tomarme minutos... Días, incluso meses... Pero siempre creo poder entender, se supone que si salió de mi cabeza debería de entenderlo, aunque no siempre sea al instante.
Kendall le dedicó una sonrisa para luego observar con curiosidad el cuaderno, finalmente puso el cuaderno en su lugar.
—Llévatelo. —Dijo el castaño, llamando la atención del rubio que lo observó con curiosidad. —Puedes leer todo lo que quieras... Será un recuerdo de mí.
—Pero aún falta mucho para que te marches.
—Entonces lo leerás después de que me marche. —Respondió volviendo a su búsqueda, en ese momento, Kendall se dirigió a él y depositó un beso en sus labios.
15 de Diciembre, 2012.
El castaño había recordado aquel cuaderno mientras se encontraban a dos calles de la casa de la abuela, se preguntaba si Kendall habría encontrado el sentido de todas las oraciones sin sentido que había escrito. Se preguntaba que le diría cuando se vieran nuevamente... Entonces, el auto se detuvo, ya habían llegado a casa de la abuela. James deseaba que en aquel momento no estén todos en casa o que los mellizos no estén allí, entonces, sus esperanzas se vieron abajo cuando la puerta de entrada se abrió sin que siquiera se hubieran bajado del auto, se trataba de Shelby.
—Maldición. —Susurró para sí mismo.
(A/N): ¿Cómo estuvo? Por favor, les agradecería que guardaran los tomates... Aunque sea por un tiempo ._. xD En el próximo capítulo conoceremos la relación de Carlos y Logan y también un poco más de la familia de James... Ya está casi completo, así que ustedes deciden si quieren que el próximo capítulo llegue pronto *-* como sea *Se va a la esquina a mecerse*
Un besito,
Liz.
