Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Free! Iwatobi Swim Club, Free! Eternal Summer y High Speed!
Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen a las series anime y la novela anteriormente mencionada.
Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.
Título: Especiales Cómo robar un uke (CRUU)
Autor: MikaShier
Personajes principales: Matsuoka Rin; Nanase Haruka;
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Del capítulo siete de Cómo robar un Uke
Un día en el acuario
Si bien era cierto que existían siete maravillas en el mundo, ese lugar debía ser una de ellas. La iluminación reflejaba en las grandes paredes de cristal grueso y transparente que contenían miles de peces de todos los colores, reflejando a su vez la luz de un color azulado, que le daba un aspecto diferente al acuario. Sin embargo, lucía tan hermoso que Rin se quedó sin palabras. Y para alguien que la mayoría del tiempo hablaba por los codos, eso era mucho.
No era como si nunca hubiese ido a un acuario, pero se sentía como si así fuese. La estructura debía estar violando algunas leyes de la física, pues arcos de cristal que eran utilizados como tanque también rodeaban las entradas de diferentes secciones. Así que sobre la cabeza del pelirrojo también había agua y peces.
─Anda, ya paga ─Exigió el pelirrojo, impaciente por salir de la fila y vagar libremente por el lugar, que destilaba una luz azulada. Haru sonrió y comenzó a sacar el dinero con más lentitud, obteniendo una mirada divertida de la encargada─. Eres tan lento ─se burló desesperado, dejando caer la cabeza en el hombro contrario. La respiración del pelinegro se cortó momentáneamente, sintiendo un cosquilleo en la punta de sus dedos. Rin acomodó su barbilla y miró el dinero─. Ya está, solo dáselo ─Haru obedeció. La chica tras el mostrador, un poco apenada por la escena, contó el dinero con rapidez y entregó las entradas.
─Disfruten el paseo. En el restaurante del jardín interno hay un descuento de pareja en platillos dobles─ Haru sonrió internamente, qué conveniente.
─No somos pareja ─Rin, sonrojado, se alejó del pelinegro y lo señaló─. Él está disponible.
─Gracias ─masculló Haru, tomando al pelirrojo por el codo y jalándolo tras de sí, dejando un poco confundida a la empleada─. Hablaste de más, idiota.
─Pero... Estaba nervioso. Lo siento ─dijo apenas, consciente de lo ridículo que había sonado.
En realidad, a Rin lo tenía sin cuidado la pequeña burla que la supervisora había hecho cuando Haru estaba pagando. Era consciente de que ambos, la mujer y el pelinegro, estaban divirtiéndose a costa de su propio entusiasmo. Pero, ¿y qué? Estaba en el mejor acuario del mundo.
─Bien, pero vas a tener que tomar mi mano ─exclamó de pronto Haruka, sacándolo de sus pensamientos.
─ ¿Eh? Eso es estúpido, Nanase ─respondió torciendo el gesto. El aludido se encogió de hombros, deteniéndose en uno de los estanques y observando un pez que nadaba cerca del cristal─. Tengo novio...
─Vaya, eso también es estúpido ─Rin no contestó, él también lo había pensado: había sonado ridículo─. De todas formas, tengo hambre y tendré que pagar por dos comidas, así que quiero ese descuento.
─No tengo que comer, Haru.
─Quiero el descuento, así que limítate a tomar mi mano ─el pelirrojo masculló en voz baja mientras entrelazaba sus manos
─Vete al infierno.
─No me maldigas en inglés.
─Tú no me mandas, ¿sabes?
─El insulto no cuenta si no lo entiendo, ¿sabes? ─Rin chistó y miró el acuario.
─Esto es tan romántico ─musitó suspirando. Haru bajó la barbilla y apretó los ojos con fuerza. "Vamos, Rin. No lo digas" rogó en su interior─. Ojalá Sousuke hubiese venido ta... ¡Ow! ¿¡Por qué me pellizcas, imbécil!?
─No digas su asqueroso nombre ─no permitió que el pelirrojo se defendiera, lo jaló con fuerza y lo arrastró por el largo pasillo rodeado de agua.
No era que el hecho en sí le molestase, es decir... No significaba nada para él, ¿no? En realidad lo que estaba irritándolo era que no le molestase ir de la mano con Haruka. Rin adoraba a Sousuke. Pero el pelinegro tenía razón: él pagaría por todo, así que como mínimo debía obedecer. Aún si lo que Haru estaba pidiendo atentaba peligrosamente contra su dignidad y orgullo como hombre.
Pero debía olvidar y disfrutar.
Haru no podía sentirse más satisfecho. El chico del cual estaba enamorado disfrutaba a sus amplias del paseo. Él mismo estaba disfrutándolo. No podía pedir más. Bueno, podía pedir que su amor fuera correspondido, pero por ahora estaba bien así.
El pelirrojo observaba con emoción a un tiburón nadando sobre él. El pelinegro sonrió internamente. Sí, a su "aún no chico" le encantaban aquellos peligrosos depredadores.
Amaba el perfil de Rin. Desde la manera en que su cabello le caía por la frente y por los costados, pasando por sus ojos tan brillantes como el rubí, una nariz respingada que moría por besar, unos labios delgados que anhelaba, unas mejillas ligeramente sonrojadas, hasta la forma en que su barbilla daba lugar a su largo cuello.
Sin poder evitarlo, Haru se acercó y le besó la sien. Rin cerró el ojo, frunciendo el ceño, mientras Haru besaba aquella parte de su cabeza, tomándose su tiempo.
─ ¿Qué te pasa? ─masculló el menor, dispuesto a discutir con Haruka sobre las relaciones íntimas fuera de la amistad, de las cuales carecían, y el espacio personal.
─Eres muy lindo ─murmuró. Rin se sonrojó y apartó la vista.
─Ya. No lo repitas.
Durante el recorrido fueron llevados a un escenario al aire libre. Un show de delfines. Haru se veía tan emocionado, aunque su rostro era el mismo de siempre, que Rin tuvo que contagiarse de esa felicidad. Ambos observaron con admiración. Pero, mientras escuchaban los silbidos y aplausos, mientras el aura de emoción de todos los presentes invadía el lugar, el pelinegro no pudo evitar suspirar.
Ojalá esa fuera una cita real.
SSSSS
Bien, Haru tenía ganas de besarlo. La emoción en los ojos del pelirrojo lo tenía embelesado. Casi no había prestado atención a los animales acuáticos, desde que se dio cuenta de lo hermoso que Rin podía verse siendo besado por el delfín del show. Esos quinientos yenes habían valido la pena y ahora una foto de la cual Rin desconocía la existencia descansaba en su cartera. Con sus ojos azules clavados en los labios inquietos de su amigo, Haru pensó que definitivamente prefería estudiar a esa criatura rojiza que se aferraba de su mano con fuerza mientras sonreía y señalaba uno de los peces tras el cristal. Se preguntaba si en verdad estaba consciente de lo que hacía. Quizá no, pues estaba demasiado emocionado. Casi lo podía ver con una linda colita de perro meneándose detrás de él. Sonrió, guardando la imagen mental.
Tal vez fuera mejor una cola de gato.
─Haru, Haru... Mira, ese es un Koi... En el cartel dice que... ─ Sin darse cuenta de que el tiempo no había dejado de correr, su mente volvió a conectarse, permitiéndole escuchar la dulce voz llena de curiosidad de Rin mientras señalaba un pez de colores─ El Koi es de la era de yayoi, ¿lo sabías? Dice que son originalmente de China, pero se importó a todo el mundo y es conocido como Carpa China. Es bastante bonito, ¿no? Venden muchos de estos en los festivales, creo. O unos muy parecidos, si no es así... ¿Se comerá?
─ ¿Cómo sabes eso? ─Rin lo miró incrédulo y pegó un dedo en el cristal. Que los dioses le dieran paciencia, ¡acababa de decírselo!
─Esto es un letrero informativo, grandísimo idiota.
─Ah... ─Un chico de su edad con una pequeña niña que se encontraba a su lado, rió discretamente mientras Haru se sonrojaba. El pelirrojo ladeo la cabeza y le sonrió a los desconocidos.
─No se preocupen, no es tan estúpido normalmente ─La niña sonrió.
─Mi hermano también es estúpido cuando está con su novia ─declaró la pequeña. Rin rió, encogiéndose de hombros.
─Bueno, los bonitos atontamos a la gente ─dijo estando de acuerdo.
─Oye, eso no es algo que se le dice a cualquiera ─murmuró el otro, regañando a su hermana, era bastante lindo, en opinión de Rin. Su cabello era de un rubio brillante y lo llevaba lo suficientemente largo como para cubrirse las orejas. Sus ojos eran verdes. En cambio, su hermana los tenía grises─. Lamentamos esto. No queríamos que nos escuchara burlándonos de su pareja ─le comentó al pelirrojo. Haru asintió de mala gana.
─Da igual. Vámonos Rin, tengo hambre ─el pelinegro sostuvo el brazo del contrario y lo jaló mientras éste se despedía de la niñita.
─ De verdad, Haru, ¿en qué estás pensando? Has estado muy distante. Creo que ni siquiera prestaste atención al rededor.
─Nada. Vamos a comer ahora, Rin.
─Pero... Haru, no seas así. Estás preocupándome en verdad...
─Es solo que... Me dan ganas de entrar a los estanques ─el pelirrojo sonrió, satisfecho.
─Sí, debí imaginarlo.
A Haruka le hubiera parecido bueno el responder con la verdad, "estaba pensando en ti, Rin, y en lo mucho que quiero besarte", pero la voz del pelirrojo diciendo "tengo novio" calaba en su mente. Suspiró en voz baja y caminó hacia el jardín interno, con Rin siguiéndole el paso.
El pelirrojo no se atrevía a decir nada. Haru lo jalaba con fuerza e incluso había estado a punto de tropezar varias veces. Bueno, sí, había estado hablando de más e incluso había insinuado que su apariencia lo embobaba, así que no tenía derecho a quejarse.
─Vas a tener que besarme, para demostrar que somos pareja ─Rin se detuvo en seco. Haru no se atrevió a mirarlo, estaba sonrojado ligeramente.
─Debes estar bromeando.
─Me lo debes, por avergonzarme así ─el pelirrojo negó.
─ ¡No me agradan tus bromas!
─ ¿Piensas que nos creerán sin una demostración? Somos dos hombres.
─No tengo que comer... No necesitas un descuento...
─Quiero un descuento. Y no te dejaría sin comer. Sólo obedéceme.
─No ─Rin se tapó el rostro en un gesto desesperado mientras sentía la sangre acumularse en sus mejillas─. Además... Se supone que buscaríamos a tu pareja...
─Y tú te has limitado a pegarte a todos los estanques. Me debes esto, solo una vez, Rin.
─Sousuke...
─Dejaré que me golpee si es necesario ─musitó encogiéndose de hombros.
─No quiero que te golpee ─Haru lo observó y quitó las manos de su rostro. Rin tenía los ojos llorosos y las mejillas completamente rojas. Haru guardó esa imagen en su mente, mientras sentía la sangre hervir en su interior.
─Bien, bien. Veamos que nos dicen.
Según una de las empleadas, el descuento funcionaba de la siguiente manera: Si venías con tu pareja, debías sentarte en una de las mesas adornadas con corazones y el descuento te sería ofrecido. Haruka y Rin hicieron lo indicado, a pesar de que el último deseaba que la tierra lo tragase.
─ ¿Sus parejas? ─musitó uno de los meseros. Haru señaló a Rin.
─Él es mi novia ─el pelirrojo lo golpeó.
─ ¡No soy una chica! Y en todo caso, la novia eres tú ─gritó en un susurro. El mesero enarcó una ceja.
─ ¿Qué clase de broma es esta? Si sus parejas no vienen, entonces debo pedirles que vayan a otra de las mesas.
─Somos pareja ─Haru lo observó con indiferencia.
─ ¿Puede demostrarlo? ─retó el mesero.
─Claro, aunque es molesto que sea tan morboso ─el pelinegro tomó a Rin por las mejillas, quien se sonrojó completamente y siguió con el juego, pese a que quería apartar a Haru de un manotazo.
─ ¿Está bromeando? Esos dos han estado de melosos durante todo el recorrido. Mi hermanita esta traumada ─interrumpió una voz. Haru nunca había odiado tanto a un desconocido.
─ ¡Él pone una cara de estúpido cuando ve a el rojo! ─Rin entrecerró los ojos, ¿enserio lo llamaron "el rojo"?
─Disculpe las molestias ─irrumpió otra voz, una chica con el mismo uniforme de mesero observó al chico que los atendía─. La gerente dice que les des el descuento, ¿bien? Ahora, sé amable.
─ ¿Quieren sentarse aquí? ─preguntó Rin, sonriendo. El chico se encogió de hombros y se sentó frente a él, junto con su hermana. La orden fue tomada y el mesero se fue avergonzado. A Haru ya no le hervía la sangre por Rin. Ahora estaba enojado, ¿enserio ese pelirrojo tenía que arruinar todos sus movimientos?
─Son gay ─dijo la niña. Rin asintió enérgicamente.
─ ¿Les molesta?
─No, en realidad. Mi novia es... algo así como una fanática histérica de lo homosexual. Y a mí no me afecta quién le guste a quién. Aunque nunca había visto una pareja como ustedes. Son entretenidos, ¿estaban en una cita?
─No ─contestó Rin. Haru miró hacia otra parte.
─Vaya ─dijo el desconocido, mirando al pelinegro con una sonrisa divertida y repentinas ganas de picarlo─ ¿Y tú estabas en una cita?
─Cállate.
─A él le gusta el rojo, ¿verdad, hermano? ─Rin la fulminó con la mirada.
─Matsuoka Rin. No el rojo, niñita ─la pequeña arrugó la nariz.
─Ryou Rin. Te llamas como yo, ¿eres niña también? ─Haru rió suavemente mientras las mejillas del pelirrojo volvían a sonrojarse por enésima vez.
─ ¿Eres niña, Rinrin? No me enteré.
─ ¡Cállate, Haruka! ─la sonrisa del aludido se borró.
─No me llames por mi nombre completo.
─No me llames Rinrin.
─Rin-chan.
─Haru-chan.
─Hermano, creo que son idiotas ─el chico asintió.
─Bastante idiotas ─le tapó los ojos y la pegó a él─. No los mires, puede ser contagioso.
─De todas maneras, eres como una chica, Rin.
─Que no.
─Sí.
Siguieron discutiendo hasta que la comida llegó, e incluso durante el tiempo en que comían, seguían peleando por cualquier cosa. Haru sentía una gran alegría en su pecho. Le gustaba el rostro enojado del pelirrojo y la necedad con la que defendía sus puntos de vista. La ternura con la que miraba a la niña frente a él mientras discutía con ella también y la risa que soltaba cuando el desconocido insultaba al mismo pelinegro. A Haru no le afectaba que aquél chico estuviese molestándolo por haberse dado cuenta de sus intenciones. Siempre y cuando Rin tuviera esa mirada divertida en su rostro, Haru soportaría cualquier burla dirigida a su persona, todo si era por ese pelirrojo.
Pronto, el acuario tuvo que cerrar sus puertas, por lo que Haru decidió que el menor lo acompañaría a su hogar, y así se hizo. No era muy tarde. De hecho, apenas eran las siete, por lo que Rin no tenía razón para negarse.
Una vez en casa de Nanase, el pelirrojo se quitó los zapatos y sonrió melancólico. No le gustaba la soledad que emanaba la casa de su amigo. Suspiró y, con una mano en el cuello gritó.
─ ¡Estoy en casa! ─Haru sonrió levemente.
─Bienvenido ─susurró para sí mismo mientras observaba al contrario adentrarse en su hogar.
─Me parece que el frío comienza a pegar ─exclamo Matsuoka mientras observaba por la puerta de cristal de la sala de Haruka. El pelinegro asintió.
─ ¿Tienes frío?
─Un poco. Pero bueno, eso me pasa por querer estar a la moda. Demonios, si hasta era un día caliente... Es culpa de tu casa. Si hubiese más muebles, de seguro el frío se impregnaría a ellos y no a mí.
─No tiene sentido.
─Al igual que tu caballa ─Haru rodó los ojos y se dio la vuelta.
─Te prestaré una sudadera. Ya vuelvo.
─No es... ─comenzó, pero el pelinegro ya se había ido─ Necesario... Que va. Idiota.
Haru buscó en sus cajones rápidamente, sacando una sudadera holgada que solía usar en tiempo de frío. Sonrió en su interior. Enserio que Rin era especial. No hacía mucho frío, pero él estaba a punto de temblar. Se dirigió al antiguo cuarto de sus padres y abrió las puertas dónde solían guardar futones extras, luego bajó para lanzarle a Rin la sudadera, quien no dudó en vestirla.
─Hay un kotatsu eléctrico arriba... ─el ojicarmín bufó.
─No exageres...
─ ¿Entonces no lo quieres? ─Haru se encogió de hombros y se dirigió a la cocina. El menor lo observó, chistando mientras se acariciaba el brazo.
─Te ayudaré a bajarlo.
Y en cuanto Haru terminó de armarlo y conectarlo a la corriente, Rin se metió bajo él, soltando un suspiro al sentir el calor.
El pelinegro rodó los ojos con diversión disimulada y sin expresión en su rostro. El dueño de los ojos rubíes siempre sería así, amaba el calor. Es decir... Era el tipo de personas que en invierno usaba chaquetas reales, de esas calientes y enormes. Incluso, si lo pensaba bien, caía en cuenta de que Rin usaba chaquetas y sudaderas cada que podía.
Caminó a la cocina y sacó la caballa. Haría algo de miso, pues en el restaurante del acuario no habían comido casi nada gracias a que el descuento se aplicaba en un platillo doble que en realidad parecía hecho para personas con una dieta estricta. Y bueno, Rin no había podido evitar compartirle un poco a la otra Rin después de que la pequeña mencionase que amaba aquella comida.
Así que, cuando terminó y regresó a la sala, puso dos platos llenos de miso recién preparado en la mesa y observó a Rin. Estaba acostado, con el cuerpo metido bajo el kotatsu hasta el tórax. La comisura de los labios del pelinegro tembló. Le daban ganas de reírse del contrario.
Puso las rodillas en el piso, a su lado, y se inclinó hacia adelante. Besó su mejilla suavemente, el lóbulo de su oreja, su sien y su frente. Rin se removió.
─Mamá... ─susurró. Haru se sonrojó. Eso había sido... tierno. Sin embargo, no iba a permitir que pensase que era su madre. Besó su nariz con cariño.
─Te amo, Rin ─musitó en voz baja, acariciándole la mejilla. Se acercó de nuevo y besó sus labios con suavidad, obteniendo un murmullo del pelirrojo. El mayor se levantó y fue a sentarse al otro lado de la mesa. Respiró hondo, invitando a su rubor a marcharse. Carraspeó un poco antes de decir en alto─. Rin, despierta.
─No ─masculló el otro sin estar consciente del todo. Haru lo pateó por debajo de la mesa. Rin atinó a encogerse más─. Nadamos otro día, Haru.
─No, vamos a cenar.
─No... ─escupió, un poco más despierto─ Hiciste caballa... La huelo...
─Es carne. Hamburguesa. La hice para ti ─el contrario abrió un ojo con lentitud. Se levantó, acomodándose y pateando a Haruka en el proceso, a propósito, y observó el plato. El pelinegro casi lo escuchaba gruñir.
─Esto no es hamburguesa.
─No. La caballa es la mejor.
Rin decidió que debía fastidiar a Haru tanto como él lo había fastidiado. Lo empujó con el pie por debajo del kotatsu en varias ocasiones, haciendo que la comida cayese de sus palillos.
Pero el pelirrojo debía admitir que le encantaba el miso de Haru. Cuando decidió que, por la cara de frustración del contrario, debía parar de molestar, se dedicó a degustar aquél pedazo de gloria que había en su plato.
Cuando Rin tuvo que irse, Haru lo tomó por la cintura, sorprendiéndolo. Le besó el pómulo de la mejilla, con cariño. El pelirrojo, sin salir de su asombro, caminó fuera de la casa de Haruka y se perdió en la oscuridad de la noche.
Haru se dejó caer en la cama y soltó el aire retenido. Lo amaba. Aunque eso estuviese matándolo un poco más cada vez.
*KOTATSU: Mesa japonesa con calentador integrado en la parte inferior. Está cubierta por un futón ligero que va por debajo de la tabla superior, de manera que la parte de abajo puede calentarse.
NOTAS DE AUTOR:
Bueno, ¡Hola! Primero que nada, gracias por los reviews. Tomo en cuenta las peticiones que comentan o me envían por mensaje:P El próximo capítulo de ésta serie de Shots va a ser: La declaración de Sousuke. No sé cuando la publicaré, lo anunciaré en el capítulo de Cómo robar un Uke. Bueno, sigan haciendo sus peticiones y opinando acerca de la historia! Muchas gracias!
