Cutie Mark Crussaders maestras de artes marciales:
—Bienvenida, Twillight Sparkle, mi fiel estudiante — saludó la Princesa Celestia.
—Me alegra que haya podido recibirnos tan pronto — respondió Twillight inclinándose ante la Princesa. — Bueno, estos dos son los ponis de los que le hablé en mi carta: Gohan y Videl.
La Princesa inclinó la cabeza ligeramente a modo de saludo y Gohan y Videl hicieron una reverencia.
—Lamentamos haberla molestado — dijo Gohan nervioso. — Sabemos que tiene otros asuntos que atender.
—No hay problema, es mi deber ayudar a aquellos ponis que están necesitados — le sonrió Celestia. — Pero vamos a su problema. Según leí en la carta de Twillight, ustedes dos fueron arrebatados de su país de origen mediante una fuerza misteriosa y esa fuerza misteriosa los trajo a las afueras de Ponyville.
Ambos asintieron.
—Y dicen que jamás habían escuchado de Equestria ni de Ponyville — djio Celestia.
—No, Princesa Celestia — dijo Videl. — De hecho, no sé qué hubiéramos hecho de no ser por la amabilidad de Twillight Sparkle y sus amigas, sobre todo Applejack.
La Princesa miró a Twillight orgullosa. Tras unos minutos pensando, pidió examinar uno de los objetos desconocidos. Videl le pasó la cápsula que contenía su helicóptero.
La princesa apretó el botón haciendo que el aparato saliera para sorpresa de todos los presentes. Un brillo salió del cuerno de la Princesa y rodeó al helicóptero. Gohan y Videl esperaron silenciosos mientras ella seguía en lo suyo, finalmente la Princesa encapsuló el helicóptero y se lo devolvió a Videl.
—Todo esto me es muy extraño, no sentí ningún elemento de un país conocido ni algo que pudiera entender de ese extraño aparato. Tampoco he escuchado del país que llaman Japón. Creo que de momento, no puedo ayudarlos.
Gohan y Videl soltaron un gemido.
—Pero prometo que haré lo que pueda — dijo la Princesa de pronto. — Buscaré en la gran biblioteca de Canterlot alguna pista que los ayude a regresar a su hogar. Por el momento creo que ya han solucionado su problema de alojamiento, ¿no?
—Hemos estado viviendo y trabajando en la granja de la señorita Applejack — dijo Gohan sonriendo. — No es mucho, pero al menos tenemos dónde quedarnos y cómo ayudar a quienes han sido amables con nosotros.
—Así es — dijo Videl. — No tenemos problemas en cuanto a eso.
La Princesa se levantó complacida.
—Muy bien mis pequeños ponis, me alegro, pero sepan que las puertas del Palacio están abiertas para ustedes en caso lo necesiten. Twillight Sparkle, imagino que estarás haciendo algo por tu cuenta para ayudar a estos jóvenes ponis.
—Estoy haciendo lo que puedo, Princesa Celestia — dijo Twillight.
—Bien, es todo por ahora. Regresen a sus hogares, pero antes Twillight, ven conmigo a la biblioteca para que te de algunos libros para que puedas buscar algo desde tu hogar en Ponyville.
—Con mucho gusto, Princesa — dijo Twillight acompañando a la gobernante. Antes de irse se volvió a Gohan y Videl y les guiñó un ojo como dándoles ánimos.
De regreso a Ponyville, Gohan y Videl regresaron a Sweet Apple Acres donde encontraron a Applejack ocupada en cosechar manzanas. Diligente como siempre, Gohan se apresuró a ir en su ayuda pero ella lo rechazó gentilmente.
—Muchas gracias Gohan, pero de momento estoy bien. ¿Qué tal les fue en Canterlot, consiguieron ayuda de la Princesa?
Gohan negó con la cabeza tristemente.
—Me temo que no, señorita Applejack. Nuestro problema va más allá de la ayuda de cualquiera en este lugar, parece. La Princesa dice que hará lo que pueda para averiguar cómo ayudarnos pero aún así...
—Báh, estén tristes ustedes dos — dijo Applejack en tono reconfortante. — Si la Princesa dice que hará lo que pueda es porque así será. Miren, tómense el día para que hagan lo que gusten. Recuerden que mientras hay vida hay esperanza.
Ambos agradecieron las palabras de Applejack y se dirigieron a su cobertizo, el que Rarity gustosamente les ayudó a decorarlo y las demás cooperaron como pudieron; ya sea con unos postres Pinkie Pie; Rainbow y Fluttershy con algo de limpieza y Twillight a reparar con su magia algunas grietas del lugar. Ahora era un lugar cómodo, sobre todo porque entre las remodelaciones, Rarity les regaló una cama.
—Dice que nos tomemos el día, ¿qué quieres que hagamos, Videl?
La aludida se quedó pensativa un largo rato y golpeó la pared.
—Entrenemos — dijo por fin. — No lo hemos hecho estas dos semanas y como parece que nuestra estancia aquí se alargó, es mejor que nos ocupemos en algo.
Gohan estuvo de acuerdo, así que se dirigió junto a Videl al bosque Everfree. Durante su corta estancia, se habían dado cuenta que los habitantes de Ponyville evitaban el bosque lo más posible, lo que lo hacía el lugar perfecto para que pudieran practicar con todo su poder y asegurarse que nadie viniera a molestar. Se despidieron rápidamente de Big Mac, a quien encontraron por ahí y se adentraron al bosque.
Al día siguiente, comenzaron su rutina desayunando junto a la familia Apple y luego se dedicaron cada quién a sus tareas. Applejack les encargaba siempre trabajos pesados, que no eran problema para ellos y gracias a su fuerza y habilidad; y gracias a su ayuda extra, el negocio de los Apple estaba más próspero que nunca. La joven poni se sentía algo culpable por Gohan y Videl, pero ellos aseguraban que aquello estaba bien; y más Gohan que se sentía culpable que la familia Apple tuviera que lidiar con su apetito Saiyajin. Todo fue normal, hasta que terminaron la rutina de trabajo y se dirigieron al bosque para entrenar.
Y aquella fue la nueva rutina, el ir a entrenar al bosque luego de trabajar para Applejack. A Applejack le preocupaba la manía que tenían de adentrarse al bosque Everfree hasta la noche, pero decidió no meterse en sus asuntos, al fin y al cabo ya la ayudaban bastante durante el día. Los demás ponis se daban cuenta de ello, pero también los dejaban tranquilos que los pobres ya tenían mucho con haber perdido su hogar y que el entrenar en el bosque era lo único que los hacía sentirse mejor.
—Hasta la noche, señorita Applejack — se despidió Gohan como siempre. —Iremos a entrenar al bosque.
—Cuídense — le respondió Applejack igual que siempre. — Oh, por cierto Gohan, Apple Bloom y las Crussaders están en el bosque visitando a Zecora. Si la ven de regreso, acompáñenla de vuelta a casa por favor.
—Con mucho gusto, Applejack — dijo Videl alegremente mientras partía tras Gohan.
Una vez en el bosque, comenzaron el entrenamiento: golpear un par de troncos secos que les servían como muñecos de entrenamiento no demasiado fuerte para no hacerlos astillas; y luego elevarse unos metros en el aire dando golpes y patadas sin dañarse mutuamente. Finalmente Videl volvía a entrenar en tierra mientras Gohan usaba sus técnicas de lanzar energía contra el suelo o los árboles; nunca hacia el aire para no llamar la atención sobre lo que hacían. El entrenamiento era como lidiaban con la frustración.
—El sol está por ocultarse, y si es verdad que su ayuda es de apreciarse, es casi hora que cada quien vaya a su casa a refugiarse — dijo la cebra Zecora a las niñas que la ayudaban a recoger hierbas.
—Está bien Zecora, y aunque no conseguimos nuestras Cutie Marks hoy fue divertido ayudarte — dijo una pequeña unicornio blanca de crin morado claro; Sweetie Bell, la hermana menor de Rarity.
—Gracias por dejarnos ayudarte — dijo una pegaso naranja con crin rosa llamada Scootaloo.
Apple Bloom, la hermana menor de Applejack; color amarillo y de crin roja atada en un moño sólo sonrió divertida y siguió al grupo llevando las hierbas a la cabaña de Zecora. Caminando andaban cuando vieron a lo lejos una extraña luz que hizo retumbar la tierra.
—¿Acaso va a haber tormenta? — preguntó Scootaloo encogiéndose asustada bajo un árbol que vio frondoso.
Zecora se mostró preocupada y se puso delante de las niñas en actitud protectora.
—Niñas detrás de mí, que tengo que saber qué está pasando aquí. Eso no fue un rayo; sino algo más que tal vez me cause un desmayo...
Y muy despacio Zecora avanzó tratando de no hacer ruido para descubrir si había algún peligro para las niñas que la acompañaban. Las niñas caminaban despacio también temblando ligeramente; pero emocionadas ante lo desconocido. Finalmente llegaron a un claro del bosque, donde dos ponis se encontraban aparentemente haciendo ejercicio luchando contra dos troncos secos.
—Oigan, yo los conozco — dijo Apple Bloom. — Son los peones que contrató mi hermana, Gohan y Videl.
—¿Y qué hacen peleando contra un tronco, acaso están locos? — preguntó Scootaloo en tono burlón.
Zecora negó con la cabeza.
—Artes marciales están practicando, y de alguna forma así su furia contenida están sacando. Vámonos niñas, pues aquí no hay nada que temer; y si están en este bosque es que ellos no desean dejarse ver.
Las niñas soltaron un callado quejido de decepción, pues siempre quisieron ver un combate de artes marciales. Avanzaron tras Zecora, cuando Apple Bloom se volvió y soltó un grito ahogado.
—Apple Bloom, ¿qué sucede? — preguntó Sweetie Bell volviéndose a su amiga.
Apple Bloom muda del asombro y sólo acertó a señalar. Zecora y sus amigas vieron al poni... el cual a pesar de ser un poni terrestre se comenzaba a elevar centímetros del suelo.
Gohan se elevó por los aires y estiró una de sus patas delanteras concentrando su energía en un enorme disco mientras Videl lo observaba callada y cansada desde el suelo. Entonces Gohan soltó un poderoso grito y lanzó el disco contra el suelo ocasionando una poderosa explosión. Una vez más comenzó a concentrar su Ki y empezó a lanzar pequeñas descargas de energía contra una roca solitaria la cual comenzó a hacerse pedazos debido a los ataques de Gohan.
Las niñas y Zecora no podían creer lo que veían, era algo bastante extraño... y maravilloso. Apple Bloom confiaba en los extraños, la habían ayudado más de alguna vez en su granja.
—Cutie Mark Crussaders, acerquémonos para ver mejor; confíen, nada nos pasará.
Y dicho esto comenzó a correr hacia el espectáculo seguida por sus amigas; y por mucho que Zecora las quiso detener, ellas corrieron soltando gritos de emoción hacia los peones. Videl se volvió sorprendida.
—Niñas, ¿qué están haciendo aquí? — preguntó.
Las niñas no respondieron, estaban muy ocupadas viendo a Gohan que observaba lo que quedaba de la roca muy concentrado para fijarse en las intrusas. Entonces comenzó a juntar energía sobre sus cascos.
—KA-ME... HA-ME... HAAAAAAAA! — Gritó lanzando una onda de energía muy poderosa con todas sus fuerzas que acabó con la roca en cuestión de segundos.
Cansado, pero satisfecho, Gohan aterrizó.
—¿Qué tal estuvo, Videl? — preguntó él.
—Eso... — comenzó Apple Bloom.
—Estuvo... —continúo Sweetie Bell
—Absolutamente... — siguió Scootaloo.
—ASOMBROSO! — Terminaron las tres a la vez espantando al pobre Gohan.
—¡Niñas! ¿Pero qué es lo que están haciendo aquí? — preguntó Gohan muy nervioso.
—Parece que tuvimos un poco de público, Gohan — dijo Videl con una risita.
Zecora se acercó.
—Mis disculpas he de ofrecer, pues estas niñas a mi cargo vieron algo que no debieron de ver. Pero perdóname si te pregunto, ¿de qué trata todo este asunto?
—¿Este asunto? Pues...
—Son técnicas de control de Ki — dijo Videl al ver que Gohan no podía hablar de lo nervioso que estaba. — Ki es...
—La energía interior de todo ser viviente — completó Zecora. — He oído que quien lo domina a la perfección tiene un poder sorprendente. — Y al parecer no mentían... pues en un segundo una enorme roca a polvo reducían...
—No puede ser, ¿sabes todo eso porque eres un peleador de artes marciales? — preguntó Apple Bloom mirando sorprendida a Gohan.
—Este... pues sí... todas son técnicas de artes marciales que aprendí cuando tenía su edad — dijo él nervioso. Gran error.
—¿Cuando tenías nuestra edad? — preguntó Scootallo con estrellitas en sus ojos. — ¿Entonces nosotras podemos aprender si queremos?
Gohan asintió sin poder reaccionar mejor.
—¿Entonces nos entrenarías? — dijo Sweetie Bell saltando de la emoción. —¿Puedes enseñarnos todo lo que sabes de artes marciales?
—Genial, seremos Cutie Mark Crussaders maestras de artes marciales — dijo Scootallo.
Gohan se vio acorralado por las tres niñas que no dejaban de saltar y suplicarle que les enseñara. Entonces tomó valor y negó con la cabeza.
—Lo siento niñas, pero no puedo mostrarle a todo el mundo todo el poder que tengo porque me verían como un fenómeno y no quiero que todos me tengan miedo.
Zecora no dijo nada, pero comprendía cómo se sentía Gohan. Pero las niñas se rindieron y suspiraron decepcionadas.
—Lo mejor será que las lleve a casa — dijo Gohan, aliviado. — Apple Bloom, tu hermana nos pidió que te lleváramos de vuelta, así que vámonos.
Las niñas suspiraron una vez más y tras despedirse de Zecora, siguieron a Gohan. La cebra no dijo nada pero conocía demasiado bien a las niñas como para saber que aquello aún no acababa.
—Joven poni, no te debes de preocupar, pues tu secreto muy bien voy a guardar — dijo Zecora para consolar a Gohan.
Gohan agradeció el gesto y guio a las Crussaders fuera del bosque Everfree. A medio camino de casa de Rarity, Sweetie Bell habló.
—Señor Gohan, usted dice que le guardemos el secreto, ¿verdad?
—Sí, ¿por?
—Porque aquí está el trato: usted nos enseña artes marciales y nosotras guardamos el secreto — declaró la unicornio firmemente sonriendo malvadamente.
Gohan y Videl se quedaron congelados un momento mientras las Crussaders miraron a su compañera muy sorprendidas. Entonces Videl estalló en carcajadas.
—¿Qué es tan gracioso? — gritó Gohan.
—Ay Gohan, ¿no te suena familiar? Revelaré tu secreto a menos que me enseñes a volar, ¿qué ya no te acuerdas?
Gohan se quedó congelado mientras Videl seguía riendo y las Crussader comenzaron a saltar de alegría al ver que habían atrapado al chico. Finalmente Gohan bajó la cabeza.
—Está bien. Guarden el secreto y pregúntenle a sus padres y con mucho gusto les enseñaré a controlar su Ki. Recuerden, sólo deben preguntar si está bien que yo les enseñe artes marciales.
—Es un trato señor Gohan — dijo Scootaloo.
Los cinco ponis juntaron sus cascos para hacer la promesa y regresaron cada quien a su hogar. De vuelta en Sweet Apple Acres, Apple Bloom saltó muy feliz sobre Applejack.
—Hermana, el señor Gohan es increíble cuando entrena, es genial. Vi cómo destrozaba una gran roca en segundos y no le dolió y...
—Bueno, parece que te has divertido mucho Apple Bloom — dijo Applejack acariciando el cabello de su hermana. — Pero ya deja descansar a Gohan, ¿sí?
—Pero hermana, no te he contado la mejor parte — comenzó la pequeña, haciendo que Gohan se sobresaltara del susto. — Le preguntamos al señor Gohan si podía enseñarnos artes marciales y nos dijo que sí, pero que tenía que pedirte permiso primero.
Applejack parpadeó varias veces sorprendida y luego levantó la vista hacia Gohan, que sólo bajó la mirada avergonzado.
—Sólo si no le molesta señorita Applejack. Apple Bloom estaba tan emocionada que no pude decir que no.
Videl usó todo su autocontrol para no tener un ataque de risa. Finalmente Applejack avanzó hacia Gohan algo apenada.
—Digo, ¿estás seguro Gohan? Ya haces bastante ayudándonos aquí a todos. No puedo pedirte que hagas algo así sin más.
—No es ninguna molestia, señorita Applejack — dijo Gohan. — Ya les había dicho a las niñas que lo haré.
—¿Entonces puedo? — preguntó de nuevo la pequeña Apple Bloom con un brillo de esperanza en los ojos.
Applejack sonrió.
—Pero por supuesto que sí. Practicar un deporte es muy sano y si Gohan está de acuerdo no veo por qué no, ¿verdad Big Mac?
—Nope — dijo el hermano mayor de Applejack.
—Entonces está decidido, Gohan les enseñará artes marciales en sus ratos libres — dijo Applejack. — Y veamos qué tanto pueden hacer cuando él acabe con lo suyo.
—Se sorprenderá — dijo Videl con una sonrisa maliciosa.
Bueno, he terminado por fin el primer capítulo (es que lo partí en dos porque quedaba muy largo) Espero les guste, es para conmemorar mi recién descubierto amor por MLP; además que soy un Otaku incorregible y decidí presentar este fic nuevo. GOhan y Videl son mi pareja favorita de DBZ así que mejor los dejé juntos y ya pensaré cómo darle un mejor papel a Videl. Espero les guste y me dejen algún comentario. De momento, me despediré:
Chao; nos leemos!
