La Verdad sobre el Traidor
Capítulo II: La Vida después de la Guerra.
Se acercaba el primero de mayo, de hecho mañana era ese momento, ese era el día en que todos los niños elegidos se reunían para festejar el primer día en el cual se encontraron con sus digimon, todos habían acordado reunirse como siempre a pesar de los últimos acontecimientos, desde que Demon invadió Odaiba ya nada fue igual; las vidas que fueron destruidas dejaron cicatrices en los familiares que tomaran mucho tiempo en sanar.
- Kari, Tai.. ya hicieron todos sus deberes! - grito su madre desde la cocina, era tarde de hecho, como las 9:30 PM.
- si - fue la contestación del mayor.
- claro, ya esta hecho - dijo Kari.
A pesar de los terribles sucesos, la vida tiene que seguir, con o sin heridas emocionales; los dos aun asistían a sus respectivas escuelas, por fortuna o desgracia no habían sido destruidas durante la corta batalla contra el Señor Demonio, probablemente Tai chatearía primero con sus amigos mientras su hermana menor ya estaba preparada para ir a dormir, la joven tenia que descansar debido a que mañana sería un primer de julio muy diferente, pues ese día sería el momento en en cual les contaría a todos sobre los Adeptos, no sabía cuanto tiempo antes de que Lucemon iniciara una nueva ola de ataques, y la paz que duró unos dos meses presentía que estaba a punto de terminar.
Era media noche, cuando uno de los elegidos gritó después de cierta pesadilla, para Takeru ya era algo perturbador de que ese sueño se repitiera tantas veces.
- Tk.. es ese sueño de nuevo - dijo Patamon preocupado.
- si.. al parecer esa batalla con Lucemon dejo secuelas - podría decirse que era la causa, pues desde que conocieron al ángel caído las pesadillas dieron comienzo.
- debes contarle a los muchachos - aconsejo su compañero.
- no.. no quiero preocuparles por algo que todavía no comprendo bien - fue lo que respondió el elegido de la esperanza.
- luego será tarde y lo sabes - le reprendió Patamon, su pareja humana a veces podía ser muy terca.
- sólo quiero que me des una semana... por favor, siento que ahora no estoy listo para hablar de ello - pidió Tk.
- será como tu quieras - dijo el digimon ya resignado, igualmente hay cosas que no pueden apurarse.
Patamon volvió a caer en su profundo sueño, takeru se demoró un poco más, aun pensaba en las terribles pesadillas que se repetían noche tras noche, lo más relevante en aquellos sueños era el símbolo de un cubo, un cubo con muchos símbolos en estos, era algo extraño pues lo había visto por primera vez en el faldón que llevaba Metatronomon, quien les ayudo en la batalla en contra de Dragomon. Pero no sólo era eso, en el corto tiempo en que conocieron a los tamers, visiones de una vida pasada inundaron su cabeza, era raro, incluso sintió que de alguna manera ya conocía a ese muchacho de pelo castaño, cuyo compañero era un lagarto rojo con la marca del Digital Hazard en él.
No podía dejar de pensar sobre lo que sucedía era parte de algo mayor, algo inmenso, pero en este momento no podía asegurar nada, intentando desviar aquellos pensamientos se dejo vencer del cansancio, pensaría en ello en otro momento.
Ya había pasado algún tiempo desde que se había separado de sus amigos, la culpa era un sentimiento presente pero algo que fue manejando en este corto tiempo, era algo que no podía explicar, era como si hubiera emprendido un viaje de aprendizaje pero luego forzosamente hubiera olvidado todo, se encontraba en la playa, a orillas del mar donde Guilmon y Dorumon jugaban juntos.
- chicos, será mejor volver - gritó Takato desde su posición, estaba sentado en la arena con las piernas recogidas.
- sólo un momento más - pidió Guilmon a su tamer.
- no podemos - respondió este.
- vamos, no seas aguafiestas - dijo Dorumon al tiempo que le tiraba agua.
- con que eso quieren - dijo en forma juguetona mientras se adentraba al mar a salpicar a sus compañeros, era bueno destensarse un rato.
Al poco tiempo los tres salieron del agua y se dirigieron a la cabaña de su primo, donde su familia y ellos se estaban quedando luego que su ciudad fuera demolida por los ataques de Lucemon y compañía.
- oye.. se que es raro, ¿pero ambos no nos adentramos en una especie de aventura últimamente? - preguntó a sus dos digimon.
- no lo creo, siempre estuvimos aquí después de que nos fuimos - respondió Guilmon.
- estas en lo cierto, pero no dejo de pensar en que tal vez estuvimos en otra parte - comentó Dorumon con su mano en la barbilla.
Caminaron a su hogar temporal al tiempo de que sus padres los esperaban en la puerta, les tenían ya la cena, pues se estaba haciendo tarde y tenían que levantarse temprano justo para ir a un lugar cercano, tenían que firmar algunos papeles pues estaban buscando apartamento en Shibuya, con los ahorros que pudieron hacer tenían más que suficiente para buscar hogar y reiniciar su negocio, y eso era lo que tenían planeado sus padres.
- ya regresaron - dijo Kai entusiasmado de ver a su primo.
- Takato... date prisa que mañana será un día importante - le dijo su madre.
- ya lo se - respondió su hijo.
Los tres se apuraron en llegar y se sentaron en la mesa, hoy comerían lo que su primo recogió del mar, hacían eso desde varios días; quizás sintió un escalofrió en la espalda, era como si la lucha que quedo pendiente continuara justo en ese momento, ahora, el chico oculto su expresión que afortunadamente sus familiares no vieron, a excepción de su primo que de vez en cuando lanzaba miradas instigadoras pero sin éxito alguno.
Ya era hora de dormir, Takato compartía habitación con Kai, cosa que en ese momento le daba cierta ventaja a su primo para poder hablar sobre cosas que no podía hacer frente a los demás.
- ¿Por qué ese cambio de expresión? - preguntó como si fuera un interrogatorio.
- no es nada - respondió Takato desviando la mirada.
- no mientas, te conozco - dijo kai - acaso tiene que ver con ese ataque de digimons - no fue pregunta.
El tamer solo asintió con la cabeza sin dar la mirada todavía.
- pero ya paso.. ¿Cierto? -
- no.. es decir.. pudimos detenerlo más no destruirlo, lo que sentí es que pareciera estar preparado para volver a atacar - dijo el tamer de Guilmon y Dorumon.
- lo que no entiendo es por qué espero tanto - comentó Kai.
- si.. yo tampoco lo entiendo - asintió su primo.
El tamer salió de la habitación sin que nadie más se enterara.
- oye ¿A dónde piensas ir? - preguntó Kai.
- necesito caminar... no pienso demorar - dijo Takato.
Mimi estaba viajando en un avión, como siempre lo hacía en la fecha en que se reunía con todos sus amigos, recientemente se había enterado de todo lo que había pasado, lo que más la entristecía era que uno de sus amigos murió en esa batalla, si pudiera, iría a la misma Zona Oscura y le daría la paliza de su vida a ese tal Lucemon; cuando llegara a Japón lo primero que haría sera ver a Palmon, tenía tanto que hablar con ella.
Asomo su cabeza por la ventana y algo la sorprendió, pudo ver al lado un hombre de piel morena con dos cuernos rojos, atuendos blancos y una gran mano esquelética.
- probemos ahora el futuro que le espera a la humanidad - dijo la extraña figura.
- probemos el destino de los seres humanos - volvió a decir mientras con la mano esquelética partía la aeronave en dos.
La elegida gritó despertándose en su asiento, había sido una pesadilla muy intensa, respiró lentamente para recobrar la calma pues le dio un buen susto a los pasajeros del avión; sin embargo, era algo casi premonitorio, no se sentía solamente como un sueño, un sentimiento la invadió durante este, como si le fuera enviado un mensaje y ella tuviera que comunicárselo a los demás, definitivamente en la reunión habría mucho que contar.
El digimundo se convirtió en un montón de mundos divididos debido a una antigua guerra que se dio hace mucho tiempo, en los tiempos arcaicos cuando Homeostasis comenzaba su reinado hubo una rebelión de ángeles que quisieron hacerse con el poder, posteriormente fueron castigados y enviados al mismo corazón de la Zona Oscura, sin embargo uno de los ángeles más sabios que lucho en contra de sus camaradas también fue victima de las tentaciones del poder, al ser uno de los digimon más poderosos de todos los tiempos causó una catástrofe sin precedentes; un gran mundo fue partido en pedazos literalmente, conectados por la voluntad de Dios.
El territorio sagrado hubiera recibido el mayor daño sino fuera gracias al poder de las Cuatro Bestias Sagradas de los digimon, que protegieron su territorio y sus cuatro cuadrantes asignados; los poderosos digimon de nivel mega se reunieron en el centro de sus dominios para discutir los siguientes cursos de acción.
- Las cosas salieron bien para variar - dijo el gran tigre, Baihumon.
- igual no podemos olvidar los sacrificios hechos para detener por el momento las ambiciones presentes en el Mar de las Tinieblas - reiteró Azulongmon, el guardián del este.
- pero los humanos resisten, igualmente nosotros nos involucraremos en las batallas pues necesitarán toda la ayuda posible - comentó Zhuqiaomon, ansioso por poder participar en batalla y mostrar todos sus poderes.
- la Zona Oscura esta mostrando nuevamente actividad - informó Baihumon a sus camaradas.
- ¿Nuevamente Lucemon esta haciendo de las suyas? - preguntó sarcásticamente Ebonwumon, la gigantesca tortuga.
- realmente presiento que es una fuerza más grande que la suya - dijo cortante Zhuqiaomon.
- supongo que tiene que ver con ese extraño visitante de las sombras - sugirió Azulongmon.
El fénix podía darle razón, presentía que volvería a ver a su invitado no deseado, un ser realmente inquietante de verdad, podía sentir que no era de esta dimensión sino que se manifestó a través de los datos digitales, un nuevo enemigo del que no tenían conocimiento había aparecido. Otro problema que los tenía inquietos era esa antigua profecía hecha por Homeostasis en los tiempos primigenios.
- y esa antigua profecía.. - mencionó Ebonwumon.
- hablas sobre el dragón de dos cabezas - volvió a deducir Azulongmon.
- nos acercamos de nuevo a los tiempos oscuros - comentó Baihumon.
- debemos llamar nuevamente a esos niños - dijo el dragón azul.
- no - gritó el poderoso fénix en furia.
- sabes que los humanos son capaces de crear milagros, ellos nos salvaron de Dexmon - replicó Azulongmon.
- pero muchos murieron en el trayecto, hacerlos pasar de nuevo por esa pesadilla - más esa fue la respuesta de su hermano.
- creo que sigues molesto porque los niños en la batalla acabaron con tu palacio - comentó Ebonwumon para alivianar la tensión.
A las otras tres bestias sagradas les cayó una gota de sudor (al estilo anime) por dicho comentario, por otra parte había logrado amenguar la tensión de sus hermanos. Pensando en otra cosa pudieron detectar el movimiento del Imperio, una milicia perteneciente al Mar Oscuro que rivaliza en poderío con el Nido de los Demonios, reino de los Siete Grandes Señores Demonio; al parecer el gobernante, o mejor dicho Emperador, como todos lo conocían, había comenzado una serie de conquistas a través de todo el Mundo Digital desde que la Puerta de los Pecados Capitales esta en funcionamiento.
- Y el Emperador sólo complica las cosas - comentó Baihumon.
- ¿Cómo se atreve a conquistar nuestros territorios? - bramó enojado Zhuqiaomon.
Desde entonces, el Imperio conquisto dos zonas que estaban bajo protección de Baihumon, uno de Zhuqiaomon, otro de Ebonwumon y tres de Azulongmon.
- como información interesante puedo decir que uno de los Reyes Demonio esta aliado con el Imperio - dijo Ebonwumon.
- ¿Un alto mando del Nido Demonio? - preguntó atónito Baihumon, era completamente descabellado que formaran alianzas pues siempre habían disputado total control de la Zona Oscura.
- ¿Qué otra información tienes? - habló Azulongmon.
- pues al parecer se trata de la Reina Demonio Lilithmon, ella conquisto por lo menos dos de nuestras zonas en nombre del Imperio - respondió Ebonwumon.
- ese Ángel Caído juega a algo peligroso, no creo que eso sea de consentimiento de Lucemon - comentó Zhuqiaomon.
- ¿Cuál será ahora nuestro curso de acción? - dijo el guardián de Norte ahora que todos los puntos estaban cubiertos.
- mandaremos espías para que nos informen los movimientos del enemigo - dijo el estratega en batalla Baihumon - estaremos un paso adelante, por el momento reforzaremos las defensas de las Zonas 4, 16 y 25, de interés para el Imperio -
Estas Zonas eran puntos estratégicos claves para cualquier milicia, en uno de ellos se encontraba una Biblioteca con manuscritos antiguos, la historia, poderes, tipos y constitución de los digimon se podían encontrar en la Zona 15, descanso de los conocimientos protegidos personalmente por Cherubimon; la Zona 25 era una de las principales sedes de los Caballeros Reales, comandadas por Sleipmon y Craniumon; en cuanto a la Zona 4 era un lugar de provisiones importante que abastecía a todo el DigiMundo. Las Cuatro Bestias acordaron seguir los consejos de Baihumon mientras realizaban sus movimientos, quien sabe cuando era el momento del despertar para el dragón de oro.
Era el día, todos llegaban poco a poco junto con sus camaradas digimon, primero llegó Tai junto con Davis, TK y Kari; Matt llegó un poco después en compañía de Sora y Joe; por último vinieron Cody y Yoley seguidos de cerca por Mimi y Izzy, quien se ofreció a recogerla del aeropuerto.
- Hace tiempo que no nos reuníamos todos - exclamó alegre Mimi.
- tienes razón, ¿Cómo te ha ido? - le respondió Yoley.
- algo aburrido - dijo poniendo una mano en la cadera, su habitual expresión cambio cuando recordó aquel sueño - pero... debo contarles algo, es importante -
Todos se sorprendieron al escuchar el cambio de tono, parecía ser algo grave, al parecer Kari tendría que esperar un poco antes de revelar todo sobre los adeptos. Ofrecieron a la chica que tomara asiento en una de las bancas del parque, así lo hizo y comenzó a relatar ese extraño sueño.
- Verán.. - estaba algo indecisa pero aun así prosiguió - tuve una especie de pesadilla, estaba en el avión cuando pude ver por la ventana a un hombre con traje blanco, piel morena y diez alas pequeñas en la espalda, también llevaba dos grandes cuernos de color rojo y uno de sus brazos era de tipo esquelético -
- si, ¿Qué más paso? - preguntó Tai.
- dijo unas palabras perturbadoras, como probar el destino de los seres humanos y entonces movió ese brazo de esqueleto y partió el avión en dos, ahí fue cuando desperté - respiró pues habló de manera acelerada y alterada, luego se cubrió con ambos brazos para decir - se sintió tan real, es como si fuera un mensaje -
- que mal, ¿se tratará de un nuevo enemigo? - se cuestionó Cody.
Los chicos y sus digimon pusieron la cara de pésame, hace unos pocos meses fueron atacados por los digimon de las tinieblas conocidos como los Siete Señores Demonio, habían logrado escapar a penas pero no todos tuvieron la misma suerte, la muerte de Ken fue algo que quedo gravado en los corazones de los jóvenes; ahora un sujeto misterioso hizo acto de presencia dando un mensaje, se preguntarían cual es el significado de ese sueño, pero se podía concluir que una nueva época de caos se acercaba y que tendrían que enfrentarla, sentían que no sería nada fácil.
- sea lo que sea, estaremos listos para luchar - dijo valerosamente demiveemon.
- no importa, saldremos victoriosos al final - siguió con los ánimos patamon.
Los elegidos aliviaron sus expresiones y sonrieron a sus compañeros, si algo era cierto es que actuando juntos superaban las pruebas más duras, esta vez no sería la excepción; pero la incertidumbre era igualmente grande.
El Mar de las sombras no cambió mucho, seguía siendo el mismo lugar frió y desesperante; el gigantesco Leviamon hacía guardia en los oscuros mares, se encargaba de repeler las invasiones del Imperio, que estaban ahora más activas que nunca. Si fuera poco, se conoció rápidamente la traición de Lilithmon a los altos mandos del Nido Demonio, raramente Lucemon no ha hecho nada por castigarle, apenas expulsarla de la corte de los Reyes, poca cosa en realidad aunque la dama perdiera su ejército personal, quien sabe que pensaría el ángel caído.
Leviamon salió de las aguas y camino por la costa, se reunió con Barbamon, Demon y Lucemon.
- para este tipo de cosas debemos estar todos reunidos - dijo molesto el avaro anciano.
- calma, no es una situación tan grave - dijo con una sonrisa burlesca el ángel mientras agitaba sus alas blancas.
- mi Lord, las fuerzas imperiales están al margen de nuestros territorios pero la adquisición de los antiguos dominios de Lilithmon les ha dado una ventaja táctica sin precedentes - informó la gran bestia acuática mientras siseaba y inclinaba la cabeza.
- mis queridos compañeros, les pediré que me acompañen a la sede del Imperio - dijo de manera cortes Lucemon, pero todos sabían que era una orden.
- puedo preguntar a mi señor ¿Por qué aquella decisión? - habló con cautela Demon.
Entonces el ángel caído sonrió para responder aquella pregunta, como sus generales al mando tenían que estar al tanto de sus estrategias y planes.
- hace unos meses comencé un juego con el Emperador, digamos que nos reuniremos para acordar los términos de este - dijo como si fuera algo obvio.
Barbamon pensó en una especie de extensión de territorio, era algo común entre las relaciones de ambos poderes; los pensamientos de Demon no estaban muy lejos pero añadía un término más a la competencia, el Rey Demonio de la Ira sonrió cruelmente bajo su túnica mientras suponía sobre quienes más estarían involucrados, desde la aparición de esos humanos todo en el Mundo de la Zona Oscura se volvió más interesante; a Leviamon le podía importar menos la decisión de su amo, se limitaba a cumplir sus ordenes y no preguntar, era su manera de evitar problemas.
- Señor Lucemon, hace falta uno, ¿Cuándo será su despertar? - Barbamon se vio obligado a preguntar, para este tipo de eventos todos debían estar presentes.
- No te preocupes, su presencia no nos hará falta esta vez - fueron las palabras de su amo, parecía estar muy confiado.
Entonces los señores demonio hicieron camino hacia la fortaleza del Emperador, eran seguidos por sus hordas, bien les hacía la compañía en batalla de sus tropas, igualmente no eran tan tontos para dejar sus dominios desprotegidos, siempre se aseguraban de eso; llegó la hora de que una gran guerra se desaté en la Zona Oscura y los otros reinos se tendrían que ver involucrados.
Fin del Capítulo II - y eso fue lo que sucedió después de esa época de batallas, si quieren saber los términos del juego entre Lucemon y el Emperador lean el siguiente capítulo, comenten y si quieren hacer sugerencias pueden hacerlas, el capítulo siguiente se llamará:
Capítulo III - El comienzo del Juego
