Aquí está el próximo capítulo, perdonen la demora, y espero que sea de su agrado.

+Como bien suponen los jóvenes titanes no me pertenecen, etc… etc.


Cadenas

Capitulo: II


El lamento de una estrella.

Starfire vio todo desde un lugar privilegiado, vio a Cyborg se apartado de la batalla, al igual que ella, vio a su amigo Chico Bestia quedar adherido a la pared, a Robin adentrarse en un callejón junto con el ladrón, y no salir más; quiso ir en su ayuda, pero no pudo, una X la inmovilizaba y la obligaba a ver, impotente, como Red X salía del callejón, esquivaba los autos aventados por su amiga, la última titán en pie, vio la selección del arma, vio que ella se tensaba, vio la luz, y escucho el grito del cambiante.

Sus ojos se dilataron.

Ansiosa espero a que su compañera, más enojada que nunca, se elevara en los aires, se alejara de aquella luz, y envolviera todo en aquella oscuridad desesperante, que tanto la estremecía, pero que en ese momento esperaba, como si fuera la única gota de agua en un lugar desértico.

Pero aquella oscuridad no llego, y por algún extraño motivo, sus lágrimas tampoco.

Robin había llegado tambaleándose, al mismo tiempo que el mitad robot se había puesto en pie. Entre ambos la liberaron de su trampa pegajosa, y luego corriendo y volando, llegaron ante el joven de piel verde, ambos hombre gruñeron al verlo así, herido, con la piel quemada. Pero ella, la única mujer en pie, procedió inmediatamente a liberarlo. Los tres se miraron, e idearon un plan: el mayor llevaría al cambiante a la torre, y los restantes, se quedarían allí, con la esperanza mínima de encontrar a su amiga. Una esperanza, que después de remover los escombros uno por uno, desapareció.

Silencio, era lo único que había en la enfermería de la torre. Cybrog cabizbajo, chequeando los signos vitales del Chico Bestia, quien se encontraba sentado sobre una camilla metálica con las quemaduras escasamente cicatrizadas pero con un aspecto tétrico, haciendo esfuerzos para no llorar. Robin, sentado cerca de sus compañeros anotaba un informe en la computadora portátil que tenía sobre sus piernas. Starfire también estaba allí, con la vista perdida. Tan solo el continuo "tic-tac, tic-tac" del reloj cortaba el tenso ambiente. El mayor y el más joven tenían la cabeza baja, porque no sabían en que momento las lágrimas se escaparían. El líder se fiaba que el antifaz ocultara sus ojos humedecidos

Nadie decía nada por miedo a errar. O a lastimar a los demás.

Starfire de pronto se puso de pie, alarmando a los demás. Su cabellera bailaba acorde a su caminata.

—¿A dónde vas Star?

—Es hora de la cena, ¿amigos, quieren pizza?—Ella sonrió, con su típico gesto tierno y cálido, desentonando con el deprimente ambiente.

Todos guardaron silencio. Y la alienígena tomo eso como un sí.

El resto de los hombres intercambio una mirada. Cuestionando a su compañera, sin saber que en realidad, ella nunca había estado en un estado tan desamparado.

Starfire siguió caminado. Observo las placas de cada una de las puertas. Sonrió, sabiendo muy bien que ese gesto estaba mal. Pero de pronto sus gestos y sus reacciones ya no eran controlados por ella. "Raven" leyó, acerco la mano a la puerta con la intención de apartarla, pero recordó que a su amiga le gustaba la privacidad. Así que siguió caminando.

Utilizar el aparato telefónico siempre se le complico, aunque ya sabía marcar algunos números, como por ejemplo el de la pizzería. Pidió lo de siempre: una de carne, y una mitad carne y mitad vegetariana. Para aligerar la espera tomo asiento en el cómodo sofá, justo al lado de algo que fue hecho por ella misma.

—¡Nuestros juguetes terrestres hechos de tela!—exclamo mientras abrazaba los objetos mencionado, contra su pecho. Hace una semana, había convencido a la maga de hacer un par de muñecas de trapo, la alienígena, había tratado de dar puntadas precisas, mientras que la demonesa había puesto sus ojos en un libro, mientras que la aguja y el hilo, literalmente, por arte de magia hacían tomar forma a la tela.

La princesa tamaraneana soltó una seguidilla de carcajadas. Mientras apretaba contra su pecho, a la mini Raven y a la mini Star hechas de trapo y algodón.

Y entre las risotadas, una sola lagrimas escapo de sus ojos verdes.

[…]

Jasón estaba allí, mirando fijamente la televisión de su cuarto, sentado en el borde de la cama, en ropa interior y con la máscara de Red X en una mano. Todo estaba sumergido en penumbras. Algo extraño en él, quien apenas se despertaba corría hacia las persianas para apartarlas. Le disgustaba la oscuridad, aunque para su trabajo se fiaba de ella. Era algo complicado de explicar, algo que ni el comprendía, era como si tratase de que la oscuridad no lo consumiera. Aunque la noche anterior así había sido.

El joven ladrón, observo la pantalla mientras una sonrisa sínica aparecía en su rostro. En ella pudo ver al chico con traje que imitaba el plumaje de un petirrojo, escanear el lugar donde la noche anterior había jalado del gatillo; también vio a una joven pelirroja, en cuclillas, levantar sin ningún esfuerzo un trozo de pavimento. Ambos se veían desesperanzados, y a Jasón le dieron ganas de reír, estaba feliz de que fueran ellos quienes se sintieran así, y no él. Además estaba seguro de que a él no le sucedería jamás. Hace ya bastante tiempo no tenía a ninguna persona querida a quien perder, o por quien llorar.

Jasón, pestaño un par de veces, y siguió observando la televisión:

—En este momento detrás mío, podemos ver a dos de nuestros héroes—hablo una mujer de piel oscura, quien era la periodista encargada de hacer aquel reporte—…hace un momento pudimos ver a Cyborg subir al auto de los Titanes a Chico Bestia, el cual, creemos, está herido. Robín, el líder del grupo, junto con Starfire, han estado revisando el terreno buscando a Raven, de la que, hasta ahora, no se han tenido noticias…

En la pantalla, se vio como la extraterrestre se elevaba en los aires, para luego caer desde una altura de seis metros. El petirrojo corrió hacia ella, trato de ayudarla a levantarse, pero Star se alejó bruscamente, y se abrazó a si misma mientras comenzaba a correr, y desaparecía de la vista panorámica de la cámara. Robín apuro el paso, y desapareció junto con la chica.

Jasón arrojo la máscara de Red X al suelo y se recostó sobre su cama, se estiro haciendo tronar los huesos de su espalda. Se volvió a sentar, pero esta vez de una manera mucho más relajada, sonrió de lado, y giro tenuemente la cabeza.

—Tus amigos te están buscando—dijo mientras sonreía sínicamente.

Unos ojos amatistas pusieron toda su atención en él.


Gracias a todos lo que me comentaron, si hubo algo que no me entendieron, avísenme, tratare de aclarar sus dudas.

Me voy a auto promocionar, ahora que yo misma me doy una oportunidad: Si hay alguien que es fan de la pareja "Raven/ Kid Flash" también tengo un fic de ellos, actualmente está en progreso y la trama es mucho más plana (es el primer fic largo que hice) pero si quieren (o pueden) denle una oportunidad.

Creo que todos sabemos a quién pertenecen esos ojos amatistas, y si quieres saber por qué esta allí, espera y lee el próximo capítulo; y si no sabes de quien son esos ojos, también lee el próximo capítulo, y averígualo.

Adiós, cuídense, besitos y abrazos

.-LissyScarlett